sábado, 28 de febrero de 2009

La "voracidad insaciable" de la SGAE

El entrecomillado pertenece a una carta que la asociación Velázquez por Sevilla ha enviado a la Sociedad General de Autores y Editores en la que piden a la SGAE que "deje en paz" a las fiestas locales. Tan airada misiva responde a la pretensión de dicha entidad de gestión de derechos de cobrar los susodichos por la emisión de marchas procesionales en la Semana Santa y de sevillanas (y otro tipo de música) en las casetas de la Feria.

Tan extraña pretensión, que pretende que hermandades, bandas musicales, casetas de Feria (muchas de ellas sufragadas, no hay que olvidarlo, por particulares) y probablemente también los saeteros que se desgañitan en los balcones al paso de las procesiones pasen por caja se une a su no menos peregrina pretensión de percibir emolumentos por la interpretación, emisión o tarareo del Himno de Andalucía.

El escrito enviado a la SGAE por Velázquez por Sevilla, en el que se critica, insisto, la "voracidad insaciable" de dicha organización, incluye párrafos tan gloriosos como este:
(En España los ciudadanos) "ya pagan un canon digital, de dudosa constitucionalidad, por la compra de soportes como los discos compactos o los DVD, se copie en ellos una canción, una película o nuestro propio diario escrito por nosotros mismos".
Y los comentarios a dicha noticia no son menos inspirados:

¿Hasta dónde piensan llegar con tanta caradura? ¿Hasta dónde les van a dejar llegar? Seguro que ya van a exigir un canon por mirar las carátulas de los discos, portadas de los libros etc.

Primero querían cobrarnos por el Himno de Andalucía y ahora por las marchas procesionales y las sevillanas. El caso es que estos caraduras saquen tajada a costa de los andaluces. La semana que viene voy a registrar la "letra" del Himno de España en sus múltiples versiones: chanta-chanta, nino-nino, leilo-leilo, etc y a vivir del cuento.
Yo trabajo diseñando piezas para aviones, ¿me deben pagar cada vez que un viajero haga uso de un avión?
Las comparaciones que se pueden hacer son infinitas...

viernes, 27 de febrero de 2009

Goodbye, Colorado


Que cierre un periódico nunca es una buena noticia, y aún lo es menos si te dedicas a este humilde oficio, no importa que el diario en cuestión esté en tu ciudad, tu comunidad, tu país o, como en este caso, al otro lado del mundo. En la larga lista de publicaciones que han caído en los últimos meses víctimas de la crisis, hoy le ha tocado el turno a uno que, además, tiene un nombre bonito: Rocky Mountain News, de la localidad norteamericana de Denver, en Colorado.

Según leo en 233 grados, la empresa propietaria trató de venderlo en diciembre pasado, pero sin éxito, así que no ha tenido más remedio que cerrarlo, pese a los esfuerzos de sus propios trabajadores por mantener a flote, a través de iniciativas como este blog, I want my Rocky, este periódico que en abril habría cumplido 150 años. Alguno tal vez se pregunte por qué, de entre tantas y tantas malas noticias en la empresa periodística, hablo del Rocky Mountain News. La respuesta es muy sencilla: porque he visto las caras de sus trabajadores cuando la empresa les comunicó que cerraban.


Final Edition from Matthew Roberts on Vimeo.


Las fotos que acompañan a este texto pertenecen a una galería que han publicado en su web con imágenes tomadas durante ese anuncio (no sé cuánto durará el enlace, así que he tomado prestadas un par de esas fotos), y lo que me ha llamado la atención es que esos no son sólo los rostros de trabajadores que van a quedarse en paro, sino los de periodistas que verdaderamente lamentan que cierre el medio para el que trabajan. Yo no conozco demasiados periódicos lo suficiente como para saber si sus redactores, maquetadores o fotógrafos lamentarían, aparte de por lo evidente, que el periódico para el que trabajan cerrase, pero sí sé que casi ninguno de los que me rodean en mi actual puesto de trabajo lo haría. Puede que yo tampoco.

Por eso me ha conmovido la tristeza de estos profesionales, porque envidio esa pasión por lo que hacen y por el sitio en el que lo hacen, profesionales que "sólo quieren hacer mañana lo mismo que hicieron ayer", como dicen en I want Rocky:
Those moving on are not the only people responsible for bringing you the news nor the only people you’ve come to trust for the news. There is a group of copy editors, designers, reporters and web producers who want to do tomorrow what they were doing yesterday".
Pero no será en el Rocky Mountain News, que se ha despedido hoy de sus lectores con esta portada que recuerda a la primera que sacaron a la calle, allá por 1859:


Y este es el texto del artículo, y la portada, que da título a este post y con el que el Rocky Mountain News dice adiós a Colorado (las negritas son mías):
It is with great sadness that we say goodbye to you today. Our time chronicling the life of Denver and Colorado, the nation and the world, is over. Thousands of men and women have worked at this newspaper since William Byers produced its first edition on the banks of Cherry Creek on April 23, 1859. We speak, we believe, for all of them, when we say that it has been an honor to serve you. To have reached this day, the final edition of the Rocky Mountain News, just 55 days shy of its 150th birthday is painful. We will scatter. And all that will be left are the stories we have told, captured on microfilm or in digital archives, devices unimaginable in those first days. But what was present in the paper then and has remained to this day is a belief in this community and the people who make it what it has become and what it will be. We part in sorrow because we know so much lies ahead that will be worth telling, and we will not be there to do so. We have celebrated life in Colorado, praising its ways, but we have warned, too, against steps we thought were mistaken. We have always been a part of this special place, striving to reflect it accurately and with compassion. We hope Coloradans will remember this newspaper fondly from generation to generation, a reminder of Denver’s history – the ambitions, foibles and virtues of its settlers and those who followed. We are confident that you will build on their dreams and find new ways to tell your story. Farewell – and thank you for so many memorable years together.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Películas americanas

Este año no he visto nada de los Oscar porque me niego a ver películas americanas".
El mismo tipo que hace un año me acusó de
"engrasar la maquinaria de Hollywood" por escribir sobre
Pozos de ambición y Sweeney Todd y que, al parecer,
no tiene muy claro qué películas competían este año.

martes, 24 de febrero de 2009

"It's a wonderful night for Oscar"


A estas alturas ya sabréis todos qué pasó en el Teatro Kodak, que Penélope Cruz ganó su Oscar, que Slumdog Millionaire arrasó y se llevó ocho, que Kate Winslet también tiene el suyo (y la familia de Heath Ledger también) y que Sean Penn dio la sorpresa, sobre todo al favorito, Mickey Rourke, al llevarse la estatuilla al Mejor Actor. Pasé la noche en vela contando cómo iba la ceremonia (no tengo datos, pero estoy bastante segura de que no lo leyó ni mi madre, que a esas horas, como es normal, dormía) y parte de la mañana contando qué había pasado (la crónica oficial del evento), así que, en lugar de repetirlo todo, prefiero dejar algunas impresiones sobre la ceremonia, obviando el punto en el que la comparo con su equivalente español, porque sería demasiado cruel, incluso para mí.

