domingo, 28 de junio de 2009

There we go

Desconozco cuántos de los lectores que nos honran con sus visitas se pasean también por San Eustaquio, así que, aunque ya lo dije allí, contaré también por aquí que en unas doce horas salimos en avión para Barcelona, donde nos quedaremos toda la semana y asistiremos el jueves (no pillamos entradas para el del martes) a un concierto de los señores del vídeo, unos irlandeses que, al parecer, no tocan nada mal.



Espero que no nos echéis demasiado de menos. Nos vemos a la vuelta.

jueves, 25 de junio de 2009

Previously on 'Libros de Babel'

350 textos y, de nuevo, toca repasar los últimos 50, en los que ha habido cine, televisión, libros, mucho periodismo, alguna que otra cosa inclasificable y mucho Perdidos, aunque prometo que aquí no habrá espoilers, así que no os vayáis.

En el apartado literario, os pedimos consejos con motivo del Día del Libro, nos lamentamos del fallecimiento de Carlos Castilla del Pino, recordamos a sir Arthur Conan Doyle en el 150º aniversario de su nacimiento, hablamos de Revolutionary Road (del libro y de la película) y de distintos tipos de líderes a cuenta de la novela La agonía y el éxtasis.

En el bloque cinematográfico dejé rienda suelta a mi militancia trekkie (o trekker) con motivo del estreno del Star Trek de J. J. Abrams (que nos encantó), y os conté cosas sobre la serie y lo que ha sido de la tripulación del Enterprise en todos estos años.

Como dije al principio, en este tiempo hemos hablado bastante de periodismo, de errores curiosos, de ex compañeros a los que no les tengo ningún aprecio (tanto que hice una segunda parte), de la crisis en el sector y sus efectos, del cansancio en general y de que no siempre sobrevivan los mejores. Dejé también algunas perlas curiosas escuchadas en las redacciones, unas geniales y otras vergonzosas, y hablé de los buenos lectores y de los malos políticos.

Es habitual que la televisión aparezca mucho por aquí, y este periodo no ha sido una excepción. Hemos criticado (en dos ocasiones) a los programadores televisivos, o más bien a los que meten los bloques publicitarios donde les sale de las narices, y también a los que editan en DVD las series sin respetar la continuidad del formato inicialmente escogido, hemos hablado del gran Adama (si no habéis visto Battlestar Galactica, hacedlo), de Conan O'Brien (y de Lopera), de que nos gustaría que hiciesen un crossover House-Bones, del buen hacer de Neil Patrick Harris en los Tony, de Supervivientes, de los problemas de Alec Baldwin con los filipinos y, una vez más, de Perdidos, una secta en la que recientemente dimos la bienvenida a Al, que se está zampando la serie entera en un par de meses.

De Lost comentamos los espoilers que estaba soltando Cuatro en las promos que emitió antes siquiera de empezar a poner la serie, alabamos a quienes siguen a Locke hasta la muerte, hablamos de Jack, de los chistes galácticos de la quinta temporada, del parecido que mi marido cree que tengo con uno de los personajes y del discurrir de esta última tanda de episodios que hemos visto, que primero no me convencía (esto lo pongo en singular porque él no está de acuerdo conmigo), luego remontó y al final me volvió a cabrear, como el año pasado.

Además de todo eso, pusimos por aquí una curiosa pintada en un videoclub, agradecimos a Drea su felicitación y celebramos nuestro segundo aniversario, repasé algunos de los trabajos para los que no sirvo, hablamos del cuaderno de Pepiño, de (desafortunados) carteles electorales, nos metimos con la nueva ministra de Cultura (varias veces, de hecho), os enseñamos las peripecias sexuales de unos bolígrafos y nos sumamos al manifiesto Bloguear sin obligaciones.

martes, 23 de junio de 2009

"Seguir hasta la muerte a John Locke"

