martes, 31 de marzo de 2009

Adama

Ya había hecho bastantes cosas antes (incluso había participado en la aclamada -no es mi caso- Blade Runner), pero a mediados de los 80 Edward James Olmos se convirtió en el teniente Castillo. Sus andanzas con Sonny Crocket y Ricardo Tubbs le dieron la fama pero también una losa que le ha perseguido durante 20 años, porque para mí, y para otros muchos, durante todo este tiempo ha sido el teniente Castillo. Desde su aparición en Corrupción en Miami, Edward James Olmos ha trabajado en decenas de producciones, sobre todo series de televisión, y en numerosas películas. Ha dirigido (American me), producido, compuesto una banda sonora y hasta estuvo en El ala oeste (el juez Mendoza), pero no era suficiente.

Dos décadas después, se subió a la Galáctica para salvar a la moribunda raza humana de la implacable persecución de los cylon y guiarla hacia un nuevo hogar, y Edward James Olmos dejó de ser el teniente Castillo para convertirse en el almirante Adama.

Hay muchos motivos para ver Battlestar Galactica (ahora que ha terminado igual me animo a escribir una reseña definitiva al respecto), pero puede que el mejor sea la colección de personajes memorables que se hacinan en esa flota desahuciada que vaga sin rumbo por el espacio. De entre todos ellos yo siempre me he quedado con Bill Adama (no en vano, más de una vez dije "quiero que me adopte"), incluso cuando se equivocaba, tomaba decisiones incomprensibles o rozaba el golpe de Estado, porque sus discursos a la tripulación, antes de cada batalla crucial o después de una tragedia, que de todo ha habido en estas cuatro temporadas, siempre me estremecían y me hacían pensar que, si él fuese una persona real o yo un personaje de ficción, me habría presentado voluntaria todas y cada una de las veces que lo hubiese requerido, porque no se me ocurre un comandante mejor al que confiar los restos de la raza humana.

domingo, 29 de marzo de 2009

Dos visiones sobre la crisis de la prensa

En este estado de cosas, se produce el primer gran pecado del periodismo contemporáneo: la infravaloración del periodista. Para la empresa, especialmente aquellas de reciente creación o con responsables de la generación ‘yuppie’ que sustituían a editores y gerentes involucrados de forma entusiasta con el periodismo (piedras básicas para el exitoso desarrollo del sector durante el siglo XX), los periodistas pasaron de ser ese profesional especializado, formado y no necesariamente en la universidad, al que había que mimar porque era la base de toda la estructura, a ser considerados un mero eslabón más de una cadena de producción. Un eslabón cuya cualificación tenía una importancia relativa porque, imaginaban en su quimera empresarial, daba igual lo que se publicase: había surgido una nueva ‘clase’ capaz de convertir en oro lo que tocara, preparada para encantar al lector y a los clientes con cantos de sirena, de vender un mal producto, de rentabilizar lo mediocre, llamada a solucionar la crisis galopante que comenzaba a atenazar al sector. Se había redescubierto el ‘departamento comercial’.
Podéis leer el resto de este acertado artículo en Mangas verdes.
...para ahorrar costes, el medio del futuro debe apostar fuerte por la plantilla de redacción, aligerando los departamentos administrativos y de dirección. No olvidemos que durante los puentes o los fines de semana los directivos no circulan por las redacciones y no pasa absolutamente nada. El gran error debido a la crisis actual es que se están yendo a la calle miles de periodistas y permanecen en las estructuras empresariales una gran cantidad de directivos ineficaces a la hora de sacar el producto informativo. Un exceso de coordinadores dando órdenes a pocos y desmotivados remeros es el principio del fin".

viernes, 27 de marzo de 2009

Trabajos para los que no sirvo

Trabajo fijo para siempre

Albañil: Tengo vértigo y serios problemas de equilibrio que me incapacitan para subirme a cualquier sitio y problemas en las articulaciones (sobre todo en muñecas y rodillas) que me impiden cargar con cosas pesadas. (Mi marido sostiene que estaría monísima con un pantalón atado con una cuerda, una camiseta blanca de tirantes y un pañuelo -atado con cuatro nuditos- en la cabeza).

