Como digo, vi un trocito, el del primer día de los supervivientes en la isla (y su primera noche, en la que descubren que no va a ser tan fácil como sentarse a esperar que los rescaten), con Jack corriendo de un lado a otro, intentando ayudar, intentando salvar vidas. Veía a Jack, a ese Jack del principio, y no pude evitar sentir pena por él, por ese Jack en el que se va a convertir conforme avance la serie y vaya recibiendo un golpe tras otro. A la mayoría de los que se estrellaron en el Oceanic 815 les fue mejor, en mayor o menor grado, tras el accidente (salvo a los que murieron, claro), pero a Jack es al que sin duda le ha ido peor, tal vez porque dar la cara sólo sirve para que te la partan.
miércoles, 29 de abril de 2009
Jack
Fue sólo un ratito porque teníamos que irnos a currar, pero el domingo vimos el inicio del maratón de Perdidos que puso Cuatro (imagino que con el primer corte publicitario, probablemente en mitad de alguna frase o de alguna secuencia inquietante, habríamos apagado Cuatro y nos habríamos lanzado a por los DVD), que por cierto comenzó con una pieza de la casa plagadita de espoilers (para terminar de fastidiar a todos los que durante los días previos hubiesen esquivado los numerosos adelantos que metieron a lo largo y ancho de la parrilla) que anuló el efecto del ojo de Jack abriéndose en medio de la selva.
Como digo, vi un trocito, el del primer día de los supervivientes en la isla (y su primera noche, en la que descubren que no va a ser tan fácil como sentarse a esperar que los rescaten), con Jack corriendo de un lado a otro, intentando ayudar, intentando salvar vidas. Veía a Jack, a ese Jack del principio, y no pude evitar sentir pena por él, por ese Jack en el que se va a convertir conforme avance la serie y vaya recibiendo un golpe tras otro. A la mayoría de los que se estrellaron en el Oceanic 815 les fue mejor, en mayor o menor grado, tras el accidente (salvo a los que murieron, claro), pero a Jack es al que sin duda le ha ido peor, tal vez porque dar la cara sólo sirve para que te la partan.
Como digo, vi un trocito, el del primer día de los supervivientes en la isla (y su primera noche, en la que descubren que no va a ser tan fácil como sentarse a esperar que los rescaten), con Jack corriendo de un lado a otro, intentando ayudar, intentando salvar vidas. Veía a Jack, a ese Jack del principio, y no pude evitar sentir pena por él, por ese Jack en el que se va a convertir conforme avance la serie y vaya recibiendo un golpe tras otro. A la mayoría de los que se estrellaron en el Oceanic 815 les fue mejor, en mayor o menor grado, tras el accidente (salvo a los que murieron, claro), pero a Jack es al que sin duda le ha ido peor, tal vez porque dar la cara sólo sirve para que te la partan.
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martes, 28 de abril de 2009
Cansada
1. De que a las personas buenas les pasen cosas malas.
2. De trabajar en un negocio en el que se ningunea a los buenos y triunfan los mierdas.
3. De los líderes.
4. De los inventores del periodismo.
5. De los tontos.
6. De los ingenuos, por no llamarlos otra cosa, que creen que nadie se enterará hasta 24 horas después de algo que han escuchado en un sitio plagado de políticos y periodistas.
7. De que esos ingenuos no te dejen publicar nada aunque otros hayan empezado ya a hacerlo.
8. De que menosprecien e ignoren mi trabajo y el de mis compañeros y nadie sepa lo que hacemos porque a nadie le importa lo que hacen los frikis de internet.
9. De que aún no se hayan dado cuenta de que lo que nosotros hacemos lo ve mucha más gente que lo que hacen ellos.
10. De que haya un ellos y un nosotros, cuando todos trabajamos para la misma empresa.
11. De que en los periódicos haya tantos aspirantes a funcionarios del tipo aneuronal, a los que sólo se les pide que sigan al pie de la letra protocolos y rutinas y nada remotamente parecido a pensar.
12. De que los aspirantes a funcionarios aneuronales sean cada vez más y a nadie le importe (ver punto 8).
13. De los alérgicos a los conflictos que creen que los problemas se solucionan solos, por mucho que esté en su mano arreglarlos.
14. De estar cada vez más sola.
15. De saber que esta batalla también voy a perderla.
2. De trabajar en un negocio en el que se ningunea a los buenos y triunfan los mierdas.
3. De los líderes.
4. De los inventores del periodismo.
5. De los tontos.
6. De los ingenuos, por no llamarlos otra cosa, que creen que nadie se enterará hasta 24 horas después de algo que han escuchado en un sitio plagado de políticos y periodistas.
7. De que esos ingenuos no te dejen publicar nada aunque otros hayan empezado ya a hacerlo.
8. De que menosprecien e ignoren mi trabajo y el de mis compañeros y nadie sepa lo que hacemos porque a nadie le importa lo que hacen los frikis de internet.
9. De que aún no se hayan dado cuenta de que lo que nosotros hacemos lo ve mucha más gente que lo que hacen ellos.
10. De que haya un ellos y un nosotros, cuando todos trabajamos para la misma empresa.
11. De que en los periódicos haya tantos aspirantes a funcionarios del tipo aneuronal, a los que sólo se les pide que sigan al pie de la letra protocolos y rutinas y nada remotamente parecido a pensar.
12. De que los aspirantes a funcionarios aneuronales sean cada vez más y a nadie le importe (ver punto 8).
13. De los alérgicos a los conflictos que creen que los problemas se solucionan solos, por mucho que esté en su mano arreglarlos.
14. De estar cada vez más sola.
15. De saber que esta batalla también voy a perderla.
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viernes, 24 de abril de 2009
Declaración de intenciones
Al igual que la que llevé ayer, también la camiseta que llevo hoy al trabajo es toda una declaración de intenciones, aunque sería aún mejor si tuviese una de Solo ante el peligro. Todo se andará...
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jueves, 23 de abril de 2009
Consejos literarios
Para celebrar el Día del Libro, este año me propuse hacer un post literario-recopilatorio en el que recomendase mis libros favoritos, unos porque siempre vuelvo a ellos, otros porque me hicieron disfrutar y devorar sus páginas y otros porque marcaron, de una u otra forma, momentos importantes en mi vida.
Como en tantas otras ocasiones, se me ha echado el tiempo encima (la vida es eso que pasa mientras nosotros hacemos planes, o algo así; en mi caso ha sido el trabajo y, entre otras cosas, el apasionante cambio de gobierno en Andalucía, ¡yupi!) y ni siquiera he podido pensar en qué libros recomendaría a alguien que me pidiese consejo, al margen de imprescindibles como Los pilares de la Tierra, El Señor de los Anillos, Fahrenheit 451, Crónicas marcianas, 1984, El nombre de la rosa o casi cualquiera de Javier Marías o Paul Auster, libros que no necesitan recomendación y que casi todo el mundo ha leído o al menos conoce.
Tengo pendientes las reseñas de los dos últimos libros que he leído, Revolutionary Road y Cuerpos negros y gatos cuánticos, que espero hacer cuando tenga un ratito (aprovecho para recomendar ambos, a pesar de que nada tiene que ver el uno con el otro), pero quería hoy aparecer por aquí para recomendaros que paséis por el bonito gráfico literario con que lainformacion.com (que hoy ha debutado, por cierto) celebra el Día del Libro, y para que, si os apetece, compartáis conmigo y con los (pocos, pero selectos) visitantes de esta casa qué libros estáis leyendo, os ha gustado leer o estáis a punto de hacerlo y cuál de ellos recomendaríais a quien os pidiese un consejo literario.
Como en tantas otras ocasiones, se me ha echado el tiempo encima (la vida es eso que pasa mientras nosotros hacemos planes, o algo así; en mi caso ha sido el trabajo y, entre otras cosas, el apasionante cambio de gobierno en Andalucía, ¡yupi!) y ni siquiera he podido pensar en qué libros recomendaría a alguien que me pidiese consejo, al margen de imprescindibles como Los pilares de la Tierra, El Señor de los Anillos, Fahrenheit 451, Crónicas marcianas, 1984, El nombre de la rosa o casi cualquiera de Javier Marías o Paul Auster, libros que no necesitan recomendación y que casi todo el mundo ha leído o al menos conoce.
