sábado, 28 de junio de 2008

Desaplicación estética

Una de las pelis que más ganas tengo de ver este verano es la versión del musical Mamma Mía! que han hecho Pierce Brosnan, Colin Firth, Meryl Streep y Stellan Skarsgård. El motivo principal es ver a Brosnan y sobre todo al soso de Firth (a mí me encanta, pero nunca ha sido la alegría de la huerta) cantando y bailando canciones de Abba, aunque tampoco estará mal disfrutar en pantalla grande de imágenes como esta:

o esta otra, que me hace preguntarme si lleva las piernas depiladas o si todo su vello corporal es así de sutil.

El caso es que hace unos días llegó la convocatoria de prensa de la presentación de la película en un paradisíaco complejo hotelero a unos kilómetros de Atenas (la película se ha rodado en Grecia) y con vistas al mar. La cosa pintaba bien, sobre todo desde el punto de vista gráfico, pero las fotos que han llegado son de este corte:

Creí que nunca diría esto, pero la que mejor va es Meryl Streep. Podría tirarme horas analizando este despropósito estético, pero sólo comentaré lo más evidente, dejando a un lado a los dos tíos de Abba que se han colado en la foto (a estas alturas nadie va a enseñarlos a vestirse) y a los dos niños (ella va, obviamente, de putilla, y él directamente da miedo), para centrarnos en los adultos, en los tres tipos que se disputan la paternidad de la chica que está a punto de casarse (de eso va la historia) y cuyo atuendo ha despertado en mí un aluvión de incógnitas.

¿Por qué Colin Firth va en pijama? ¿Qué le ha pasado a Pierce Brosnan? ¿Ha ido quizás al mismo centro de bronceado que Zaplana? Está naranja, por Dios. ¿Y nadie le ha explicado a Brosnan y a Skarsgård que es de muy mal gusto, sobre todo a su edad, que un hombre use calzado que deje al aire sus pies? ¿Y a Firth que no queda bien ir en zapatillas al estreno de una película? ¿Y por qué el niño lleva traje y zapatos de adulto y los adultos llevan chanclas, zapatillas y pijama? ¿Se puso enfermo el que se encargaba del estilismo? ¿Se le olvidó ir? ¿Le daba igual? ¿Nadie se acordó de explicar en la invitación qué significaba informal?

Para intentar olvidar la desastrosa sesión de fotos griega, he buscado alguna foto más agradable, y he encontrado una que en cierto modo rememora / homenajea el gran momento Firth por antonomasia (vídeo cortesía de la amiga hermanastra).

Justo después me he encontrado esta otra, mucho más inquietante y que daría para algún ácido comentario que me voy a ahorrar aunque sí, mi problema con la foto es el individuo más a la derecha. Me encantaría saber qué hace y cómo le ha dicho el fotógrafo que tenía que posar.

viernes, 27 de junio de 2008

El EBE08 arranca motores

Tras la estupenda experiencia del año pasado, el Evento Blog ha puesto en marcha una nueva edición, la tercera, que reunirá en Sevilla en noviembre a centenares de blogueros de toda España (y también de fuera) para debatir y compartir conocimientos y experiencias durante unos días. La cita vuelve a ser en el Hotel Renacimiento, en la isla de La Cartuja, y aquellos interesados pueden ya formalizar su preinscripción para el encuentro.

Con lo bien que nos lo pasamos el año pasado, Blackberry incluida, no vamos a perdérnoslo éste. Desde aquí os animamos a que tampoco os lo perdáis vosotros.

Yo voy a Evento Blog España

martes, 24 de junio de 2008

Otros finales para Indy

Me prometí a mí misma que dejaría de hablar del cuarto Indy pero, en una prueba más de que no hay que fiarse de nadie, me mentí.

Mi mesa cojea es un gran blog por muchos motivos, pero hoy aparece por aquí porque su autor ha pedido a varios amigos guionistas que propongan finales alternativos para El reino de la calavera de cristal a partir de la frase Entonces Indiana Jones pone la calavera de cristal en su sitio y...