Ayer hablé de los distintos tipos de comentaristas que publican sus reflexiones en el periódico en el que trabajo. Justo después de terminar el post, vi un comentario nuevo en una entrevista que subí hace unos días y en la que Matthew Fox, de visita en España, hablaba (sin contar nada, claro) del final de Perdidos. La noticia recibió varias aportaciones de los lectores, alguna demasiado reveladora, que fue criticada por quienes escribieron después. Anoche, alguien apodado KUS los puso a todos en su sitio, con una frase tan genial que definitivamente me devuelve la fe en los lectores (mi marido me animó a que respetase su estilo y sus inquietudes artísticas, es decir, que lo dejase todo en mayúsculas y sin acentos, pero no he podido evitar ponerlo en cristiano):
No entiendo cómo los que escriben aquí se dicen fans y no han visto aún el final de la quinta temporada. ¿Es que acaso tenéis algo mejor que hacer que seguir hasta la muerte a John Locke?".

Los que pasáis por aquí ya sabéis mi respuesta.

Lectores en vías de extinción

Dejadme ser como vosotros y opinar escudado en el anonimato. Dejadme insultar sin talento, adoctrinar sin gracia (...) Tábanos de internet, porque pobláis la red y os multiplicáis, inundáis medios de todo signo con vuestros ácidos -o así los creéis- comentarios. Y esperáis, quietos, a que aquel que no piensa como vosotros aparezca para descuartizarlo. Siempre, como yo ahora, tras el cobarde velo del anonimato (...)

Es justo que yo también pueda -oh, guardianes de las esencias; oh, talibanes de la libertad-, con todo el énfasis del que soy capaz, llamaros aldeanos, incultos, irracionales, aves de rapiña; consideraros y definiros como parásitos. (...) Después podréis seguir con vuestra labor. Podréis seguir sublimando las carencias de vuestra vida, podréis compartir vuestro aburrimiento, vuestro mal empleado ocio, en vuestra innoble y frecuente labor de criticar al vecino. Y después, tras vuestro rostro y con vuestro nombre, en el mundo tangible, tragaréis quina y se os inflamará el páncreas, aunque siempre sabréis que al poco, y tras la pantalla, os espera ese formulario que permite ocultar la identidad y disparar hirientes balas de fogueo, oscuros y hediondos fuegos de artificio".

Petit et Perdu

La larguísima cita de arriba pertenece al texto Dejadme ser como vosotros, obra del autor antes conocido como Petit et Perdu, publicada en un blog ahora fuera de servicio y hábilmente rescatada, por su interés, de las catacumbas del Google Reader (como hice con otro de sus artículos no hace mucho; entonces no protestó, así que insisto en mi descarado expolio arqueológico). El texto iba dirigido a la especie dominante en el ecosistema de los comentarios del periódico en el que entonces ambos trabajábamos: individuos airados que despotrican sin cesar y sin provocación previa contra casi todo y que nada aportan, salvo ruido (y, en ocasiones, ganas de cerrar los comentarios o directamente irme a casa, visto el nivel de mis clientes).

Hay algunos que tienen tanto arte que son capaces de alegrarte la tarde y otros que te hacen reír pero no precisamente por su ingenio; los hay que te llaman por teléfono a pesar de que por su obcecación uno diría que son sordos y también están, aunque por desgracia son una especie en extinción, los que te avisan (sin insultarte de paso, algo de agradecer) de que te has equivocado.

Ya digo que no es algo habitual, y lo es aún menos que dos comentaristas de este tipo coincidan la misma tarde, pero ocurrió el pasado domingo. Uno de ellos me alertaba de un error en esta previa de Wimbledon, enviada por la agencia DPA, que inicialmente decía que si Roger Federer volvía a ganar este año (hasta ahora lo ha hecho cinco veces) batiría todos los récords del torneo. Y, como enseguida comprobé, no era así (Renshaw y Sampras lo han hecho en siete ocasiones).

