miércoles, 30 de abril de 2008

No es lugar para el amor

[Si no sigues 'Perdidos' al ritmo norteamericano,
ponte primero al día antes de leer esto]


Perdidos volvió la semana pasada, con el primero de los seis episodios restantes de esta extraña, corta, accidentada e intensa cuarta temporada, The shape of things to come, un capítulo que no hizo sino confirmar lo que ya intuíamos desde el inicio de esta cuarta tanda: que todo lo que ocurre en el mundo Lost, tanto dentro como fuera de la isla, no son más que movimientos de esa peculiar partida de ajedrez que juegan Benjamin Linus y Charles Widmore, enzarzados desde nadie sabe cuándo en una guerra con sus propias reglas, que incluyen la imposibilidad de acabar el uno con el otro y, al parecer, también de matar a familiares o seres queridos.

El noveno episodio de esta novena temporada nos contó también que Ben controla (de alguna forma) el misterioso humo negro, que puede teletransportarse (nada de transferencias de consciencia, sino enterito) en el tiempo y el espacio y, por si fuera poco, cómo reclutó a Sayid para convertirle en su sicario, haciendo uso, como siempre, de las características malas artes que le han convertido en uno de los ¿malos? (aún está por ver cuál de los dos es realmente el malo, si Widmore o él) más interesantes de la televisión actual.

La historia de Sayid (tras salir de la isla como uno de los seis de Oceanic logró al fin encontrar a Nadia, su gran amor, sólo para volver a perderla) se une a la ya larga lista de relaciones amorosas marcadas por la tragedia que atesoran los protagonistas de Perdidos: unos llegaron a la isla con alguna o varias historias dolorosas en el equipaje (Jack, Sawyer, Kate, Locke, Michael...) y otros la tuvieron una vez allí (Shannon y Sayid, Hurley y Libby, Charlie y Claire, Sun y Jin, Juliet y Goodwin...).

Dejando a un lado el triángulo (o cuarteto, si añadimos a Juliet a la ecuación) Jack-Kate-Sawyer y la triste historia de Sun y Jin (subieron al vuelo 815 de Oceanic casi como dos extraños, en la isla recordaron por qué se enamoraron y después volvieron a separarse -seguimos sin saber qué ha pasado con Jin-), la relación más extrañamente hermosa es la de Desmond y Penny. Pero ahora, después de tantos encuentros y desencuentros, después de tantos altibajos, el futuro y definitivo reencuentro de ambos peligra por la determinación de Ben de vengar la muerte de su hija acabando con la de Widmore, que no es otra que Penny.

Hay muchas razones por las que Ben no debería matar a Penny, pero la mejor que se me ocurre es que permitir que viva y que vuelva junto a Desmond es la única forma de compensar el inmenso dolor causado por el amor a casi todos los personajes de esta historia, así que, por favor, Ben, no mates a Penny.

martes, 29 de abril de 2008

Vitaminas

Soy muy vulnerable a los catarros. Hace ya bastantes años que no cojo uno de esos de estar una semana metida en la cama rodeada de medicamentos, pañuelos (o sucedáneos) usados y una colección de estampitas de vírgenes y santos aportada por amigos y familiares que están seguros de que no vas a salir de esta, pero mi estado de salud durante el invierno dista de ser óptimo. Lo habitual en los últimos tiempos es que, allá por septiembre u octubre, empiece a toser y a moquear la primera noche que refresca, y que ese resfriado, no intenso pero sí continuo, me acompañe hasta las puertas del verano.

Este año no ha sido una excepción. A principios de octubre inauguré la temporada de catarros, pero tomé la determinación de plantarles cara fortaleciendo mis (o eso intuía) debilitadas defensas. Y así, pertrechada tras mis vitaminas, he atravesado, muy ufana yo, el invierno, sin inmutarme ante las sucesivas oleadas de gripe ni ante los resfriados que, como setas, surgían a mi alrededor, convencida de que, esta vez, nada malo podía pasarme.