La frase que da título a esto es la que usaba Billy Crystal en el particular repaso musical a los filmes nominados con el que daba inicio a cada entrega de los Oscar que presentaba, y llevo echando eso de menos desde la última vez que lo hizo. Hasta anoche. Debo reconocer que no me hizo demasiada gracia cuando se anunció que Hugh Jackman iba a encargarse de la gala. Pese a su experiencia previa en los Tony y su más que evidente buena presencia, no creí que fuese un tipo para los Oscar. Pero me equivoqué. Así es como abrió Jackman la ceremonia (increíble también, por cierto, Anne Hathaway).



No fue ese el único número musical de la noche. Como se había anunciado, las tres canciones candidatas (dos de Slumdog Millionaire y una de WALL·E, escrita por Peter Gabriel) se presentaron en una sola pieza musical (motivo por el que Gabriel rehusó interpretar la suya), Queen Latifah cantó durante el tradicional recuerdo a los que se fueron (qué mal año), que se cerró con Paul Newman, y, de nuevo Jackman, acompañado por Beyoncé, los niños de Mamma Mía! y los de High School Musical, rindió tributo a los grandes musicales de todos los tiempos:



En su conjunto, la ceremonia fue, a mi juicio, perfecta. Fue ágil, entretenida, diferente y, como habían prometido, no demasiado larga. Me encantó la nueva escenografía, con la orquesta sobre el escenario y con el público tan cerca, tan metido en todo lo que pasaba, nada de grandes escenarios encaramados en sofisticados y peligrosos escalones.

Me gustó la original forma de presentar cada premio, como los técnicos y sus decorados cambiantes, o los de guión (geniales Steve Martin y Tina Fey), y también el momento Ben Stiller, disfrazado de Joaquin Phoenix, o el momento James Franco, Seth Rogen y Janusz Kaminski.

Pero puede que lo que más me gustase fuese la fórmula, también diferente, de presentar los premios de interpretación, con cinco ganadores anteriores (y no cualquiera, precisamente, aunque ¿dónde estaba Jack Nicholson?) recibiendo al nuevo ganador de un Oscar.

En cuanto a los premios, nada que objetar, como dije hace unos días, al triunfo de Slumdog Millionaire (era fan de su trabajo, pero desde ahora soy también fan de Danny Boyle himself, que recogió dando botes su merecidísimo Oscar al Mejor Director y jaleó cada uno de los reconocimientos que iba logrando su equipo), ni al de Kate Winslet (que está fabulosa en El lector y hacía ya tiempo que debía tener en casa un Oscar), ni por supuesto al de Penélope Cruz, aunque no he visto Vicky Cristina Barcelona.

Tampoco he visto Milk, pero no me hace falta, porque Sean Penn se merece todos los premios que le den, aunque me habría gustado que el premio al Mejor Actor de Reparto no hubiese sido para Heath Ledger, sobre todo con el circo que se ha montado en los últimos días por ver quién lo recogía (y también porque me habría encantado que se lo llevase Robert Downey Jr.).

Aquí termina la parte positiva. La negativa no tiene nada que ver con la Academia de Hollywood, porque su mérito corresponde íntegramente a la retransmisión de Canal+, tan desastrosa que probablemente sea el último año que la siga (y, con ello, me quedo sin argumentos para seguir manteniendo mi suscripción). A los presuntamente expertos comentarios de Angels Barceló y sus dos compañeros de mesa (creí que nunca lo diría, pero eché de menos a Figueras) se añadió una traducción simultánea que desconecté en cuanto me di cuenta de que a Hugh Jackman se le entendía bastante bien, y las incesantes conexiones con la fiesta que habían montado en un cine de Madrid, cortando la gala cuando les salía de las narices para entrevistar a ignotos individuos y molestar a profesionales que estaban trabajando, como los blogueros que transmitían la ceremonia para El País o a Paco Fox, que mantenía un chat en Plus.es.

domingo, 22 de febrero de 2009

La semana de los Oscar: la previa

Aunque me prometí a mí misma que dejaría de escribir para el periódico en el que trabajo (es una larga historia que se resume en que escribir no forma parte de mi trabajo diario y por eso, si quiero escribir algo, tengo que hacerlo en casa, en mi tiempo libre), y por eso no hice nada para los Globos de Oro ni para los Goya (creo que para esto último no necesito ni justificación), aunque no he podido decir que no a los Oscar. Me permito la licencia (para eso lo he hecho yo) de pegar a continuación el texto de la previa que he publicado hoy y, de paso, dejo el enlace a la noticia original y también a piezas (estas de agencias) que he ido metiendo estos días, como una sobre los perdedores históricos de los Oscar u otra sobre los olvidados de este año, textos que no le interesan al lector medio de dicho periódico pero que meto básicamente porque soy imbécil. Esta noche haré para el periódico un seguimiento en directo de la ceremonia, que probablemente tampoco nadie lea, pero si queréis saber cómo va la cosa, daos una vuelta por allí.


La hora de Penélope Cruz

La intérprete puede convertirse la próxima madrugada en la primera actriz española que logra un Oscar por su papel de reparto en el filme de Woody Allen 'Vicky Cristina Barcelona'.

Consiguió su primera candidatura a los Oscar gracias a Pedro Almodóvar, que le dio el papel de su vida en Volver, y ahora ha logrado la segunda, esta vez de reparto, con otro maestro, Woody Allen, con el que ha rodado Vicky Cristina Barcelona y gracias al que ha ganado casi todos los premios por los que ha competido. El único que hasta ahora se le ha escapado ha sido el Globo de Oro, que fue para Kate Winslet, aunque con la inglesa fuera de juego (compite aquí también por El lector, pero en la categoría principal), Penélope Cruz lo tiene todo a su favor para convertirse esta noche en la primera actriz española premiada por la Academia de Hollywood, salvo que en su camino se cruce alguna de sus competidoras: Amy Adams y Viola Davis (seleccionadas ambas por La duda), Taraji P. Henson (El curioso caso de Benjamin Button) y Marisa Tomei, que compite por El luchador y que, según la rumorología, nunca debió ganar el Oscar que le dio en 1993 Jack Palance.

