viernes, 30 de enero de 2009

Adiós, Gil


['Espoilers' sobre la novena temporada de 'CSI']



Había amagado varias veces con hacerlo (ya se tomó un descanso en la séptima temporada que fue cubierto por Liev Schreiber) y al final se ha marchado. William Petersen ha abandonado CSI (aunque sigue ligado a la serie como productor ejecutivo) y un personaje al que ha interpretado durante nueve años.

Aunque son varios los protagonistas de la serie y siempre (o casi) son los casos los que centran cada episodio, Gil Grissom se llevó consigo buena parte del espíritu de este equipo de forenses cuando empaquetó sus bichos y se marchó del laboratorio. Lejos de ser una despedida definitiva (como la de Warrick, aunque no sería la primera vez que resucitan a alguien en el cine o la televisión), Petersen (o Grissom) ha dejado la puerta abierta a un posible pero puntual regreso.

La excusa argumental para su marcha empezó a gestarse cuando Sarah (Jorja Fox) se fue de Las Vegas, cansada de vivir rodeada de muerte y de "sombras", como ella dijo, y también de conocer a personas "en el peor momento de su vida" (esto lo dijo Grissom).

En las últimas temporadas Grissom ha tenido que enfrentarse a la separación de su equipo, al secuestro de Nick (en el doble episodio dirigido por Tarantino), al asesino (asesina) de las miniaturas (que de paso raptó a Sarah), a la marcha de la mujer que ama y a la muerte de Warrick. Por mucho que el motivo de su despedida sea la renuncia real del actor que lo interpreta, no cabe duda de que el personaje tiene motivos suficientes para dejar atrás la oscuridad (por si fuera poco oscuro su trabajo, lo desempeña en el turno de noche y en un laboratorio muy mal iluminado) para irse con Sarah a algún punto de la selva costarricense y jugar con bichos que, para variar, no rodeen ningún cadáver humano.



Hay muchas formas de despedir al protagonista de una serie, pero siguiendo con la sutileza y elegancia (en cuanto al componente humano de sus historias se refiere) que siempre ha caracterizado a la serie, el adiós de Grissom no está adornado con música dramática, lágrimas o abrazos de sus compañeros. Son suficientes algunas breves pero acertadas frases de algunos personajes y un último paseo (emotivo precisamente por su sobriedad) del entomólogo por el laboratorio en el que ha trabajado durante nueve años.

Grissom se ha ido, y sus bichos, y sus libros (que le permiten, en su último episodio, descubrir el escondite de un asesino en serie por la posición de la Luna), y todas esas cosas un poco repugnantes que guardaba en los botes de su despacho (no el feto de cerdo, que se ha quedado allí como homenaje), y a cambio ha llegado Laurence Fishburne, que interpreta a un experto en asesinos en serie que se une al departamento a petición de Gil y que, aunque es una buena incorporación al equipo, probablemente no logre llenar el hueco dejado por Grissom.

jueves, 29 de enero de 2009

Marta del Castillo

Sé que los que pasáis por aquí probablemente ya sepáis que ha desaparecido una chica en Sevilla, pero por si acaso aterriza alguien que aún no lo sepa, os dejo el cartel con la foto de Marta del Castillo, que también pondremos en la columna de la derecha. Si alguien la ha visto o tiene alguna pista sobre su paradero, que se ponga en contacto con la policía, por favor. Gracias.

Perlas del periodismo (II)

A estas alturas yo ni siquiera busco que me den la razón; me conformo con encontrar a alguien coherente.
El jefe de Sociedad de mi periódico tras
escuchar la última obviedad
(*) del Papa.

(*) Con obviedad me refiero a decir algo evidente, como que la Iglesia está contra el aborto, los métidos anticonceptivos, la investigación con células madre... Pues claro que está contra todo eso, como siempre. ¿Realmente alguien se sorprende cuando escucha a Ratzinger decir algo así? Lo que me llama la atención no es que la gente se sorprenda, sino que se indigne, sobre todo quienes pasan de la Iglesia, son ateos o directamente anticlericales, personas que no pertenecen ni quieren pertenecer (por suerte la adhesión es voluntaria) al grupo que lidera Benedicto XVI y que por tanto nada tienen que ver con lo que diga porque de todas formas no van a hacerle caso. ¿Por qué se indignan?

miércoles, 28 de enero de 2009

'Study fail'

Me matriculé tarde, me compré los libros más tarde y empecé a leérmelos aún más tarde, justo cuando los astros se alinearon para complicarme (por decirlo de forma suave) mi escaso tiempo libre, así que ahora escribo esto en lugar de hacer un examen (son esta semana, pero no sé cuál tocaba hoy) o prepararme para alguno (dentro de dos semanas hay otra ronda; puede que haga alguno entonces).

Ya sé que podría haberme presentado de todas formas, pero, francamente, no me gusta perder el tiempo (y el sueño, porque son a las nueve de la mañana y además bastante lejos de mi casa) para encima hacer el ridículo. Prefiero dejarlo para junio y/o septiembre.

Este año me he matriculado de cinco asignaturas de primero de Filología Inglesa, todas ellas anuales: Lengua inglesa I, Lengua española, Lingüística, Literatura inglesa I y Corrientes y autores literarios norteamericanos hasta el siglo XX (la materia de título más largo tiene el temario más corto). De las dos últimas no me he leído ni la contraportada de los libros. De la tercera, Lingüística, apenas me he leído el 30 por ciento del temario (bastante interesante, la verdad, sobre experimentos de habla con primates y las diferencias morfológicas entre humanos y animales, entre otras cosas).