Pero me equivoqué. Estamos casi en mayo, con una temperatura de 30 grados, y ni lluvias, vientos o temporales en el horizonte, y yo estoy hecha un asco por culpa de uno de esos catarros fulminantes que nacen una mañana y te destrozan esa misma noche. Llevo dos días pegada a los pañuelos (o sucedáneos), una afición que me impide estar diez minutos seguidos haciendo nada porque mi nariz reclama casi a cada minuto mi atención, y cada vez que agito mis ya perjudicadas fosas nasales sólo deseo que se vaya tan rápido como vino.

Supongo que después de esto seguiré tomando las vitaminas, aunque ya nunca volveré a mirar la caja como antes.

lunes, 28 de abril de 2008

Otro anuncio para televisión

Cada vez queda menos, y por eso casi todos los días hay fotos nuevas, como la que incluyo arriba, o vídeos, como el segundo anuncio para televisión, 31 segundos que no hacen más que confirmar la buena pinta que tiene el regreso de Indiana Jones, un evento para el que, por cierto, ya se pueden comprar las entradas.

sábado, 26 de abril de 2008

Dimisión interior

Son pocos los que tienen la suerte de ganarse la vida haciendo exactamente lo que les gusta, porque incluso muchos de los que trabajan en el gremio, profesión o sector de su elección deben desempeñar en la cadena productiva en cuestión tareas poco gratas o no acordes con sus intereses y cualidades.

No importa si te dedicas o no a lo que te gusta, o si lo que haces te llena o no. Todos, en algún momento, han (hemos) acudido al trabajo como meros autómatas que llegan, hacen lo que tienen que hacer (con la mayor celeridad posible) y se van, sin pensar más en su labor hasta el día siguiente, cuando tienen que volver a hacerlo. Pues bien, amigos, eso tiene un nombre: dimisión interior.

El término da título a uno de esos muchos títulos pertenecientes al subgénero libros de autoayuda empresarial tan de moda desde el éxito de volúmenes como ¿Quién se ha llevado mi queso? El libro que nos ocupa, que lleva por subtítulo Del síndrome posvacacional a los riesgos psicosociales en el trabajo, es obra de Iñaki Piñuel, un psicólogo social experto en mobbing y otras situaciones laborales tóxicas (así las define él).

Piñuel, entrevistado por Expansión y empleo en uno de los enlaces que los lectores más han enviado en los últimos días a amigos, compañeros y conocidos (por abordar de forma tan precisa algo que a tantos les pasa), describe así al dimisionario interior:
"Aquellos que han dimitido interiormente no son culpables, sino víctimas de una organización que produce niveles graves de estrés y que termina quemando a sus empleados. Esta situación conduce a una persona a estar en el trabajo de cuerpo presente, pero mental y emocionalmente ausente".
Piñuel habla también en la entrevista del estrés laboral, que, a su juicio, suele originarse por cargas excesivas de trabajo, escasez de personal, planificación deficiente... Según el psicólogo, el principal responsable de la aparición del estrés es (y aquí puede estar la clave de la popularidad que la entrevista ha tenido en la Red) un jefe incompetente:
"Lo que más estrés provoca a un trabajador es tener un jefe incompetente, bien porque hace dejación de sus funciones, bien porque adopta formas autoritarias".
Seguro que ahí fuera hay más de uno de acuerdo con esta afirmación y, aunque tal vez no ayude mucho saber dónde está el problema, al menos ya sabemos qué decir cuando algún superior nos acuse de falta de implicación en el trabajo: hemos dimitido interiormente.

miércoles, 23 de abril de 2008

Autores invitados

Hoy es el Día del Libro (o lo ha sido, porque a estas horas libros y libreros están ya descansando en sus aposentos), una jornada festiva que en Alcalá de Henares se celebra entregando el premio Cervantes (en esta ocasión al poeta argentino Juan Gelman), en Barcelona con las librerías invadiendo la ciudad y regalando libros y rosas y en Sevilla con las tres o cuatro mesas que El Corte Inglés saca a la calle con el habitual (supongo, porque la cuestionable ambientación musical a base de sevillanas me ha mantenido a una distancia prudencial) cóctel de best-sellers, saldos y producción folclórica autóctona.