La de Cruz será la única presencia española –Javier Bardem debería aparecer para entregar, precisamente, el premio a la Mejor Actriz de Reparto, pero entre su alergia a las ceremonias y las novedades que promete la Academia, no se sabe si la noche seguirá el patrón de años anteriores– en una gala en la que no estará Los girasoles ciegos, representante española que se quedó fuera de un quinteto de nominadas al galardón a la Mejor Película en Habla no Inglesa en el que parte como favorita la israelí Vals con Bashir, primera cinta animada candidata en esta categoría.

Los premios

Por muchos titulares que esté acaparando estos días Penélope Cruz, el premio al que opta sólo es uno de los 24 (25, si contamos el honorífico –el galardón Jean Hersholt– que recibirá Jerry Lewis) que se entregarán esta noche, una noche en la que, salvo sorpresa, se enfrentan cara a cara dos películas: El curioso caso de Benjamin Button y Slumdog Millionaire. Los filmes de David Fincher y Danny Boyle optan, respectivamente, a 13 y 10 estatuillas, y compiten directamente en casi todas las categorías, como Mejor Película, Dirección, Guión Adaptado, Montaje o Fotografía, aunque la primera tiene dos nominaciones para sus actores (Brad Pitt y Taraji P. Henson) y la segunda ninguna.

Pero esa no es la única diferencia entre ambas, porque la primera es una gran producción, de espíritu más clásico, por así decirlo, y la segunda una pequeña joya independiente que ha costado diez veces menos, a duras penas ha encontrado distribuidor en Estados Unidos y tiene un reparto plagado de actores desconocidos, muchos de ellos no profesionales.

A la meta final de esta larga temporada de premios la cinta de Danny Boyle llega con cierta ventaja, la que le otorga su triunfo en los Globos de Oro y en los Bafta, así que, de ser cierto eso de que predicen lo que va a pasar en los Oscar, el inglés debería tener la victoria en el bolsillo.

Junto a esos dos títulos, otros tres compiten por el premio mayor de la noche: El lector, Mi nombre es Harvey Milk y El desafío: Frost contra Nixon y, como Fincher y Boyle, sus tres autores, Stephen Daldry, Gus van Sant y Ron Howard, luchan también por la estatuilla al Mejor Director, un trofeo que por el momento sólo tiene en casa Howard.

En cuanto a las categorías de interpretación, si sigue la tendencia marcada por las ceremonias de premios anteriores, el maltrecho luchador del no menos maltrecho Mickey Rourke no debería tener problemas para imponerse al Benjamin Button de Brad Pitt, el Nixon de Frank Langella, el Harvey Milk de Sean Penn y el Richard Jenkins de The visitor, como tampoco debería tenerlos Kate Winslet, que hasta ahora ha ganado todos los premios por los que ha competido por su papel en El lector. Aquí se enfrenta a Anne Hathaway, Angelina Jolie, Melissa Leo y Meryl Streep, que sigue batiendo récords y con esta suma ya su decimoquinta nominación.

En el apartado masculino de Reparto parece que la estatuilla tiene un ganador claro: el fallecido Heath Ledger, que con su interpretación del Joker en El caballero oscuro (que, para disgusto de sus seguidores, se ha quedado fuera de las categorías principales, aunque atesora ocho nominaciones) puede unirse a Peter Finch, el único actor que recibió (por Network) una estatuilla a título póstumo.

La ceremonia

Una gala “diferente, arriesgada y audaz” es lo que prometió el presidente de la Academia de Hollywood, Sid Ganis, en el tradicional almuerzo que la institución ofrece a los nominados. Ganis garantizó que la de esta noche será una ceremonia única (tan única que poco se sabe de cómo transcurrirá, salvo que no habrá monólogo cómico inicial y que habrá un único montaje para las tres canciones nominadas), a lo que contribuirá la elección de tres debutantes: Bill Condon y Lawrence Gordon como productores y Hugh Jackman como presentador.

Aunque ya ha conducido la ceremonia de los Tony, es la primera vez que el australiano dirigirá los Oscar y también la primera que la Academia prescinde de cómicos (Jon Stewart, Ellen DeGeneres, Chris Rock o Steve Martin han sido los presentadores de los últimos años). El reto de Jackman no será fácil. En sus manos está amenizar una gala larga (suele rozar las cuatro horas, aunque este año aseguran que no pasarán de tres) que en los últimos años ha ido perdiendo audiencia y hacer que, quizás, los seguidores de los Oscar dejen de echar de menos a Billy Crystal.

sábado, 21 de febrero de 2009

La semana de los Oscar: 'Frost / Nixon'

(O, como se titula en España, 'El desafío: Frost contra Nixon', en una muestra más del empeño de las distribuidoras españolas por alargar innecesariamente los títulos de las películas)

1968 portrait of Pres. Richard Nixon by Norman Rockwell

Con el paso del tiempo se ha convertido en una caricatura, una broma que lo mismo sirve para llenar espacio en museos de cera que para hacer caretas con su rostro o incluirle en el reparto de Futurama, pero todo eso no puede solapar ni dulcificar la imagen de Richard Nixon, uno de los personajes más infames de la historia reciente, un individuo que tuvo que abandonar la Presidencia de Estados Unidos tras demostrarse su implicación en el Watergate y que, lejos de hacerlo con el rabo entre las piernas, tuvo la osadía de hacerlo con la cabeza (demasiado) alta y una sonrisa de bienvenida más que de despedida.

Tras su mudanza de la Casa Blanca, Nixon se mantuvo alejado de los focos y de las preguntas de los periodistas pese a que el indulto de Gerald Ford le daba, en teoría, carta blanca para hablar de cuanto quisiera. Pero ese retiro mediático no duró demasiado. Unos años después de su renuncia, aceptó grabar una serie de entrevistas para televisión con David Frost, un presentador, más que periodista, que conducía programas de entrevistas, espectáculos y variedades, un joven fiestero y mujeriego que, por todos sus méritos, era el candidato ideal para enfrentarse al ex presidente. Ideal para el equipo de Nixon, claro, que sabía que el entrevistador no le aguantaría un asalto al entrevistado y que conocía las dificultades de Frost y sus colaboradores para financiar un proyecto que ninguna cadena quería emitir.

Pero las entrevistas se grabaron, y después de unas cuantas sesiones en las que Frost apenas pudo introducir un par de preguntas que sólo servían para dar paso al siguiente monólogo de Nixon, en su último encuentro consiguió acorralar al ex presidente y logró que admitiese que se equivocó, que había mentido y que sabía que lo que había hecho era ilegal.