De Lengua inglesa I me he leído el temario que entra en el examen, pero no he hecho todos los ejercicios, así que tampoco las tengo todas conmigo (con lo fácil que sería poner juntos todos los tiempos verbales, las preposiciones, los pronombres, etcétera, en lugar de ir diseminándolos a lo largo de todo el libro; puñeteras gramáticas descriptivas).

En cuanto a Lengua española, en este examen tocaban la parte de la Historia del español y la de fonología. Lo de hacer dibujitos para transcribir sonidos no me hacía demasiada gracia, así que aparqué el libro en cuanto terminé con la parte histórica, curiosamente divertida, porque los autores del tochazo ese sostienen tesis tan desternillantes como que el latín y el español (en América) no fueron impuestos por la fuerza a las poblaciones conquistadas, sino que éstas los adoptaron libremente en cuanto comprendieron sus ventajas comunicativas. Pues vale.

Ninja

Un ninja en mi sofáAlgo no funciona como debería cuando para un periódico, aunque sea local, no es noticia Leopoldo Abadía, un tipo que sí que sabe (salvo si entra un teletipo sobre él con el que rellenar un hueco en una página en un tórrido y poco noticioso domingo agostí), ni que haya escrito un libro que además se está vendiendo bastante bien, y que siga sin ser interesante ni siquiera cuando va a presentarlo a una librería que está a poco más de cien metros de su redacción.

martes, 27 de enero de 2009

Vas a tener que morir

Normalmente entro aquí con una idea clara de lo que quiero contar (aunque a veces dé algún que otro rodeo), pero hoy no es el caso. Quiero hablar de Perdidos, necesito hablar de Perdidos, pero no sé cómo hacerlo.

Podría hablar de cómo ha ido evolucionando con los años nuestra forma de verla (ésta es una de las series que vemos juntos, siempre, salvo el día que la estrenaron en TVE, un domingo, creo recordar, que me pilló trabajando y a él no; él la vio y me dijo que tenía que ver aquello, y por suerte le hice caso). La primera temporada la vimos en TVE, mal, a salto de mata e incompleta. Para la segunda nos pasamos a Fox, donde la vimos en orden, pero doblada (a pesar de ser tele de pago) y con cierto retraso con respecto a EEUU. A partir de la tercera empezamos a seguirla a ritmo norteamericano (la mañana siguiente a la emisión de cada episodio tocaba descarga y esperar pacientemente los subtítulos de Lostzilla, para verlo por la noche. Ese fue, por cierto, el año en que empezamos a vivir juntos), y desde entonces se mantiene intacto un ritual que comienza, cada temporada, con un acto tan simple como emocionante: la creación de la nueva carpeta en la que después iremos metiendo los episodios.

También podría hablar de la envidia que a veces siento de quienes no han visto un solo episodio y tienen toda la serie (o la tendrán dentro de poco más de un año) para verla al ritmo que les apetezca, como el protagonista de este vídeo, que empieza a verla porque un amigo se la recomienda y no puede parar hasta que se le acaban los episodios:



Podría hablar de los inicios de temporada, algunos mejores que otros, pero todos únicos: en la primera vimos el ojo de Jack, a Vincent y el desastre del Oceanic 815; en la segunda, a Desmond y el interior de la escotilla; en la tercera, a Juliet, el pueblecito de los Otros y cómo vieron ellos el accidente del avión, y en la cuarta les tocó el turno a los Oceanic Six, aunque tardamos bastante en saber quiénes eran los seis que abandonaban la isla.

[Tras la siguiente foto empiezan los 'espoilers' sobre la quinta]

En la quinta los protagonistas han sido un personaje que hasta ahora sólo habíamos visto en los vídeos de orientación de Dharma, un tímido físico que no debería estar allí y la construcción de La Orquídea, un proyecto obstaculizado por una impenetrable capa de roca que separa a los obreros de una sala en la que, aparte de la fuente de energía ilimitada que permite viajar en el tiempo, está el timón que Ben usó para mover la isla.

Y podría hablar de los finales. De esa cámara que se hundía en el oscuro pasadizo que desvelaba la destrozada puerta de la escotilla, de cómo explotó toda la instalación cuando Locke decidió dejar de introducir los números malditos en el ordenador, del we have to go back y el misterioso muerto del ataúd o de cuando descubrimos (no sin bastante indignación) el rostro del muerto del ataúd.

La quinta acaba de empezar (el primer episodio, Because you left, se nos pasó, casi literalmente, en un suspiro), y si la cuarta se cerró con una decidida apuesta por la ciencia-ficción (algo que por otra parte se apuntaba ya en la primera noche que los náufragos pasaron en la isla), parece que esa línea es la que va a marcar el resto de la serie. Hay caprichosos y aleatorios viajes en el tiempo, un péndulo de Foucault, una mujer a la que ya conocíamos y que es capaz de inquietar incluso al impenetrable Ben (y que tiene todas las papeletas para ser la madre de Faraday, cuyo papel, como el de Desmond, se revela cada vez más crucial en el devenir de la isla y sus habitantes), una brújula que también habíamos visto antes e incluso una especie de profecía. Locke ya sabe cuál es el precio que tendrá que pagar para traer de vuelta a los Oceanic Six y salvar la isla: "Vas a tener que morir".