Tengo pendientes las reseñas de los dos últimos libros que he leído, Revolutionary Road y Cuerpos negros y gatos cuánticos, que espero hacer cuando tenga un ratito (aprovecho para recomendar ambos, a pesar de que nada tiene que ver el uno con el otro), pero quería hoy aparecer por aquí para recomendaros que paséis por el bonito gráfico literario con que lainformacion.com (que hoy ha debutado, por cierto) celebra el Día del Libro, y para que, si os apetece, compartáis conmigo y con los (pocos, pero selectos) visitantes de esta casa qué libros estáis leyendo, os ha gustado leer o estáis a punto de hacerlo y cuál de ellos recomendaríais a quien os pidiese un consejo literario.
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miércoles, 22 de abril de 2009
Un nuevo miembro en la secta
Anoche, mientras volvía a casa en un autobús estropeado (lo supe a medio camino, aunque debería haberme dado alguna pista su anémico ritmo de marcha, que habría hecho posible que una nonagenaria con andador y botella de oxígeno a cuestas nos hubiese adelantado, si hubiese alguna de ellas paseando a esas horas por la calle) del que me tuve que bajar para cambiar a otro, recibí un SMS que, en un par de líneas, consiguió alegrarme un día más que plomizo (otro):Acabo de conocer a Jack, a Kate, a Charlie... Sencillamente brutal, sin palabras. Capítulo 1x01 y ahora vamos a por el siguiente".El mensaje lo enviaba mi amigo Al, al que llevo años (literalmente) hablando de las bondades de Perdidos y conminándole a que empezase a verla cuanto antes. Y parece que al fin ha decidido hacerme caso. No sé cuántos episodios vería anoche (imagino que unos cuantos; es lo que tiene Lost), pero sí sé que me hizo mucha ilusión (tal vez demasiada; tendré que ir a mirármelo) y que tengo muchas ganas de hablar con él in person para que me cuente sus impresiones (y para llevarle al japonés al que he prometido llevarle).
PD: No es sólo que hagan promos con 'espoilers', sino que Cuatro entera se ha convertido en un campo de minas en el que en cualquier momento te pueden reventar directamente la serie. La otra noche pasó en el infame El hormiguero, que visitó el pobre Hurley y donde soltaron (no Hurley, sino Motos y compañía) entre otras cosas una clave que se revela al final de la cuarta temporada y principio de la quinta, así que, si queréis ver Perdidos o la estáis viendo pero aún no habéis llegado al ritmo de emisión en EEUU, desprogramad directamente Cuatro de la tele, no sea que aterricéis por error en ella y os destripen cualquier cosa.
PD II: TVE comenzó a emitirla, hace ya unos años, un domingo después de la final de Roland Garros. Cuatro va a empezar a ponerla también un domingo, este que viene (sin tenis de por medio), y va a emitir seis capítulos de un tirón (más anuncios). No sé si su plan es emitir así todas las temporadas hasta llegar a la cuarta o la quinta y poner esas en prime time, pero si a alguien le apetece echarle un vistazo para saber de qué narices va eso de la isla, que ponga Cuatro el domingo a las 15.30.
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lunes, 20 de abril de 2009
Un consejo para programadores televisivos
Estimados programadores televisivos:
Cuando emitáis algo que no es en directo, como una película, serie, documental o programa previamente grabado y cortéis para insertar un bloque publicitario (desde aquí animamos a que no lo hagáis, pero entendemos que si trabajáis en una televisión comercial vuestros jefes os ordenarán que cortéis cada dos por tres para meter anuncios), debéis pulsar la pausa en el programa que estéis emitiendo, no dejarlo correr mientras duran los anuncios.
En caso contrario, puede ocurrir lo que le pasó anoche al programador de Antena Neox, que puso Los Increíbles pero no le dio a la pausa cuando llegó la hora de la publicidad. Quienes estábamos viendo la película nos perdimos unos quince-veinte minutos y unas cuantas secuencias, entre ellas la de la selva, en la que la familia unida lucha contra los malos (una de las mejores de la película), porque este individuo se olvidó de darle a un botón.
[Mi marido me recuerda que a él le pasó algo parecido viendo Misión imposible III en el Plus, donde metieron un bloque de anuncios justo antes del inicio de la película, con la que conectaron cuando llevaba unos minutos empezada. En este caso el desliz es aún más sangrante, por aquello de ser de pago.]
Cuando emitáis algo que no es en directo, como una película, serie, documental o programa previamente grabado y cortéis para insertar un bloque publicitario (desde aquí animamos a que no lo hagáis, pero entendemos que si trabajáis en una televisión comercial vuestros jefes os ordenarán que cortéis cada dos por tres para meter anuncios), debéis pulsar la pausa en el programa que estéis emitiendo, no dejarlo correr mientras duran los anuncios.
En caso contrario, puede ocurrir lo que le pasó anoche al programador de Antena Neox, que puso Los Increíbles pero no le dio a la pausa cuando llegó la hora de la publicidad. Quienes estábamos viendo la película nos perdimos unos quince-veinte minutos y unas cuantas secuencias, entre ellas la de la selva, en la que la familia unida lucha contra los malos (una de las mejores de la película), porque este individuo se olvidó de darle a un botón.[Mi marido me recuerda que a él le pasó algo parecido viendo Misión imposible III en el Plus, donde metieron un bloque de anuncios justo antes del inicio de la película, con la que conectaron cuando llevaba unos minutos empezada. En este caso el desliz es aún más sangrante, por aquello de ser de pago.]
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sábado, 18 de abril de 2009
Superperiodista (II)
En realidad esto no es una continuación, sino un añadido con una anécdota de la que me olvidé el otro día y que sirve para completar el retrato del superperiodista. Como otros muchos, SP escribió sobre la muerte de Julio Alonso (yo también lo hice, pero no en horas de trabajo; así de tonta soy). En el texto en cuestión, en la línea de lo que suele escribir, hablaba de "todas las enseñanzas que me transmitió" alguien a quien llamaba "un amigo, un maestro y un compañero" a pesar de que coincidió con él "cinco veces a lo sumo". Creo que con esta confesión, que hace en la primera línea, queda invalidado casi todo lo que escribe después, así que no me detendré mucho en ello, sino en el hecho de que, víctima de su desmedida ansia de notoriedad, incluyó un enlace a su obra en el mensaje de pésame que mandó al hijo del fallecido a través de Twitter.
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viernes, 17 de abril de 2009
Galácticos perdidos
[A ver cómo me las ingenio para no destripar demasiado y ahorrarme el engorroso aviso cuidado, 'espoilers' de 'Perdidos', porque no quiero que todos esos que no siguen la serie -hay gente 'pa to'- se pierdan esta perla]
Si estáis siquiera remotamente familiarizados con Perdidos, sabréis que en la serie pasan cosas raras, muy raras, y si habéis leído algo sobre ella probablemente hayáis visto la frase "viajes en el tiempo". Sin dar muchos más detalles, digamos que en el último episodio, titulado Some like it Hoth (si no sabéis qué es Hoth deberíais replantearos el sentido de vuestra vida, porque algo falla), uno de los personajes está en el año 1977 y se le ocurre escribir el guión de El Imperio contraataca:
Si estáis siquiera remotamente familiarizados con Perdidos, sabréis que en la serie pasan cosas raras, muy raras, y si habéis leído algo sobre ella probablemente hayáis visto la frase "viajes en el tiempo". Sin dar muchos más detalles, digamos que en el último episodio, titulado Some like it Hoth (si no sabéis qué es Hoth deberíais replantearos el sentido de vuestra vida, porque algo falla), uno de los personajes está en el año 1977 y se le ocurre escribir el guión de El Imperio contraataca:It’s 1977, right? So 'Star Wars' just came out. And pretty soon, George Lucas is gonna be looking for a sequel. I’ve seen 'Empire', like, 200 times, so I figured I’d make life easier and send him the script… with a couple improvements".En cristiano:
Estamos en 1977, ¿verdad?, así que 'Star Wars' acaba de salir. Y muy pronto George Lucas buscará una secuela. He visto 'El Imperio' como 200 veces, así que pensé en hacerle las cosas más fáciles y enviarle el guión... con un par de mejoras".Pero el homenaje galáctico del episodio no quedó ahí (hay otros muchos a lo largo de la serie, porque J. J. Abrams y su troupe son devotos seguidores galácticos, por mucho que el primero haya hecho Star Trek, aunque de eso ya hablaremos en su momento...) y, unas secuencias después, el mismo personaje habla con otro (su interlocutor en el momento anterior) que nunca conoció a su padre porque le abandonó y no está dispuesto, después de encontrarlo, a arreglar las cosas con él.