En otros lugares, como Córdoba, al margen de la tradicional Feria del Libro y de eventos como Cosmopoética, tienen lugar otro tipo de actos que en teoría pretenden sumarse a la gran fiesta del libro, aunque la forma de hacerlo es, cuanto menos, peculiar. Eso es lo que pasó ayer en la Filmoteca de Andalucía, con sede en la ciudad califal, donde se proyectó el documental Enigma Cervantes. La anécdota y el contenido de dicho documental me han llegado a través de un buen amigo y compañero, conocido en los círculos virtuales como Lejano y Solo y cuya aportación inaugura hoy una nueva sección o apartado de esta humilde casa: autores invitados, aunque también ha servido para alimentar la siempre afilada y certera pluma (poner teclado es más exacto pero menos vistoso) de otro amigo y compañero, Jesús Cabrera, que ha dedicado su artículo de hoy al asunto.

Sin más preámbulos, os dejo con el excepcional texto de Lejano y Solo.


Luis de Góngora (i Junyent)

El 22 de abril, víspera del Día del Libro, la Filmoteca de Andalucía proyectó un documental sobre Cervantes, para deleite de una docena de asistentes que, por cierto, se convirtió en sexteto cuando comprobaron que la cinta era en catalán y subtitulada. Los que se quedaron pudieron deleitarse con la proyección de Enigma Cervantes, de David Grau, un director catalán con ínfulas de investigador de la historia. La cinta cuenta cosas tan interesantes como que Miguel de Cervantes no era Miguel de Cervantes, sino Miquel de Sirvents, natural de Puigcerdà, que escribió gran parte de su obra en catalán, entre ellas la primera parte del Quijote que, lamentablemente, se ha perdido. Lo que pretendía demostrar Grau, apoyado por declaraciones de Marti de Riquer, el catedrático de historia de la UB Juan Luis Palos o Andrés Trapiello, es que, realmente, una conspiración castellana apartó a Sirvents de su lengua original, en una compleja trama política y religiosa. Todo ello sazonado con frases como "en el siglo XV no se imprimió ningún libro en castellano", "el catalán era la lengua de la curia romana en esa época", "las buenas bibliotecas tenían libros en catalán y en latín, y sólo ocasionalmente en castellano", o "el Quijote, hoy en día, es poco más que un libro infantil". La tesis del documental es sostener esa gran paradoja: el mayor autor de las letras castellanas es en realidad un catalán que escribió en catalán. Un ejemplo más del secular contubernio contra la cultura catalana.

(Por cierto, el cartel de la película, en un ejemplo de rigor histórico, emplea el lienzo El caballero de la mano en el pecho de El Greco para ilustrar la figura de Cervantes)

En todo caso, podría pensarse que el documental es la nota al margen en la filmografía del director, pero David Grau ya rodó la cinta La apropiación del descubrimiento de América: ¿Una conspiración de Estado?, grabado en 2003 –el de Cervantes es de 2006- y en el cual, con el apoyo económico de la Generalitat de Catalunya, sostiene una hipótesis fantástica, esta vez sobre Colón. Que no era Colón, por cierto, sino Colom. Ni genovés, sino catalán. Y que no partió hacia América desde Palos, sino desde el puerto de Pals, en Girona. Y que era un marino curtido en las dificultades del cabo de Creus, lo que le permitió descubrir las claves de la navegación atlántica. Nuevamente, se trata del secular contubernio castellano contra la cultura catalana que oculta al mundo entero la gran verdad: que Europa es catalanocéntrica.

La cuestión es que David Grau está en perfecto derecho de llevar al celuloide cualquiera de sus teorías conspiradoras. La libertad de expresión le ampara. Lo que puede discutirse es si esas cintas, que pueden entenderse como veleidades nacionalistas de un director direccionista –algunos encuentran argumentos para calificarle de iluminado-, deben estar financiadas con dinero público, y deben ser acogidas en templos del cine como la Filmoteca de Córdoba, dándole, de paso, rigor histórico al documento, aunque sólo sea por el marco donde se proyecta: la Judería de Córdoba. En la que, por cierto, se encuentra la plaza del Potro, un lugar que, podría argumentar Grau, el Manco de Lepanto –a lo mejor tampoco estuvo nunca en Lepanto- jamás pisó.