Fontanero: Se aplican algunas de las variables anteriores, a lo que se añade que las tuberías y esas cosas suelen estar cerca del suelo y habría que agacharse mucho (mis rodillas otra vez).

Subalterno: No se me da bien cumplir órdenes si las considero ilógicas o tomadas por un imbécil. (En un ayuntamiento puede que me enfrentase a uno de esos dos casos).

Electricista: Da corriente.

Mecánico: Para mí es cosa de magia que un coche pueda moverse por sí mismo porque me resulta incomprensible todo lo que sucede bajo el capó. Además, es muy sucio.

Jardinero: Odio a los bichos.

Cocinero: Este no se me da mal, aunque lo mío es la repostería, y no sé qué salida tendría esa especialidad en el comedor de un ayuntamiento (¿los ayuntamientos tienen comedores?).

Limpiadora: En realidad, el que más y mejor limpia en casa es mi marido, aunque no sé si podría optar a este puesto porque es el único cuyo género está específicamente en femenino y no en el neutro (o eso quiero pensar) masculino.

Auxiliar administrativo: Este podría hacerlo siempre y cuando no tuviese que atender a nadie que viniese a preguntar nada. No se me da bien la gente.

jueves, 26 de marzo de 2009

Un regalo inesperado

Es inesperado porque yo siempre he considerado que este blog nació algo después (concretamente cuando me decidí por fin a meterle mano), aunque en realidad lo hizo mucho antes, hace tres años, con este texto firmado por mi compañero (aquí y en todo lo demás), cuya aportación desde entonces ha sido más silenciosa.

Por eso me ha sorprendido (y alegrado, porque estos días son un poco oscuros) la felicitación de Drea y la recomendación a sus lectores (muchos más que los nuestros) de este humilde sitio, como ya hizo hace un par de meses cuando le tocó soplar las velas a San Eustaquio. Como ya dije entonces, y ya le he dicho a ella, es la mejor. Gracias otra vez.

Videoclub

I love P2P

(Foto de RocketRacoon vista en este post más que recomendable de Kids en Blogoff: Carta abierta a mi videoclub)

miércoles, 25 de marzo de 2009

La forma de irse

Desde hace meses sabemos que por todo el mundo están esquilmando las redacciones o directamente cerrando periódicos, en algunos casos centenarios, por culpa de una crisis que, supuesta o no, ya ha dejado a millones de personas por el camino. Sabemos que la crisis económica de la prensa ha llegado a España, que en El Mundo, El País, Vocento o el Grupo Zeta hay recortes (y puede que en un futuro no muy lejano cierres), que han caído hasta los gratuitos (ya lo hizo Metro y pronto lo hará ADN) y también sabíamos que no faltaba mucho para que llegase a las puertas de nuestras casas. La cosa comenzó en enero, con algunos despidos y muchas no renovaciones, continuó la semana pasada con la supresión de las redacciones andaluzas de ADN (las mesas vacías que hasta hace unos días ocupaban sus redactores son un silencioso recordatorio de que las cosas no van bien) y ayer tuvo su episodio más dramático, hasta ahora, porque parece que esto no ha hecho más que comenzar.

Imagino que, por mucho que creamos que las decisiones de recortar las plantillas se toman con profesional frialdad en salas oscuras llenas de humo, la misión de los encargados de poner nombres y rostros a los que han de irse no debe de ser fácil, ni tampoco debe de serlo comunicar la noticia a los despedidos. Como en casi todo, aquí las formas también son importantes, y lo digno, lo elegante y lo correcto es que esa comunicación sea cara a cara, porque en determinados sueldos va tanto poner nombre a los recortes como decir a la cara que tu nombre está en la lista.