Aquella serie de entrevistas sigue siendo, varias décadas después, la emisión más vista de su género en la historia de la televisión, y aquella historia le inspiró al dramaturgo Peter Morgan una pieza teatral de la que ahora se nutre el último filme de Ron Howard. Después de haberles interpretado durante dos años en el teatro, Frank Langella y Michael Sheen vuelven a ser Richard Nixon y David Frost en este filme que no gustará a quienes no vibren con el periodismo, la televisión, la política, su envoltorio de falso documental o el placer de ver a Langella (que está fantástico, aunque es más que probable que se quede sin Oscar) convertirse en Nixon. Pero yo no formo parte de ese grupo.

('Frost/Nixon' está nominada a cinco Oscar: Mejor Película, Director, Actor -Frank Langella-, Guión Adaptado y Montaje).

PD: Dejo el vídeo de un programa sobre esa serie de entrevistas por si a alguien le ha gustado la película y se ha quedado con ganas de más.

viernes, 20 de febrero de 2009

La semana de los Oscar: 'El curioso caso de Benjamin Button'

En teoría, hoy me toca hablar de El curioso caso de Benjamin Button, y tal vez podría decir si estoy o no de acuerdo con quienes dicen que es muy poco Fincher, que es demasiado larga, demasiado efectista, demasiado fría o demasiado parecida a Forrest Gump. Podría discutir todo eso, podría decir que Cate Blanchett está fantástica (tampoco sería eso noticia), que la historia del relojero ciego con el corazón rota es preciosa o que esperaba ver todas las veces (siete) que uno de los personajes es alcanzado por un rayo, pero no voy a hacer nada de eso, porque en este momento no puedo comentar una historia cuyo protagonista termina sus días sin poder valerse por sí mismo y sin memoria.

('El curioso caso de Benjamin Button' está nominada a 13 Oscar: Mejor Película, Dirección, Actor Protagonista -Brad Pitt-, Actriz de Reparto -Taraji P. Henson-, Guión Adaptado, Banda Sonora, Fotografía, Montaje, Dirección Artística, Vestuario, Maquillaje, Efectos Visuales y Edición de Sonido).

jueves, 19 de febrero de 2009

La semana de los Oscar: 'Slumdog Millionaire'

Hay muchas formas de contar la historia de un niño indio criado en las calles, entre suciedad y miseria, que ha visto el asesinato de su madre, ha caído en garras de proxenetas de la mendicidad, se ha salvado, por poco, de que le saquen los ojos, ha sido traicionado por su propio hermano, ha escapado de las garras de mafiosos, ha sido torturado por la policía, engañado por todo aquel que le ha ofrecido una mano y ha perdido y recuperado varias veces al amor de su vida.

Hay muchas formas de contar una historia así, pero es difícil hacerlo sin caer en el sentimentalismo barato que sólo busca la lágrima fácil y la hipócrita culpa en el espectador que, desde el otro y cómodo lado del mundo, piensa que tal vez debería hacer algo por salvar a esos niños. Y es aún más difícil darle un final feliz a una historia que, en la vida real, probablemente no acabaría bien.

Y por todo eso Slumdog Millionaire es una de las mejores y más emocionantes películas que he visto en mucho tiempo, porque Danny Boyle es capaz de contar esa historia evitando todas esas trampas y usando como pretexto la participación de su protagonista en el concurso ¿Quiere ser millonario?

Jamal, el chico del té de una compañía telefónica, llega hasta la pregunta final sin fallar una sola respuesta, y la (interesada) sospecha del presentador del programa de que hace trampas lo lanza a las garras de una policía que no duda en golpearle ni en freírle con una batería eléctrica para que confiese dónde está el truco. Pero no hay truco. Jamal sabe todas esas respuestas, no porque haya estudiado, sino porque la vida, a golpes, se las ha ido enseñando. Y así es como conocemos la historia de Jamal, su trágica infancia, su no más fácil adolescencia y cómo ha estado buscando durante toda su vida a Latika, la niña a la que, por culpa de su hermano, tuvieron que dejar hace mucho atrás y por la que se apunta al concurso, porque piensa que ella lo verá.

Todo en Slumdog Millionaire es impecable, desde la dirección al guión, pasando por el montaje, la banda sonora y, por supuesto, las interpretaciones de unos actores (tanto los niños como los jóvenes) que emanan verdad en cada mirada, cada gesto y cada palabra.

La de Slumdog Millionaire no es una de esas historias más grandes que la vida, hechas para pasar a los anales de la Historia del Cine, y puede que el domingo salga del Teatro Kodak sólo con algún premio menor, o con ninguno, pero quién sabe, a veces las historias que están destinadas a acabar mal tienen un final feliz.

('Slumdog Millionaire' está nominada a diez Oscar: Mejor Película, Dirección, Guión Adaptado, Montaje, Fotografía, Banda Sonora, Canción -dos candidaturas en este apartado-, Sonido y Efectos de Sonido).

martes, 17 de febrero de 2009

La semana de los Oscar: 'El lector'

[Ya he empezado a ponerme al día con las películas candidatas a los Oscar y las iré comentando aquí siguiendo el orden en que las voy viendo]

El lector es una de esas historias que empiezan siendo una cosa y a mitad de camino se convierten en otra, como Million Dollar Baby o Abierto hasta el amanecer, por poner dos ejemplos muy distintos. Como les pasa a muchas de esas historias 2x1, también en esta se mima una de las dos partes en detrimento de la otra, y eso es lo que pasa con el tramo inicial, que cuenta cómo un joven de 15 años (Michael Kross) se enamora de una mujer 20 años mayor (una espléndida Kate Winslet) en la Alemania posterior a la Segunda Guerra Mundial y que no es más que un prólogo, o eso parece, de la parte en la que el joven, unos años después, descubre que su primer amor fue guardia de los campos de concentración nazis.

Supongo que la prudencia y la sobriedad han sido las guías de Stephen Daldry a la hora de llevar a la pantalla el relato de Bernhard Schlink, preocupado quizás demasiado por tratar adecuadamente temas tan peliagudos como el papel de los ciudadanos alemanes de a pie en el exterminio judío (si lo sabían, ¿por qué no hicieron nada?) y el de quienes trabajaron en los campos (¿se alistaron voluntariamente o no tenían otro remedio?) y participaron en el holocausto, a veces sin pensar siquiera en si aquello estaba bien o no (el personaje de Bruno Ganz, un profesor de Derecho, explica que lo que se juzga en los procesos a los implicados en aquella barbarie no es lo moral, sino lo legal) y sin tener, por tanto, una sombra de arrepentimiento.