Pero el segundo aviso es de nota. El sábado llegó un teletipo, de Efe, que decía que Pau Gasol había garantizado en una entrevista en la televisión de EEUU tras ganar la NBA que jugaría con España el Eurobasket. Y, claro, lo publiqué (al igual que otros muchos medios, aunque no sirva de consuelo). Al día siguiente entró otra pieza, también de Efe, titulada Gasol matiza sus declaraciones y que reproducía un comunicado publicado por el jugador en su web. Poco después de haber sacado la noticia a portada, llegó un comentario que avisaba de que "los periodistas no tradujeron bien sus palabras originales" y me remitía a Malaprensa, donde confirmé que, en efecto, Efe se había columpiado con la pieza que mandó el sábado. Gasol no tenía nada que matizar, porque el error no había sido suyo, sino de la agencia, aunque en el teletipo del domingo no había ni rastro de todo eso (sí lo hubo en la versión posterior que publiqué de la noticia).

A ambos les agradecí en la web sus correcciones, y también entoné el mea culpa en el post de Malaprensa, donde mi comentario ha recibido respuestas como "me ha devuelto la esperanza en la profesión periodística" o "el lector que la avisó me devuelve la esperanza en los lectores". Sin duda, me quedo con la segunda.

domingo, 21 de junio de 2009

Políticos y periodistas

Érase una vez un político que ocupaba un alto cargo en la Administración. Unos días antes de celebrar una reunión decisiva para el futuro de un proyecto en el que participaba su departamento, llamó a uno de los periódicos de la ciudad en la que se celebraba la reunión para ofrecerle una entrevista (los altos cargos ofrecen o conceden entrevistas, y esos ofrecimientos o concesiones rara vez coinciden con las peticiones de los periodistas; por mucho que se hable de la independencia de la prensa o que los políticos alardeen de su transparencia -como lo hace el protagonista de esta historia-, lo cierto es que estos últimos son los que mandan, también en sus relaciones con los medios, y rehúyen siempre que pueden el contacto con periodistas, sobre todo si en el horizonte hay posibles preguntas comprometidas).

El periódico aceptó la entrevista, que no era cara a cara, ni siquiera por teléfono, sino por cuestionario, es decir, una no entrevista. Como he dicho más arriba, los políticos mandan e imponen sus condiciones. Uno de los redactores preparó un cuestionario y lo envió, y ahí empezaron los problemas.

Al político en cuestión no le habían gustado las preguntas, que apenas mencionaban su importante proyecto y se centraban en los temas candentes que afectaban en ese momento a su departamento (unos cuantos, además), y exigió, a través de su jefe de prensa (los políticos no son los que llaman, tienen a un ejército de lacayos para hacerlo), un cuestionario nuevo. El periodista lo modificó, pidió ayuda a una compañera de otra sección experta en el proyecto, lo envió a sus jefes para que lo revisaran y lo volvió a enviar.

Entonces protestaron porque eran demasiadas preguntas y por el tono general de todas ellas (en las antípodas de, imagino, el servilismo a que el político está acostumbrado). A estas alturas el periodista estaba más que harto y básicamente le dijo a su interlocutor que hiciese lo que quisiera con aquello. Y eso fue lo que hizo el político. Contestó a las preguntas sobre su proyecto y a aquellas otras que le gustaban y borró todas las demás. Evidentemente el redactor montó en cólera, porque aquello no era ni de lejos su entrevista, y trasladó su malestar a sus jefes y al responsable de prensa del político.

Pero no importó demasiado. Lejos de rectificar o suavizar las cosas, el alto cargo, a través de su lacayo, exigió ver la entrevista antes de que saliese publicada, y no sólo eso, sino que la editó, cambiando párrafos de sitio, añadiendo cosas, quitando otras (como la frase que indicaba que no hubo conversación entre entrevistador y entrevistado, sino un cuestionario; una muestra de que él también sabía que los cuestionarios no son entrevistas) y reescribiendo el titular, hasta que la entrevista fuese lo que quería: dos páginas de propaganda.

Y eso es lo que ha salido publicado, dos páginas de basura que avergüenzan a quien ha tenido que firmarlas y que deberían avergonzar a toda la profesión y también a los dueños y dirigentes de los medios, a los que a menudo se les olvida que sus clientes son los lectores, no los políticos, porque los políticos no compran periódicos.

viernes, 19 de junio de 2009

Sin obligaciones

Porque está bien decir sólo lo que tienes que decir. Si eso constituye un post largo, bien. Corto, bien. Frecuente, bien. Poco frecuente, bien".