Pero no voy a abundar mucho en ello, ni en la crueldad de hacer público varios días antes de que se oficialicen los despidos que hay una lista de descartes, ni en el cómplice silencio con que los periódicos seguros del grupo (al menos por ahora, porque como digo, esto no ha hecho más que empezar) han asistido impasibles a la masacre en los periódicos más débiles (no hace mucho invocaron el poema falsamente atribuido a Brecht -abundando en el error de la atribución, además-, para convencernos a todos de que determinadas medidas de la dirección ponían en peligro a los compañeros de diseño; dichas medidas fueron perjudiciales para los compañeros de diseño, pero para los de los demás periódicos; cuando se supo que los suyos estaban a salvo, callaron).

De entre la larga lista de profesionales que ayer perdieron sus puestos de trabajo hay uno cuyo despido me dolió especialmente, por motivos personales y porque creo que era, con diferencia, el profesional más valioso de la lista. No voy a explayarme con ninguna de las cosas que menciono más arriba porque prefiero recordar cómo se despidió él en Facebook (a veces no es tan demoníaco, después de todo), con la elegancia y la sobriedad que siempre le han caracterizado y que tantos otros nunca tendrán:
Un final es siempre, también, el principio de otra cosa. Es sólo que a veces no sabemos de qué. Ha sido un privilegio y un honor".
Desde aquí quiero dedicarle, a él y a todos los que ayer se fueron, un tema cuyo título, creo, es apropiado: The shape of things to come. Un abrazo a todos.



Actualización: Así lo viví yo..., por El invitado de invierno.

martes, 24 de marzo de 2009

Supervivientes

Por motivos que no vienen al caso (la cosa se resume en que estaba con mi madre y ella quería verlo; mi padre en cuanto termina de cenar se queda frito en el sofá, así que su opinión no computa) vi la otra noche la gala inaugural de Supervivientes. Aparte de preguntarme sobre la necesidad de la existencia misma de ese tipo de programas y por el perfil de sus potenciales espectadores (dejando a un lado a mi propia madre), constaté unas cuantas cosas:

- No conozco a prácticamente ninguno de los supuestos famosos que compiten en el concurso. En investigaciones posteriores (hablando con Al, principalmente, tampoco he profundizado mucho más) he comprobado la identidad de algunos de ellos, lo que me ha llevado a corroborar que el mundillo del famoseo está francamente mal.

- A los viejos (Juan El Golosina y Cuca García de Vinuesa, que da aún más miedo sin maquillaje) los llevan para reírse de ellos.

- Las islas en las que están son una porquería (al margen de que la de Perdidos gane en cualquier concurso del tipo isla en la que pasan cosas misteriosas y sorprendentes y en la que incluso hay osos polares). Una de ellas es sólo un poco más grande que mi salón, y en ninguna de las dos se dan las mínimas condiciones (no hay árboles o plantas que proporcionen alimento ni animales que cazar, sólo hipotéticos peces en los alrededores) para que ningún ser humano pueda sobrevivir realmente en ellas sin ayuda del programa. Mi amigo Al dice que conforme avanza el concurso les trasladan a otra isla más grande. No pienso estar ahí para comprobarlo.

- Las mujeres son incapaces de remar todas en la misma dirección. Literalmente.

domingo, 22 de marzo de 2009

Desaplicación

Esto es lo que pasa cuando las distribuidoras tardan tanto en terminar de editar las series que se olvidan del formato en el que las estaban publicando. (Tampoco se toman la molestia de comprobar si lo hacían en cajas de cartón o en estuches de plástico, porque les trae al fresco esa gente que ha dejado un huequecito en su estantería para poner las temporadas que le faltan).