Imagino, como decía, que el director estaba tan centrado en no molestar, en ser respetuoso, que ha dejado un poco de lado que la suya, aparte de la historia de un juicio, de nazis y de sus víctimas, es la historia de dos personajes a los que no llegamos a conocer, sobre todo a ella. No sabemos por qué se lanza (o se deja atrapar) a los brazos del chico, ni por qué es tan seria, tan arisca, ni por qué decide un día desaparecer y dejar al joven, ni por qué prefiere admitir la autoría de un informe que la responsabiliza directamente de la muerte de 300 mujeres judías en un incendio a reconocer que no sabe leer ni escribir.

Esa frialdad, esa excesiva distancia de Daldry con sus criaturas y lo que les acontece marca la efectividad de una película que, al menos a mí, no me llegó a emocionar, aunque hubo dos momentos que sí lo hicieron -las cintas que el joven (ya adulto y con el rostro de Ralph Fiennes) envía a su antigua amante, recluida en una prisión, y en las que le graba prácticamente todos los libros que tiene a mano, y la lata de té con sus ahorros que ella lega a una de las supervivientes del incendio y que él lleva a una mujer que sólo acepta la lata (no el dinero) porque le recuerda a una en la que guardaba sus tesoros y que le robaron al llegar a Auschwitz-. También me quedo con una conversación del final, entre el personaje de Fiennes y el de Winslet cuando ella está a punto de salir de la cárcel ("¿No piensas en el pasado?". "Los muertos, muertos están". "Pensé que en todo este tiempo aprenderías algo". "He aprendido a leer") que sintetiza el desprecio de la generación a la que él representa por quienes nunca se arrepintieron de su papel en el exterminio de los judíos.

('El lector' está nominada a cinco Oscar: Mejor Película, Director, Guión Adaptado, Fotografía y Actriz protagonista para Kate Winslet, que ya se ha llevado por esta película un Globo de Oro y un Bafta, entre otros premios)

La red de AR

Esas son las fotos que los detenidos por la muerte de Marta del Castillo pusieron en un foro... de... de... de... social".
Ana Rosa Quintana
(experta en nuevas tecnologías)

domingo, 15 de febrero de 2009

Preparando los Oscar



Queda justo una semana para los Oscar y no recuerdo un año en el que llegase peor preparada a la cita. No he visto ninguna de las películas candidatas (sí he visto El caballero oscuro, WALL·E y Tropic Thunder, pero ninguna de ellas está en las categorías principales), aunque no por falta de ganas.

En mi lista de interés están tanto El curioso caso de Benjamin Button (pese a que algunos, como mi amigo Al o el Alcancero -al que por cierto le voy a piratear algunos enlaces porque le prefiero a la mayoría de los críticos-, coincidan en que es muy poco Fincher y que es la típica película que, triunfe o no en los Oscar, se olvidará pronto) como Slumdog Millionaire (soy fan de Danny Boyle y, aunque a priori no me interese demasiado la historia, quiero verla), El lector (soy fan de Stephen Daldry también, y de Kate Winslet, y de Ralph Fiennes), Frost/Nixon (tiene muy buena pinta), Revolutionary Road (esta no está en la lista de candidatos a los Oscar, pero sí lo estaba en la de los Globos de Oro, así que me la apunto) o La duda (tampoco opta a los premios principales, y parece que sus actores, salvo que Amy Adams dé la sorpresa, se van a ir de vacío, pero me interesa).

La única de todo el lote que no me apetece ver es Milk (o Mi nombre es Harvey Milk, como se titula en España, aunque ya puestos podría llamarse Mi nombre es Harvey Milk y soy un político homosexual), y va a seguir sin apetecerme incluso en el improbable caso de que arrase el domingo que viene. (Tampoco creo que vea Vicky Cristina Barcelona, porque buenos y sensatos amigos ya me han advertido de que tiene tan mala pinta, o peor, de lo que parece).

Como podréis imaginar, me reservo por ahora cualquier pronóstico para la noche de los Oscar, porque aunque ello no amedrente a muchos críticos, periodistas y expertos en general, a mí sí me da reparo pronunciarme sin haber visto nada (a pesar de que sí tengo en mente mi quiniela). Aún me queda una semana para ponerme al día. A ver qué puedo hacer.

sábado, 14 de febrero de 2009

'Presunto'

Se llamaba Marta, tenía 17 años y hace uno cometió el error de salir durante un par de meses con un chico llamado Miguel, un error que le ha costado la vida. Marta del Castillo desapareció hace tres semanas (unos días después pusimos aquí su foto) y desde entonces familiares, amigos y fuerzas de seguridad la han buscado sin descanso. Ayer la Policía detuvo a su ex novio, el tal Miguel (y a un amigo suyo), que hoy ha confesado que presuntamente la mató a golpes con un cenicero y que después presuntamente arrojó su cadáver al Guadalquivir (policías y guardias civiles la han estado buscando durante todo el día en la zona que les ha indicado el presunto asesino hasta que la falta de luz les ha obligado a posponer la búsqueda hasta mañana).

El tal Miguel, al que algún medio describe como un chaval con "una complicada trayectoria vital" (con una condescendencia que alguien malpensado podría entender que pretende disculpar o justificar los actos de semejante presunto animal), espera además un hijo con una niña de 14 años. Toda una presunta joyita que ha estado escondida como una presunta rata durante las tres semanas que han pasado desde la desaparición de Marta, que cometió el error de dejar que este presunto hijo de perra se cruzase en su vida. La única parte positiva de todo esto es que el tal Miguel tiene 20 años y que pagará como un adulto por haber matado a una chica de 17 años a golpes con un cenicero y haber arrojado después su cuerpo al río.

PD: Un abrazo a la familia de Marta.

jueves, 12 de febrero de 2009

Como el 'CSI'

Probablemente hayáis escuchado alguna vez a policías o guardias civiles quejarse de la influencia de series como CSI (fundamentalmente de ella, por la repercusión social que ha alcanzado a lo largo de todos estos años) en su trabajo, o más bien en la percepción de su trabajo que tienen muchos ciudadanos, que creen que los análisis de ADN están listos en cinco minutos y que cualquier caso se resuelve en una mañana (o una noche, en realidad, porque los chicos de Las Vegas trabajan de noche). Incluso escuché en la radio hace unos años que los investigadores forenses reales se quejaban de que gracias a CSI los criminales se habían vuelto más listos y les costaba más resolver los casos.