Los dos episodios iniciales de esta penúltima etapa tuvieron varios momentos grandiosos, pero uno de los más divertidos fue el intento de Hurley de contarle a su madre todo lo que le pasó en la isla antes de abandonarla, o cómo resumir Perdidos (a su manera) en poco más de un minuto.

lunes, 26 de enero de 2009

Televisión de pago (III)

Sí, amigos, ha nacido una serie.

Pido disculpas por la insistencia, pero es que no entiendo que unos subtítulos profesionales cometan errores de principiante que nunca he visto en los subtítulos aficionados.

Una vez más, el Saturday Night Live, en esta ocasión un sketch en el que intervenían Kim Basinger, Alec Baldwin y sus hermanos Stephen y William, cuando Kim y Alec aún eran una feliz pareja y el segundo no parecía haberse comido a sus hermanos (¡deja de comer, por Dios, y métete en un gimnasio!). 

Como no ayudan a nuestros propósitos didáctico-reivindicativos ni el sketch en cuestión ni lo guapo que era el antiguo Alec antes de que el actual lo devorase, iremos directamente al grano. Los dos conceptos protagonistas de hoy son: People's Choice Award y Daily Variety

Puede que los traductores de Canal+ no estén familiarizados con ninguno de ellos, pero como suponemos que son profesionales que cobran por su trabajo, deberían invertir quince segundos de su tiempo en averiguar lo que son. El primero es un premio que otorga el público en Estados Unidos (ahora se vota por internet; supongo que antes -este año se ha celebrado su 35ª edición- lo harían por correo o por teléfono) y que, como podéis suponer, no debe traducirse como Oscar. Entiendo que decir un People's Choice Award puede dejar un tanto fríos a los telespectadores (hay que tener en cuenta, también, que no todo el mundo ve cosas subtituladas, como las llama mi madre, por lo que deberían presuponer cierto nivel a sus potenciales espectadores), así que, para evitar ese riesgo, podría traducirse simplemente como un premio, lo que además encajaría a la perfección con el sketch en cuestión.

Una vez aclarado este punto, pasemos al siguiente: Daily Variety. Para que la cosa no quede muy extensa, simplemente diré que Variety es una publicación especializada en el mundo del espectáculo que tiene, además de su edición on line, una diaria impresa (Daily Variety) y otra semanal, también impresa (Weekly Variety). Aquí podría repetir lo ya dicho más arriba, que la gente puede quedarse a cuadros si lee Variety. En ese caso, puede sustituirse simplemente por algo genérico como una revista de cine, porque traducirlo como Cinemanía, por mucho que pertenezca al mismo grupo dueño de Canal+, es un disparate.

PD: Paco Fox, uno de los pilares de ese coloso que es Vicisitud y sordidez (pausa para sentida y respetuosa reverencia), nos contaba en un comentario a la anterior entrega los problemas a los que se están enfrentando (él es el que selecciona los programas clásicos que se emiten) para emitir el SNL en el Plus, porque al parecer los programas llegan tarde, mal, y ni siquiera les proporcionan los guiones para traducirlos como es debido. Aunque no justifica las licencias a las que me refiero, que son en realidad tonterías que no afectan a la comprensión del programa (aunque una tele de pago debería cuidar hasta esas tonterías), sí ayuda a recordar todo el trabajo que hay detrás de algo en apariencia tan sencillo como emitir en España ese programa.

domingo, 25 de enero de 2009

Ayuda

Si el día tuviera 48 horas, no necesitaríamos un redactor. Pero él necesita trabajar con alguien.
Robert Gribbs, coordinador de la campaña del entonces senador Barack Obama, cuando contrató a Jon Favreau como redactor de discursos.

sábado, 24 de enero de 2009

Ironía


(Del lat. ironīa, y este del gr. εἰρωνεία).

1. f. Burla fina y disimulada.
2. f. Tono burlón con que se dice.
3. f. Figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice.
4. f. Empezar a levantar cabeza tras más de dos semanas de catarro/gripe con todos sus complementos (tos, mocos, fiebre, tos, dolor de garganta, ¿he dicho ya tos?) y entonces experimentar todos los síntomas de una alergia que nunca has tenido.

miércoles, 21 de enero de 2009

Televisión de pago (II)

El otro día me quejaba de la práctica del Plus de doblarlo todo en lugar de subtitularlo (me refería a los Oscar y los Globos de Oro, pero la aberrante práctica se extiende al espantoso doblaje de The IT Crowd; si dejaron Little Britain sin doblar, ¿por qué no han hecho lo mismo?), y por eso me alegro de que estén emitiendo el Saturday Night Live (programas de ahora pero también de hace unos años) con subtítulos, sin doblaje alguno (la brillante idea de hacer una versión española del SNL me parece tan disparatada que no merece comentario), aunque desde aquí me gustaría hacer, humildemente, un par de precisiones a los que se encargan de traducirlo: tuesday no significa jueves, sino martes; bitch no es bruja, sino zorra (o puta, o perra), y the Staten Island Zoo no es, en ningún caso, el Zoo Estatal.