That was Luke’s attitude, too. In 'Empire', Luke found out Vader was his father, but instead of putting away his lightsaber and talking about it, he overreacted and got his hand cut off. I mean, they worked it out eventually, but at what cost? Another 'Death Star' was destroyed, Boba Fett got eaten by the Sarlacc, and we got the Ewoks. It all could’ve been avoided if they’d just, you know, communicated. And let’s face it. The Ewoks sucked, dude.O sea:
Esa fue también la actitud de Luke. En 'El Imperio', Luke descubre que Vader era su padre, pero en lugar de dejar a un lado su espada láser y hablar de ello, exageró y consiguió que le cortara la mano. Quiero decir... al final lo arreglaron, pero ¿a qué coste? Destruyeron otra 'Estrella de la Muerte', a Boba Fett se lo comió el Sarlacc y tenemos a los Ewoks. Todo eso se podría haber evitado si simplemente, ya sabes, se hubiesen comunicado. Y afrontémoslo. Los Ewoks apestan, colega.PD: Evidentemente, Lucasfilm se ha enterado del regalito.
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Superperiodista
Aunque mucha gente perciba que los periódicos no son más que noticias y fotos, hay mucho más en ese puñado de páginas y mucho trabajo que casi nadie ve. En la redacción de un periódico, además de redactores y fotógrafos, hay editores, correctores, diseñadores y tratadores de imágenes, entre otros. Un periódico comienza a hacerse la noche anterior, con las previsiones de lo que pasará al día siguiente. Redactores y fotógrafos se encargan de cubrir esos temas mientras en la redacción se decide cuántas páginas tendrá cada sección, qué irá en ellas y qué publicidad llevarán. Los diseñadores pintan esas páginas y tratan sus fotos, y los editores y correctores las revisan antes de enviarlas a la rotativa.
Además de las páginas de producción propia, las firmadas por sus redactores, los periódicos llevan otras firmadas por corresponsales o compuestas de teletipos, con los que nos llegan todas esas noticias que no podemos conocer de primera mano. Esas páginas implican los mismos procesos que las anteriores, salvo que la redacción se sustituye por la edición, aunque a veces el corta y pega de varias agencias (o la traducción simultánea de determinados corresponsales) es más laborioso que escribir directamente una noticia.
A todo eso se suman otras muchas páginas que no encajan en ninguna de esas dos categorías, desde las de opinión a las de servicios (la parrilla de televisión, las farmacias de guardia, la cartelera cinematográfica y hasta los horóscopos), que también se fabrican en la misma redacción y en las que hay que poner tanto cuidado como en las anteriores, porque nada hay peor que un columnista cabreado porque le has tocado una coma o un lector indignado porque te equivocaste con el listado de las farmacias.
En los periódicos digitales ocurre básicamente lo mismo, aunque evidentemente con algunos cambios. Un periódico digital no es sólo un listado de noticias actualizadas, sino una criatura que necesita mucho cariño. Hay que maquetar las portadas, las secciones, crear encuestas, subir galerías gráficas y vídeos, moderar los comentarios de los lectores... El mantenimiento es tan importante como la actualización, igual que en los periódicos impresos el trabajo invisible es tan importante como el visible (si los diarios saliesen a la calle sólo con exclusivas, la mayor parte de los días llevarían una o dos páginas y otros, ninguna).
Aunque cualquiera que trabaje en un periódico debería saber todo esto, lo cierto es que es un enigma para muchos de los que se ganan la vida con el periodismo, y no lo es sólo para ejecutivos encerrados en despachos varios pisos por encima de las redacciones, sino también para jefes a pie de calle y para algunos redactores a los que nada importa ese terreno desconocido que se extiende más allá de la caja de texto que lleva estampada su firma, porque todo eso es tarea de técnicos o que se hace sola porque ellos son periodistas y todo lo demás nada tiene que ver con ellos.
A lo largo de los años que llevo en esto he conocido a algunos ejemplares de esos que describo más arriba, pero hoy voy a centrarme en uno de ellos (sí, después de tan larguísimo preámbulo llegamos al meollo de la cuestión), al que llamaremos el superperiodista, en adelante SP.
Hasta hace unos días, SP trabajaba en mi empresa, y más concretamente en mi sección o grupo de trabajo, aunque por suerte (para mí y para su integridad física) lo hacía desde una ciudad diferente, llevando uno de los periódicos digitales del grupo en el que trabajo.
SP es uno de esos individuos que no entienden (o no quieren entender) que la página web de un periódico tiene más de gestión y edición que de redacción, más trabajo de mesa que de calle, y definitivamente no quiere ser periodista, sino una estrella. En los tres años que le conozco ha hecho de su trabajo periodístico sólo un trampolín, un escaparate para su propio lucimiento, para alcanzar un nombre (nada de seudónimos ni de identidad digital ni nada de eso) que pasea por la Red en Twitter, Facebook (y cualquier otra plataforma similar) y, por supuesto su blog (me niego a darle una sola visita, así que no pondré ningún enlace), un paradigma de todo lo que no debe ser un blog, que por supuesto se llama como él (para qué voy a buscar un nombre si yo ya tengo uno), al igual que su dominio (SP.com), y tiene probablemente la plantilla más fea de la historia de las plantillas de blog feas.
En cuanto al contenido, el análisis no es mucho más halagüeño. Tardó varios meses en rellenar la página About (que todo ese tiempo estuvo bien visible en el menú superior), tiene toneladas de spam en los comentarios (que ni ve ni borra, porque le importan bien poco los comentarios) y en ocasiones pone imágenes en sus posts (que la mayoría de las veces reproducen sus andanzas virtuales en otros foros, cuando no critican cosas publicadas en su propio periódico y que no se molesta en corregir) que ocupan todo el ancho de la pantalla y que tapan todo el menú de la derecha.
Supongo que a estas alturas no hace falta decir que trata (o trataba) el periódico en el que trabajaba como su blog: mal. Ni moderaba los comentarios de los lectores (ni atendía las quejas de algunos lectores molestos por el hecho de que la cabalgata de los Reyes Magos siguiera bien visible a principios de abril), ni maquetaba las secciones (había módulos que podían permanecer en ellas meses y meses, no importaba si la exposición a la que se referían estaba más que clausurada) ni, por supuesto, sabía escoger, cortar y tratar las (escasas) fotos que publicaba (uno de los mejores momentos fue quizás cuando publicó, en el lugar más visible de la portada, la silueta de una cabra).
Pese a todo esto, SP siempre ha sido la estrella de mi grupo de trabajo, el modelo que todos los demás debíamos imitar, por hazañas como grabar el intento de suicidio de un pirado (no se iba a tirar ni nada y además en el vídeo salía SP tratando de convencer al presunto suicida) o una corrida protagonizada por una vaquilla y una excavadora (ni siquiera fue a la plaza, lo grabó de una tele local, y adornó las imágenes con los comentarios de sus propios padres). Además de su espíritu España directo, SP tiene otras cualidades no menos apreciadas en este gremio: sabe detectar en segundos qué culos son los que tiene que adorar y se entrega a ello con nauseabunda profesionalidad.
Por todo ello, y pese a que dedicaba a su labor periodística solamente los escasos huecos que le dejaban el resto de sus ocupaciones (blog, Twitter y demás, a lo que se añade su intensa labor en ese antro de trepas que es la Asociación de Periodistas Digitales de Andalucía), SP ha sido tratado más que bien por la empresa que ahora ha abandonado. No había sarao remotamente relacionado con internet o el periodismo al que él no fuera (en horas y días de trabajo y a gastos pagados), sin importar que las cifras de su periódico cayesen en picado un mes sí y otro también.
Pero ahora ya no está con nosotros. Se ha ido a la competencia y ha venido a mi ciudad, aceptando una oferta para la que fue entrevistado y rechazado hace como un año, aunque no fue eso lo que contó en mi empresa. Amagó con irse y, en lugar de abrirle la puerta, le subieron considerablemente el sueldo.