El señor de la foto es Juan Jesús Peñalver, comisario jefe de Málaga, que esta mañana ha contestado a los periodistas que le preguntaban cómo iba el caso del iraquí que apareció ayer muerto en Marbella. El comisario ha estado explicando durante unos segundos (el vídeo está en la modernísima web de Canal Sur, que no permite incrustarlo, ni enlazarlo, ni nada, y como tampoco está adjunto a la noticia, enlazarla es inútil) que están recogiendo pruebas, investigando y demás, y entonces ha pronunciado la frase que le ha hecho merecido acreedor de este texto: "Esto es como el CSI, pero se tardan más de 45 minutos en resolverlo".

miércoles, 11 de febrero de 2009

¿Podrá soportar España 4.000.000 de bajas de clientes de banda ancha?

Cerca de cuatro millones de ciudadanos no pueden acceder a la banda ancha en España en función de su sitio de residencia; a este indicador negativo para el desarrollo de la Sociedad de la Información en España se le podrían sumar bajas masivas de clientes del ADSL más lento y caro de Europa.

Las entidades representativas de la comunidad internauta, los profesionales y los consumidores informáticos en España estiman en cuatro millones la cifra de clientes de banda ancha, ADSL y cable, que podrían darse de baja si finalmente se confirma el acuerdo que REDTEL está negociando con las sociedades de gestión de los derechos de autor, abanderadas por la SGAE, para que en España se den tres avisos antes de desconectar o ralentizar la conexión a Internet por usar redes P2P.

A la disminución de ingresos se sumarían las posibles indemnizaciones que podrían derivarse por incumplimiento de contrato de las operadoras y las sanciones aplicables en base a los artículos 8 (”Restricciones a la prestación de servicios y procedimiento de cooperación intracomunitario”) y 11 (”Deber de colaboración de los prestadores de servicios de intermediación”) de la Ley 34/2002, de 11 de julio, de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico, modificado por la Ley 56/2007, de 28 de diciembre, de Medidas de Impulso de la Sociedad de la Información.

Mientras las operadoras de telecomunicaciones tratan de sortear la crisis, las sociedades de gestión de los derechos de autor intentan conseguir prebendas para las empresas productoras de contenidos tratando de convencer a todo el mundo de que el intercambio de archivos entre particulares por Internet es un acto delictivo y que supone fuertes pérdidas al sector de entretenimiento.

Sin embargo, tanto la Fiscalía como las sentencias dictadas establecen que el intercambio de archivos con copyright restrictivo por redes P2P no es un delito y no es punible de ninguna forma cuando se trata de archivos públicos o bajo licencias copyleft (la mayoría de los casos).

Las propias entidades de gestión de derechos de autor han reconocido en el Informe de la industria de contenidos en España, publicado por ASIMELEC, que no hay una bajada de ingresos en el sector y que sólo la música tiene un retroceso en la venta a través del canal tradicional (aunque no se informa del aumento de ingresos por, entre otros, actuaciones en directo, descargas y publicidad)

Lo cierto es que las negociaciones que se están llevando a cabo bajo el auspicio del Ministerio de Cultura pueden suponer que algunas de las empresas más solventes y con mayor capacidad tecnológica de España empiecen a perder clientes a marchas forzadas, lo que repercutirá en su cuenta de resultados y en su capacidad de mantener el empleo.

Pero lo más grave es que un acuerdo de esta naturaleza atenta contra la libre competencia, frena en seco el acceso a la Sociedad de la Información en España, menoscabando los derechos civiles de los ciudadanos y alejando aún más el derecho constitucional de acceso a la cultura y al conocimiento.

Firmado: Libros de Babel y 1.650 firmas más (por el momento). Pon la tuya publicando el texto en tu blog.

martes, 10 de febrero de 2009

La plaga de las antesalas

Como todas las cosas malas, también la plaga de las antesalas se extiende como la gripe. No teníamos bastante con que cada vez que los medios de comunicación se refieren a los Globos de Oro añadan la odiosa coletilla "la antesala de los Oscar" que ahora también se la ponen a los Bafta. Ayer, en el informativo de Canal Sur (no es que me entusiasme, pero por motivos de trabajo debo enterarme de lo que pasa en Andalucía, y con él lo consigo) se refirieron a los Bafta como "los premios que están considerados la antesala de los Oscar".

Aparte de que no puedo evitar preguntarme cuántas antesalas tienen los Oscar, la única explicación que se me ocurre para la antesalitis es que a ninguno de estos medios les parecen suficientemente noticiosos ni los Globos de Oro ni los Bafta (que se entregan desde hace 60 años, por cierto) por sí mismos, sino sólo en relación con los Oscar (el hecho de que, como este año, esté en ellos Penélope Cruz no les basta). Si partimos de esa base, ¿por qué los Goya escapan a esta epidemia? Son mucho más jóvenes que los Bafta, los Globos de Oro o los propios Oscar, y no cabe duda de que su relevancia per se es escasa (o nula), tanto aquí como, sobre todo, en el extranjero, así que ¿por qué no promovemos que se informe de un acto tan soporífero diciendo que los Goya están considerados la antesala de los Oscar? Pues porque sería mentira. Creo que no hace falta que explique por qué.

lunes, 9 de febrero de 2009

Una de cal y otra de arena

Los lectores habituales ya sabrán lo poco que me cuesta criticar todo lo que me parece criticable en cine, televisión, periodismo o cualquier cosa que se me ocurra (es lo bueno que tienen los blogs, que te puedes desahogar a gusto), pero tampoco se me caen los anillos (ni el nupcial ni el de cinco euros que me compré hace unos años en Madrid) por reconocer que alguien hace las cosas bien.

Hace unas semanas, cuando hablé de El mentalista, comenté que vi sus primeros episodios en TNT y que, inexplicablemente, no había opción de verlos en versión original, algo que me parecía inaudito cuando se trataba de un canal de pago. Pues bien, acabo de leer en Vaya tele que dicha cadena va a ofrecer de ahora en adelante los capítulos de El mentalista en versión original subtitulada y además casi al mismo ritmo de su emisión en Estados Unidos, así que desde aquí un aplauso para TNT.

domingo, 8 de febrero de 2009

Bienvenidos a 'San Eustaquio'

El Día de San Eustaquio ha pasado a mejor vida y ha renacido con un nuevo look, un título más corto (a partir de ahora sólo San Eustaquio) y la promesa de hacer de él un blog aún más extraño, singular y, por qué no decirlo, absurdo, de lo que ha sido hasta ahora. Espero que os guste.

