miércoles, 26 de diciembre de 2007

Horario infantil

He buscado el vídeo, pero no lo encuentro. Os juro que lo he visto.

Canal Sur. Hoy. Casi las tres de la tarde. Informativos. En medio de ese batiburrillo de noticias de sociedad (no sucesos, los sucesos salen en el primer tramo porque venden), una información sobre un convenio entre la Junta de Andalucía y el Consejo Audiovisual andaluz cuyo objetivo es "reforzar la protección de los derechos de los niños en los medios de comunicación".

Hasta ahí todo correcto. Hay que proteger a los niños, porque en la tele hay mucha basura (nadie se para a pensar que no es normal que los pequeños vean casi cinco horas de tele al día, según decía la información, porque los padres los aparcan sin echarles cuentas en lugar de sentarse a verla con ellos o hacer otras cosas y que igual la solución no es blindar los contenidos televisivos en el horario infantil, es decir, de 06.00 a 22.00, y a los adultos que les den). Que si hay mucha violencia, "incluso sexo", según el presidente del Consejo Audiovisual, Manuel Ángel Vázquez Medel (un prenda de cuidado, aunque eso no viene ahora al caso), que si bla, bla, bla.

Vale. Nada que objetar al propósito de proteger a los niños de contenidos inadecuados (tal vez sí a cómo se lleve a cabo esa protección, pero esa es otra historia).

El contenido en sí no era el problema de la información. El problema estaba en las imágenes que acompañaban a las palabras de la periodista, esas imágenes llamadas de recurso que llenan los vacíos visuales y que camuflan las deficiencias estéticas de las siempre poco atractivas ruedas de prensa.

En dichas imágenes de recurso se veía, claro, a niños viendo la tele solos. Distintos niños, distintos hogares, distintos televisores. A veces se veían las imágenes que los churumbeles miraban, y entre varios planos distintos de películas de Will Smith (por lo visto el paradigma de la violencia en televisión) en los que, todo hay que decirlo, no hacía nada violento, el hábil editor introdujo unas imágenes de otro título, una serie para más señas, en las que se veía a un señor de pelo blanco golpeando a otro tipo.

Seguro que a todos se os ocurre alguna que otra película o serie en la que un señor de pelo blanco le pegue a otro tipo, y probablemente entonces estaríamos ante una manifestación inequívoca de brutal violencia audiovisual. Pero no en este caso. El señor de pelo blanco no es otro que Hannibal Smith (o sea, George Peppard) y la serie, por supuesto, El equipo A.

Entiendo que en Canal Sur (y en el resto de televisiones) hay un amplio archivo de imágenes al que los redactores acuden cuando necesitan relleno. Entiendo que no todas ellas están bien catalogadas. Entiendo que a veces los periodistas no tienen demasiado tiempo y se fían de lo que pone la etiqueta de la cinta o el DVD y cogen imágenes al azar, sin preocuparse mucho sobre si son o no apropiadas para la historia que están contando.

No sé cómo se llama la cinta en cuestión que usaron para rellenar esta información. Quizás "niños viendo solos la tele", o "violencia en televisión" o "señores de pelo blanco golpeando a otros señores". No lo sé, ni me importa. Lo único que quiero, señores de Canal Sur, es que quiten de la lista de contenidos violentos no aptos para niños a El equipo A. Si ustedes no entienden por qué no debe figurar en ese lote, con mucho gusto se lo explico. El equipo A es una serie para niños, adolescentes y actuales adultos nostálgicos de su infancia. Nadie muere en El equipo A. Hay golpes, y palizas, y explosiones, pero tan ingenuos e inocentes que más que violentos son entrañables.

Todos los niños de mi generación nos hemos criado con series como ésa, y la mayoría hemos salido bien. A lo mejor lo que falta ahora son series así, que sirvan de puente entre los dibujos animados (los infantiles, no la animación para adultos) y el Tomate (o las películas de Will Smith, que por lo visto son muy violentas), así que, señores de Canal Sur, borren por favor al Equipo A de esa cinta, que bastante tenemos con que John Singleton quiera hacer una película con él.

martes, 25 de diciembre de 2007

¿Qué es Goofy?

La moda no consiste en imitar a las celebridades, sino en evitar a los yonkis; la fórmula para llevar a los adultos al cine a ver películas de terror es incluir calamidades económicas; minoría, colectivo y cuatro gatos no son lo mismo.

No, no me he vuelto loca. Lo del párrafo anterior son algunas de las Reflexiones de Repronto, un hallazgo al que he llegado saltando desde Espoiler (una reseña sobre un post de Nacho Vigalondo que desvela que no todo el que se sienta frente a un televisor posee y utiliza los más elementales códigos audiovisuales y por tanto hay mucha gente que no sabe distinguir ficción y realidad, directo y diferido) al blog de Vigalondo, donde leyendo textos de hace unos días me he topado con el doctor Repronto, álter ego de Raúl Minchinela (álter ego a su vez de Raúl Sensato, o eso creo, porque vaya lío...).

Repronto (el primero, tumbado) y sus secuaces en una foto de
Edith Lasierra 'tomada prestada' de su web (gracias).