Es difícil establecer un límite en la historia, en la investigación histórica. Dar pábulo a teorías conspiradoras puede ser un signo de libertad, aunque también un camino hacia el descrédito, a una suerte de demencia histórica colectiva. Porque quizá algún día podrá salir Grau, o uno de sus discípulos, demostrando en un documental que Camarón de la Isla era en realidad Camaró de la Illa, natural de Santa Margarida y el Monjos –de ahí el apellido Monge-, un pueblo de la provincia de Barcelona que, por cierto, alberga una reproducción de la Giralda sevillana. Pero eso es otra historia. Como podría ser que Grau, o uno de sus acólitos, grabara con dinero procedente de la Res Pública una cinta en la que pretendiera argumentar que Góngora no es cordobés. Que provenía de una humilde familia de payeses del Empordà. Y que quien todos conocemos como Luis de Góngora y Argote es en realidad Lluis de Gòngora i Junyent ¿Se exhibiría la cinta, dado el caso, en la Filmoteca de Córdoba? ¿Difícil, verdad? Pues eso.

Lejano y Solo


Para que comprobéis por vosotros mismos el despropósito, aquí os dejo el tráiler del documental.

martes, 22 de abril de 2008

400 millones

Aunque George Lucas no tiene muy claro si la nueva entrega de Indiana Jones va a colmar las enormes expectativas con que los fans la aguardamos, no tiene duda alguna sobre su rentabilidad, o eso parece, porque Lucas, Steven Spielberg y Harrison Ford, que se embolsarán un porcentaje de la taquilla del filme, no cobrarán un centavo hasta que la película haya recaudado 400 millones de dólares, que es lo que Paramount se ha gastado (o va a gastar) en su producción, promoción y distribución.

La información, publicada por Los Angeles Times (la podéis leer en español aquí), se hace eco de otros acuerdos similares (el de Walt Disney, Jerry Bruckheimer y Johnny Depp en Piratas del Caribe) que responden a los nuevos tiempos que vive la industria, en los que ni siquiera la presencia de nombres potentes en el cartel garantiza una buena rentabilidad en las salas.

Según Los Angeles Times, Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal se ha salido un poco de presupuesto y ha costado unos 185 millones de dólares -a los que se añaden otros 150 en gastos de promoción y distribución (quedan unos cuantos millones para llegar a los 400, así que supongo que el resto compensará el desembolso en cafés, catering y las copichuelas pre y post-rodaje, o algo así)-, un desliz que podría ser el origen del trato de los 400 millones.

Ya que hablamos de Indy, os dejo unas cositas más, todas (o casi) tomadas prestadas de la Comunidad de Fans del héroe (gracias, por las noticias y por los estupendos reportajes), como la entrevista con Harrison Ford que publicó El País el pasado fin de semana, las cuatro portadas que va a dedicarle en mayo Cinemanía (ya estaban tardando, porque su tratamiento hasta ahora del estreno del año es, cuanto menos, pobre), los especiales sobre cada película de la trilogía que Lucasfilm está colgando en la web oficial o el Mes Indy que ha puesto en marcha la edición digital de la revista Empire (si hay por ahí fuera algún alma noble que viva en una ciudad civilizada con quioscos bien surtidos, se recompensará al que pueda proporcionarme esta revista), 30 días de Indiana Jones en los que irán publicando curiosidades sobre la saga.

lunes, 21 de abril de 2008

No confíes en nadie

Podría ser un consejo excelente para los incautos que a estas alturas siguen confiando en la buena voluntad de las personas, pero en esta ocasión es la moraleja que emana de cada capítulo de Damages.

Damages, que le valió un Globo de Oro a su protagonista, una Glenn Close más maquiavélica que nunca (con la excepción, claro, de Las amistades peligrosas), es una serie de abogados sin juicios, jueces ni tribunales plagada de conspiraciones, secretos, intrigas, encuentros en mitad de la noche y muchas, muchas mentiras.