The West Wing Slackness

miércoles, 18 de marzo de 2009

Desprecio al espectador

Sé que el titular es un poco duro, pero creo que es eso exactamente lo que las cadenas de televisión sienten por sus clientes. Ayer estaba en casa y me acordé de que los martes es cuando ponen House en Cuatro (con todos los cambios que ha habido últimamente en las parrillas no me fiaba mucho, así que lo comprobé), y miré en la Guía del Digital+ (a pesar de todo lo que he despotricado contra él, aún no nos hemos dado de baja) para ver cuál episodio ponían.

Casualmente, el que emitían anoche era el que me tocaba ver (previa descarga, porque no lo teníamos aún), así que decidí aprovechar y así ahorrarle un capítulo a mi proveedor de contenidos audiovisuales (mi marío). Ése fue el primer error. El segundo llegó cuando a las 22.15 (hora indicada de comienzo) sintonicé Cuatro. En efecto, no había empezado (en la tele en abierto nada empieza a su hora, salvo los informativos y el fútbol), lo que me permitió disfrutar (es un decir) de los últimos minutos de El hormiguero ("¿Esto lo ve alguien?", preguntaba mi marido entre campaña y campaña de muerte y destrucción en el Counter Strike; cuando pregunta eso siempre contesto que alguien lo verá si no lo han quitado ya, pero esta vez ni me tomé la molestia).

Diez minutos después de la hora prevista al fin comenzó House. Prólogo del episodio, cabecera y primer corte publicitario. Bien. Perpleja primero e indignada después me levanté del sofá, fui al baño, me cambié de ropa (no me había puesto aún el pijama), volví al salón y la publicidad aún seguía. Casi quince minutos en total de corte (el resto del episodio lo pusieron casi del tirón, con una pausa de esas de 40 segundos), más los diez minutos de retraso en el comienzo. Sé que ya me he quejado antes (en más de una ocasión) de lo mal que tratan las cadenas en abierto a sus espectadores, y también sé que la culpa es mía por olvidar lo infernal que es ver una serie o película en ellas, pero no entiendo para qué narices ha comprado Perdidos una cadena que hace esto con su serie estrella. Bueno, sí lo sé, para emitirla a la una de la mañana, en tandas de tres o cuatro episodios durante un par de semanas para después quitarla sin previo aviso.

domingo, 15 de marzo de 2009

Rotos y desnudos

Está mal reírse de los compañeros, pero no lo he podido evitar (sobre todo después de que la responsable en cuestión se refiriese despectivamente a los reportajes que con cada vez menos frecuencia escribo en el periódico como "esos textos que haces tú"). Además, es un lapsus tan jugoso...

No sé si iré o no a ver la película, pero desde luego el tráiler no me anima en absoluto a hacerlo.

sábado, 14 de marzo de 2009

Previously on 'Libros de Babel'

Alcanzamos los 300 textos y, como en ocasiones anteriores, ofrecemos un recorrido por las cosas de las que hemos hablado por aquí en las últimas 50 entradas.

Casualmente el repaso comienza justo con el año nuevo, con las campanadas (algo fallidas, porque a Buenafuente no se le dieron nada bien) y siguieron con los regalos de Reyes (los de mi marido y el de mi hermano) y un capítulo más de las andanzas de la becaria con pamela (que, al margen de su gusto por los accesorios llamativos, no trabaja nada mal).

Como me suele pasar todos los años, también este me resfrié, e incluso tuve un amago de alergia. Drea recordó en enero el cumpleblog (gracias otra vez) de San Eustaquio (al que le pegué un buen lavado de cara), Trichet volvió a bajar los tipos de interés y empecé con mal pie mi retorno estudiantil. Enero fue también el mes en que Obama (y con él su equipo) se mudó a la Casa Blanca y en el que desapareció Marta del Castillo (aunque hasta varias semanas después no se supo que había muerto).