Reflexiones de Repronto es un videoblog (aquí está la declaración de intenciones del proyecto) dentro de su web, que también tiene por cierto un blog (otro relío) en el que, a través de piezas de unos cinco minutos de duración (la primera temporada, compuesta por 12 capítulos, acaba de terminar, y espero que lleguen pronto más), analiza cuestiones como el arte contemporáneo, la moda, la tecnología (impagable la adaptación turca de La guerra de las galaxias), los recursos que el cine de terror utiliza para darnos miedo (y cómo esos recursos son diferentes en función del público al que se pretende asustar) o la discriminación de los enanos en el cine y televisión recordando, entre otras cosas, el ya legendario anuncio de Amena retirado unos 30 segundos después de su primera emisión.



(Lo del anuncio de Amena me recuerda un artículo de Espoiler sobre anuncios censurados en la tele, por si alguien necesita comprobar hasta dónde llegan los límites de la estupidez humana cuando convergen la tele y la corrección política llevada al extremo de la insensatez).

Volviendo con el doctor Repronto, en su web están los 12 episodios de la primera temporada, pero como no me resisto a poner alguno aquí, os dejo, no sin muchas tribulaciones (los pondría todos, pero no es plan), con el que explica qué es exactamente Goofy.

lunes, 24 de diciembre de 2007

Poniéndome al día

Cuestiones personales (una visita al hogar paterno que, gracias a la escasa pericia informática de mi hermano, vuelve a estar sin ADSL) y profesionales (que se resumen en un lío tremendo, horarios intempestivos y reuniones fuera del horario laboral) me han mantenido unos días alejada de aquí, y como en ese tiempo han pasado algunas cosas interesantes, voy a comentarlas brevemente antes de que se acumulen más.

El lunes pasado se dieron a conocer las nominaciones de los Goya. Entre que el cine español como concepto tampoco me interesa demasiado, que el año ha sido más bien flojo y que no están implicados ni Amenábar ni Almodóvar, tampoco tengo demasiado que comentar aparte de que, como ya se vio en la preselección para los Oscar, la cosa estará entre El orfanato y Las 13 rosas (MacGuffin ha hecho un análisis pormenorizado de las categorías, por si a alguien le interesa saber más). Tal vez porque este año había poco cine del que hablar, tal vez porque la gran familia del cine español sigue sin ser una familia, el caso es que en las semanas previas al anuncio de las candidaturas no ha habido más que polémicas, con los cortometrajistas (que iban a ser suprimidos de la gala de entrega y que al final han sido readmitidos), el cine europeo (la Academia ha eliminado el premio a la Mejor Película Europea para aligerar la gala y porque además los ganadores no van nunca a recogerlo) e incluso Alfredo Landa (que por lo visto ha puesto punto y final a la amistad que desde hacía décadas le unía con José Luis Garci y que ha dicho que no recogerá el Goya de Honor si es el director el que se lo entrega).

Seguimos con las pantallas, grandes y pequeñas, para ver qué se cuentan los guionistas. Los chicos siguen en huelga, y nadie confía en que la cosa se resuelva antes de las fiestas. Y mientras presentadores de late nights como Jay Leno o Conan O'Brien anuncian que volverán al tajo el 2 de enero con o sin escritores, los efectos de la huelga se extienden hasta los Globos de Oro y los Oscar, que no han logrado que el Sindicato de Guionistas autorice a sus afiliados a trabajar en sus ceremonias de entrega, lo que podría propiciar unas galas sin guiones (lo que a la Chica de la tele no le parece del todo mal) o incluso cancelarlas.

Ya hemos comentado en alguna ocasión que el paro de los escritores ha afectado a casi todas las parrillas de la televisión norteamericana, suspendiendo programas, cancelando algunas series y provocando que otras finalicen abruptamente sus temporadas en curso. Las cadenas cubren los huecos dejados por la ficción con reposiciones y realities mientras a los estudios cinematográficos se les empiezan a abrir las carnes porque si el paro no termina pronto les acabará afectando también a ellos. Además, el convenio de actores y directores finaliza en verano, así que 2008 puede ser un año complicado para la industria.

Y a este lado del charco, las televisiones, que no tienen muy claro cómo va eso de las temporadas, empiezan unas, terminan otras y se anuncia la continuidad o no de las nuevas series que han debutado este año. Entre las afortunadas que seguirán el año que viene (o dentro de unos meses, porque todavía no me he enterado de cuándo empiezan aquí las temporadas; creo que las teles tampoco) están series como Hermanos y detectives, Gominolas y Cuestión de sexo, una lista en la que no está RIS, la serie policiaca de Jose Coronado que nada tiene que ver con CSI.

Pero como no todo van a ser malas noticias (bueno, lo de RIS no es demasiado malo, ¿no?), ya tenemos fecha oficial de inicio de la cuarta temporada de Perdidos (más bien de los ocho primeros episodios, porque no sabemos qué va a pasar con el resto). Los náufragos volverán el 31 de enero, y para abrir boca (o para ponernos más ansiosos), la ABC ha emitido una promo que me ha puesto los dientes aún más largos y los pelillos de punta.



