U2 en Barcelona (los vídeos)

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Como el propio título indica, y a la espera de que se me ocurra algo medianamente interesante que decir (y que a ser posible prescinda de adjetivos como acojonante, genial, único o el tan socorrido awesome) sobre el concierto de U2 de la semana pasada en Barcelona, os dejo con los vídeos que Contradictorio/El Gris/mi marido tomó del evento en cuestión (yo me dejé la cámara en el hotel -craso error-, amedrentada por la leyenda impresa en las entradas que advertía que no se hicieran fotos ni se grabasen vídeos del concierto).

El primero de los vídeos registra el aspecto del Camp Nou una hora antes de que saliesen a escena los teloneros, Snow Patrol (y además salgo yo):



En el segundo faltan ya sólo unos minutos para que aparezcan los irlandeses (aquí vuelvo a salir yo; soy su musa, qué le vamos a hacer):



Y empieza el espectáculo. Breathe, un tema del último disco, No line on the horizon, es el primero en sonar:



Casi al final (fue la antepenúltima de la noche), en los bises, With or without you. (Son et Lumiere, que ya ha publicado su crítica del concierto, algo desencantada para mi gusto, dice de With or without you que "si no la tocas en España te incineran". Yo no sé si les habría incinerado o no, ni si el gusto por esa canción es exclusivamente español, pero sí sé que su ausencia habría sido para mí un problema):

There we go

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Desconozco cuántos de los lectores que nos honran con sus visitas se pasean también por San Eustaquio, así que, aunque ya lo dije allí, contaré también por aquí que en unas doce horas salimos en avión para Barcelona, donde nos quedaremos toda la semana y asistiremos el jueves (no pillamos entradas para el del martes) a un concierto de los señores del vídeo, unos irlandeses que, al parecer, no tocan nada mal.



Espero que no nos echéis demasiado de menos. Nos vemos a la vuelta.

Previously on 'Libros de Babel'

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350 textos y, de nuevo, toca repasar los últimos 50, en los que ha habido cine, televisión, libros, mucho periodismo, alguna que otra cosa inclasificable y mucho Perdidos, aunque prometo que aquí no habrá espoilers, así que no os vayáis.

En el apartado literario, os pedimos consejos con motivo del Día del Libro, nos lamentamos del fallecimiento de Carlos Castilla del Pino, recordamos a sir Arthur Conan Doyle en el 150º aniversario de su nacimiento, hablamos de Revolutionary Road (del libro y de la película) y de distintos tipos de líderes a cuenta de la novela La agonía y el éxtasis.

En el bloque cinematográfico dejé rienda suelta a mi militancia trekkie (o trekker) con motivo del estreno del Star Trek de J. J. Abrams (que nos encantó), y os conté cosas sobre la serie y lo que ha sido de la tripulación del Enterprise en todos estos años.

Como dije al principio, en este tiempo hemos hablado bastante de periodismo, de errores curiosos, de ex compañeros a los que no les tengo ningún aprecio (tanto que hice una segunda parte), de la crisis en el sector y sus efectos, del cansancio en general y de que no siempre sobrevivan los mejores. Dejé también algunas perlas curiosas escuchadas en las redacciones, unas geniales y otras vergonzosas, y hablé de los buenos lectores y de los malos políticos.

Es habitual que la televisión aparezca mucho por aquí, y este periodo no ha sido una excepción. Hemos criticado (en dos ocasiones) a los programadores televisivos, o más bien a los que meten los bloques publicitarios donde les sale de las narices, y también a los que editan en DVD las series sin respetar la continuidad del formato inicialmente escogido, hemos hablado del gran Adama (si no habéis visto Battlestar Galactica, hacedlo), de Conan O'Brien (y de Lopera), de que nos gustaría que hiciesen un crossover House-Bones, del buen hacer de Neil Patrick Harris en los Tony, de Supervivientes, de los problemas de Alec Baldwin con los filipinos y, una vez más, de Perdidos, una secta en la que recientemente dimos la bienvenida a Al, que se está zampando la serie entera en un par de meses.

De Lost comentamos los espoilers que estaba soltando Cuatro en las promos que emitió antes siquiera de empezar a poner la serie, alabamos a quienes siguen a Locke hasta la muerte, hablamos de Jack, de los chistes galácticos de la quinta temporada, del parecido que mi marido cree que tengo con uno de los personajes y del discurrir de esta última tanda de episodios que hemos visto, que primero no me convencía (esto lo pongo en singular porque él no está de acuerdo conmigo), luego remontó y al final me volvió a cabrear, como el año pasado.

Además de todo eso, pusimos por aquí una curiosa pintada en un videoclub, agradecimos a Drea su felicitación y celebramos nuestro segundo aniversario, repasé algunos de los trabajos para los que no sirvo, hablamos del cuaderno de Pepiño, de (desafortunados) carteles electorales, nos metimos con la nueva ministra de Cultura (varias veces, de hecho), os enseñamos las peripecias sexuales de unos bolígrafos y nos sumamos al manifiesto Bloguear sin obligaciones.