martes, 20 de enero de 2009

Un gustazo

A pesar de estar a miles de kilómetros de distancia y no allí, de estar trabajando en lugar de verlo en casa, con mi marido, de los jefazos que nos ignoran (y no sólo no dan indicación alguna, porque para ellos no existimos, sino que encima ignoran nuestras peticiones de que incluyan en su periódico alguna referencia a todas las cosas que hemos publicado en el nuestro), de los compañeros que no sólo no ayudan, sino que entorpecen (por suerte, también están los que sí ayudan, los que suben vídeos, fotos y preguntan a cada momento si necesitamos algo; gracias, una vez más), de la becaria con pamela (que hoy ha aparecido de improviso después de diez días de ausencia, y a la que hemos encargado una revista de prensa on line de todo lo que se estaba publicando esta tarde y, después de cuatro horas de trabajo, sólo ha hecho tres párrafos -cortos, llenos de tópicos y además mal escritos- sobre lo importante que ha sido internet en la victoria de Obama; no lo publico aquí porque tengo más vergüenza que ella), de la otra becaria a la que he tenido que explicarle que una galería de fotos del evento debe abrir con el protagonista del acto, a pesar de todo eso y de alguna puñeta más, en días como éste es un gustazo dedicarse a esto del periodismo.

Obama delivering his Presidential address

La foto es de nègFoto. En este grupo de Flickr hay muchísimas más.

PD: Si no lo habéis escuchado, si no lo habéis leído, debéis hacerlo, en inglés o en español.

lunes, 19 de enero de 2009

Demasiado pronto

La tarde-noche del sábado fue bastante productiva (o improductiva, según se mire) y, además de los Globos de Oro, pude echarle un vistazo a El mentalista, la serie más exitosa de la presente temporada (o eso dicen, aunque hay que tener en cuenta que este año no es para tirar cohetes), que en EEUU emite la CBS y en España La Sexta y TNT (aquí es donde la vi yo, una vez más sin posibilidad de versión original ni subtítulos; bien por la tele de pago) y que se une a la larga lista de series procedimentales que pueblan las parrillas a este y al otro lado del charco.

Patrick Jane (Simon Baker) es el mentalista del título, que no posee ningún poder sobrenatural más allá de sus dotes de observación (y de alguna sesión ocasional de hipnosis), aunque en el pasado logró fortuna y gloria simulando tener un don para contactar con asesinos y darles caza, una exitosa carrera que abandonó cuando un psicópata apodado Red John asesinó a su mujer y a su hija como premio por burlarse de él en televisión.

Ahora asesora a un grupo de la Oficina de Investigación de California (como el FBI, pero a nivel estatal) comandado por Teresa Lisbon (Robin Tunney), una agente algo arisca con un pasado trágico a sus espaldas (su madre murió en un accidente de coche, pero su padre nunca lo superó y se dio a la bebida, lo que la convirtió en involuntaria cabeza de familia).



Sólo he visto tres capítulos, pero uno de los problemas de esta serie que es un cruce entre Psych y títulos como Bones o Life (aunque hay personajes demasiado planos y la química entre sus protagonistas es nula, dos aspectos que quizás mejoren conforme avancen los episodios) es que en el piloto ya se desvela el traumático pasado del protagonista y que dos capítulos después ya sabemos por qué su compañera y jefa es tan seria, una información crucial para entender a los personajes que se desvela demasiado pronto y de un modo nada sutil.

Aunque hay casi tantas variantes como títulos, el éxito de las series procedimentales está en establecer la justa proporción entre los casos (crímenes, enfermedades...) que se investigan y las vidas personales de los investigadores, por más que en ocasiones (como en House o Bones) los enigmas sean un mero pretexto. Pero lo que todas las procedimentales asentadas tienen en común es que la información relevante se va contando muy poco a poco, no en los primeros compases de la historia. Tardamos mucho en saber qué le había pasado a House en la pierna (y hasta esta misma temporada no hemos sabido cómo conoció a Wilson), y hemos necesitado años para componer el puzle de drama, tristeza y soledad que ha hecho a cada uno de los forenses de CSI ser quienes son.

Pero en El mentalista no hay ese misterio (al menos por lo que yo he visto), no hay esa curiosidad por conocer a sus protagonistas, porque da la impresión de que desde el inicio ya sabemos todo lo que necesitamos saber de ellos. Y eso es muy aburrido.

domingo, 18 de enero de 2009

Pereza

Hace unos días Petit et perdue me preguntaba, a colación de mi breve comentario sobre los Globos de Oro, si la pereza que me daba ver John Adams tenía algo que ver con su calidad. Evidentemente, le respondí que no, que los trocitos que había visto al azar tenían muy buena pinta pero que, simplemente, no me apetecía verla ahora, en primer lugar porque últimamente hay demasiada seriedad en mi vida real, tanta que cuando me siento frente a la tele sólo quiero evadirme y dejarla atrás, aunque sólo sea un ratito (esto no significa que desconecte las neuronas o, aún peor, que me ponga a ver series españolas).

En segundo lugar, he aparcado John Adams (y la segunda temporada de Damages y Californication, y la tercera de Dexter, y Mad men, y puede que alguna cosa más, como Los Tudor o Life) para reservarla para el verano, porque no tiene sentido pasar todo el año viendo compulsivamente series y después estar desde mayo a septiembre-octubre (o enero, según los casos) sin nada decente que echarse a la cara.

Pero la tercera y última razón es la definitiva: sigo demasiadas series.