El de arriba es uno de los puntos de una especie de manifiesto titulado Bloguear sin obligaciones, firmado por Tartx (que también ha hecho unos botones que cualquiera puede poner donde le apetezca) y que La navaja en el ojo amablemente ha recomendado y traducido en su blog (gracias), así que allí os remito si queréis leerlo completo.

PD: Tarx es autora de ilustraciones como esta (que además vende).

jueves, 18 de junio de 2009

Líderes

Lo estuve buscando mucho tiempo sin éxito y al final lo conseguí gracias a la colección de novelas históricas que sacó hace unos años El País. No conocí La agonía y el éxtasis, la biografía novelada de Miguel Ángel que escribió Irving Stone, hasta que vi la película casi homónima (en español la agonía dio paso al tormento), El tormento y el éxtasis, centrada en la rivalidad entre el artista florentino y el papa Julio II con la Capilla Sixtina y la tumba del pontífice (con el Moisés) como telón de fondo. El siempre fabuloso Charlton Heston era Miguel Ángel y el no menos fabuloso Rex Harrison el pontífice. No vi la película hasta hace unos años, recomendada, como tantas otras cosas (todas buenas), por mi marido, y me gustó tanto que quise hacerme con el libro, que unas semanas atrás me decidí al fin a coger.

La biografía/novela es un poco pesada (aún no la he terminado; voy más o menos por la mitad). No comienza con la lucha entre Miguel Ángel y Julio II (no he llegado todavía a eso), sino cuando el artista tenía unos 13 años y daba sus primeros pasos en las artes, primero en la pintura y más tarde en la escultura. Pero la historia, al menos como está contada, no tiene garra alguna. El autor se deleita en descripciones y técnicas y lo que le pasa a Miguel Ángel está contado de manera casi tangencial. A mí me gustan las historias, y que se pase páginas y páginas describiendo la decoración de un salón, las cualidades de un bloque de mármol, los edificios y plazas por los que pasea el artista (aunque sean los de Florencia) o que mencione ristras de personajes de la época de los que en las páginas posteriores no se vuelve a saber nada me aburre, sinceramente. Como digo, no sé si la cosa se animará después (hasta ahora sólo ha esculpido la Piedad y anoche lo dejé inmerso en el David), pero por ahora los pasajes más interesantes son los que narran lo que pasaba en aquel tiempo en Roma, sometida por aquel entonces a los desmanes de los Borgia, y, sobre todo, en Florencia.

La historia de La agonía y el éxtasis comienza con Lorenzo de Medici, El Magnífico, rigiendo los destinos de la ciudad toscana, en aquel tiempo la capital mundial de las artes y el humanismo, con su taller de escultura, su Academia Platónica (reedición de la de Atenas) y su abundante colección de obras de arte, unas antiguas y otras creadas por los artistas a los que apadrinaba. Todo eso cambió con la irrupción en escena de Savonarola, un incendiario fraile que buscaba desde su púlpito arrojar a los Medici de Florencia y desterrar todo lo terrenal, como los lujos o las expresiones artísticas inmorales.

Fueron muchos los que se rindieron a la radical retórica de Savonarola, pero Lorenzo consiguió mantenerlos a raya, al menos hasta que un ataque de gota acabó con él y dejó su herencia, la de los Medici y el esplendor de Florencia en manos de su hijo Piero, crápula, déspota e irrespetuoso tanto con su legado como con la propia ciudad. Allí donde Lorenzo había triunfado, logrando la paz social, gobernando sin gobernar (la política quedaba en manos de otros pero era Lorenzo el que la hacía funcionar y el que renovaba y cuidaba las alianzas con sus vecinos) y enriqueciendo el patrimonio arquitectónico y artístico florentino, Piero fracasó estrepitosamente, tanto que él y su familia fueron desterrados de Florencia y los suntuosos palacios de los Medici saqueados y la mayor parte de sus valiosas obras de arte destruidas por la masa enfervorecida que, ya sin El Magnífico, se entregó a las soflamas de Savonarola.