sábado, 7 de febrero de 2009

Teorías isleñas

Para cerrar esta poco prolífica y airada semana, voy a dejar de lado temas tan poco agradables como los Goya o la situación de la prensa cordobesa para compartir con vosotros dos teorías fruto de sendas epifanías (vamos, que se me ocurrieron de repente) que viví ayer, una mientras me duchaba (no recuerdo qué parte del cuerpo me estaba frotando, probablemente los pies, porque me pillan un poco lejos y a veces me mareo cuando me agacho) y otra mientras intentaba (en vano, sobre todo después de la revelación) invocar a Morfeo por la noche. Por desgracia las dos tienen que ver con Perdidos, así que aquí despido a los que no seguís la serie o no lo hacéis al ritmo de su emisión estadounidense, porque a partir de ahora habrá bastantes

Espoilers sobre ‘Perdidos’ en general

No hacía falta que se entregasen a los viajes en el tiempo para que la gente se diese a la especulación y las teorías más o menos disparatadas para explicar qué narices pasa en la isla (y fuera de ella), pero este nuevo giro de los acontecimientos en las vidas de los supervivientes del Oceanic 815 sirve para, entre otras cosas, demostrar que sus creadores, J. J. Abrams (que por mucho que se haya desvinculado oficialmente puede que siga teniendo bastante mano), Damon Lindelof y Carlton Cuse, son algo más que un grupo de sádicos que disfrutan torturando a sus espectadores y que, aunque más de una vez hayamos pensado que las peripecias de los losties se sucedían caprichosamente, sí que había un plan maestro en las mentes de sus guionistas, porque al fin vemos cómo van encajando las piezas del puzzle.

Aparte de la explicación a qué demonios hacía Richard Alpert (aka El inmortal) en el nacimiento, infancia y adolescencia de Locke, en los últimos episodios hemos encontrado una más que plausible explicación a los susurros que han acompañado a los personajes desde el inicio de la serie (y en la que yo no había caído hasta que la leí en un artículo que mencionaba, muy de pasada, que esas voces pueden ser las de los involuntarios viajeros en el tiempo o Island six, como ya los han bautizado por ahí).

Pero mis epifanías nada tienen que ver con los susurros o con Alpert, sino con algo que sigo sin poder quitarme de la cabeza: la muerte de Locke. Por Ben (aka El malote) supimos que el que abandona la isla usando el timón con el que él la movió al final de la temporada anterior nunca podría volver. Al menos volver con vida, porque Locke, el difunto Jeremy Bentham, está a punto de hacerlo, al igual que el propio Ben que, por ahora, va a hacerlo vivito y coleando (a menos que en el próximo episodio Sun termine pegándole un tiro), lo que me lleva a pensar que es él quien está detrás (como casi siempre) de la muerte de Locke, porque matarle (o convencerle de que se quite la vida) es la única manera de que vuelva a la isla y de permitirle también volver a él. Mi teoría, en definitiva, es que la prohibición de regresar a quien utilice el timón para salir sólo afecta a su último usuario (que para volver debe hacerlo en una caja), eximiendo de todo sacrificio a sus antecesores, así que, matando a Locke, Ben se libra de tener que morir para regresar.

La segunda teoría tiene que ver con la esperanza que tengo de que Locke salga por su propio pie del ataúd en cuanto lo depositen en la isla (como me termine la serie muerto vamos a tener un problema, señores Lindelof, Cuse y Abrams), y se me ocurrió cuando comentaba con mi husband esta foto (que no pongo aquí para evitar los espoilers accidentales), momento en el que recordé que ya hubo un ataúd que llegó a la isla y lo que pasó con su ocupante. Jack fue a Sidney a recoger el cadáver de su padre, cuerpo que desapareció tras el accidente para dar paso a inquietantes apariciones de Christian Shephard (qué grande es internet: pones padre de Jack en Google y lo primero que sale es su ficha en Lostpedia) por toda la isla que incluían tareas de portavoz del fantasmagórico Jacob. Si le ha pasado lo que puede que le pase a Locke cuando vuelva, ¿significa eso que ya estuvo en la isla y salió de ella usando el timón de Ben? ¿Era el padre de Jack un otro?

Hasta aquí mis primeras teorías isleñas, al menos las primeras que publico. Puede que a alguno se le hayan ocurrido antes, pero juro que no las he leído en ninguna parte. Para terminar, os dejo una teoría leída en un comentario de Losteóricos de alguien inspirado por el título del último episodio, El principito:

Se podría interpretar que Ben se corresponde con el aviador que acaba perdido en el Sahara; que los seis personajes de los seis planetas se corresponden con los Oceanic 6; que Locke es el Principito ya que éste, para volver a su planeta, ha de morir.

jueves, 5 de febrero de 2009

¿Apoyo a la prensa?

El Ayuntamiento de Córdoba ha aprobado en su Pleno de hoy una moción de apoyo a la prensa en la que, entre otros puntos, critica con dureza a los empresarios del sector y las condiciones laborales de los periodistas.

Nadie ignora a estas alturas (al menos nadie que se dé un par de vueltas por la Red, porque en los medios convencionales, salvo excepciones como el cierre de Localia o el de Metro, la cosa pasa bastante desapercibida) que la prensa en España (al igual que en el resto del mundo) pasa por un mal momento. Cierre de medios y reducción de plantilla en casi todos son sólo la parte más visible de una crisis que viene de largo y que sólo se ha hecho visible cuando ha afectado al bolsillo de los dueños de los medios. Otro día hablaré con más detalle de la verdadera crisis de la prensa, con profesionales desmotivados y mal pagados, becarios, gente no profesional (por mucho que tengan en casa el título de Licenciado en Periodismo) llenando redacciones, políticos marcando la agenda de un sector en el que, como leí hace tiempo, el mayor reto no es escribir mejor, o hablar mejor, o informar mejor, sino encontrar sinónimos para el verbo decir; empresas que creen que gastar en publicidad en un medio les da derecho a decidir qué se puede publicar en él, jefes que ignoran buena parte del proceso de producción y que se limitan a ignorar o despreciar todo aquello que desconocen, lectores hooligans...

Son muchas las cosas que van mal en el periodismo y su órbita, pero nada de eso está en la resolución que se ha llevado al Pleno del Ayuntamiento de Córdoba, una institución comandada por Rosa Aguilar (que gracias a un pacto con el PSOE hizo inútil la mayoría simple obtenida por el PP en las últimas elecciones municipales; es curioso que Córdoba se mueva entre los dos extremos del espectro político y que el PSOE sea sólo una fuerza minoritaria) y que en no pocas ocasiones utiliza prácticas más acordes con tiempos feudales que con la izquierda en la que dicen militar.