Así, a bote pronto (bueno, en realidad no, porque acabo de consultarlo en el disco multimedia que tenemos enchufado a la tele), sigo a ritmo norteamericano 30 Rock (a esta me apunté hace sólo unos meses, pero me puse rápidamente al día), Anatomía de Grey (toda teleadicta necesita un culebrón, y este es el mío, por mucho que se esté poniendo últimamente un poco rarita, con la vuelta a escena -de modo fantasmagórico pero sexualmente activo- del tío al que yo llamo el guapito muerto), Bones (después de ver bastantes capítulos sueltos -y desordenados-, decidí que merecía la pena verla bien), CSI (tras años sometida a la dictadura de la cadena enemiga, que reserva cada nueva tanda de episodios para cuando le viene en gana, esta recomendación de Casciari me hizo querer ver cuanto antes la séptima temporada, la del asesino de las miniaturas, y la sigo a ritmo yanqui desde entonces; lo siguiente que veré será la marcha de Grissom, y no sé si seguiré viéndola después), Californication (aunque esta la dejaré, como ya he dicho, para el verano o para alguna noche de insomnio), Cómo conocí a vuestra madre (esta también empezamos a verla tarde, pero cogimos pronto el ritmo), Fringe, House (Fox, Cuatro, muchos episodios sueltos vistos con retraso y, desde la temporada pasada, a su ritmo de emisión) y Héroes (aún no hemos empezado a ver la tercera; las críticas no animan nada).

En esta lista no se incluyen series terminadas que hemos seguido religiosamente, como El ala oeste o Studio 60, ni las inglesas (los muy vagos sólo hacen temporadas de seis episodios, incompatibles con el concepto seguir) como The IT Crowd, Little Britain o No heroics (que tiene un gran punto de partida pero no esa chispa que tienen las dos anteriores), ni tampoco dos adicciones en toda regla: Battlestar Galactica (que comenzó el viernes pasado la emisión de sus diez últimos capítulos -¿quién será el quinto cylon?-, aunque aún no hemos podido ver el primero porque mi marido, que sí curra este fin de semana -a mí me toca descanso-, salió ayer del trabajo pasada la una de la mañana; a ver si esta noche hay algo más de suerte) y, por supuesto, Perdidos, que vuelve por fin este miércoles (por cierto, que en el Reino Unido los espoilers han salido a la calle) con su penúltima temporada, toneladas de preguntas y puede que alguna respuesta. O a lo mejor no.

Televisión de pago

Ayer vi al fin los Globos de Oro y, aparte de preguntarme qué demonios le pasaba a Tina Fey (su serie recibió tres premios pero ella tenía cara de estar en el dentista), me preocupa el hecho de que, cinco (casi seis) días después de la ceremonia nadie del Plus se haya dignado a ponerle unos subtítulos al evento (al menos le han puesto un doblaje decente, no como AXN, que sigue repitiendo la gala con la traducción simultánea de la noche del domingo).

Entiendo que es casi imposible subtitular en vivo un acontecimiento de este tipo (y casi cualquier cosa) y, aunque llevo años sufriendo las cuestionables retransmisiones de los Oscar (¿a nadie se le ha ocurrido pedir a la Academia de Hollywood el guión para que sea traducido en condiciones, o al menos contratar a traductores que se sepan los títulos de las películas y los nombres de nominados y presentadores?), puedo disculpar algunos errores, pero lo que no entiendo es que, cinco o seis días después sigan reponiendo los Globos de Oro doblados, sin ofrecer la opción a verlos en versión original, con unos subtítulos por los que también estamos pagando los clientes de Digital + (que por cierto no van nada bien en los programas que los ofrecen).

Luego se sorprenden de que la gente no se abone y prefiera quedarse con la TDT-timo (muchas promos con la maravillosa programación, con series y películas en VOS, pero lo único que ha hecho, hoy por hoy, la TDT ha sido multiplicar ad nauseam las teletiendas y los timo-concursos) o bajarse las series de internet.

jueves, 15 de enero de 2009

miércoles, 14 de enero de 2009

El enfoque patrio

Hace un año me quejaba amargamente de que nos quedamos sin Globos de Oro por culpa de la huelga de guionistas, y este año ni siquiera he visto la ceremonia. En mi descargo diré que tenía algo de fiebre y no me apetecía pasar la noche en vela en el sofá pudiendo estar calentita en la cama, aunque también tuvo algo que ver el hecho de que esta vez la temporada de premios, que suele ser mi época favorita del año, me da una pereza atroz. No creo que sea por los candidatos o por los premios en sí. Quizá la apatía laboral se esté extendiendo a otros ámbitos de mi vida...

El caso es que no los vi, y hasta la mañana siguiente no supe qué había pasado. Lo primero que supe, en realidad, fue que ni Javier Bardem ni Penélope Cruz habían ganado. Para enterarme de los dos Globos (de Oro) de Kate Winslet o del triunfo de Slumdog Millionaire, de Danny Boyle, tuve que bucear un poco, y aún más para saber lo de Colin Farrell o Mickey Rourke (por no hablar del olvido general de las categorías televisivas, casi tan numerosas e importantes como las cinematográficas), porque la noticia era que Bardem y Pe no habían ganado.

kate winslet golden globe double wins

Siempre digo que odio que nominen a españoles en los Globos de Oro o en los Oscar, y no es por antipatriotismo. Me gusta que los profesionales y las producciones españolas triunfen, pero no que sus candidaturas, triunfos o derrotas monopolicen la información sobre los premios. Evidentemente la culpa es de los medios, que han extendido también a la información cultural ese patrioterismo barato que hace tiempo infestó la información deportiva (cualquier evento o disciplina deportiva sólo es importante si en él participa un español; el mejor ejemplo reciente es la Fórmula 1). Los Globos de Oro o los Oscar (por mencionar sólo las dos entregas de galardones cinematográficos más importantes a nivel mundial) son relevantes tengan o no a candidatos españoles entre sus nominados, pero a muchos no les entra eso en la cabeza.