El monje acabaría cayendo, quemado en una pira en la Signoria, pero Piero nunca lograría recuperar Florencia ni restaurar el prestigio de su familia, sencillamente porque no era como su padre. Aunque hay muchos que no tienen más remedio que asumir un liderazgo que nunca quisieron, los grandes líderes, como Lorenzo, han nacido para serlo, para guiar e iluminar a aquellos que les siguen. Pero hay otros que, como Piero, simplemente quieren poder, sin importarles si saben o no qué hacer con él, sólo por el mero placer de decirles a los demás lo que tienen que hacer.

lunes, 15 de junio de 2009

Perlas del periodismo (IV)

La NBA la gana todos los años alguien". (*)

Un 'jefe', justificando su reticencia a poner en la portada del
periódico a Pau Gasol, el primer español que gana la NBA.

(*) Por esa regla de tres, no deberíamos publicar noticias sobre campeonatos deportivos, ni certámenes o premios culturales, ni siquiera las elecciones, porque siempre gana alguien...

Otras perlas.

sábado, 13 de junio de 2009

Bolígrafos lujuriosos

A través de este post de Mal día para dejar de fumar, sitio que recomiendo encarecidamente, he conocido este otro (que por supuesto también recomiendo), Nimias cosas mínimas, que Pesimistas existenciales define como "un interesante y sencillo blog de humor blanco" y que acabo de añadir a mi lista de lecturas (o más bien visitas, porque la mayoría de los posts son fotos comentadas; eso sí, con muchísimo arte). Pero lo primero que he visto de Nimias cosas mínimas no ha sido una foto, sino este vídeo, obra de Álvaro C. y titulado SEx:

SEx from Alvaro C on Vimeo.



Si el anterior os ha gustado, puede que queráis ver este otro, LOVe, también del mismo autor:

LOVe from Alvaro C on Vimeo.

viernes, 12 de junio de 2009

Otro candidato para los Oscar

Con el jaleo cotidiano a menudo se me acumulan los feeds, y hasta anoche no leí este post de la Chica de la Tele sobre los Tony (unos galardones que habitualmente paso por alto por aquello de que nunca conozco demasiado a los candidatos), presentados este año por Neil Patrick Harris, ex médico precoz, Barney en How I met your mother y magnífico Doctor Horrible. (Si no habéis visto aún la fabulosa miniserie de Joss Whedon, podéis hacerlo aquí, con subtítulos y todo, aunque os dejo el primer capítulo).

Dr. Horrible's Sing-Along Blog - Act I (Spanish Subs) from enriquesanz on Vimeo.


El caso es que Neil Patrick Harris ha sido el encargado de presentar este año los Tony, un evento en el que no hace mucho se lució Hugh Jackman con una ceremonia que fue su pasaporte para presentar este año los Oscar. La Chica de la Tele reflexiona sobre las claves para que una gala de este tipo sea entretenida y amena para los espectadores y, aunque hay muchas variables, la esencia, como dice, es que funcionen el presentador y el guión y que haya un punto de originalidad, como ha ocurrido este año en los premios de la Academia de Hollywood. En su día comenté lo mucho que nos gustó Hugh Jackman, pero si el año que viene el señor Lobezno está ocupado, después de ver este vídeo tengo claro a quién deberían llamar:



PD: Este muchacho lleva años pidiendo a gritos un Emmy, Globo de Oro o lo que sea. Ya es hora de que se lo vayan dando.

jueves, 11 de junio de 2009

La realidad y el deseo

Para unos es cuando acabas los estudios y empiezas a trabajar. Para otros, cuando te vas de casa de tus padres, solo o acompañado, y hay quien dice que no es hasta que tienes hijos cuando se puede decir que has crecido, que ya eres mayor. Al igual que no creo en las fronteras impuestas por el calendario (que cada 1 de enero empiece un nuevo ciclo, por ejemplo), tampoco creo que los 18 años marquen la mayoría de edad ni que la edad adulta empiece en el momento en que sacas tu última caja de libros de casa de tus padres para llevártela a la tuya. Como casi todo, pienso que es más bien un proceso en el que, entre otras cosas, los sueños van cediendo progresivamente terreno ante la realidad.