Que se haya ido es una buena noticia, sin duda, porque es más que posible que hunda el medio en el que ahora trabaja y porque ahora podremos reírnos sin remordimiento alguno de sus barbaridades, aunque su triunfo no es bueno ni para la profesión ni para los que creemos que el periodismo es mucho más que un vídeo de una excavadora toreando a una vaquilla.
Además de las páginas de producción propia, las firmadas por sus redactores, los periódicos llevan otras firmadas por corresponsales o compuestas de teletipos, con los que nos llegan todas esas noticias que no podemos conocer de primera mano. Esas páginas implican los mismos procesos que las anteriores, salvo que la redacción se sustituye por la edición, aunque a veces el corta y pega de varias agencias (o la traducción simultánea de determinados corresponsales) es más laborioso que escribir directamente una noticia.
A todo eso se suman otras muchas páginas que no encajan en ninguna de esas dos categorías, desde las de opinión a las de servicios (la parrilla de televisión, las farmacias de guardia, la cartelera cinematográfica y hasta los horóscopos), que también se fabrican en la misma redacción y en las que hay que poner tanto cuidado como en las anteriores, porque nada hay peor que un columnista cabreado porque le has tocado una coma o un lector indignado porque te equivocaste con el listado de las farmacias.
En los periódicos digitales ocurre básicamente lo mismo, aunque evidentemente con algunos cambios. Un periódico digital no es sólo un listado de noticias actualizadas, sino una criatura que necesita mucho cariño. Hay que maquetar las portadas, las secciones, crear encuestas, subir galerías gráficas y vídeos, moderar los comentarios de los lectores... El mantenimiento es tan importante como la actualización, igual que en los periódicos impresos el trabajo invisible es tan importante como el visible (si los diarios saliesen a la calle sólo con exclusivas, la mayor parte de los días llevarían una o dos páginas y otros, ninguna).
Aunque cualquiera que trabaje en un periódico debería saber todo esto, lo cierto es que es un enigma para muchos de los que se ganan la vida con el periodismo, y no lo es sólo para ejecutivos encerrados en despachos varios pisos por encima de las redacciones, sino también para jefes a pie de calle y para algunos redactores a los que nada importa ese terreno desconocido que se extiende más allá de la caja de texto que lleva estampada su firma, porque todo eso es tarea de técnicos o que se hace sola porque ellos son periodistas y todo lo demás nada tiene que ver con ellos.
A lo largo de los años que llevo en esto he conocido a algunos ejemplares de esos que describo más arriba, pero hoy voy a centrarme en uno de ellos (sí, después de tan larguísimo preámbulo llegamos al meollo de la cuestión), al que llamaremos el superperiodista, en adelante SP.
Hasta hace unos días, SP trabajaba en mi empresa, y más concretamente en mi sección o grupo de trabajo, aunque por suerte (para mí y para su integridad física) lo hacía desde una ciudad diferente, llevando uno de los periódicos digitales del grupo en el que trabajo.
SP es uno de esos individuos que no entienden (o no quieren entender) que la página web de un periódico tiene más de gestión y edición que de redacción, más trabajo de mesa que de calle, y definitivamente no quiere ser periodista, sino una estrella. En los tres años que le conozco ha hecho de su trabajo periodístico sólo un trampolín, un escaparate para su propio lucimiento, para alcanzar un nombre (nada de seudónimos ni de identidad digital ni nada de eso) que pasea por la Red en Twitter, Facebook (y cualquier otra plataforma similar) y, por supuesto su blog (me niego a darle una sola visita, así que no pondré ningún enlace), un paradigma de todo lo que no debe ser un blog, que por supuesto se llama como él (para qué voy a buscar un nombre si yo ya tengo uno), al igual que su dominio (SP.com), y tiene probablemente la plantilla más fea de la historia de las plantillas de blog feas.
En cuanto al contenido, el análisis no es mucho más halagüeño. Tardó varios meses en rellenar la página About (que todo ese tiempo estuvo bien visible en el menú superior), tiene toneladas de spam en los comentarios (que ni ve ni borra, porque le importan bien poco los comentarios) y en ocasiones pone imágenes en sus posts (que la mayoría de las veces reproducen sus andanzas virtuales en otros foros, cuando no critican cosas publicadas en su propio periódico y que no se molesta en corregir) que ocupan todo el ancho de la pantalla y que tapan todo el menú de la derecha.
Supongo que a estas alturas no hace falta decir que trata (o trataba) el periódico en el que trabajaba como su blog: mal. Ni moderaba los comentarios de los lectores (ni atendía las quejas de algunos lectores molestos por el hecho de que la cabalgata de los Reyes Magos siguiera bien visible a principios de abril), ni maquetaba las secciones (había módulos que podían permanecer en ellas meses y meses, no importaba si la exposición a la que se referían estaba más que clausurada) ni, por supuesto, sabía escoger, cortar y tratar las (escasas) fotos que publicaba (uno de los mejores momentos fue quizás cuando publicó, en el lugar más visible de la portada, la silueta de una cabra).
Pese a todo esto, SP siempre ha sido la estrella de mi grupo de trabajo, el modelo que todos los demás debíamos imitar, por hazañas como grabar el intento de suicidio de un pirado (no se iba a tirar ni nada y además en el vídeo salía SP tratando de convencer al presunto suicida) o una corrida protagonizada por una vaquilla y una excavadora (ni siquiera fue a la plaza, lo grabó de una tele local, y adornó las imágenes con los comentarios de sus propios padres). Además de su espíritu España directo, SP tiene otras cualidades no menos apreciadas en este gremio: sabe detectar en segundos qué culos son los que tiene que adorar y se entrega a ello con nauseabunda profesionalidad.
Por todo ello, y pese a que dedicaba a su labor periodística solamente los escasos huecos que le dejaban el resto de sus ocupaciones (blog, Twitter y demás, a lo que se añade su intensa labor en ese antro de trepas que es la Asociación de Periodistas Digitales de Andalucía), SP ha sido tratado más que bien por la empresa que ahora ha abandonado. No había sarao remotamente relacionado con internet o el periodismo al que él no fuera (en horas y días de trabajo y a gastos pagados), sin importar que las cifras de su periódico cayesen en picado un mes sí y otro también.
Pero ahora ya no está con nosotros. Se ha ido a la competencia y ha venido a mi ciudad, aceptando una oferta para la que fue entrevistado y rechazado hace como un año, aunque no fue eso lo que contó en mi empresa. Amagó con irse y, en lugar de abrirle la puerta, le subieron considerablemente el sueldo.
Que se haya ido es una buena noticia, sin duda, porque es más que posible que hunda el medio en el que ahora trabaja y porque ahora podremos reírnos sin remordimiento alguno de sus barbaridades, aunque su triunfo no es bueno ni para la profesión ni para los que creemos que el periodismo es mucho más que un vídeo de una excavadora toreando a una vaquilla.
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domingo, 12 de abril de 2009
"Un soplo de aire fresco"
Lo que tiene una que leer...
La nueva Ministra de Cultura llega como un soplo de aire fresco para impulsar las artes nacionales, aspirando a otorgarles un papel de relevancia en el ámbito europeo. También será importante durante su mandato la lucha contra el pirateo y por la justa retribución a los artistas del dinero que se embolsan las operadoras a costa de su trabajo.Este es el texto de presentación del grupo de Facebook Todos con Ángeles González-Sinde. Del texto en cuestión se pueden decir muchas cosas, aunque hay un par de ellas que me hacen especial gracia: "Campaña iniciada por la derecha", "los problemas que atan de manos a la cultura española" y, sobre todo, "una gran mayoría de ciudadanos". Mientras escribo esto, el citado grupo, que representa a "una gran mayoría de ciudadanos", cuenta con la pasmosa cifra de 45 seguidores. El que le pide que se pire supera ya los 16.000.
A pesar de la campaña iniciada por la derecha para tratar de desacreditarla desde antes incluso de su nombramiento, una gran mayoría de ciudadanos confiamos en ella para solucionar los problemas que atan de manos a la cultura española".
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viernes, 10 de abril de 2009
Una promo con 'espoilers'
Dejé de ver promos de Perdidos cuando una de ellas me reventó una de las sorpresas del capítulo séptimo de esta quinta temporada, algo que hasta entonces no había pasado en ninguno de los avances de anteriores episodios de la serie (creo recordar que a Kalimero le ocurrió poco después, lo que me confirma que el encargado de hacerlas este año es un tipo poco de fiar).