Aprovechamos para limpiar un poco la saturada lista de etiquetas, nos solidarizamos con una campaña que pide un ADSL mejor y más barato y, como es costumbre, en todo este tiempo hemos hablado mucho de televisión, desde las series (muchas) que vemos a El mentalista (y aplaudimos que TNT decidiera emitirla en versión original), pasando por la despedida de Grissom de CSI (y el reflejo del éxito de la franquicia en la vida real), mis problemas con los subtítulos de Saturday Night Live (hubo otra entrega más), la pericia tecnológica de Ana Rosa, un chiste fabuloso sobre George Lucas en The Big Bang Theory y, evidentemente, Perdidos. La quinta temporada está en marcha (esta semana no ha habido episodio) y sigue marcando nuevos niveles de excelencia en cada entrega (qué pedante me ha quedado eso) y dando lugar a más y más teorías disparatadas.

También nos acordamos del oficio que nos paga la hipoteca, el periodismo, y recordamos alguna gran frase escuchada en la redacción, manifestamos nuestra sorpresa por la falta de interés de algunos medios por el ninja Abadía, nos indignamos por una oportunista e hipócrita declaración institucional de apoyo a la profesión, comentamos la "voracidad insaciable" de la SGAE, ataqué a un individuo que me había copiado entero un reportaje y despedimos a Julio Alonso y al periódico Rocky Mountain News.

Y, como cada año, el tramo inicial del calendario está marcado por la temporada de premios cinematográficos, que arrancó con los Globos de Oro (muy mal retransmitidos por Digital+), siguió con los Goya, la manía de las antesalas y así hasta que llegaron los Oscar, que preparé viendo contrarreloj El lector, Slumdog Millionaire, El curioso caso de Benjamin Button y Frost/Nixon (todas ellas con copias for award consideration), para saber de lo que hablaba (algo que a más de uno no le importa) cuando escribiera la previa y la correspondiente crónica, aunque fue más un análisis que una crónica propiamente dicha.

Para cerrar el repaso, un enlace más, a un texto sobre el nada autocrítico balance del cine español del año 2008.

viernes, 13 de marzo de 2009

Siguen sin enterarse

Han tardado, pero al fin lo han hecho. Aunque ya estamos a mediados de marzo, el Instituto de Cinematografía no publicó hasta ayer (y es sólo un avance) el balance del cine en España del año pasado, en el que la película más taquillera fue Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (seguro que porque fuimos a verla tres veces) y el primer filme español de la lista Los crímenes de Oxford.

Las cifras generales confirman la tendencia a la baja de años anteriores y en 2008 asistieron a las salas más de nueve millones de espectadores menos que el año anterior. Pero, aunque significativo, ese no es el dato gracioso. De esos nueve millones de espectadores perdidos, casi un millón y medio (14.359.230, para ser exactos) corresponden al cine español, a pesar de que en ese segmento se incluyen como cintas patrias Vicky Cristina Barcelona, Che o Astérix en los Juegos Olímpicos (entre las tres suman casi tres millones y medio de espectadores, así que su nacionalización maquilla bastante los datos). Me da igual que el mero hecho de contar con producción española las convierta en españolas. Es un disparate.

Pero lo realmente disparatado, hilarante y un poco triste es la explicación que tanto el propio Instituto de Cinematografía como los productores (¿se habrán puesto de acuerdo?) dan a las malas cifras del cine español:
La piratería y la ausencia de un título de gran tirón son los responsables del descenso del número de espectadores en 2008”
O sea, que los piratas (que no suelen descargar precisamente cine español, aunque si siguen nacionalizando todo lo que pillan igual La guerra de las galaxias acaba siendo también española) y que no haya un taquillazo tienen la culpa de todos los males del cine español. No que las películas sean malas (o al menos poco interesantes) o que estén mal promocionadas y peor distribuidas o que para mucha gente el cine sea demasiado caro (esto lo dicen los lectores en los comentarios a las noticias al respecto, aunque yo no lo comparto). Bien. Seguid así, esperando, como siempre, lo nuevo de Almodóvar o Amenábar:
Con vistas a 2009, Pedro Pérez se declaró "muy optimista" y vaticina que será un "año magnífico para nuestro cine", porque habrá estrenos que tendrán muy buena acogida entre el público, como se espera que ocurra con las nuevas producciones de Pedro Almodóvar y Alejandro Amenábar.