Tampoco es de recibo que hayamos adoptado a Woody Allen. Vale que Vicky Cristina Barcelona se rodó en España, con dinero español, y que está protagonizada por dos españoles, pero ni es una película española ni Woody Allen es un director español, así que, por favor, dejen de dar tanto bombo (aunque no es la primera muestra de indulgencia que recibe) a la que es, según dicen los que la han visto, la peor película (o al menos una de las peores) en el currículum del neoyorquino, por mucho que se haya llevado un Globo de Oro y que puede que pesque algo en los Oscar (en los últimos años se lleva mucho lo de la compensación; pasó con Scorsese e Infiltrados y con los Coen y No es país para viejos, así que por qué no le va a tocar también a Allen).

De los premios en sí poco tengo que decir, sobre todo porque no he visto ninguna de las películas (y quedaría feo) salvo El caballero oscuro, y no tengo nada que objetar al Globo de Oro a Heath Ledger, aunque siempre me quedará la duda de si su Joker habría acaparado tantos elogios si el actor aún siguiera entre nosotros. (Inciso: muchos se quejan por ahí de que Ledger compitiese en la categoría de reparto y no en la principal porque opinan que es el verdadero protagonista de la película. Como parece que la gente no se entera, no se informa o no le importa, repetiré, una vez más, que no son las instituciones que conceden los premios, sino las productoras, las que deciden en qué categoría compiten sus actores).

En cuanto a los apartados televisivos, ofrecieron pocas sorpresas, ya que repitieron casi al dedillo el veredicto de los Emmy y volvieron a premiar a Mad men (sólo he visto un par de episodios; lo que he visto me ha gustado, pero me ha dado pereza seguir), John Adams (me da también un poco de pereza, para qué vamos a engañarnos) y 30 Rock, que se merece todos los galardones, reconocimientos, estatuillas y muñequitos que le quieran dar. 

· La foto de Kate Winslet es de Clemato.

martes, 13 de enero de 2009

Tributo a 'San Eustaquio'

Drea rinde en Bloglobosofía un tierno homenaje a San Eustaquio para celebrar su primer año de vida (gracias otra vez por recordarme el aniversario), homenaje que ya le hemos agradecido en su casa y que también le hemos agradecido en la nuestra.

sábado, 10 de enero de 2009

Respirar

Es curioso cómo no solemos prestar atención a todo aquello que se da por supuesto hasta que falla. No pensamos en los electrodomésticos hasta que se estropean, ni en el coche hasta que deja de funcionar, ni en los que nos quieren hasta que dejan de querernos. Casi todas las funciones de nuestro cuerpo entran en esa categoría de lo imperceptible, de lo superfluo, de lo trivial. Nuestros órganos cumplen su cometido sin que jamás (o casi) pensemos en ello y sólo somos conscientes de la compleja maquinaria que cada día acarrea eso que llamamos nosotros cuando aparece una grieta.

Son algunas las que ya soporta este amasijo de carne, músculo, hueso, vísceras y otras porquerías que me sirve de armazón, y a esas grietas se ha unido en los últimos días otra, de escasa gravedad y duración (espero) modesta que cada vez que aparece (la última fue en mi propia boda) me hace echar de menos algo en lo que apenas reparo hasta que dejo de poder hacerlo: respirar.

Supongo que es una forma algo rebuscada de decir que estoy griposa/acatarrada/resfriada, pero las tres neuronas que no han sucumbido al virus se comportan de forma algo caprichosa.

Por suerte aún no ha llegado la tos, capaz de dejarme noches enteras en vela y de impedirme hablar, comer o hacer casi cualquier cosa, pero cuando venga estaré preparada, porque aún me quedan bastantes pastillas del bote que compré en una Duane Reade en Nueva York (y que tardé bastante en escoger, casi tanto como Almodóvar en elegir un yogur, porque tienen medicamentos para cada síntoma de cualquier enfermedad) y que acabaron en un par de días con el catarro con el que crucé el océano. A ver si son tan efectivas a este lado del charco.

Pastillas yanquis 02

viernes, 9 de enero de 2009

Un kiwi, una cucharita y una flor (pero sin pamela)

Sí, amigos, vuelve la becaria con pamela (BCP), aunque esta vez sin el complemento que le ha dado fama, que ayer fue sustituido (confiemos en que vuelva pronto) por una flor blanca, enorme, enganchada en su oreja izquierda, como si de improviso la hubiesen convocado a una feria, romería u otro sarao folclórico y sólo hubiese tenido tiempo de coger esa flor para enriquecer su vestuario habitual. Con la flor llegó, con ella estuvo el tiempo que permaneció allí, con ella se comió su kiwi (con su cucharita) y con ella se fue. Ole.

Hoy ha venido (tarde, porque "no te puedes imaginar lo difícil que es moverse por el centro en rebajas") con una rebeca rosa chicle (vamos, como la Pantera ídem), a juego con un bolso enorme que en letras blancas llevaba impresa la palabra "Berlín".