"Seguir hasta la muerte a John Locke"

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Ayer hablé de los distintos tipos de comentaristas que publican sus reflexiones en el periódico en el que trabajo. Justo después de terminar el post, vi un comentario nuevo en una entrevista que subí hace unos días y en la que Matthew Fox, de visita en España, hablaba (sin contar nada, claro) del final de Perdidos. La noticia recibió varias aportaciones de los lectores, alguna demasiado reveladora, que fue criticada por quienes escribieron después. Anoche, alguien apodado KUS los puso a todos en su sitio, con una frase tan genial que definitivamente me devuelve la fe en los lectores (mi marido me animó a que respetase su estilo y sus inquietudes artísticas, es decir, que lo dejase todo en mayúsculas y sin acentos, pero no he podido evitar ponerlo en cristiano):
No entiendo cómo los que escriben aquí se dicen fans y no han visto aún el final de la quinta temporada. ¿Es que acaso tenéis algo mejor que hacer que seguir hasta la muerte a John Locke?".
Los que pasáis por aquí ya sabéis mi respuesta.

Lectores en vías de extinción

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Dejadme ser como vosotros y opinar escudado en el anonimato. Dejadme insultar sin talento, adoctrinar sin gracia (...) Tábanos de internet, porque pobláis la red y os multiplicáis, inundáis medios de todo signo con vuestros ácidos -o así los creéis- comentarios. Y esperáis, quietos, a que aquel que no piensa como vosotros aparezca para descuartizarlo. Siempre, como yo ahora, tras el cobarde velo del anonimato (...)

Es justo que yo también pueda -oh, guardianes de las esencias; oh, talibanes de la libertad-, con todo el énfasis del que soy capaz, llamaros aldeanos, incultos, irracionales, aves de rapiña; consideraros y definiros como parásitos. (...) Después podréis seguir con vuestra labor. Podréis seguir sublimando las carencias de vuestra vida, podréis compartir vuestro aburrimiento, vuestro mal empleado ocio, en vuestra innoble y frecuente labor de criticar al vecino. Y después, tras vuestro rostro y con vuestro nombre, en el mundo tangible, tragaréis quina y se os inflamará el páncreas, aunque siempre sabréis que al poco, y tras la pantalla, os espera ese formulario que permite ocultar la identidad y disparar hirientes balas de fogueo, oscuros y hediondos fuegos de artificio".

Petit et Perdu

La larguísima cita de arriba pertenece al texto Dejadme ser como vosotros, obra del autor antes conocido como Petit et Perdu, publicada en un blog ahora fuera de servicio y hábilmente rescatada, por su interés, de las catacumbas del Google Reader (como hice con otro de sus artículos no hace mucho; entonces no protestó, así que insisto en mi descarado expolio arqueológico). El texto iba dirigido a la especie dominante en el ecosistema de los comentarios del periódico en el que entonces ambos trabajábamos: individuos airados que despotrican sin cesar y sin provocación previa contra casi todo y que nada aportan, salvo ruido (y, en ocasiones, ganas de cerrar los comentarios o directamente irme a casa, visto el nivel de mis clientes).

Hay algunos que tienen tanto arte que son capaces de alegrarte la tarde y otros que te hacen reír pero no precisamente por su ingenio; los hay que te llaman por teléfono a pesar de que por su obcecación uno diría que son sordos y también están, aunque por desgracia son una especie en extinción, los que te avisan (sin insultarte de paso, algo de agradecer) de que te has equivocado.

Ya digo que no es algo habitual, y lo es aún menos que dos comentaristas de este tipo coincidan la misma tarde, pero ocurrió el pasado domingo. Uno de ellos me alertaba de un error en esta previa de Wimbledon, enviada por la agencia DPA, que inicialmente decía que si Roger Federer volvía a ganar este año (hasta ahora lo ha hecho cinco veces) batiría todos los récords del torneo. Y, como enseguida comprobé, no era así (Renshaw y Sampras lo han hecho en siete ocasiones).

Pero el segundo aviso es de nota. El sábado llegó un teletipo, de Efe, que decía que Pau Gasol había garantizado en una entrevista en la televisión de EEUU tras ganar la NBA que jugaría con España el Eurobasket. Y, claro, lo publiqué (al igual que otros muchos medios, aunque no sirva de consuelo). Al día siguiente entró otra pieza, también de Efe, titulada Gasol matiza sus declaraciones y que reproducía un comunicado publicado por el jugador en su web. Poco después de haber sacado la noticia a portada, llegó un comentario que avisaba de que "los periodistas no tradujeron bien sus palabras originales" y me remitía a Malaprensa, donde confirmé que, en efecto, Efe se había columpiado con la pieza que mandó el sábado. Gasol no tenía nada que matizar, porque el error no había sido suyo, sino de la agencia, aunque en el teletipo del domingo no había ni rastro de todo eso (sí lo hubo en la versión posterior que publiqué de la noticia).

A ambos les agradecí en la web sus correcciones, y también entoné el mea culpa en el post de Malaprensa, donde mi comentario ha recibido respuestas como "me ha devuelto la esperanza en la profesión periodística" o "el lector que la avisó me devuelve la esperanza en los lectores". Sin duda, me quedo con la segunda.