jueves, 12 de marzo de 2009

Adiós a Julio Alonso

A pesar de que durante su última etapa trabajamos en el mismo medio, la verdad es que no coincidí mucho con él. Conocía su prestigio, que era un maestro en este humilde arte de hacer periódicos, impresos o digitales, que participó activamente en todos los grandes momentos de la historia reciente de este oficio, y que siempre sabía lo que se hacía, lo que decía y lo que escribía, aunque reconozco que alguna vez puse en duda alguno de sus planteamientos, importados de la prensa estadounidense pero en la práctica poco aplicables a la realidad del grupo en el que trabajó sus últimos años y en el que sigo haciéndolo yo.

La pasada madrugada murió Julio Alonso, a los 69 años, tras luchar durante cinco años contra un cáncer que le devoraba físicamente pero no anímicamente, o al menos así lo parecía. Las últimas veces que lo vi, aunque era más que evidente que su estado físico era cada vez peor, nunca tuvo un mal gesto, una mala palabra, ni perdió esa innata elegancia que poseen sólo unos pocos privilegiados, ni sobre todo las ganas de hacer cosas. Julio Alonso era un señor, y una persona encantadora, y eso es tan importante como sus muchos méritos profesionales. Descanse en paz.

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Ha muerto un periodista con las botas puestas - Ignacio Martínez
Homenaje a Julio Alonso - Periodistas 21
Julio Alonso, amigo, compañero, maestro - Fernando G. Urbaneja

Semana larga

Mi marido y yo tenemos horarios laborales poco convencionales y turnos aún menos convencionales, y por eso conceptos como trabajar de lunes a viernes o descansar todos los fines de semana y festivos nos son completamente desconocidos. Nuestros periodos laborales se organizan habitualmente en lo que llamamos semanas largas y semanas cortas. Durante las largas trabajamos de lunes a domingo y durante las cortas sólo tres días (descansamos lunes y martes y después el fin de semana). Las cortas se hacen llevaderas por motivos evidentes, y las largas, al menos mientras está en emisión Perdidos, porque el jueves es el día de la isla (en Estados Unidos es el miércoles por la noche, pero nosotros no lo vemos hasta el jueves). Esta semana no hay Perdidos y, por supuesto, es una de las largas.

miércoles, 11 de marzo de 2009

El orden en que lo tenía planeado


No voy a ver la serie 'The Clone Wars' antes que la película 'The Clone Wars'; prefiero que George Lucas me decepcione en el orden en que lo tenía planeado".
Sheldon Cooper (en la foto, el de la izquierda, el del libro)
en el capítulo octavo de la segunda temporada de
The Big Bang Theory, titulado The Lizard-Spock Expansion.

PD: El creador de la serie, Chuck Lorre, se disculpa (bueno, en realidad no, pero tiene su gracia) en un cartelito que incluye al final de los episodios y en el que, en esta ocasión, le escribe una carta a George Lucas y de paso anima a William Shatner a demandarles.
CHUCK LORRE PRODUCTIONS, #227

Dear George Lucas,

May I call you Mr. Lucas? On behalf of the writers of 'The Big Bang Theory', I would like to thank you for your astounding body of work, which has awakened the child within us and unleashed our dreams. That being said, we hope you don't take offense at our good-natured jest regarding your most recent animated efforts. Yes they were cheap shots, but we can't help but hold you to a higher standard -- a standard of your own making. In closing, we are all looking forward to 'Indiana Jones 5 - The Curse of the Golden Catheter'. Oops, sorry again.

Very truly yours,

The Writers

P.S. To William Shatner, director of 'Star Trek 5'. Go ahead, sue us.