Pero, lejos de evitarse, la práctica de hacer promos con espoilers parece que se va extendiendo, y la nueva propietaria de los derechos de emisión en abierto de Perdidos (Cuatro, la cadena de las series, la que corta capítulos en mitad de una frase y mete cuanta publicidad quiere -y donde le apetece- en su buque insignia) ha perpetrado un peligroso vídeo que he visto en LostPH y que destripa algunos de los detalles más jugosos de la primera temporada de la serie (y alguna cosa más). Ni que decir tiene que los neófitos deben huir de él como la peste, así que no pulséis play.
Promo de Perdidos en Cuatroº [LostPH]
Reconozco que, como suele pasar con las promociones que emite la cadena, es un vídeo muy bueno, pero hecho sin duda para los que ya son seguidores de Lost (aún no se sabe cómo van a emitirla, pero parece que las tres primeras temporadas irán al late night de cualquier manera y las otras tres en prime time, lo que inevitablemente hace que me pregunte para qué han comprado Perdidos, porque así pocos nuevos seguidores van a conseguir y los ya adictos la vemos a ritmo norteamericano).
[Ahora vienen algunos 'espoilers' del principio de la serie]
En el vídeo en cuestión aparecen osos polares, el humo negro, la adicción de Charlie a la heroína, los Otros y, sobre todo, uno de los primeros grandes latigazos de la serie: que Locke llegó a la isla en una silla de ruedas. Si ese es el trato que van a darle a Perdidos, señores de Cuatro, mejor guárdenla en un cajón.
Pero, lejos de evitarse, la práctica de hacer promos con espoilers parece que se va extendiendo, y la nueva propietaria de los derechos de emisión en abierto de Perdidos (Cuatro, la cadena de las series, la que corta capítulos en mitad de una frase y mete cuanta publicidad quiere -y donde le apetece- en su buque insignia) ha perpetrado un peligroso vídeo que he visto en LostPH y que destripa algunos de los detalles más jugosos de la primera temporada de la serie (y alguna cosa más). Ni que decir tiene que los neófitos deben huir de él como la peste, así que no pulséis play.
Promo de Perdidos en Cuatroº [LostPH]
Reconozco que, como suele pasar con las promociones que emite la cadena, es un vídeo muy bueno, pero hecho sin duda para los que ya son seguidores de Lost (aún no se sabe cómo van a emitirla, pero parece que las tres primeras temporadas irán al late night de cualquier manera y las otras tres en prime time, lo que inevitablemente hace que me pregunte para qué han comprado Perdidos, porque así pocos nuevos seguidores van a conseguir y los ya adictos la vemos a ritmo norteamericano).
[Ahora vienen algunos 'espoilers' del principio de la serie]
En el vídeo en cuestión aparecen osos polares, el humo negro, la adicción de Charlie a la heroína, los Otros y, sobre todo, uno de los primeros grandes latigazos de la serie: que Locke llegó a la isla en una silla de ruedas. Si ese es el trato que van a darle a Perdidos, señores de Cuatro, mejor guárdenla en un cajón.
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jueves, 9 de abril de 2009
Propuestas para el diálogo
La mal llamada “piratería” no existe, y en ningún caso es, como pretende hacer ver el ministerio, “el mayor problema de la cultura”. La creación cultural española adolece de problemas mucho más serios: cultura basada en subvenciones, aislamiento del mercado y servilismo al poder político. La cultura no se impulsa a golpe de subvenciones, y mucho menos si éstas están al servicio de una agenda política".
Una de las propuestas de Enrique Dans para el diálogo
de la nueva ministra de Cultura con los internautas.
de la nueva ministra de Cultura con los internautas.
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Pepiño cierra su cuaderno
Sí, amigos, Pepiño se nos va. Esta mañana, cuando he acudido a su cuaderno a leer sus impresiones sobre sus primeras horas como flamante ministro de Fomento, he leído la terrible noticia: cierra el blog. No queda claro si para siempre o si sólo es una pausa impuesta por sus nuevos quehaceres, pero el caso es que, por ahora, se nos va. Las agencias, que en no pocas ocasiones se han nutrido de su cuaderno como fuente (y él, imagino, lo ha aprovechado para pronunciarse sobre uno u otro tema sin tener que comparecer ante la prensa), se han hecho eco (odiosa expresión, por cierto) de la noticia, publicada por algunos medios, aunque sólo uno de ellos (El economista; visto en las Perlas de Mangas Verdes) ha sabido calibrar la magnitud de la decisión de Blanco:
Desde que leí su despedida pensé en dedicarle unas palabras, aunque la necesidad de ponerme al día con una de sus nuevas compañeras en el Consejo de Ministros me impidió hacerlo. ¿Por qué lo hago ahora? Por la necesidad de compartir con todos vosotros el book de fotos que se ha hecho para su nuevo cargo. En la web de su ministerio hay alguna más, pero mi favorita es esta:
Termina así una aventura que comenzó en septiembre de 2006 con esta frase: "Blanco ante una hoja en Blanco".
PD: Coñas aparte, el tío ha mantenido el blog durante dos años y medio (hemos visto aventuras parecidas de otros políticos que duraron lo que duraba la campaña en cuestión) y con los comentarios abiertos. Un punto para él.
Desde que leí su despedida pensé en dedicarle unas palabras, aunque la necesidad de ponerme al día con una de sus nuevas compañeras en el Consejo de Ministros me impidió hacerlo. ¿Por qué lo hago ahora? Por la necesidad de compartir con todos vosotros el book de fotos que se ha hecho para su nuevo cargo. En la web de su ministerio hay alguna más, pero mi favorita es esta:
Termina así una aventura que comenzó en septiembre de 2006 con esta frase: "Blanco ante una hoja en Blanco".PD: Coñas aparte, el tío ha mantenido el blog durante dos años y medio (hemos visto aventuras parecidas de otros políticos que duraron lo que duraba la campaña en cuestión) y con los comentarios abiertos. Un punto para él.
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internet
miércoles, 8 de abril de 2009
Ni un día de gracia para González-Sinde
[Curiosamente yo ya se lo he dado, porque hasta hoy no he podido escribir al respecto, pero espero que no me lo tengáis en cuenta]
Por motivos evidentes, en Andalucía Chaves ha sido el gran protagonista de la crisis de Gobierno de Zapatero (en los últimos días las noticias al respecto se han llenado de cientos de comentarios en los que le han llamado de todo menos guapo; me pregunto si toda esa gente fue a votar las seis veces que se presentó y ganó, las dos últimas de ellas con mayoría absoluta), mientras que otros medios se han centrado en Elena Salgado (a la que le ha caído encima el marrón de lidiar con la crisis), Trinidad Jiménez, Pepe Blanco (lo peor de su nombramiento como ministro de Fomento es que ahora veremos todavía más a Leire Pajín, mucho menos divertida que Pepiño) o el hermano de Gabilondo (por mucho currículum que tenga, para determinados medios y periodistas siempre será el hermano de Gabilondo, especialmente si la pifia), pero en la Red la protagonista ha sido curiosamente una figura que muchos profesionales han pasado por alto o directamente han ignorado en sus sesudos análisis sobre la reforma del Gobierno.
Debo admitir que solté un alarido cuando Zapatero dijo que Ángeles González-Sinde era la nueva ministra de Cultura, un clamor que en pocos minutos recorrió Facebook, Twitter (llevaba meses sin abrirlo pero ayer lo hice) y, cómo no, los blogs.
El nombramiento de esta señora, guionista, directora de cine y hasta ahora presidenta de ese tugurio que es la Academia de Cine Española ha sido entendida por muchos (yo incluida) como un paso más hacia ese ministerio de la SGAE con el que bromeaba hace tiempo el abogado experto en propiedad intelectual David Bravo, que decía algo así (no encuentro la referencia exacta) como que se dejen de intermediarios y pongan de una vez a Teddy Bautista al frente del Ministerio de Cultura.
Apenas unos minutos después de conocerse la noticia, los twitteros ya la habían rebautizado como SINDEscargas, se habían entretenido en descubrir que las siglas de Excelentísima Ángeles González-Sinde son, leídas al revés, las de la SGAE y, unas horas después, le habían regalado un grupo en Facebook que pide que se pire.