Y mientras aguardamos la vuelta de Lost y nos ponemos al día con las series y películas que hemos reservado para la época de vacas flacas, se nos ha echado encima la Navidad. No soy muy navideña que digamos, pero si pasa por aquí alguien que lo sea, que pase felices fiestas. A la vuelta ya no tendremos a Antonio Gasset en Días de cine (lo sustituye Cayetana Guillén-Cuervo, glups!), así que bebed todo lo que podáis porque eso no va a haber quien lo aguante.

viernes, 21 de diciembre de 2007

El primer día

Hay cosas que no pueden explicarse sólo acudiendo al azar o a la suerte. Hay desgracias (grandes o pequeñas, tanto da) cuya reiteración y a veces acumulación no es una simple cuestión de mala suerte.

Las dolencias propias, y las de los seres queridos, y los contratiempos a los que tenemos que enfrentarnos son algunas de esas pequeñas tragedias que por sí solas quizás son triviales pero que, todas juntas, son sencillamente inabarcables.

A veces me da por pensar que debo de haber sido muy mala en una vida anterior (quizás en todas las anteriores) y que por eso estoy pagando en ésta con cosas como la enfermedad de varias personas muy cercanas y muy queridas o la profusión de jefes zoquetes (por suerte no todos han sido así, también los he tenido maravillosos, inteligentes, inspiradores) en mi por ahora breve carrera profesional.

Casi todos hemos sufrido en alguna ocasión a individuos similares, pero en mi caso han sido varios, en distintas empresas y distintos puntos geográficos, lo que descarta argumentos del tipo "Fulanito me tiene manía". Si a eso le unimos que ninguno de mis jefes buenos ha tenido jamás ningún problema conmigo ni con mi trabajo, sólo quedan dos posibilidades: o mi rendimiento desciende alarmantemente cuando me cruzo con uno de esos zoquetes y se dispara cuando tengo enfrente a un tipo que motiva, inspira y enseña, o simplemente los primeros son tan obtusos que no saben ver lo que tienen a un palmo de sus narices.

Podría ser también un puñetero Expediente X, pero Mulder y Scully están liados con el rodaje de su segunda peli, así que mejor no molestarlos.

Tengo muchos defectos y muchas carencias, pero sé que trabajo bien y que soy buena en lo que hago, y por eso no pienso permitir que nadie me diga lo contrario. Si a los zoquetes no les gusto y quieren arrinconarme, perfecto. Si se sienten más cómodos tratándome como a un ficus, perfecto. Todas las prisiones tienen un patio donde los reclusos pueden pasear y respirar, aunque sea brevemente, la libertad. La mía tiene más de uno, y sé muy bien dónde están.

Hoy es el primer día. ¿De qué? No sé, ya pensaré algo.

jueves, 13 de diciembre de 2007

La antesala

Después del arrebato de ayer (que aparte de para desahogarme sirvió para que nos visitasen muchos más gatos de los que lo hacen normalmente: gracias) volvemos al tono habitual, ligero (que no frívolo) y ameno (que no tonto, o eso espero), porque la temporada de premios ha empezado ya oficialmente.

La Asociación de la Prensa Extranjera en Hollywood ha dado a conocer hace unas horas a los candidatos a sus premios, los Globos de Oro (a los que los medios se refieren una y otra vez diciendo que "están considerados la antesala de los Oscar"), que entregará dentro de un mes, el 13 de enero (una fecha, por cierto, especial para nosotros, aunque eso es otra historia), en una gala en la que homenajearán, como ya comentamos, a Steven Spielberg.

El orfanato de Juan Antonio Bayona se ha quedado sin candidatura a la Mejor Película Extranjera, pero eso no significa que no haya españoles en la gala. Alberto Iglesias ha sido seleccionado por la banda sonora de la película de Marc Forster Cometas en el cielo y Javier Bardem optará al Globo de Oro al Mejor Actor de Reparto por No es país para viejos, de los hermanos Coen.

Por lo demás, la cosa está, como se suele decir, muy repartida, lo que indica, a la espera de que en enero dé a conocer la Academia de Hollywood sus nominados a los Oscar, que la tendencia de los últimos años no ha variado y que este año tampoco tendremos un ganador aplastante.

La que parte con mejores opciones es Expiación, adaptación de la novela de Ian McEwan firmada por Joe Wright, autor de la última versión cinematográfica de Orgullo y prejuicio (yo prefiero sin duda la televisiva) y que vuelve a dirigir a Keira Knightley en esta historia que tiene siete nominaciones.

En la lista de favoritas le siguen títulos como Michael Clayton (con George Clooney, también candidato al Mejor Actor Dramático), Promesas del este de David Cronenberg, American Gangster de Ridley Scott, el filme de los Coen o Sweeney Todd de Tim Burton.

Como siempre pasa con los Globos de Oro, la división entre drama y comedia y musical propicia que casi todos los actores de primera fila con película recién estrenada pillen algo (en cine son más de 20, y eso que Cate Blanchett y Philip Seymour Hoffman repiten en interpretación protagonista y de reparto), así que quien quiera ver la lista completa la puede consultar en la página de la Asociación o en Imdb, aunque la curiosidad de esta edición es encontrar a Clint Eastwood como candidato a la Mejor Canción por el tema principal de Grace is gone.