Lo ha hecho en varias entregas (aquí están la primera, la segunda, la tercera y la cuarta) y, aunque por principios con la que estoy más de acuerdo es con la de José Corbacho,
…volvemos 20 años atrás, cuando no existía ni Internet, ni blogs, ni hostias, y no teníamos que aguantar la opinión de gente sobre los finales de las películas hechas por otros. Dejemos el parasitismo para los insectos y dediquemos nuestros esfuerzos a crear cosas nuevas, más que a darle vueltas a lo ya creado.
la que más me ha gustado es esta otra, obra de Fernando Acevedo, uno de los guionistas de El Hormiguero:
…el templo explota y Jones se cae de golpe totalmente ciego.
Jones: “No puedo ver…”
Un robot con voz metálica le dice: “Tranquilo”
Jones: “¿Quién eres?”
El robot se quita la careta y le dice: “Alguien que te quiere”
Las 4 aventuras de Indiana han sido un sueño de Han Solo durante su congelación en carbonita en el palacio de Jabba el Hutt.

lunes, 23 de junio de 2008

Las sorpresas del diccionario

Estamos acostumbrados a los deslices de los periodistas deportivos, sobre todo en las narraciones de los partidos, en las que, tiki-takas aparte, se le puede colar a alguno (a Carlos Martínez el otro día, concretamente) cosas como que Croacia y Turquía son ciudades. Por eso ya apenas me asusto y veo los partidos con el rotulador rojo mental desconectado, aunque sí que me dé cuenta de alguna que otra cosa, como el verbo encimar que anoche Manu Carreño usó no en una, sino en dos ocasiones. Como pensé que era una barbaridad, me dediqué durante el resto del partido a descojonarme del palabro con mi futuro marido, preguntándonos si venía de encima o si en realidad consistía en atizarle a alguien con una encimera o convertirlo en enzima.

Pero en el breve intervalo que separó el tiempo reglamentario de la prórroga, mi inminente cónyuge subió a por el Diccionario de la RAE y, con estupor, sorpresa y un punto de rabia, encontró esto:
encimar. (De encima).

1. tr. Poner en alto a alguien o algo. U. t. c. intr. 2. tr. Poner a alguien o algo sobre otra persona o cosa. U. t. c. intr. 3. tr. En el juego del tresillo, aumentar la apuesta. 4. tr. Bol. y Col. Añadir, dar encima de lo estipulado. 5. tr. ant. Acabar, terminar, dar cima. 6. prnl. Dicho de una persona o de una cosa: Elevarse o levantarse a mayor altura que otra o sobre ella. 7. prnl. Dicho de una persona: Echarse contra algo, acosarlo.
Lejos de disculparme con Manu Carreño, lo que hice fue preguntarme cuántos palabros horribles más esconderá ese tocho que de un plumazo ha pasado de ser referente y amigo a convertirse en refugio de palabras espantosas.

domingo, 22 de junio de 2008

El día de San Paulino

España ha ganado. A Italia. En los penaltis. En cuartos. Hoy. Definitivamente ha llegado el fin del mundo. Si fuera vosotros, no haría demasiados planes para los próximos días. No cabe duda de que un objeto enorme y devastador se dirige a la Tierra para destruirla. Al menos la nariz de Luis Enrique ya puede descansar en paz.

P. D.: Como algún indocumentado vuelva a dudar que Iker Casillas es el mejor portero del mundo, le hago directamente un tassotti y le dejo sin nariz. Avisados quedáis.

¡Vendetta!

Hoy iba a escribir de la pérdida de rumbo y hasta de sentido común de la séptima temporada de El ala oeste (que aún no había visto y que sigo ahora por AXN) o del extraño, sorprendente, magnífico y en cierto modo indignante final de la tercera temporada de Galáctica (poco a poco me voy poniendo al día), pero hoy no es un día propicio para ello.

España juega contra Italia y, mientras Cuatro ofrece una previa de como tres horas (supongo que su clímax será, como otras veces, la retransmisión en directo de la salida del hotel del autobús de la selección), TVE, para crear ambiente, ha desempolvado la cinta del partido del Mundial'94 que se debería enseñar en todas las escuelas de fútbol (si es que las hay) cada vez que toque hablar de cómo juega (o más bien cómo gana) Italia.