De esa lucha entre los sueños y la realidad, de la madurez y de personas empeñadas en no ser como los demás, trata Revolutionary Road, una novela de Richard Yates llevada al cine (en una adaptación bastante fiel) hace unos meses por Sam Mendes. Aunque no era candidata a los premios de la Academia de Hollywood (Kate Winslet sí se llevó un Globo de Oro a la Mejor Actriz Dramática por su papel en ella), Revolutionary Road formaba inicialmente parte de mi semana de los Oscar, pero me compré la novela y la aparqué hasta que terminé de leerla.

Leonardo DiCaprio y Kate Winslet son Frank y April Wheeler, dos jóvenes estadounidenses de los años 50, idealistas y con grandes proyectos vitales a los que un inesperado embarazo arroja de pronto a las zarpas de la realidad. Frank y April se casan, tienen a su hijo, luego a otro, y se mudan a una casita en las afueras de Nueva York. April deja a un lado su sueño de dedicarse a la interpretación y Frank los suyos, principalmente el de no repetir los pasos de su padre (acaba trabajando en la misma empresa que él).

Sin embargo, Frank y April no son como las demás familias que viven en su vecindario, ni ella es una ama de casa más, ni él uno de tantos miles de oficinistas que se hacinan a diario en los trenes de camino a su cubículo en Manhattan. Ellos son especiales, mejores que los demás, superiores. O eso creen. En realidad no son tan diferentes, por mucho que se empeñen en serlo, en mirar por encima del hombro la vulgaridad que les rodea. Un día deciden escapar de todo eso y huir a París, con sus niños y sus sueños para ser quienes siempre han querido realmente ser, aunque ninguno de los dos tenga muy claro quién quiere ser.

Aunque nunca llegarán a hacer ese viaje (no daré más detalles), el tiempo en que sí iban a marcharse, en el que planean cómo abandonar su vida, es el único periodo en toda la historia (aparte de la época en la que se conocieron y enamoraron) en el que se les ve vivos, más que meros espectros, lo que da una idea de lo poco que les gusta su vida real, por más que ninguno de los dos haga nada por cambiarla (irse a París no es un cambio, es una fuga).

Luis Cernuda escribió hace ya muchos años sobre el conflicto entre La realidad y el deseo, y en él viven los Wheeler, pero no sólo ellos, también muchos eternos adolescentes (algunos de ellos padres de familia, como se suele decir) obsesionados con vivir al día y disfrutar (o al menos lo que ellos entienden por disfrutar) al máximo, como si no existiese un mañana. Pero existe un mañana, y un pasado mañana, y saberlo, ser consciente de ello, no es una renuncia, ni conformismo, sino mera adaptación. No creo que haya que olvidar los sueños, sino sólo saber distinguir los que son posibles de los que no lo son. Tampoco creo que vivir en la realidad suponga una derrota. Al menos no tiene por qué serlo.