En el apartado televisivo, aparte de la injusticia de reducir el reconocimiento a Dexter a una candidatura para su protagonista, Michael C. Hall, los Globos de Oro no han levantado demasiado revuelo, salvo las cuatro nominaciones de la recién llegada Damages (otra que tengo apuntada para cuando la huelga me deje sin material nuevo), acompañada en la lista de favoritas por las habituales 30 rock, Entourage, Anatomía de Grey o House. En una relación que siempre se ha caracterizado por ser bastante conservadora se han colado dos debutantes: Pushing Daisies (tres candidaturas) y Californication, que se ha llevado dos nominaciones, una para la serie y otra para el felizmente recuperado David Duchovny, del que ya hablaré con más calma un día de estos.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Higadillos

Escribo en este blog porque me gusta. Y como lo hago por hobby y no por obligación, escribo sólo sobre lo que me apetece escribir y solamente cuando me apetece hacerlo, así que suelo escribir sobre cosas que me gustan o me interesan, porque creo que ya hay bastante mierda en nuestro día a día como para lanzar todavía más.

Alguna vez he quebrantado este principio para criticar/denunciar algo que me molestaba, y hoy voy a volver a hacerlo, aunque tengo claro que no soy una líder mediática, que mi opinión importa bien poco al común de los mortales y que por aquí sólo pasan cuatro gatos (para ser exactos, varias decenas de gatos al día; nunca me cansaré de daros las gracias).

Una vez aclarado esto, vamos al lío.

No me gusta la prensa del corazón, lo que no quiere decir que no haya visto nunca en la tele un programa de este ¿género?, ni tampoco que no haya ojeado nunca una revista o que no me haya reído con los ridículos avatares de esos individuos que existen por y para dar carnaza a dichos espacios o publicaciones.

Como en cualquier otro ecosistema, los tiburones están al final y no al principio de la cadena alimenticia. Entiendo que esas criaturas que pasan sus vidas persiguiendo a famosos (no es un trabajo que me guste, y por suerte no he tenido que hacerlo hasta el momento, pero no se sabe qué puede pasar y además cada cual tiene que ganarse la vida como puede) no hacen más que seguir las instrucciones dadas por unos jefes (directores de revistas, de programas de televisión) que en muchas ocasiones hacen eso por propia voluntad (no por necesidad) y que son los que deciden, por ejemplo, que el culo de Andreu Buenafuente es noticia.

El adalid de ese nuevo periodismo con patente de corso para soltar cuantas barbaridades se les antoje sobre todo aquel que se les antoje es, claro, Aquí hay tomate, que lleva cinco años de exitosa trayectoria cimentada sobre burlas, insultos, falsas acusaciones y muchas, muchas mentiras, impertérrito ante las críticas y las denuncias que colapsan el departamento jurídico de la cadena amiga, buceando día tras día en la escoria de los famosos.

No sé si los tiburones reales se comen los unos a los otros, pero los de la prensa, no. En la prensa siempre se ha dicho aquello de “perro no muerde a perro”, es decir, que un periodista nunca ataca a otro (por mucho que sea una máxima vulnerada una y otra vez en los últimos años), y lo mismo pasa en la prensa del corazón, cuyos profesionales no hablan de política o de economía, sino de la vida privada de los supuestos famosos, a menudo no con ánimo de informar, sino con la única intención de burlarse de ellos o directamente insultarlos.

A este mundo de compañerismo (falso) y complicidad (falsa) un buen día llegó Sé lo que hicisteis, cuyo plato fuerte es el análisis que Ángel Martín hace de los programas del corazón, un análisis hecho con ingenio, gracia y un puntito de crueldad que, claro, no sentó nada bien en el gremio por aquello de perro no muerde a perro.

El tiempo pasó y unos y otros continuaron con sus quehaceres hasta que el programa de Patricia Conde y Ángel Martín sacó a Jorge Javier Vázquez, el líder tomatero, borracho el día del Orgullo Gay. El simpático presentador no dudó en llamarlos “hijos de puta” y tampoco se cortó un pelo cuando unos días después la revista Qué me dices publicó en portada una foto del tema, básicamente porque no le iba a gustar a su madre.

Pasaron los días, pasaron los meses y el rostro de Aquí hay tomate de repente desapareció. Abandonó su programa unos días, no se sabe muy bien por qué (los rumores apuntan al estrés) y preparó su regreso con una amable entrevista en la que decía cosas como ésta:

“Sólo soy uno de los presentadores. Carmen y yo apenas salimos unos minutos en el programa. Sólo hacemos comentarios a vídeos que nada tienen que ver con nosotros porque los redactores del programa trabajan con total libertad. Muchas veces me sorprendo con los vídeos que sacamos. Yo no busco noticias, no sé cotilleos, no me entero de nada”.

O ésta:

“Yo no soy el director del programa ni el que hace los guiones ni el que sale a la calle. Sólo soy un presentador. Sólo pueden responsabilizarme de lo que yo digo”.

JJ volvió a su programa, anunciando una vuelta a los inicios, al verdadero espíritu del Tomate (que en realidad sólo implicó un cambio de cabecera y de plató), pero como su presentador estrella seguía necesitando cariño, Telecinco le ofreció un sillón, una cámara y un micrófono en La Noria para que se desahogase y ajustase cuentas con esos que le “llaman a diario borracho”. Entre otras cosas, JJ, que dejó claro que no sólo no está en el Tomate por dinero, sino que está muy orgulloso de presentarlo, dijo esto:

“Yo trabajo en una productora en la que nunca los jefes proporcionan cocaína a sus trabajadores para que trabajen mejor cuando están cansados; trabajo en una productora en la que, cuando llega una fiesta, los trabajadores no aportan su dinero para comprar de la mejor cocaína; y trabajo en una productora cuyos jefes pueden decir que nunca, por los efectos de la cocaína y de la borrachera, han intentado abusar sexualmente de una compañera".