En este preciso instante el infame Tassotti le está partiendo la nariz a Luis Enrique y, como comprenderéis, así no hay quien se concentre, así que creo que me voy a ir a merendar (café y donuts de chocolate) mientras en mi interior se abre paso el grito con que todos los que vimos sangrar al asturiano esperamos que empiece el partido: ¡Vendetta!

Dios mío, la que nos van a dar.

viernes, 20 de junio de 2008

Dónde me he metido

Llevo dos días despertándome, por cortesía de mis vecinos, con un hilo musical que comienza con Grease, sigue con No llores por mí, Argentina, y puede desembocar en temas tan inquietantes como la espantosa ¿canción? caribeña o carlitosbrowneña que suena ahora, la versión en español del Tomorrow de Annie, Camela o el más cutre repertorio de los más cutres y justamente olvidados triunfitos. Todo ello, claro está, emitido a un volumen que hace incompatibles actividades que cualquier persona podría llevar a cabo en el salón de su casa, como ver la televisión, leer, conversar y pensar.

Pese a todo, hoy he decidido poner fin a mi imperdonable ausencia por estos lares aprovechando que no tengo que acudir a ese antro de vicisitud y dolor que algunos llaman lugar de trabajo pero que para mí no es más que un infierno que sin duda alguna no merezco.

(Ahora toca una versión chunguísima de '¿A quién le importa?', o como se llame).

En estos días han pasado muchas cosas, algunas buenas como la visita desde la capital del reino del gran Al (con el que, Frappucino de por medio -el mío sin nata, of course-, comentamos el cuarto Indy y, un rato después, con un café, vimos un Croacia-Suiza, creo recordar, en un pub irlandés junto a la Catedral en una tórrida tarde dominical), ayer mismo la de Rose, desde la bahía gaditana, y otra más, aunque esta vez fui yo la que viajó a la ciudad califal para ver a mi familia y a los ex compañeros y sobre todo amigos que dejé allí cuando me mudé a Sevilla.

('Antes muerta que sencilla', de María Isabel, de nuevo 'No llores por mí, Argentina', 'El mago de Oz', 'Cabaret' -madre de Dios, qué popurrí más extraño-, vuelve 'Annie' y también 'Grease', 'Por la calle de Alcalá' -o como se llame-, una vez más la 'argentina' de las narices... Parece que al fin hay silencio...).

Recién llegada a tierras cordobesas recibí la noticia de que mi jefe había anunciado su marcha. No puedo decir que le vayamos a echar de menos (no lo harán ni sus ahora ex jefes, que no esperaron a que abandonara el edificio para borrar su nombre del staff), ni tampoco que merezca el destino al que va, que desmiente el dicho popular de que el tiempo pone a cada uno en su sitio. Lo curioso es que su ausencia y su no sustitución han eliminado el último vestigio de pudor, vergüenza torera o como queramos llamarlo de algo que no es una organización, ni un grupo (ni se trabaja apenas) y en el que ya no se guardan las apariencias y cada uno hace, sencillamente, lo que le sale de las narices.

La visita a mi familia, aparte de para comprar las joyas que luciré El día de San Eustaquio (ya escribiré sobre eso, porque la cosa tuvo miga) y para conocer a mi nuevo ginecólogo (al que me gusta describir como un Geoffrey Rush deprimido o, directamente, en el peor día de su vida), me sirvió para ver por primera (y probablemente última) vez una gala de la presente temporada de Operación Triunfo.

Aunque se puede pensar que es un poco tarde y que no iba a enterarme de nada, para eso está mi madre, que en dos minutos me resumió de qué va este nuevo OT: de putearse (y de cantar como gatos apaleados, claro). Unos concursantes putean a otros y el jurado normalmente les ayuda. En contra de lo que parece, Risto no es el peor. Mucho más pérfida es la tal Noemí Galera, que no tuvo reparos en decirle a una chica salvada por el público (a la que por tanto no podían nominar) que por su culpa iban a tener que nominar a otro. La Chica de la tele explica que hace ya mucho que cantar ahí es lo de menos.

(Mi futuro marido, que acaba de llegar de la calle, me ha aclarado la procedencia de -parte- del hilo musical: están ensayando para la fiesta de fin de curso de un instituto cercano).