Unos lo califican de provocación, otros de pesadilla, otros creen que es una radical, alguien que no entiende nada, una enemiga de internet o una ministra del siglo pasado, mientras Julio Alonso dice que Zapatero, con esta decisión, ha perdido la Red y pide que se le castigue en las urnas, empezando por las europeas de junio (al final hay unos cuantos enlaces a los artículos más destacados que hasta ahora se han escrito al respecto).
Aunque otros se han extendido bastante más y mejor sobre el tema, por aquí ya comentamos el disparatado discurso de esta señora en los últimos Goya (en el que pedía que no sólo las operadoras se enriquecieran por la descarga de contenidos), que encaja a la perfección con las palabras de sus ahora subordinados a la hora de hacer balance del cine español durante el año pasado.
Zapatero ya dijo durante su anuncio de los elegidos que la prioridad de la Cultura en España es regular la propiedad intelectual, lo que me parece una barbaridad, porque la Cultura en España es mucho más que vigilar quién descarga qué en Internet (a lo mejor sí que caminamos hacia un ministerio de la SGAE), aunque es cierto que sólo desde ese punto de vista se puede entender la elección de González-Sinde, alguien que, por lo que sé, carece de experiencia alguna en el campo de la gestión cultural, que es, o debe ser, la verdadera prioridad de un departamento público del ramo. Alguien debería explicarle a uno y otra que la gestión de la cultura incluye infraestructuras (museos y otras instalaciones), programación cultural y proyección exterior e interior, aparte de otras muchas disciplinas aparte del cine.
Pero parece que todo eso ha dejado de importar en un país que ha impuesto un canon dudosamente constitucional que parte de la presunción de culpabilidad y que implica que todo aquel que adquiere un CD, DVD, mp3, disco duro, teléfono móvil y otros muchos soportes lo hace para el mal. También debería alguien recordarle a estos individuos que los descargadores ilegales, que no son ni ilegales ni piratas, porque la legislación española sólo entiende la ilegalidad si de ello se deriva lucro, no se interesan precisamente por las producciones españolas. El hecho de que autoridades españolas (me da igual si son públicas o privadas) cobren por lo que otros producen fuera de nuestras fronteras sí que es un delito.
---------------------
-Una pesadilla: Angeles González-Sinde, ministra de cultura, por Enrique Dans.
-La elección de González Sinde, una provocación de Zapatero contra Internet, en la Asociación de Intenautas.
-El día que Zapatero perdió Internet, por Julio Alonso.
-Sólo 29 minutos, por Jesús Cabrera.
-¡Bienvenida Ángeles Gonzalez Sinde a su nuevo trabajo!, en Blogoff.
-La nueva ministra de Cultura: González-Sinde(scargas), en Soitu.es.
-Ángeles González-Sinde no puede ser Ministra (Act. 1), por Sonia Blanco.
-Una radical en el ministerio de Cultura, por Antonio Delgado.
-Un gobierno enemigo del P2P, en Mangas verdes.
-Una ministra del siglo pasado cuando necesitamos innovación, por Antonio Ortiz.
-Ángeles González-Sinde, la nueva Ministra de Cultura que no entendió nada, por Eduardo Arcos.
-Rechazo frontal en Internet al nombramiento de Ángeles González Sinde como ministra de cultura, en Microsiervos.
-Ángeles González-Sinde, pírate, en Facebook.
Por motivos evidentes, en Andalucía Chaves ha sido el gran protagonista de la crisis de Gobierno de Zapatero (en los últimos días las noticias al respecto se han llenado de cientos de comentarios en los que le han llamado de todo menos guapo; me pregunto si toda esa gente fue a votar las seis veces que se presentó y ganó, las dos últimas de ellas con mayoría absoluta), mientras que otros medios se han centrado en Elena Salgado (a la que le ha caído encima el marrón de lidiar con la crisis), Trinidad Jiménez, Pepe Blanco (lo peor de su nombramiento como ministro de Fomento es que ahora veremos todavía más a Leire Pajín, mucho menos divertida que Pepiño) o el hermano de Gabilondo (por mucho currículum que tenga, para determinados medios y periodistas siempre será el hermano de Gabilondo, especialmente si la pifia), pero en la Red la protagonista ha sido curiosamente una figura que muchos profesionales han pasado por alto o directamente han ignorado en sus sesudos análisis sobre la reforma del Gobierno.Debo admitir que solté un alarido cuando Zapatero dijo que Ángeles González-Sinde era la nueva ministra de Cultura, un clamor que en pocos minutos recorrió Facebook, Twitter (llevaba meses sin abrirlo pero ayer lo hice) y, cómo no, los blogs.
El nombramiento de esta señora, guionista, directora de cine y hasta ahora presidenta de ese tugurio que es la Academia de Cine Española ha sido entendida por muchos (yo incluida) como un paso más hacia ese ministerio de la SGAE con el que bromeaba hace tiempo el abogado experto en propiedad intelectual David Bravo, que decía algo así (no encuentro la referencia exacta) como que se dejen de intermediarios y pongan de una vez a Teddy Bautista al frente del Ministerio de Cultura.
Apenas unos minutos después de conocerse la noticia, los twitteros ya la habían rebautizado como SINDEscargas, se habían entretenido en descubrir que las siglas de Excelentísima Ángeles González-Sinde son, leídas al revés, las de la SGAE y, unas horas después, le habían regalado un grupo en Facebook que pide que se pire.
Unos lo califican de provocación, otros de pesadilla, otros creen que es una radical, alguien que no entiende nada, una enemiga de internet o una ministra del siglo pasado, mientras Julio Alonso dice que Zapatero, con esta decisión, ha perdido la Red y pide que se le castigue en las urnas, empezando por las europeas de junio (al final hay unos cuantos enlaces a los artículos más destacados que hasta ahora se han escrito al respecto).
Aunque otros se han extendido bastante más y mejor sobre el tema, por aquí ya comentamos el disparatado discurso de esta señora en los últimos Goya (en el que pedía que no sólo las operadoras se enriquecieran por la descarga de contenidos), que encaja a la perfección con las palabras de sus ahora subordinados a la hora de hacer balance del cine español durante el año pasado.
Zapatero ya dijo durante su anuncio de los elegidos que la prioridad de la Cultura en España es regular la propiedad intelectual, lo que me parece una barbaridad, porque la Cultura en España es mucho más que vigilar quién descarga qué en Internet (a lo mejor sí que caminamos hacia un ministerio de la SGAE), aunque es cierto que sólo desde ese punto de vista se puede entender la elección de González-Sinde, alguien que, por lo que sé, carece de experiencia alguna en el campo de la gestión cultural, que es, o debe ser, la verdadera prioridad de un departamento público del ramo. Alguien debería explicarle a uno y otra que la gestión de la cultura incluye infraestructuras (museos y otras instalaciones), programación cultural y proyección exterior e interior, aparte de otras muchas disciplinas aparte del cine.
Pero parece que todo eso ha dejado de importar en un país que ha impuesto un canon dudosamente constitucional que parte de la presunción de culpabilidad y que implica que todo aquel que adquiere un CD, DVD, mp3, disco duro, teléfono móvil y otros muchos soportes lo hace para el mal. También debería alguien recordarle a estos individuos que los descargadores ilegales, que no son ni ilegales ni piratas, porque la legislación española sólo entiende la ilegalidad si de ello se deriva lucro, no se interesan precisamente por las producciones españolas. El hecho de que autoridades españolas (me da igual si son públicas o privadas) cobren por lo que otros producen fuera de nuestras fronteras sí que es un delito.
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-Una pesadilla: Angeles González-Sinde, ministra de cultura, por Enrique Dans.
-La elección de González Sinde, una provocación de Zapatero contra Internet, en la Asociación de Intenautas.
-El día que Zapatero perdió Internet, por Julio Alonso.
-Sólo 29 minutos, por Jesús Cabrera.
-¡Bienvenida Ángeles Gonzalez Sinde a su nuevo trabajo!, en Blogoff.
-La nueva ministra de Cultura: González-Sinde(scargas), en Soitu.es.
-Ángeles González-Sinde no puede ser Ministra (Act. 1), por Sonia Blanco.
-Una radical en el ministerio de Cultura, por Antonio Delgado.
-Un gobierno enemigo del P2P, en Mangas verdes.
-Una ministra del siglo pasado cuando necesitamos innovación, por Antonio Ortiz.
-Ángeles González-Sinde, la nueva Ministra de Cultura que no entendió nada, por Eduardo Arcos.