Si fuese un poco más descarada le hacía el reportaje fotográfico que está pidiendo a gritos.

miércoles, 7 de enero de 2009

Más regalos

Coffee Maker 01

Aunque los regalos conyugales no estuvieron nada mal, el regalo de los Reyes de este año ha sido la preciosidad de la foto, que a una empedernida cafetera como yo le ha hecho especial ilusión recibir de manos de su hermano (gracias otra vez). Seguiré confiando a mi cafetera de filtro las piscinas de cafeína con las que desayuno cada mañana, pero la recién llegada se encargará del café de las ocasiones especiales (y de los días de descanso). Como se puede apreciar en el reportaje fotográfico que le hemos hecho, viene con una tacita, un vaso y una cajita de muestras. Este mismo fin de semana jugaré con ella a ver qué tal se porta.

Coffee Maker 07

lunes, 5 de enero de 2009

Regalos

La ventaja de tener una pareja friki es que el catálogo de posibles regalos es casi infinito, por mucho que lleves con él casi diez años (los cumplimos la semana que viene) y que la originalidad sea cada vez más esquiva, aunque creo que esta vez no me he portado mal (los walkie-talkies y la guía de supervivencia zombi, por ejemplo).

Lo malo de que tú también seas friki es que existe un alto riesgo de que terminéis regalándoos lo mismo porque a los dos os gustan las mismas cosas (o casi). Como norma general, optamos por regalos neutros que difícilmente nos obsequiaría el otro (evitando, por tanto, obviedades como DVD de series que seguimos), aunque a veces la falta de tiempo y/o imaginación nos sitúa al borde del precipicio.

Eso ha pasado este año, cuando, vagando hace unos días por internet en busca del regalo, aterricé en Amazon, donde encontré tres posibles obsequios. Cuando estaba a punto de confirmar la compra, él (que había recibido un par de días antes un paquete de Amazon con dos regalos para mí) me llamó por teléfono (estaba trabajando y yo en casa) y me advirtió que tuviese cuidado, porque podíamos repetir. Evidentemente, no le pregunté qué me había comprado, sino sólo si era un libro y/o un DVD. La respuesta a ambas cuestiones fue un rotundo sí que me hizo vaciar, por si acaso, mi carrito de compra (puede que le regale el tercer objeto para nuestro aniversario).

Y, por una vez, elegí bien. Hoy me he encontrado (los Reyes han llegado antes a nuestra casa porque dentro de un rato voy a Córdoba a ver a mi familia), además de con este libro de Marian Keyes, con los dos regalos que iba a hacerle yo a él: The Bro Code y Doctor Horrible.

viernes, 2 de enero de 2009

Campanadas

No soy mucho de tradiciones, de hacer algo sólo porque todo el mundo lo está haciendo y por eso hay que hacerlo cada año o con la periodicidad que sea. Pero pese a que prefiero participar en otro tipo de eventos que unen, no exactamente en el mismo momento, pero casi, a personas de todo el mundo que voluntariamente se apuntan a ellos, no porque lo diga el almanaque (los estrenos multitudinarios de Star Wars o Indiana Jones o de las temporadas de Perdidos serían un buen ejemplo), este año, como todos los demás, terminé comiéndome las uvas, más por el por si acaso que porque realmente crea que comérselas o no o hacerlo o no con el ritmo correcto determine la suerte de todo el año entrante.

Tras la cena vino el también clásico apoltronamiento televisivo en el sofá (tenemos en casa contenidos audiovisuales más que suficientes para amenizar cualquier velada, pero no había visto el episodio de Bones que pusieron en La Sexta, así que lo vimos) a la espera de que llegasen las campanadas, un interludio que confiamos a Buenafuente. Elegimos mal. En compañía de Berto, El Follonero, Corbacho y compañía, perpetró uno de sus peores programas, más una colección de saldos de temporada que un verdadero especial de fin de año. Al menos no duró mucho, aunque no sabemos cómo dieron las campanadas, porque segundos antes la falta de confianza en su rigor campanero nos llevó a La 1, con Anne Igartiburu y Carlos Sobera (yo quería poner Canal Sur, más que nada porque sé bastante bien cómo suena el reloj de Las Tendillas, pero mi marido se negó). No sé quién las presentaba en el resto de cadenas, ni me importa, porque todos suelen ser un asco.

Mientras meditaba (tampoco mucho, la verdad) sobre lo lamentables que son las nocheviejas en la televisión española me topé con este texto de Gúdtivi en el que Mauro revindica un fin de año para adictos a las series yanquis que podrían presentar Tina Fey y Neil Patrick Harris desde Central Park y que el día 1, bien tempranito, estaría listo para descargar, con subtítulos incluidos. Desde aquí nos sumamos a la propuesta y ofrecemos nuestro apoyo incondicional a cualquier campaña o iniciativa al respecto, porque nos merecemos una Nochevieja mejor.

jueves, 1 de enero de 2009

Previously on 'Libros de Babel'

Casi coincidiendo con el nuevo año, llegamos a los 250 textos, una excusa tan buena (o mala) como cualquier otra para repasar lo que hemos escrito en los últimos meses, por si a alguien le apetece recorrer de un vistazo las tonterías de las que hablamos por aquí.