PD (I): Iba a enlazar aquí el post que sobre la película escribió Petit et Perdu en La Casa de Nieve, pero por ahora (espero que sea sólo por ahora) ha cerrado sus puertas, aún no sabe si para reformarla o para mudarse a otro lugar, así que me permito pegar aquí parte del texto en cuestión, rescatado del Reader (espero que no le importe).
Simplemente, la historia me fascinó. Cruda y humana, la lenta decadencia de Frank y April, la confrontación de deseo y sentido práctico -o pacato-, de expectativa y realidad, explican la falsedad que se oculta en el juego previo de la seducción –“Eres la persona más prometedora que he conocido nunca”-, de la que nos dejamos llevar. Lejos de ser meros adjetivos llevados a la pantalla, cada personaje está lleno de matices que forman una identidad consecuente, que puede entenderse dentro de un razonamiento desesperado. Su propio conflicto interno –aceptar su realidad, asumirla como una suerte de pax personal y renunciar a lo que ya fue imposible-, lentamente, se inocula en su relación, en el matrimonio de Frank y April. Esa historia dramática, ese antisueño americano, no es más que el punto de inflexión que todos, necesariamente, cruzaremos en algún momento de nuestra existencia. Ese día en la que nuestros sueños, aspiraciones o deseos se convierten en imposibles. Esa hora en la que no queda más que valorar qué hemos hecho, qué tenemos, y acompasar nuestra existencia a ese bagaje. Ese momento en el que no queda más que decir adiós a lo que quisimos ser y ser consecuentes con lo que somos".

PD (II): Hay una especie de plegaria que he visto en multitud de series y películas y que hasta ahora no sabía de dónde procedía. Su autor es el teólogo norteamericano Reinhold Niebuhr y tiene bastante que ver con algunas de las cosas de las que hablo más arriba:
Señor, dame la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las cosas que puedo cambiar y sabiduría para poder diferenciarlas".

lunes, 8 de junio de 2009

Perlas del periodismo (III)

Todavía no sabemos que hay que escribir para que lo lea la gente, no para gustarse mucho uno".
El jefe de Cierre de mi periódico,
cansado de incorrecciones preciosistas

Otras perlas:

-Indignación
-Perlas del periodismo (I)
-Perlas del periodismo (II)

domingo, 7 de junio de 2009

Conan O'Brien, Hitler y Lopera

[Un lote videográfico con algo de retraso]

Conan O'Brien es desde la semana pasada el presentador del mítico The Tonight Show, un reto para el que se ha preparado a fondo y hasta ha viajado corriendo, literalmente, de costa a costa (su anterior programa se emitía desde Nueva York y el actual desde Los Ángeles), o así lo cuenta en el vídeo que sirve de introducción a su nueva etapa al frente del programa que hasta ahora presentaba Jay Leno. En este enlace tenéis, por si os interesa, una reseña histórica del legendario espacio, que nació en los años 50 y tuvo durante 30 años el rostro de Johnny Carson, y a continuación el vídeo con que O'Brien debutaba al frente de The Tonight Show.



En los últimos días he descubierto que varias personas, con una indecente cantidad de tiempo libre (qué envidia), han hecho su propia versión (subtitulándola a placer) de una de las secuencias de El hundimiento (no he visto la película, pero deduzco que es el momento en que sus generales le dicen a Hitler que están perdiendo la guerra). Hay distintas variaciones, como una en la que al Führer le cancelan la cuenta de Xbox Live, otra en la que se entera de lo que han hecho con la película de Dragonball, que le han plagiado sus ideas para videojuegos, que han cambiado World of Warcraft, que se ha caído Twitter, le han baneado en la Wikipedia, le han robado el coche o, en una pirueta cómica, que alguien está jugando con los subtítulos y que se ha convertido en un chiste en YouTube. La tontería es casi infinita, pero creo que mi favorito, porque fue el primero que vi y sobre todo por la cercanía (un abrazo a todos los béticos), es este en el que Hitler se convierte en Lopera y la secuencia en la comunicación oficial al presidente de que su equipo ha bajado a Segunda, pese a que "ganaron en casa de los palanganas":

lunes, 1 de junio de 2009

'Crossover House-Bones'

No es una noticia, sino un deseo, que parte de que tanto House como Bones se emiten en la misma cadena (Fox), que House necesita (probablemente más que nunca) un buen psiquiatra y que en el FBI tienen a uno excelente, el doctor Gordon Wyatt al que interpreta Stephen Fry. Además, el encuentro podría, aparte de reunir a Hugh Laurie y Fry (un lujo), proporcionarnos alguna secuencia tan absurda como esta, tomada de A bit of Fry and Laurie:



Una somera búsqueda desvela que la idea no sólo se me ha ocurrido a mí...