La acción comienza con una joven ensangrentada, medio desnuda y aterrorizada que huye por las calles de Nueva York hasta que la detiene la policía. No sabemos quién es ni qué le ha pasado, y tardaremos en saberlo, porque la historia comienza seis meses antes, cuando una joven abogada recién licenciada, Ellen Parsons (Rose Byrne) -la chica ensangrentada-, se une al bufete de la poderosa Patty Hewes (Close).

Ese juego entre presente y futuro (o entre pasado y presente) es el principal hallazgo narrativo de la historia (aunque no sea nuevo; ahí tenemos por ejemplo a Perdidos) de esta joven y ambiciosa abogada que no sospecha el precio que tendrá que pagar por trabajar con Hewes.

Ellen entra en escena cuando Patty está enfrascada en un complicado caso contra el millonario Arthur Frobisher (Ted Danson), del que se sospecha, a pesar de que un juicio del Gobierno ya lo exoneró, que ha estafado a sus 5.000 accionistas, incluidos sus antiguos empleados, que perdieron los fondos de jubilación cuando la empresa se fue al garete.

Patty representa a esos accionistas, y está dispuesta a todo para probar la culpabilidad de Frobisher, no importa cuántas vidas tenga que destrozar para conseguirlo.

Quien piense que ésta es una típica historia de abogados en la que al final el bien triunfa y los malos reciben su merecido, se equivoca. Todos los implicados en el caso pierden algo en el camino, ya sean seres queridos, la propia vida o la dignidad y la integridad que permite a uno mirarse cada mañana al espejo sin sentir asco o vergüenza.

Tampoco es una historia de redención. Es amarga, cruel y a ratos desoladora, y convierte el consejo "no confíes en nadie" en una máxima vital para la supervivencia en esta jungla en la que al final todos los personajes son peores que al principio.

Junto al trío protagonista intervienen un gran plantel de secundarios que incluye a Tate Donovan, Philip Bosco, Michael Nouri o Peter Riegert y en el que brilla con luz propia Zeljko Ivanek (que encarna a Ray Fiske, abogado y amigo de Frobisher), actor ocasional de una larguísima lista de series (que incluye a Perdidos, donde fue el efímero ex marido de Juliet) y que en Damages, salvo cuando comparte secuencia con Glenn Close, se adueña de cada plano, pese a su escuálida figura, su rostro demacrado (que empeora conforme avanzan los episodios) y esa voz que apenas le sale del cuerpo (nada que ver con la enérgica voz con que lo han doblado al español).

La serie, una maravilla de 13 capítulos (hay previstas dos temporadas más) que se ve casi de un tirón, será emitida en España por Canal+ como Daños y perjuicios (?), aunque, teniendo en cuenta el poco afortunado doblaje (visto en un avance promocional) y lo desastrosos que son los subtítulos en Digital+, desde aquí recomendamos vías alternativas a los interesados en verla.

martes, 15 de abril de 2008

Una estantería virtual

Gracias a la recomendación de un amigo conocí hace unos días aNobii, una red social similar a FilmAffinity (a la que no pertenezco por pura pereza, lo admito), aunque aquí lo que une a sus usuarios no son las películas, sino los libros, que se pueden añadir a tu perfil e indicar en cada una de las fichas si fue prestado, regalado o comprado, cuándo se leyó, qué nos pareció y, por supuesto, comentarlo.

Como toda red social, existe la posibilidad de buscar a amigos y a vecinos (personas a las que no conoces pero con gustos similares), de sumarte a uno de los muchos grupos que existen, de recibir por RSS actualizaciones de todo aquello que a uno le interese e incluso de añadir un widget a tu blog con tus libros.