En otro orden de cosas, la amiga Drea ha ganado un concurso de relatos (enhorabuena otra vez), el Córdoba se salvó en el último segundo de bajar a Segunda B gracias al penalti que falló el Cádiz, que sí que ha bajado (puede que ya hayáis escuchado la sentida narración que de ello hicieron en la radio oficial del Córdoba), y este domingo toca perder (o ganar, quién sabe) contra Italia, aunque estaría bien romperles esta vez alguna nariz a ellos.

Y, hablando de italianos, estos días se nos ha casado el gran (golfo) Flavio Briatore, gurú de la Fórmula 1 y maestro de todos los que han soñado alguna vez recorrer el mundo rodeado de top models (a pesar de aquella foto en tanga que suscitó la misma reacción global que el culo de Michael Douglas en Instinto básico). A ver lo que le dura.

Actualización: El Cádiz ha impugnado el partido en el que descendió, así que el Córdoba aún puede bajar a Segunda B.

martes, 3 de junio de 2008

Rebautizando a los mitos

Hace un par de semanas un compañero del trabajo me preguntó si Indiana Jones no había sucumbido, como uno más, a la moda de algunos países (incivilizados, aunque eso lo añado yo) de alterar no sólo los títulos de las películas, sino incluso los nombres de sus personajes. Yo, en mi bendita ignorancia, le dije que no, porque George Lucas nunca permitiría una tropelía semejante. Pero me equivoqué. Sí que hay un pueblo lo suficientemente osado (y extraño, por qué no decirlo) como para cambiarle el nombre a un mito global como Indiana Jones para convertirlo en Indijana Dzouns, y no es otro que el serbio (a lo mejor se pronuncia igual, pero no es lo mismo, aunque a ver quién les dice algo).

El dato lo he conocido (y confirmado después vía IMDB) gracias a Berto, que hace poco ha disfrutado de una semanita en tierras serbias siguiendo los pasos de Rodolfo Chiquilicuatre rumbo a su meritorio décimosexto puesto en el Festival de Eurovisión. Como tengo casi tan poca vergüenza como él, le he expropiado la prueba del delito, a la que, por supuesto, dejo su marca de agua y que complemento con el adecuado enlace a la fuente víctima del expolio. Gracias, Berto. (De paso enlazo también un pequeño homenaje que le hicimos por aquí, por si le apetece echarle un ojo mientras llama a sus abogados).

lunes, 2 de junio de 2008

Aventuras en el baño

Lo de arriba es la decoración de las puertas de los aseos del cine en el que vimos el jueves por tercera vez Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, algo que deja de ser simpático en el momento en que te das cuenta de que esa tontería de poner pegatinas en las puertas de los baños se le ha ocurrido a alguien que hasta cobrará (una pasta, probablemente) por ello.

Han pasado diez días del estreno y la cosa sigue calentita, con gente encendida a favor y en contra de la cuarta entrega de la saga mientras siguen engordando la recaudación de la película (creo que hace ya unos días que lograron los famosos 400 millones que permiten a Spielberg, Lucas y Ford comenzar a cobrar su porcentaje sobre la taquilla). Tal es la disparidad de opiniones que ni los críticos que trabajan en el mismo sitio se ponen de acuerdo. Es el caso, por ejemplo, de Blog de cine, donde cada uno de sus autores ha hecho su propia crítica, desde el entusiasmo a la decepción más feroz, pasando, también, por textos más comedidos, unos a favor, otros en contra y otros con un hermoso punto de nostalgia. Ya dije lo que me parecía El reino de la calavera de cristal, y después de verla por tercera vez sigo pensando lo mismo, así que si buscáis otro punto de vista podéis leer los artículos que enlazo y también sus decenas de comentarios plagados de descontento (hay bastantes que están satisfechos, pero creo que los otros ganan).

La excusa para volver a verla fue disfrutarla en versión original, aprovechando que la proyecta el único cine en versión original de Sevilla, un local vetusto y que desde fuera parece a un paso del derrumbe pero que curiosamente tiene unas salas recién remodeladas (hacía tiempo que no iba, así que no sé cuándo cambiaron las butacas, pero yo diría que no hace mucho).