Copiar está feo

No sé si lo incluyen en el temario de Educación para la Ciudadanía, pero en mis tiempos (pre-Logse) todos los profesores insistían una y otra vez en que copiar estaba feo. Que si era un engaño, que si así no se aprendía nada... Yo copié algo alguna vez, creo recordar (sobre todo en la Facultad), pero en el colegio y el instituto solía estar al otro lado. Era de mí de quien copiaban, e incluso hice algún examen extra (una de esas veces me pillaron). En el colegio estaba feo copiar, sí, pero había un pacto entre copiador y copiado. El primero copiaba porque el segundo se lo permitía, así que la víctima del engaño siempre era un tercero, el profesor.

Ésta es la variante más popular del copieteo, y también la más honesta. El crimen, en el ámbito estudiantil, tiene otras variantes, como tomar cosas prestadas de otros textos para escribir trabajos, pero eso no es ya tan honrado.

Y lo es menos gracias a las nuevas tecnologías. Antes, si querías copiar de algún libro, tenías que escribirlo, a mano, a máquina o a ordenador (pocos afortunados lo tenían en el tiempo al que me refiero), pero ahora, si el texto original está en internet, basta un golpe de ratón para pasarlo a tu propio documento.

No es la primera vez que veo que un blog (profesional o amateur) copia descaradamente contenidos de otros sitios, pero sí la primera que me topo con uno cuya fuente de inspiración son noticias y reportajes publicados en medios de comunicación (algo más arriesgado desde el punto de vista legal).

Gracias a FairShare, una herramienta que detecta los sitios que reutilizan tus contenidos, descubrí que a un tal Kantabro, autor (por así decirlo, porque creo que ninguno de los textos que publica es suyo) de un blog titulado Noticias al momento en vivo (tiene narices el nombrecito), le había gustado tanto mi previa de los Oscar (la versión original publicada en mi periódico, no la que traje aquí) que decidió copiarla entera, con su titular y todo, y sus enlaces internos, que remitían a noticias anteriores en dicho medio, pero sin indicar en ningún momento de dónde había sacado el texto.

Que te copien sin tu permiso nunca es agradable, pero al menos me queda el consuelo de que lo que ha copiado es un contenido propiedad de un medio de comunicación sometido a un férreo copyright. Ayer le dejé al tipo un comentario que no se publicó (y nunca lo hará, gracias a la moderación de comentarios) y lo puse en conocimiento de mis superiores. Hoy le he enviado un correo electrónico a la plataforma que alberga el blog, para que tomen medidas, si así lo consideran, porque no creo que les haga ningún bien que uno de sus autores fusile indiscriminadamente textos propiedad de medios de comunicación, sobre todo si todos esos medios se enteran...

lunes, 9 de marzo de 2009

'For award consideration'

Aunque el circo ya empieza a moverse en Navidad, es después de las fiestas cuando arranca oficialmente la temporada de premios cinematográficos en Estados Unidos, y con ella la proliferación, por revistas (sobre todo Variety), periódicos y marquesinas, de anuncios de las películas candidatas (o aspirantes a serlo) que llevan impresa la leyenda "For your consideration" (o "For award consideration"). Dichos anuncios se dirigen especialmente a los académicos o miembros de las asociaciones con derecho a voto en los diferentes premios, a los que se trata de convencer de que se acuerden de dichas películas cuando rellenen sus papeletas.

For your consideration - Tropic Thunder

Para animar a quienes deciden, las productoras envían a los votantes copias en DVD de sus películas, copias que también llevan impresa en el disco la leyenda "For your consideration", un cartel que, junto a otros como "propiedad de" o "prohibida su distribución", aparece, en distintas versiones, en el propio metraje del filme.