También confesó, por cierto, que se siente “criticado por su condición sexual”.

Como es normal, el lunes los chicos de Sé lo que hicisteis hablaron de las provocaciones de JJ (que no se atrevió, ni lo ha hecho hasta ahora, a decir a qué productora se refería con lo de la coca y los abusos), e incluso le dedicaron un homenaje. Los vídeos y las reseñas del programa los podéis ver en ¡Vaya tele! y Vertele, aunque todos los que conocen cómo se las gastan Ángel y Patricia imaginan por dónde van los tiros.

JJ define el Tomate como un programa del corazón de humor irreverente, lo que al parecer les da carta blanca y encima justifica su peculiar estilo. Pero el Tomate no es un programa de humor sobre el mundo del corazón (no se me ocurre una descripción apropiada que no incluya improperios, así que mejor lo dejo porque todos sabemos qué es el Tomate). Sé lo que hicisteis sí lo es. Lo que pasa es que los chicos de La Sexta no se quedan sólo en la sátira de los personajes de ese mundo, sino que también incluyen a los hasta ahora intocables presentadores y colaboradores de esos programas (ahí radica en realidad el problema de JJ, AR y compañía, que están acostumbrados a dar, pero no a recibir), y además con mucho más respeto (y gracia e inteligencia) de lo que lo hacen profesionales como los presentes en La Noria o en El programa de AR, que todos a una corrieron a arropar al pobrecito JJ, acosado por ser gay, por decir la verdad, y al que todo el mundo llama borracho porque cogió una cogorza importante en un sitio tan privado como un desfile en plena calle al que acudieron miles de personas y en el que había decenas de cámaras de televisión (bien visibles, nada de cámaras ocultas de dudosa moralidad) y fotográficas que encima divulgaron su imagen para disgusto de su madre (un consejo, JJ, si no te gusta que tu madre te vea borracho y con medio culo al aire, ten cuidado en las convocatorias multitudinarias).

P. D.: Ya he dicho antes que este no es un sitio especialmente popular, pero si por casualidad alguien pasa por aquí y dice tonterías del tipo “esta se escuda en el anonimato de Internet para decir lo que dé la gana”, que sepa que mi nombre es Susana Caballero, que soy periodista y que mi careto es ese de la izquierda (ahora llevo el pelo un poco más largo, pero ahora mismo voy a cortármelo para que no haya confusión alguna).

martes, 11 de diciembre de 2007

Teaser

¿Que qué es un teaser? Pues esto.

Es decir, un avance promocional de una película para cuyo estreno aún queda bastante. Puede ser un póster o un tráiler, pero siempre será un mero aperitivo para abrir boca y anticipar la llegada del póster y el tráiler oficial.

El que acabáis de ver es, obviamente, el primer teaser póster de la cuarta aventura de Indiana Jones, sobre el que podría decir cosas como que su estética enlaza con los avances de las entregas anteriores o que en él aparece bien grandota la calavera del título, pero creo que no hace falta. El que quiera saber más, puede irse por ejemplo a Blog de cine, donde completan y amplían algún rumor ya comentado por aquí.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Bienvenida a la familia

El bicho ése de la foto es una mantis religiosa (hembra, para más señas), y la superficie sobre la que tan grácilmente se posa es la fachada de nuestra casa.

Ya conté hace unos meses lo variada que es la fauna que tenemos (o hemos tenido) por casa (aunque esto se lleva la palma), pero, visto su tamaño, estoy en condiciones de afirmar que la recién llegada se comería sin problemas aquella araña contra la que tan fieramente combatí (y probablemente se quedaría con hambre).

Aparte de que la mantis se zampa a su compañero una vez satisfecha (mi novio lo justifica en que el pobre bicho se queda tan exhausto después del polvo que se come lo primero que tiene a mano, pero a mí me parece una excusa bastante pobre), no sé mucho más sobre las mantis religiosas en general y tampoco sobre ésta en particular, salvo que lleva dos días pegada a la fachada.

Como ni siquiera nos atrevemos a acercarnos (la foto se ha hecho con el zoom de la cámara a tope) para ahuyentarla, supongo que tendremos que adoptarla, así que declaro abierto oficialmente el concurso para ponerle un nombre, y de paso también otro para encontrar un regalo adecuado, que las navidades están a la vuelta de la esquina.

sábado, 8 de diciembre de 2007

Napalm sobre Yellowstone

No sé si es o no la mejor serie de la historia, pero seguro que es una de las finalistas. Durante siete temporadas The West Wing (El ala oeste de la Casa Blanca) demostró que, con un buen guionista (Aaron Sorkin, que se bajó del barco al final del cuarto año) y unos buenos actores, se puede hacer ficción televisiva entretenida sobre casi cualquier cosa, incluida la política norteamericana.