Buscar títulos en las estanterías de otros miembros es la forma más cómoda de añadirlos a la propia, porque el proceso recomendado, la introducción del ISBN, no deja de ser un poco engorroso, por mucho que se puedan copiar de la web del Ministerio de Cultura. El principal fallo de todo esto es que aún no he encontrado la forma de corregir errores en los títulos o en los autores, aunque seguro que hay una manera de hacerlo. Seguiremos investigando.

sábado, 12 de abril de 2008

Porque él lo vale

(Y ya puestos, yo también)

Para dar carpetazo a esta semana tan rara, fea y aburrida (al menos en mi caso, porque aparte de otras inclemencias personales y profesionales, la combinación lluvia-Feria no le sienta demasiado bien al ya colapsado tráfico sevillano, así que llegar cada día al trabajo se ha convertido en todo un calvario), os dejo con un texto totalmente gratuito e innecesario que no tiene otro fin que servir de soporte a unas cuantas instantáneas del señor Clooney, que ha estado estos días de tourné por Europa para presentar junto a Renée Zellweger su último trabajo como actor y director, Leatherheads, que llegará a las salas españolas el 6 de junio con el ingenioso título Ella es el partido (un aplauso, otro más, para los encargados de adaptar los títulos de los filmes extranjeros).

Ambientada en los años 20 en un equipo de fútbol americano, Leatherheads es una comedia romántica en la que dos hombres, dos jugadores, tendrán que luchar por el amor de una mujer (Zellweger). El fallo está en que el rival de Clooney es John Krasinski. Creo que todos sabemos ya quién se va a llevar a la chica.

Clooney y Zellweger han visitado Roma y París, aunque arrancaron su gira europea en Londres, donde el primero se reunió con Gordon Brown (probablemente el premier más amanerado de la historia de Inglaterra, dicho sea con todo el respeto hacia los amanerados) en su residencia oficial, el 10 de Downing Street.

Previously on 'Libros de Babel'

Llegamos a los 150 textos, y como ya hicimos cuando llegamos a los cincuenta y a los cien, toca repasar los temas de los que hemos hablado por aquí.

Como es natural, dedicamos varios artículos a la temporada de premios, desde la no ceremonia de los Globos de Oro (suspendida por la huelga de guionistas) que premió a Javier Bardem por No es país para viejos, a las nominaciones a los Oscar, los hermosos anuncios de TCM con motivo de su entrega, la extraña gala de los Goya y, por supuesto, la de los Oscar, en la que Bardem logró el primer Oscar para un actor español.

Recordamos también uno de los siniestros reportajes con que nos deleita Friker Jiménez cada domingo en Cuarto milenio, en concreto el dedicado a la Mansión Winchester, que de paso me servía para hablar de la extraña estructura del edificio en el que trabajo, hablamos del affair Gallardón, de una web que pedía a Rajoy que recapacitase y también del blog de un convento. Presentamos en sociedad nuestro nuevo proyecto bloguístico-nupcial, El día de San Eustaquio, nos unimos al clamor contra una panda de sinvergüenzas que boicotearon varios sitios web, de las poco éticas tácticas publicitarias de Antena 3, de algunos cambios en la prensa tradicional, de algún problema que he tenido en el trabajo, de los derechos de los frikis, los vídeos del show de Jimmy Kimmel con Ben Affleck y Matt Damon, de los descarados plagios que pululan por la Red, del Chikichiki, de Chuck Norris, de la altura de Sigourney Weaver, de Extras y de unas peculiares crónicas de la temporada de Fórmula 1.

Hemos adoptado a Sam Neill como muso de este humilde blog, y hemos comentado lo desaprovechado que está, sus documentales y anuncios de carne (y su maravillosa voz) y su visita a Cannes para presentar su último proyecto.

Los que pasáis por aquí sabéis que somos fervientes seguidores de J. J. Abrams, y en este tiempo hemos hablado de su Star Trek (y hemos puesto unos cuantos vídeos de la serie original) de los 242 días que hemos estado sin Perdidos, de los seis de Oceanic, de su encuentro con George Lucas, de lo desconcertantes que han sido los primeros episodios de la cuarta temporada de Lost y de la tranquilidad con que los esperábamos cada semana, de un vídeo que resume todas las conexiones entre los personajes de la isla y del nuevo proyecto de Abrams, Aladygma.

En estos meses hemos visto (y comentado) Los crímenes de Oxford y La guerra de Charlie Wilson, y también ha habido momentos tristes, como la pérdida de Roy Scheider, Rafael Azcona y Charlton Heston.