-Rechazo frontal en Internet al nombramiento de Ángeles González Sinde como ministra de cultura, en Microsiervos.
-Ángeles González-Sinde, pírate, en Facebook.
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internet,
periodismo
viernes, 3 de abril de 2009
The land of the living
[Sí, amigos, lo siento. De nuevo, 'espoilers' sobre 'Perdidos', así que ¡huid, insensatos!]
Aunque tenemos muchas cosas en común, hay otras muchas en las que mi marido y yo no estamos de acuerdo (afortunadamente, porque si no sería muy aburrido), y una de ellas es Perdidos, o más concretamente el curso de los acontecimientos en la serie. Por poner un ejemplo, a mí suele aburrirme bastante todo lo que ocurre en Dharmaville y a él le apasionan las vicisitudes de la Iniciativa Dharma. Él es un encendido defensor de la primera parte de la tercera temporada (aquel tramo con Jack, Kate y Sawyer encerrados por Ben) y a mí todo aquello me parecía un coñazo que se podía haber resuelto en un solo capítulo (también le encanta Juliet, que a mí siempre me ha parecido poco de fiar). El tramo de la quinta temporada en que nos encontramos se parece bastante a aquello, y como era de esperar a él le está gustando y a mí no (y no sólo porque no salga Locke, que conste), sobre todo porque no entiendo que ya lleven cuatro capítulos para contar algo que habrían podido contar en uno (el tiempo apremia y sólo queda una temporada más).
Ver a Sawyer asentado, con una casa, una pareja y convertido en el sheriff del poblado Dharma tiene su gracia, pero sólo un rato, aunque admito que del último episodio me ha encantado la devastadora charla entre Jack y Kate y el nuevo Jack, peligrosamente parecido a Locke (no es de extrañar que mi marido prefiera al antiguo Jack). Saber cómo se subieron al avión los Oceanic six reacios a volver a la isla también tiene su interés (ya vimos a Jack y Sun y ahora a Sayid y Kate; supongo que pronto le tocará a Hurley), pero lo que de verdad quiero averiguar es quién y por qué (bueno, eso me da igual, se merece todas las palizas que le den) deja a Ben hecho un cromo (¿habrá matado a Penny, tal como se viene rumoreando desde entonces?).
Por mucho lío que se monten con las líneas temporales, con esto ha pasado pero nosotros no estábamos aquí, lo cierto es que, en esta línea temporal, son Kate y Sawyer (que lo llevan a Alpert), Sayid (que le dispara), Jack (que se niega a operarlo) y Locke (que tiene buena parte de culpa del regreso de todos ellos a la isla) los que convierten a Ben en el hijoputa que es.
Perdidos es una serie impredecible, que nos regala capítulos magistrales de principio a fin y otros que, aunque parezcan sosos, sólo necesitan un par de secuencias para saltar a la estratosfera, y eso, por suerte, ha vuelto a pasar esta semana.
Una de esas secuencias es la entrega de Ben a Richard Alpert: "Si me lo llevo, jamas volverá a ser el mismo, olvidará que esto ha ocurrido y perderá la inocencia. Siempre será uno de los nuestros". O, como dice Mer en Losteóricos:
La otra secuencia, la que me hizo aplaudir (sí, yo aplaudo cuando algo me gusta) y cerró el episodio (a pesar de que no pegaba con el resto del capítulo), devolvía a escena a la mejor pareja de la serie. Memorable ese Locke esperando a que Ben se despierte, le mire con cara de pánico (o de sincera perplejidad, como dice mi marido, emulando a Rajoy) y con los ojos aún más abiertos que de costumbre (y probablemente piense: "Si a este tío ya lo he matado") para decirle una de esas frases que sólo se pueden escuchar en Perdidos:
PD: Acabo de leer en Espoiler un artículo titulado Ben Linus: ambiguo villano de ojos azules y que termina así:
Aunque tenemos muchas cosas en común, hay otras muchas en las que mi marido y yo no estamos de acuerdo (afortunadamente, porque si no sería muy aburrido), y una de ellas es Perdidos, o más concretamente el curso de los acontecimientos en la serie. Por poner un ejemplo, a mí suele aburrirme bastante todo lo que ocurre en Dharmaville y a él le apasionan las vicisitudes de la Iniciativa Dharma. Él es un encendido defensor de la primera parte de la tercera temporada (aquel tramo con Jack, Kate y Sawyer encerrados por Ben) y a mí todo aquello me parecía un coñazo que se podía haber resuelto en un solo capítulo (también le encanta Juliet, que a mí siempre me ha parecido poco de fiar). El tramo de la quinta temporada en que nos encontramos se parece bastante a aquello, y como era de esperar a él le está gustando y a mí no (y no sólo porque no salga Locke, que conste), sobre todo porque no entiendo que ya lleven cuatro capítulos para contar algo que habrían podido contar en uno (el tiempo apremia y sólo queda una temporada más).
Ver a Sawyer asentado, con una casa, una pareja y convertido en el sheriff del poblado Dharma tiene su gracia, pero sólo un rato, aunque admito que del último episodio me ha encantado la devastadora charla entre Jack y Kate y el nuevo Jack, peligrosamente parecido a Locke (no es de extrañar que mi marido prefiera al antiguo Jack). Saber cómo se subieron al avión los Oceanic six reacios a volver a la isla también tiene su interés (ya vimos a Jack y Sun y ahora a Sayid y Kate; supongo que pronto le tocará a Hurley), pero lo que de verdad quiero averiguar es quién y por qué (bueno, eso me da igual, se merece todas las palizas que le den) deja a Ben hecho un cromo (¿habrá matado a Penny, tal como se viene rumoreando desde entonces?).Por mucho lío que se monten con las líneas temporales, con esto ha pasado pero nosotros no estábamos aquí, lo cierto es que, en esta línea temporal, son Kate y Sawyer (que lo llevan a Alpert), Sayid (que le dispara), Jack (que se niega a operarlo) y Locke (que tiene buena parte de culpa del regreso de todos ellos a la isla) los que convierten a Ben en el hijoputa que es.
Perdidos es una serie impredecible, que nos regala capítulos magistrales de principio a fin y otros que, aunque parezcan sosos, sólo necesitan un par de secuencias para saltar a la estratosfera, y eso, por suerte, ha vuelto a pasar esta semana.
Una de esas secuencias es la entrega de Ben a Richard Alpert: "Si me lo llevo, jamas volverá a ser el mismo, olvidará que esto ha ocurrido y perderá la inocencia. Siempre será uno de los nuestros". O, como dice Mer en Losteóricos:
...ya no es Ben. Es un hostil y ha nacido en la isla".
La otra secuencia, la que me hizo aplaudir (sí, yo aplaudo cuando algo me gusta) y cerró el episodio (a pesar de que no pegaba con el resto del capítulo), devolvía a escena a la mejor pareja de la serie. Memorable ese Locke esperando a que Ben se despierte, le mire con cara de pánico (o de sincera perplejidad, como dice mi marido, emulando a Rajoy) y con los ojos aún más abiertos que de costumbre (y probablemente piense: "Si a este tío ya lo he matado") para decirle una de esas frases que sólo se pueden escuchar en Perdidos:Welcome back to the land of the living".Aunque no le haya partido directamente la cabeza, que es lo que yo haría con el tipo que me ha matado (en caso de que pudiera resucitar o volver como un espectro corpóreo, claro, porque aún no sabemos qué le ha pasado a Locke), espero que al fin haya comprendido que Ben NO es fiable y deje de permitir que le manipule.
PD: Acabo de leer en Espoiler un artículo titulado Ben Linus: ambiguo villano de ojos azules y que termina así:
En la vida real, fuera de plató, sólo los guionistas de la serie conocen el desenlace de la historia. Dentro de la isla hay un solo guionista: se llama Benjamin Linus, y tiene un plan".Al final Perdidos no va a ser más que la historia del puñetero Ben...
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miércoles, 1 de abril de 2009
¿Dónde está Locke?
[Otro texto que nadie leerá porque después de la foto habrá espoilers considerables sobre 'Perdidos']
En El equipo A era Hannibal, en Star Wars Han Solo, en Friends Chandler, en Expediente X Mulder, en Star Trek Kirk y Spock (me movía entre uno y otro), en El ala oeste Toby Ziegler, en 30 Rock Jack Donaghy, en Battlestar Galactica Adama y en Perdidos siempre ha sido Locke.