Como ya hemos dicho muchas veces por aquí, una de las claves de toda obra de ficción son unos personajes atractivos interpretados por actores convincentes, y de todo eso aquí estamos más que bien surtidos, aunque, por mucho que me gusten el presidente Bartlet, Leo, CJ, Josh o el desaparecido Sam (nunca debió irse de la Casa Blanca), si me reencarnase en un personaje de West Wing (cosas más raras se han visto), seguro que sería en Toby.

Toby Ziegler es el director de Comunicaciones del gabinete del presidente Bartlet, un judío neoyorquino huraño y malencarado que no duda en reconocer que "ni en mis mejores días soy un tipo amable".

Es la voz del presidente, el encargado de escribir sus discursos y elaborar la estrategia de comunicación de la Casa Blanca. Es pesimista y "un hombre triste", según su ex mujer y madre de sus hijos gemelos, pero bajo esa máscara de cinismo esconde un alma noble e idealista demasiado acostumbrada a encajar los zarpazos que da la realidad como para permitirse soñar.

Este hombre que entró en el equipo de campaña del entonces gobernador Bartlett de la mano de Leo (y que gracias al futuro jefe de gabinete de la Casa Blanca continuó en él, a pesar de que su jefe ni siquiera sabía cómo se llamaba) y que no fue la primera elección del presidente para ocupar la jefatura del área de Comunicaciones, es el contrapunto perfecto al exceso de ilusión de Sam (su ayudante y su mejor aliado), la arrogancia de Josh (que en ocasiones cree que la política no es más que un partido de fútbol en el que hay que aplastar al rival, no importa cuántos golpes tengas que dar) o la vitalidad de CJ (compañera y amiga reclutada por él que se encarga de las relaciones con la prensa y que a menudo se debate entre su lealtad a su presidente y su respeto por los periodistas).

Hijo de un antiguo miembro del crimen organizado y hermano de un astronauta, estuvo casado con una congresista que le dejó poco después de ganar las elecciones (tuvieron a los gemelos después de divorciarse), le gusta fumar puros, golpear el cristal que separa su despacho del de su ayudante con una pelota y mascullar.

Fue el más afectado por el engaño del presidente (cuando ocultó a todo el mundo que padecía esclerosis múltiple), porque se sintió, más allá de cualquier otra implicación moral, personalmente traicionado, aunque ello no fue óbice para que se entregase a fondo en la campaña de la reelección, desde los mítines por todo el país (incluidas aquellas 20 horas en las que se perdió, con Josh y Donna, en Indiana) al debate entre los candidatos, que preparó tan a fondo que fue blanco de las maliciosas bromas de sus compañeros.

Tras este iracundo y en el fondo entrañable personaje se esconde Richard Schiff, un veterano actor que comenzó como director teatral (más tarde dirigiría un par de episodios de El ala oeste) y que sólo después de varios años en la escena se atrevió a recibir formación interpretativa.

Desde entonces ha intervenido en casi un centenar de producciones tanto televisivas (Urgencias, La ley de los ángeles, Ally McBeal, Picket fences, Murphy Brown, Chicago Hope, Murder One, El abogado o Roswell) como cinematográficas (Speed, Seven, Michael, Deep impact, Locos en Alabama, Yo soy Sam o Relaciones confidenciales), casi siempre en papeles secundarios o meramente de relleno.

De esa ristra de apariciones menores se salvan trabajos como Relativity, una delicia que apenas duró una temporada completa (en España la emitió Canal+) y en la que Schiff encarnaba al hermano del protagonista, interpretado por David Conrad, el marido de Jennifer Love Hewitt en Entre fantasmas (en Relativity aparecía también Lisa Edelstein, la Cuddy de House y la chica de alterne con la que Sam se enreda en West Wing).

Sin embargo no fue ahí cuando después de décadas de trabajo lo descubrió Spielberg, sino en otra serie llamada Patrulla de asfalto que le dio un pasaporte para El mundo perdido, una aventura en la que terminó, como era de esperar, en el estómago de un Rex.

Pese a no haber salido con vida del Parque Jurásico, la experiencia le sirvió a este actor que este mismo año ha coincidido en Burn Notice con Bruce Campbell para formar parte del equipo de El ala oeste, un periplo que terminó hace año y medio y del que Schiff salió bastante cansado, hasta el punto de confesar que la serie debió haber terminado en la cuarta temporada, con una derrota del presidente en su segunda campaña electoral.

Aunque no logro imaginar cómo habría sido ese final, sí tengo claro que terminaría con al menos dos o tres suicidios (rituales, claro) de los miembros del equipo de Bartlet, incluido por supuesto ese Toby que esparciría napalm sobre Yellowstone si alguien osase tocar a sus niños.

viernes, 7 de diciembre de 2007

Química

Soy de Letras, lo que explica (pero no disculpa) que no sepa mucho de química (de física ni hablamos), salvo lo suficiente para saber que, más allá de tablas periódicas y complicadas fórmulas, es un elemento imprescindible para que una película, serie, programa de televisión u obra teatral funcione.

Sin olvidar la labor de los guionistas, los directores y hasta los productores, todos sabemos que Sé lo que hicisteis funciona por la química entre Ángel y Patricia, que Friends lo hacía por la química entre sus seis protagonistas y que lo mejor de Studio 60 era la pareja Danny Tripp-Matt Albie (aunque no fue suficiente para salvar la serie).