Allá por el mes de agosto, cuando hicimos la anterior recopilación, todavía seguíamos yendo con frecuencia al cine (la descoordinación de días libres y la pereza se cargaron el excelente promedio de los primeros meses del ya extinto 2008), y vimos dos películas que nos encantaron, dos de las mejores del año, sin duda, WALL·E y El caballero oscuro. Para seguir con la tónica de la primera parte del año, también hablamos un poquito de Indiana Jones, en concreto de la sardana que lleva su nombre (o que piratea su banda sonora, no lo tengo muy claro), del polémico frigorífico y del homenaje de extremado mal gusto que le dedicaron en South Park. Además, hemos hablado del tráiler del Star Trek de J. J. Abrams, de los críticos de cine (no con demasiado cariño, por cierto) y de Mamma mía!, aunque esto no sé si incluirlo en el apartado de perversiones personales, como el otro texto que le dediqué al señor Firth (y la mención a lo bien que le quedan los jerseys que hicieron en 30 Rock) o mi idea de la perfección.

Como es habitual, también hablamos de televisión, desde Flight of the Concords a Life, pasando por la entrevista en Telecinco a Julián Muñoz, la felicitación navideña de Grissom en vasco, la serie más famosa de la televisión, lo que te puedes encontrar en la pequeña pantalla los fines de semana por la mañana y, por supuesto, de Perdidos, que vuelve dentro de unos días y parece que por la puerta grande, lo que no es óbice para que me inspire algún que otro sueño inquietante y para que las revistas sigan publicando tonterías sobre ella.

Además, hubo tiempo para los libros, para contaros nuestro recorrido bibliófilo por Nueva York en el viaje post-bodorrio (que espero terminar de escribir algún día), para recordar a David Foster Wallace tras su sorprendente fallecimiento y para recomendar La carretera.

En el apartado internauta, tuvimos blogs, el Evento Blog (sólo un poquito, pero espero terminarlo, no en vano me preparé para la cita), el fin del mundo y Chuck Norris, la airada (y anónima) reacción de un airado lector a un texto en el que defendía que Trichet es un mierda, un poquito de Apple y, cómo no, Obama.

Por aquello de que es a lo que nos dedicamos, también hablamos de periodismo, como la esperpéntica y vergonzosa cobertura televisiva del accidente aéreo de Barajas, una excelente necrológica escrita por un compañero y amigo o algunas perlas escuchadas o leídas en un lugar de trabajo al que llegó hace unos días la incomparable Becaria con pamela (una historia que conté en dos entregas, aunque como siga así va a tener su propia serie).

Pero como este es un sitio un tanto particular, traemos aquí muchas de las cosas que nos pasan, como la táctica de mi cónyuge contra el spam telefónico, mi ajetreo pre-bodorrio, mi regreso a la Universidad, mis andanzas en la cocina (hasta ahora me he atrevido con el arroz con leche, las empanadas y la tarta de manzana), mis problemas con los muebles de Ikea y, como suele pasar en estas fechas, el cambio de año, que nos ha traído un nuevo diseño y unos cuantos propósitos para 2009.

Cambio de calendario

Se acabó 2008, un año en el que han pasado muchas cosas, unas buenas y otras no tanto, el año de San Eustaquio, en el que nos embarcamos en un bodorrio (del que aún tengo una tonelada de fotos por publicar) y un viaje a Nueva York que aún tengo que terminar de contar, el año en el que volvió Indy, el año de la crisis, el año de Obama...

Pero acabó, y ya está aquí 2009, que recibimos con un cambio de diseño que hemos pospuesto varias veces y al que por fin nos hemos (o más bien me he) atrevido y que, aunque aún no está terminado, esperamos que se una a las 12 uvas, el cava, la ropa interior y todas esas tonterías para espantar de una puñetera vez todos los nubarrones de nuestras vidas, especialmente
esos que en los últimos meses se han cebado con nuestra familia. Además de desear (y desearnos) un excelente 2009 os dejo por aquí los propósitos para el nuevo año (a los de hace 12 meses los llamó fucking new year propositions) que mi cónyuge ha soltado hace unas horas en Twitter:
1. Usar de nuevo el V3 Razr que me regaló Mninha en lugar de mi Blackberry Pearl 8120.
2.
Vencer de una vez a todos mis problemas de salud.
3.
Potenciar mi participación en proyectos comunes y en nuevas inquietudes.
4.
Retomar el uso de Illustrator, del que sólo quedan vestigios en Deviantart.
5.
Vender a mi pesar mi Apple Studio Display de 17''.
6.
Volver a leer como lo hacía hace años, empezando por esto.
7.
Darle más y mejor uso a mi finepix z5fd y ahorrar para mi deseada Sony Alpha.
8.
Terminar de montar el media center con mi PC viejo, un Mac mini o lo que saque Apple el 6 de enero.
9.
Adecentar definitivamente nuestra casa, que mucha falta le hace.
10.
Retomar mi colección de ordenadores de todas las épocas que pueda. Un viejo deseo muy postergado.
11.
Luchar desde la modestia para que se reconozca que un dólar NO es un euro.
12.
Volver al EBE y hablar con todos los que, por mi timidez enfermiza, no lo hice.
13.
Buscar una salida laboral que me aleje del infierno en el que estoy.
14.
Recordar en los días venideros todos los propósitos que se olvidan y que tienen más sentido que los dichos.
15.
Recordar a los amigos e intentar que alguno de ellos/ellas tolere verme de nuevo.
16.
Hacer que mi madre, a la que tengo abandonada, se sienta bien.
17.
Querer a Mninha tanto como se merece. Sin duda lo más importante.