El visionado (mira que es fea esta palabra) me permitió (aparte de disfrutar de la voz de Ford, que no es poco, y del acentazo foráneo de la Blanchett) pillar guiños que se me habían pasado por alto por culpa del doblaje, comprobar que la traducción la hicieron una sola vez y que la aprovecharon para doblarla y subtitularla (con todo lo que ello implica), que rara vez se respetan los diálogos (por mucho que el sentido sea similar) y que la secuencia de las arenas movedizas pierde bastante gracia doblada porque Indy no sólo explica qué es eso en lo que están a punto de sumergirse, sino que lo hace con el soporífero tono académico que emplea en sus clases en el Marshall College. Otro de los detalles, aunque este es totalmente personal y sólo para iniciados, fue que el doctor Jones, en su idioma natal, seguía llamando conquistador a Francisco de Orellana, lo que agradecí, porque mis amigos y yo llamamos con la traducción inglesa de ese término a un tipo que no nos cae nada bien y no me apetecía escuchar esa palabra de labios de Indy.

domingo, 1 de junio de 2008

Lo nuevo de Abrams y Whedon

Más de dos semanas llevaba este texto en la lista de tareas pendientes, pero entre unas cosas y otras se ha ido quedando aparcado, tanto que ya se ha publicado en otros sitios casi todo lo que iba a contar sobre los nuevos proyectos de J. J. Abrams y Joss Whedon.

Por si hay algún indocumentado en la sala, el primero es el creador de Perdidos, aunque en las últimas temporadas se ha desvinculado bastante del día a día de la serie, y también ha parido otras producciones como Alias o la tercera entrega de Misión imposible, es la mente que se esconde tras Cloverfield y prepara para el cine una nueva entrega de Star Trek. Mientras, el segundo es el padre de Buffy cazavampiros (y su spin off, Ángel) y de la prematuramente cancelada Firefly (y su versión fílmica, Serenity).

Después de un tiempo apartados de las parrillas televisivas, ambos tienen a punto dos proyectos que verán la luz la próxima temporada (la pena es que será en Fox, una cadena no demasiado paciente con sus nuevos estrenos) y los dos tienen, a priori, muy buena pinta.

No contento con habernos puesto de los nervios con su puñetera isla, Abrams trae ahora Fringe, un título de ciencia ficción inevitablemente influido por Expediente X en el que, por resumir, una agente del FBI, un científico medio tarado y su hijo deben descifrar el inquietante enigma que se econde tras la aparición de un avión lleno de cadáveres. Igual me he pasado resumiendo, pero a ver cómo explicas de qué va cualquiera de las cosas que haya hecho J. J. (en Vaya tele han hecho un esfuerzo). La serie, cuyo piloto ha costado 10 millones de dólares (creo recordar que el de Perdidos costó el doble), está protagonizada por Anna Torv, Joshua Jackson, John Noble (el Denethor de El Señor de los Anillos) y Lance Reddick (Abbadon en Lost), entre otros. Fringe tiene, cómo no, una web oficial con sorpresas (entre ellas un enlace a un vídeo sobre un grupo de individuos con seis dedos en cada mano), un blog oficial (más bien un apartado en el blog oficial de la cadena), carteles tan inquietantes como el que incluyo y hasta otro blog de fans en español en el que se pueden ver varios avances del piloto, además del tráiler, que es lo que os dejo aquí.



En el caso de Dollhouse, la nueva propuesta de Whedon, hay aún más rostros conocidos en el reparto, como Eliza Dushku (Buffy), Tahmoh Penikett (el Helo de Battlestar Galactica) o Harry J. Lennix (al que hemos visto en Señora presidenta, 24, Matrix...). La serie, que tiene ya multitud de webs puestas en marcha por fans e incluso una campaña preparada por si hay que evitar la cancelación, tiene un argumento algo más fácil de explicar que Fringe, aunque eso no quiere decir que no tenga miga. La casa de muñecas de Whedon está centrada en una empresa que se dedica a proporcionar compañía a todo aquel que la solicite. No es una vulgar casa de citas, sino un sitio en el que se programa a los acompañantes (creo que hay hombres y mujeres) para satisfacer a los clientes y después se les borra la memoria para que acudan limpios a su siguiente trabajo. Pero la cosa se complica cuando una de estas muñecas comienza a recordar cosas que no debería recordar.