El otro factor indispensable para conectar con el público (ya sea lector, espectador u oyente) es hacer las cosas con cariño. Puede sonar tonto, pero si haces una cosa que te gusta con cariño y disfrutas haciéndolo, la gente lo nota y lo aprecia. Pasa con la tele, el cine, la radio, la televisión y también con el periodismo, porque soy (aunque ya sé que en la profesión esto es casi una herejía) de la opinión de que el periodismo es básicamente un producto de entretenimiento.

Y todo eso hay (buenos guiones, química y gusto por lo que hacen) en la pareja Berto-Andreu (después de tanto tiempo yéndome a la cama con él, hay confianza). Para quien no conozca a Berto (el que a estas alturas no sepa quién es Andreu, aunque sea de oídas... sólo se me ocurren insultos, así que mejor dejo los puntos suspensivos), sólo diré que es la revelación televisiva de la temporada.

Berto (Romero) es un chico de nariz generosa, gafas de pasta que no necesita, amigo de los monos y orgulloso poseedor de una réplica de la espada de Darth Vader. Además de todo eso, es un cómico que empezó como periodista, hace monólogos en el teatro y, desde esta temporada, tiene una presencia fija, diaria e imprescindible en el programa de su ficticio tito Andreu, en el que analiza la prensa (en concreto las fotos y gráficos que salen en prensa) desde su particular punto de vista, como diría un cronista cursi.

De ese peculiar análisis de la prensa surgen situaciones como la de anoche (no tengo el vídeo, lo siento), en la que esturrearon por el plató a bebés de la realeza (interpretados por muñecos) con la ayuda de una catapulta, aunque Berto es capaz también de hacer un reportaje en el Salón del Manga de Barcelona disfrazado de Gazpacho (el de Los fruittis),



reducir a tres o cuatro minutos la hora larga que dura el programa de su tito



o incluso presentarlo él solito un día que Andreu se cogió libre entre la gala de la Academia de la Televisión y el Evento Blog.



En la etapa del programa en la otra cadena ya hizo alguna que otra impactante aparición, como este Tunéame doctor,



pero es este año cuando está demostrando todo su potencial (sigo parafraseando a ese hipotético cronista cursi) y, aunque ya surgen algunas voces que reclaman que Berto tenga su propio programa, pido por favor que no nos priven de él en Buenafuente, porque si Andreu solo es fantástico, junto a Berto es insuperable.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Sí que es monstruoso

Ayer salió a la luz el primer trailer oficial en español de Cloverfield, el esperado nuevo proyecto cinematográfico de J. J. Abrams (el hombre de cuya mente salió nuestra querida isla) que lleva soliviantando los ánimos de los internautas desde que hace meses apareció un teaser (que nosotros vimos, por cierto, en la Apple Store de Londres) difuso e inquietante que sólo aclaraba que aquello se estrenaría en enero y que detrás estaba la mano de J. J.

En todo este tiempo han aparecido, aparte del título definitivo del proyecto (Cloverfield) y un cartel oficial, unas cuantas webs (como ésta, con sus juguetonas fotografías, o esta otra) que no hacen sino alimentar el halo de misterio que envuelve a la producción, sobre la que en los últimos meses han corrido ríos de tinta (¿de bytes?) en la Red que se preguntaban, entre otras cosas, cuál era el MacGuffin del filme: ¿extraterrestres? ¿una catástrofe natural? ¿una nuclear? ¿un monstruo?

Al final ha ganado el monstruo, y no se sabe si ha sido por eso o porque uno de los pósters preliminares llevaba impreso en inglés el eslogan "monstruoso", pero el caso es que ése es el título con el que los avezados distribuidores en España de la cinta han decidido estrenarla en nuestro país. Ya sabemos que Cloverfield (campo de tréboles, creo) es difícil de traducir (a lo mejor a los chicos de Switch off and let's go se les ocurre algo), pero pasar a Monstruoso sin plantearse la opción de dejarlo en inglés es sencillamente aberrante. ¿Cómo le dices a alguien que te vas a ver una película que se llama Monstruoso? De risa.

P. D.: Si no me falla la memoria, un muy buen amigo entra hoy en la treintena. Felicidades y bienvenido (no se está mal, después de todo).

martes, 4 de diciembre de 2007

Cosas del cine español

Volvemos a hablar de reivindicaciones de los profesionales del cine y la televisión, pero ahora les toca a los de este lado del charco. Ya mencionamos de pasada el otro día la asamblea convocada por los guionistas españoles para exigir mejoras en sus condiciones laborales con el imbatible argumento de que "nuestros compañeros [sic] estadounidenses están en huelga, a pesar de tener mejores condiciones contractuales y laborales que nosotros".

De las peculiaridades de la convocatoria ya hablaron La chica de la tele y El pianista en un extenso artículo en el que analiza, sin dejarse una sola cosa, lo inapropiado que es iniciar una campaña de este tipo simplemente porque en Estados Unidos también lo hacen.