Pese a que vemos muchas cosas en casa, sobre todo series de televisión, siempre decimos que las películas que se proyectan en el cine hay que verlas allí (que se nos pasen y esperemos al DVD es otra historia). Pero como para casi todo, para esta norma también hay una excepción, y cuando me planté a una semana de los Oscar sin haber visto nada, decidí que había llegado el momento de saltarse esa regla. En una tarde mi marido se hizo con los filmes candidatos al Oscar a la Mejor Película (salvo Milk, que no me apetecía ver aunque ahora sí me llama la atención), archivos en versión original con subtítulos que se anunciaban como screeners (esas copias supuestamente grabadas en los cines -¿alguien ha visto alguna vez a alguien con una cámara en una sala?- que se ven mal y suenan a lata), lo que me hizo prepararme para lo peor.

For Your Consideration - 03/21/08

Pero esas películas ni se veían mal ni sonaban a lata. La imagen era perfecta y el sonido también, aunque ninguna de ellas se había editado aún en DVD en Estados Unidos. La solución al enigma llegó unos minutos después de empezar a ver El lector, cuando apareció en pantalla un cartel ("property of The Weinstein Company, not for sale or duplication, for award consideration only") que dejaba clara su procedencia. En los días siguientes fuimos viendo el resto (Slumdog Millionaire, El curioso caso de Benjamin Button y Frost/Nixon) y todas llevaban advertencias parecidas (por el mismo método nos hicimos con Revolutionary road, aunque aún no la hemos visto, así que no sé si ésa tiene también la advertencia).

Desconozco si en España los académicos también reciben esas copias (¿pagarán canon? ¿Se puede considerar eso piratería si no pagan por ellas?) pero, si son los propios académicos (estadounidenses en este caso) o trabajadores de los estudios los que cuelgan en internet esos productos ilegales, eso me lleva a preguntarme, por ejemplo, por qué demonios siguen año tras año incordiando con la falacia de que los descargadores estamos matando el cine.

Curiosamente, las proclamas (públicas y gubernamentales) contra internet, contra los usuarios, proveedores y cualquiera que pase cerca de un ordenador con conexión sólo ocurren a este lado del charco. Allí, a pesar de que comparten las excelencias de las películas candidatas a los Oscar, hacen bromas y chistes, sus guionistas reivindican percibir ingresos por la distribución (legal) en internet (no que cancelen la conexión de los piratas), crean toneladas de productos para esa plataforma y, en definitiva, trabajan.

Aquí, lloriquean, acusan a los descargadores ilegales de estar acabando con el cine español (como si necesitasen ayuda) y pasan el cepillo para trincar todo lo posible de cualquier soporte o dispositivo (CD, DVD, discos duros, teléfonos móviles, reproductores de mp3 y un largo etcétera) que permita la distribución de contenidos que ni en sus mejores sueños podrían crear, lo que permite, por ejemplo, que Teddy Bautista y sus acólitos cobren por soportes y dispositivos con los que no vemos cine español, sino series como Perdidos.

domingo, 8 de marzo de 2009

Limpieza

Cuando empecé a escribir aquí, hace casi dos años (mi marido me regaló el blog seis meses antes, pero tardé un tiempo en decidirme a hacer algo con él), me obsesioné con etiquetar exhaustivamente cada texto que publicaba, cansada de tantos y tantos blogs sin etiquetas (o, a veces, con etiquetas demasiado personales que ayudaban a su autor, no a sus lectores) en los que era casi imposible buscar alguna pieza antigua. Ese afán etiquetador hizo que nuestra lista de temas fuese casi interminable, una rémora con la que he cargado durante estos casi dos años más que nada porque no me apetecía perder el tiempo en reorganizarlo todo.

Al fin lo he hecho, y me he librado de un buen puñado de etiquetas que sólo he usado en una o dos ocasiones (y que puede que no vuelva a utilizar) y de otras que no tienen demasiado sentido. De esa purga ha resultado nuestra nueva lista de etiquetas, mucho más corta y en la que sólo están, aparte de las categorías generales que más uso, las series de televisión que sigo y de las que escribo con más o menos frecuencia. El buscador y el archivo siguen ahí por si a alguien le apetece recuperar alguna de las tonterías que he escrito en estos meses. Espero que la limpieza no os cause demasiadas molestias.