Y como cada vez queda menos para el regreso de Indy, hemos (he) dado rienda suelta a nuestro (mi) fanatismo, como se pudo comprobar cuando cambiamos la cabecera, y por aquí han pasado un vídeo sobre el hogar de Indy, otro sobre su sombrero y su chaqueta, las fotos que en este tiempo se han ido publicando, el primer tráiler (y su comentario y los cambios en las distintas versiones), el póster definitivo, el anuncio para televisión, la banda sonora y la inexplicable llamada a la calma que hizo hace unas semanas Lucas ante la expectación de los fans por el estreno de la cuarta entrega.

viernes, 11 de abril de 2008

La música y el póster que no será

Amazon ya ha puesto a la venta la banda sonora de Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal (se puede reservar, pero no saldrá al mercado hasta el 20 de mayo), y de paso ha difundido los títulos de los 19 temas del álbum, que paso a reproducir aquí (tranquilos, esta vez John Williams no ha colado ningún espoiler, aunque hacia el final se anuncia la revelación de un secreto):
  1. Raiders March
  2. Call of the Crystal
  3. The Adventures of Mutt
  4. Irina's Theme
  5. The Snake Pit
  6. The Spell of the Skull
  7. A Whirl Through Academe
  8. The Journey to Akator
  9. "Return"
  10. The Jungle Chase
  11. Orellana's Cradle
  12. Grave Robbers
  13. Hidden Treasure and the City of Gold
  14. Secret Doors and Scorpions
  15. Oxley's Dilemma
  16. Ants!
  17. Temple Ruins and the Secret Revealed
  18. The Departure
  19. Finale
De regalo incluyo un póster obra de uno de los muchos fans que tiene Indy desperdigados por el globo, que recupera el estilo de teasers de entregas anteriores de la saga y que, al menos a mí, me gusta más que los dos publicados hasta ahora por Lucasfilm (el teaser y el definitivo), aunque, como siempre, es cuestión de gustos.

miércoles, 9 de abril de 2008

J. J. sigue haciendo de las suyas

Está siendo una semana difícil (y sólo estamos a miércoles...), así que hoy, en lugar de aburriros con una de mis historias, me voy a limitar a remitiros al blog de Lord Zoltan, que, movido por su pasión jeyjeística, se ha dedicado a desentrañar todos los secretos (y son unos cuantos) de la web del nuevo proyecto del señor de la isla.

No contentó con la que lió con Cloverfield, J. J. Abrams quiere rizar el rizo con Aladygma, título de su nuevo trabajo (al margen de Star Trek), del que no sabemos si es una película, la secuela de Cloverfield o sólo otra tomadura de pelo más de este genio que disfruta jugueteando con sus seguidores.

El caso es que en la web de Aladygma, en cuya portada aparecen unos números y poco más, hay escondidas imágenes tan inquietantes como la que incluyo aquí, que al parecer es un boceto de Da Vinci.

Por si fuera poco, en la página de Cloverfield siguen apareciendo nuevas imágenes (cortesía también de Lord Zoltan) y a las antiguas les han añadido comentarios. ¿Para qué? Tal vez nunca lo sepamos. O sí, pero sólo cuando J. J. quiera. Qué cabrón.

lunes, 7 de abril de 2008

Sam Neill en Cannes

Los que pasáis a menudo por aquí sabréis (los que no lo hacéis deberíais hacerlo, porque a veces publicamos textos tan apañados como éste) que Sam Neill es uno de los musos de este blog (y también quién es el rey), así que no podía dejar pasar la ocasión de publicar estas fotos, tomadas en Cannes, adonde el actor acudió a presentar en el MIPTV (el mercado audiovisual de Cannes, uno de los más importantes del mundo) su último trabajo, una miniserie titulada Iron Road.

Parece que el señor Neill sigue con su más que discutible gusto para escoger papeles, porque esta Iron Road no tiene muy buena pinta que digamos. En ella intervienen también Peter O'Toole (que aparece en la segunda temporada de Los Tudor, en la que no estará Neill) y Kenneth Mitchell (el hermano soso de Skeet Ulrich en Jericho), aunque el galán de la historia (ambientada en los inicios de la expansión del ferrocarril y protagonizada por una chica que, disfrazada de chico, busca a su padre y en el camino se enamora del hijo de uno de los empresarios que construyen las líneas) es otro soso, Luke MacFarlane.