A pesar de que la reunión tuvo lugar el pasado sábado, no he encontrado demasiadas referencias, otra diferencia más con la huelga de sus "compañeros estadounidenses", pero en Vaya tele explican que, aunque está previsto en la nueva Ley de Propiedad Intelectual que los autores cobren por la difusión en Internet de sus contenidos, el principal problema es que la Asociación Alma (que se supone aglutina a los guionistas españoles) es en realidad un sindicato, aunque nadie lo sabe y, por tanto, nadie se afilia, así que en realidad los guionistas españoles no son un colectivo, sino una maraña de profesionales incapaces de negociar, por ejemplo, con las cadenas de televisión. Guionista en Chamberí ha hecho un relato pormenorizado de la reunión de los guionistas, por si os interesa saber más.

La otra polémica surgida en las últimas semanas en torno al cine español ha sido la supresión de la entrega de los Goya a los cortometrajistas de la ceremonia oficial. Con el pretexto de aligerar la gala, los ganadores de los premios a los mejores cortos iban a recoger sus galardones en la velada que la Academia española ofrece a los nominados unas semanas antes de la ceremonia.

Como es natural, los cortometrajistas se opusieron frontalmente a través de una web en la que han estado recogiendo firmas durante todo este tiempo y, finalmente, después de varias reuniones con la Academia y tal vez como consecuencia del éxito de Chapero Jackson en los Premios del Cine Europeo, han dado marcha atrás.

Los cortos volverán a la gala de los Goya, pero eso no les asegura salir por televisión. TVE, cadena que retransmite la ceremonia y que el año pasado la emitió con ¡30 minutos! de retraso (¿recordais la indignación general cuando en EEUU, tras el incidente de Janet Jackson, las entregas de premios se emitían con unos segundos de retraso? ¿Nadie protesta ahora aquí por media horilla de nada?) podría decidir meter la tijera a los pobres cortometrajistas si la gala, un año más, se les vuelve a pasar de tiempo.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Sin novedad en el frente

Y sigue la huelga. Tras las frustradas negociaciones de la semana pasada, guionistas y televisiones se sientan de nuevo este martes a negociar con el propósito de cerrar cuanto antes la crisis pero no dispuestos a hacerlo a cualquier precio.

Mientras tanto, las cadenas agotan esta misma semana su material ya producido, y series como Mujeres desesperadas (con el tan publicitado episodio del tornado), CSI, Anatomía de Grey, Héroes o Cómo conocí a vuestra madre cierran el quiosco sin saber muy bien si la despedida es un hasta luego o un hasta la temporada próxima.

Como muestra de su absoluta falta de fe en la resolución del conflicto, las networks rehacen sus parrillas. La CBS ha sido la primera en presentar su programación para el inicio del año próximo, nutrida de reposiciones, tres entregas semanales de Big brother y la aparición al fin de la segunda temporada de Jericho (en febrero), programada en principio para el comienzo de la presente temporada pero pospuesta hasta ahora.

Siguen los piquetes, siguen las negociaciones y los corrillos a media voz entre los guionistas, al mismo tiempo que proliferan las campañas de apoyo a su causa. Los actores se siguen sumando al proyecto Speechless without writers (sin palabras sin los escritores), que ya suma docenas de piezas de actores literalmente mudos sin un guión que interpretar. En Speechless han participado Susan Sarandon, Sean Penn, Laura Linney, David Schwimmer, Harvey Keitel, el reparto de Mujeres desesperadas y hasta el todopoderoso Harvey Weinstein, pero aquí sólo pondré el de Edward Asner, el mítico Lou Grant.



Esta iniciativa no es la única surgida en los últimos días. Al hilo de la campaña Pencils2 Media Moguls (a través de la que los escritores piden a los espectadores que compren cajas de lápices y los envíen a los dirigentes de los principales conglomerados mediáticos que operan en Estados Unidos), los responsables de Lost, Carlton Cuse y Damon Lindelof, han hecho un llamamiento a los fans de su serie para que se unan a este envío masivo de lápices con la promesa de un sorteo que se celebrará entre los participantes y cuyo ganador recibirá, entre otros obsequios, una llamada de Cuse, Lindelof y Matthew Fox en la que responderán "a algunas preguntas sobre los misterios de la serie". No es mal regalo, pero hay tantas cosas que preguntarles que yo preferiría un cara a cara en una habitación aislada e insonorizada...

domingo, 2 de diciembre de 2007

Con todos ustedes: Indiana Jones

Habíamos visto aquella magnífica primera foto, habíamos visto fotos del reparto, fotos de Steven Spielberg y hasta le habíamos visto en un vídeo con su clásica pajarita de profesor. Pero hasta ahora no le habíamos visto en acción.

Hace un rato, por culpa de una desaplicación de Firefox, he tenido que abrir el Explorer (sorry) para buscar cuál es el último capítulo de CSI emitido en EEUU. Como en el Explorer (sorry again) no está configurada la barra de búsqueda rápida para localizar algo en imdb, he tenido que abrir la entrada de la web. ¿Y qué he encontrado allí? Fotos de Indiana Jones 4 (ya sé que se llama El reino de la calavera de cristal, pero no me acostumbro; llevo más de 15 años llamándola Indiana Jones 4), pero no fotos del rodaje o de la presentación, sino fotos de la película.

Como es lógico, me ha faltado tiempo para ir a la web oficial a buscarlas para poder ponerlas aquí. Son sólo tres (una con Shia LaBeouf y las otras dos solo), pero son más que suficientes para comprobar si realmente le sigue quedando bien a Harrison Ford el traje de Indiana Jones. Creo que no hace falta que responda a eso.