La moción aprobada por el Pleno no es más que un brindis al Sol, un acto de cara a la galería (como mostrar apoyo al pueblo palestino, a la lucha contra el cambio climático o a las ballenas) que se limita a criticar a las empresas periodísticas (algo que, evidentemente, perjudica a dichas empresas y, colateralmente, a los periodistas que trabajan en ellas), mientras reducen considerablemente la partida económica dedicada a publicidad en los medios, convierten su departamento de prensa en un oasis con el que recompensar los servicios prestados por muchos que ni siquiera son periodistas (y vetan las contrataciones de algunos que sí son periodistas pero que no son del agrado de los que mandan), o miran para otro lado sabiendo que hay firmas muy conocidas en la ciudad que mantienen deudas de varios años con esas empresas a las que critican.

Pero todo eso cuesta más (dinero y esfuerzo) que un simple, emotivo e inútil brindis al Sol, que no sólo no resuelve nada sino que además les permite devolver la pelota a todos los que han publicado alguna vez informaciones que no les convenían. Si esta es toda la ayuda que van a ofrecer a la prensa, por favor, no nos ayuden.

PD (06/02): Por un descuido imperdonable me olvidé de agradecer como se merece la noticia, la inspiración y algún que otro argumento que he tomado prestado a Petit et perdu, así que agradecido queda.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Un premio con mala rima

O 'me aburren tanto los Goya que ni ganas tengo de pensar en un titular'.

Llego un poco tarde este año, pero no porque estuviese meditando mi análisis o porque estuviese viendo, en un bucle eterno, repeticiones de la gala, sino porque no he tenido tiempo. (Bueno, eso y que los Goya me aburren). Supongo que ya sabréis todos lo que pasó, quién ganó, quién perdió y quién llevaba puesto qué, así que incluyo unos cuantos enlaces para quien no lo sepa (aquí podéis leer un minuto a minuto de la gala, aquí ver los modelitos de los invitados, aquí un resumen de la noche y aquí algo de cotilleo post-entrega de premios) para dejar sólo unas breves impresiones de un acto del que sólo vi trocitos sueltos (pude verla, pero preferí zapear con Terrat Pack cuando terminé con los episodios de Bones que tenía almacenados) aunque, visto lo visto, da igual si lo ves o no, porque, con los necesarios cambios de protagonistas, lo que escribes un año puede valerte para el siguiente.

- La original alfombra verde megapatrocinada es horrible. Si quieren ser diferentes y no poner una roja, como los Oscar, los festivales de cine y el resto del mundo civilizado, que pongan una bonita o no pongan ninguna y con la pasta que se ahorran instalen una carpa, o tejadito, o lo que sea, para que periodistas, cámaras y fotógrafos no se pongan chorreando (ya ha pasado varias veces y la organización sigue sin darse por aludida).

- Cada vez que me acuerdo de la que se montó aquí cuando en Estados Unidos determinaron un retraso de cinco minutos en la emisión de eventos como los Oscar después del lío de Janet Jackson me parto. Y aquí todos calladitos con la media hora de retraso en los Goya, que debería servir para subsanar alguno de los numerosos fallos de realización (¿no saben dónde está sentada la gente que siempre enfocan al que no es?) o de sonido pero que en realidad sólo sirve para poner más y más anuncios en bloques publicitarios interminables (en los de los Oscar, como remolonees, ni tiempo te da de ir al baño, menos mal que tienen números musicales). Así es imposible determinar si la gala tiene o no ritmo, aunque Ruth dice en La tele que me parió que este año sí lo ha tenido.

- No aguanto a Carmen Machi. La soportaba en Siete vidas, porque salía poco, y nada más. No entiendo por qué ha presentado este año los Goya con lo sosa que es. Que tenemos a la Sardá, por Dios.

- ¿Por qué van políticos? ¿Por qué hay gente que les agradece los premios? ¿Por qué se les menciona en los discursos? A ver si nos dejamos de tonterías y nos enteramos de que esto es una industria, no una ONG apadrinada por el Gobierno (muy grande el artículo de Álex de la Iglesia al respecto, que he visto gracias a esta recomendación).

- Ya ocurrió el año pasado con La soledad y El orfanato (y no era la primera vez), y ha vuelto a suceder con Camino y Los girasoles ciegos. Sin haber visto ninguna de las dos y sin cuestionar, por tanto, los méritos de una y otra, sólo diré que no me parece muy normal (ni inteligente desde el punto de vista promocional, por otra parte) que gane una película que ni siquiera estaba entre las tres preseleccionadas por la Academia española para representar a nuestro país en los Oscar (Los girasoles ciegos, Siete mesas de billar francés y Sangre de mayo) y que despaches a tu película para los premios de Hollywood con un solo premio, al Mejor Guión Adaptado, que básicamente era un reconocimiento póstumo al gran Rafael Azcona.

- Acabo de leerme las bases de los Goya (un documento apasionante, como os podéis imaginar) y en ellas he descubierto algo que no sabía ("Si a la hora del recuento de nominaciones apareciera dos o más veces el nombre de la misma persona, votado en la misma especialidad por distintas películas, el Notario deberá incluirlo sólo una vez en la nominación, por la película por la que hubiera recibido más votos, descartando la otra u otras, para dar paso al nombre siguiente en número de votos") y que es legal que Benicio del Toro haya ganado por Ché y Penélope Cruz por Vicky Cristina Barcelona, dos películas españolas (Telecinco participa en la producción de la primera y Mediapro en la de la segunda y es una excusa como cualquier otra para nacionalizar una película y de paso incluirla en los balances de taquilla del cine español), pero sigo teniendo claro que Nicole Kidman fue nominada por Los otros por compromiso y que en ningún caso iba a ganar.

- Estoy realmente cansada de los discursitos victimistas sobre la piratería, a la que se le echa la culpa de que el cine español no sea una industria, sino una reunión de amigos (si no habéis leído antes el artículo de Álex de la Iglesia, hacedlo), y de los lloriqueos del líder de turno de la Academia, actualmente Ángeles González-Sinde, contra las "descargas ilegales" (¿de verdad alguien cree que la gente va volando al P2P cada vez que se estrena una película española o que es cine español la prioridad de todo descargador ilegal?) y contra el hecho de que sean sólo las operadoras las que se enriquezcan (no recuerdo si fueron o no sus palabras exactas, pero esa era la idea), tal vez apuntando cuál debe ser el próximo objetivo de la SGAE y del Gobierno: las conexiones a internet. Y es muy gracioso que pongan la manita para trincar también de las conexiones a un medio al que la Academia de Cine desprecia, porque sólo así se entiende la obsoleta e inútil (lo es para cualquier aficionado, así que ni os cuento cómo es para los periodistas que vamos allí buscando información) página web de la institución. A ver si aprendemos un poco, que ya va siendo hora.