Como se puede comprobar en las imágenes de este hombre que en septiembre cumplirá 61 años, Chuck Norris no es el único que está metido en manteca (mi futuro marido dixit).

domingo, 6 de abril de 2008

Otra leyenda que se nos va

Era conservador, algo irascible y un orgulloso guardián del derecho a defenderse que confiere la Constitución de Estados Unidos a sus ciudadanos, una causa que durante años abanderó vehementemente desde la Presidencia de la Asociación Nacional del Rifle. En una de esas piruetas del destino, su última aparición en la pantalla grande tuvo que ver precisamente con su afición a las armas (llegó a decir aquello de que sólo le quitarían el rifle de sus "frías manos muertas"), retratada por Michael Moore en uno de sus panfletos, Bowling for Columbine, culpable de que muchos conserven para siempre la imagen de Charlton Heston como otro yankee loco más obsesionado con las armas de fuego.

Pero, por muy importante que fuese su faceta pública (en la que también destaca su apoyo a Martin Luther King en su lucha por el fin de la segregación racial en su país o a los profesionales acosados por la caza de brujas de McCarthy por su supuesto comunismo), ante todo hemos perdido a una leyenda del cine, una de las pocas que nos quedaban.

Charlton Heston murió anoche, después de más de medio siglo de carrera en la que participó en más de un centenar de películas y otras muchas piezas teatrales. Llevaba seis años apartado de la vida pública, desde que le diagnosticaron una enfermedad neuronal degenerativa muy similar al Alzheimer que poco a poco se lo fue llevando y que él mismo se encargó de dar a conocer:
"For an actor, there is no greater loss than the loss of his audience. I can part the Red Sea, but I can't part with you, which is why I won't exclude you from this stage in my life. (...) For now, I'm not changing anything. I'll insist on work when I can; the doctors will insist on rest when I must. If you see a little less spring to my step, if your name fails to leap to my lips, you'll know why. And if I tell you a funny story for the second time, please laugh anyway".
Durante décadas encarnó como nadie en el celuloide el héroe arquetípico, que después otros tantos heredarían (o imitarían), un rol que le llevó a interpretar, con igual e intensa convicción, a Moisés, Judá Ben-Hur, San Juan Bautista, El Cid, Long John Silver, Marco Antonio, el cardenal Richelieu o un torturado Miguel Ángel (por la Capilla Sixtina pero también por el Papa Julio II al que encarnaba Rex Harrison).

En su extensa filmografía conviven clásicos imperecederos como Ben-Hur, Los diez mandamientos, Sed de mal, Horizontes de grandeza, El planeta de los simios o 55 días en Pekín, y también ha tenido tiempo de intervenir en Mentiras arriesgadas o En la boca del miedo, de dirigir, escribir y hasta servir de musa para algunos de los vídeos antológicos de El informal.

Heston se ha ido, derrotado por una enfermedad contra la que luchó, dicen los que le conocían, hasta que ya no pudo luchar más. Como se suele decir, seguirá viviendo entre nosotros gracias a sus películas, hitos de una época de la que cada vez quedan menos testigos.

martes, 1 de abril de 2008

Conexiones

Volvieron los parones a la isla (vamos ya por la segunda semana) y, mientras llega el 24 de abril con los cinco episodios que quedan de esta extraña cuarta temporada, los fans agudizan el ingenio para distraerse (y distraernos) durante esta nueva espera (lo que daría por tener todos los episodios que quedan en casa para poder administrármelos a voluntad, es decir, de un tirón).

En Lostzilla recopilan cada día todo ese material que inunda la Red con reportajes, clasificaciones y curiosidades varias, pero lo que hoy voy a poner aquí no lo he visto ahí, sino en Todo Series, donde han recuperado un vídeo genial dedicado a uno de esos detalles por los que Perdidos es una serie fabulosa: todos (o casi todos) sus personajes están conectados de una u otra forma, y este vídeo reúne todas esas conexiones.