Me gustó desde que apareció con su cofre de cuchillos (que parecía sacado de la teletienda) en la isla, me siguió gustando cuando demostró sus habilidades para el rastreo, la caza de animales y la ebanistería (aquella cuna que le talló a Claire), y me conquistó cuando supe que era suya la silla de ruedas que iba en el avión y que volvió a caminar cuando se estrelló en la isla.
A lo largo de estos años hemos descubierto (y sufrido) su facilidad para la obsesión (primero la escotilla, después el puñetero botón, su necesidad de descubrir lo que pasaba en la isla, su creencia de que tiene una misión que cumplir en ella, su afición por volar cosas -la escotilla, una estación de Dharma, un submarino...-, su empeño por evitar que nadie saliese de allí y por llevarlos después de vuelta...) y cierta debilidad de carácter (o ingenuidad) que le convierte en víctima propicia para que los muchos desalmados con los que se ha cruzado a lo largo de su vida le manipulen a su antojo. La lista de malnacidos que le han hecho la vida imposible la encabeza, por méritos propios, su propio padre, aunque Benjamin Linus está dándolo todo para ocupar el puesto de honor.
Por mucho que en todo este tiempo nos haya sacado a veces de quicio, creo que su background justifica sobradamente sus desesperados intentos por encontrar su lugar en el mundo, por hallar algo que compense o dé sentido al infierno por el que ha pasado hasta llegar a la isla. Aunque conocimos pronto a su padre (casi ninguno de los personajes de Perdidos tiene un padre no ya bueno, sino normal, pero este individuo es el peor de todos), que no quiso saber nada de él hasta que necesitó un riñón (le engatusó, le manipuló, le quitó el órgano y después desapareció), la gran incógnita en torno a Locke fue qué le había atado a una silla de ruedas. A mediados de la tercera temporada supimos que no había sido qué, sino quién, y una vez más la respuesta era su puñetero padre, que le tiró por la ventana desde un octavo piso.
Pero sobrevivió, y al balazo que le metió el siempre entrañable Ben, y a otras muchas zancadillas que la suerte, o el destino, han puesto en su camino. Por eso era un misterio su muerte (ya lo fue saber quién narices estaba en el ataúd), y aún más esa nota en el periódico que decía que se había quitado la vida. Algo no encajaba.
Por esa necesidad de saber, fuimos muchos los que esperamos ansiosos el séptimo episodio de esta quinta temporada desde que supimos que su título era La vida y muerte de Jeremy Bentham, un título muy explícito en esta serie tan poco dada a los anticipos en el que confirmé que la muerte de Bentham, o de Locke, fue culpa de Ben, que primero le ayudó a bajar del patíbulo y después le estranguló con el cable que había comprado para quitarse la vida.
Pero, como también predije, no fue ese el fin de John Locke. Ben le llevó a la isla y allí, como el padre de Jack (¿o quizás es sólo un fantasma?), volvió a la vida (por cierto, señores encargados de hacer las promos de los episodios: ver a Locke emerger de una capucha en la oscuridad de la noche es emocionante si lo ves en el episodio, no en una promo; a ver si controlamos mejor los espoilers). [El episodio de Jeremy Bentham se cerró, por cierto, con una de esas frases que sólo podemos escuchar en Perdidos (la de "recuerdo haber muerto" tampoco está mal): "Es el hombre que me mató".]
Y desde entonces no sabemos nada de él, y van ya tres episodios sin él, tres episodios centrados en las andanzas de los losties setenteros en Dharma (no es que no me gusten, es que prefiero la alternancia de personajes y escenarios). Creo que una resurrección es un motivo de peso para prestar algo de atención a un personaje, y no entiendo por qué le ignoran. Vale que el lote en el que ha caído (los supervivientes del segundo avión) no es a priori demasiado interesante (podrían habérselo llevado también a los 70), pero creo que su presencia y la del maldito Ben (no me creo que Sayid le haya matado; sería demasiado fácil) bien merecen unas cuantas secuencias. A ver qué pasa esta semana.
En El equipo A era Hannibal, en Star Wars Han Solo, en Friends Chandler, en Expediente X Mulder, en Star Trek Kirk y Spock (me movía entre uno y otro), en El ala oeste Toby Ziegler, en 30 Rock Jack Donaghy, en Battlestar Galactica Adama y en Perdidos siempre ha sido Locke.
Me gustó desde que apareció con su cofre de cuchillos (que parecía sacado de la teletienda) en la isla, me siguió gustando cuando demostró sus habilidades para el rastreo, la caza de animales y la ebanistería (aquella cuna que le talló a Claire), y me conquistó cuando supe que era suya la silla de ruedas que iba en el avión y que volvió a caminar cuando se estrelló en la isla.A lo largo de estos años hemos descubierto (y sufrido) su facilidad para la obsesión (primero la escotilla, después el puñetero botón, su necesidad de descubrir lo que pasaba en la isla, su creencia de que tiene una misión que cumplir en ella, su afición por volar cosas -la escotilla, una estación de Dharma, un submarino...-, su empeño por evitar que nadie saliese de allí y por llevarlos después de vuelta...) y cierta debilidad de carácter (o ingenuidad) que le convierte en víctima propicia para que los muchos desalmados con los que se ha cruzado a lo largo de su vida le manipulen a su antojo. La lista de malnacidos que le han hecho la vida imposible la encabeza, por méritos propios, su propio padre, aunque Benjamin Linus está dándolo todo para ocupar el puesto de honor.
Por mucho que en todo este tiempo nos haya sacado a veces de quicio, creo que su background justifica sobradamente sus desesperados intentos por encontrar su lugar en el mundo, por hallar algo que compense o dé sentido al infierno por el que ha pasado hasta llegar a la isla. Aunque conocimos pronto a su padre (casi ninguno de los personajes de Perdidos tiene un padre no ya bueno, sino normal, pero este individuo es el peor de todos), que no quiso saber nada de él hasta que necesitó un riñón (le engatusó, le manipuló, le quitó el órgano y después desapareció), la gran incógnita en torno a Locke fue qué le había atado a una silla de ruedas. A mediados de la tercera temporada supimos que no había sido qué, sino quién, y una vez más la respuesta era su puñetero padre, que le tiró por la ventana desde un octavo piso.
Pero sobrevivió, y al balazo que le metió el siempre entrañable Ben, y a otras muchas zancadillas que la suerte, o el destino, han puesto en su camino. Por eso era un misterio su muerte (ya lo fue saber quién narices estaba en el ataúd), y aún más esa nota en el periódico que decía que se había quitado la vida. Algo no encajaba.
Por esa necesidad de saber, fuimos muchos los que esperamos ansiosos el séptimo episodio de esta quinta temporada desde que supimos que su título era La vida y muerte de Jeremy Bentham, un título muy explícito en esta serie tan poco dada a los anticipos en el que confirmé que la muerte de Bentham, o de Locke, fue culpa de Ben, que primero le ayudó a bajar del patíbulo y después le estranguló con el cable que había comprado para quitarse la vida.
Pero, como también predije, no fue ese el fin de John Locke. Ben le llevó a la isla y allí, como el padre de Jack (¿o quizás es sólo un fantasma?), volvió a la vida (por cierto, señores encargados de hacer las promos de los episodios: ver a Locke emerger de una capucha en la oscuridad de la noche es emocionante si lo ves en el episodio, no en una promo; a ver si controlamos mejor los espoilers). [El episodio de Jeremy Bentham se cerró, por cierto, con una de esas frases que sólo podemos escuchar en Perdidos (la de "recuerdo haber muerto" tampoco está mal): "Es el hombre que me mató".]Y desde entonces no sabemos nada de él, y van ya tres episodios sin él, tres episodios centrados en las andanzas de los losties setenteros en Dharma (no es que no me gusten, es que prefiero la alternancia de personajes y escenarios). Creo que una resurrección es un motivo de peso para prestar algo de atención a un personaje, y no entiendo por qué le ignoran. Vale que el lote en el que ha caído (los supervivientes del segundo avión) no es a priori demasiado interesante (podrían habérselo llevado también a los 70), pero creo que su presencia y la del maldito Ben (no me creo que Sayid le haya matado; sería demasiado fácil) bien merecen unas cuantas secuencias. A ver qué pasa esta semana.
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