Hace dos semanas, la noticia más vista y más comentada de la semana en el periódico en el que trabajo fue 'Gran Hermano' expulsa a Arturo tras una pelea. La semana pasada el vencedor (por goleada) fue el ya famoso dedazo de José María Aznar. Esta semana el lugar más alto del podio lo ocupa el show de John Cobra en Eurovisión.
No voy a entrar a criticar las preferencias televisivas de los lectores de mi periódico (cada cual es libre de perder el tiempo como le dé la gana) ni a comentar el gesto del ex presidente del Gobierno (por un lado, creo que no es más que una anécdota convertida por los medios de comunicación -el mío incluido- en un estúpido debate nacional -lo que no quita para que fuese una barbaridad-; por otro, me parece curioso que chicos de 18-20 años insulten a una persona por algo que ocurrió hace seis, una protesta casi tan anacrónica como si yo me manifestase contra el franquismo -algo moralmente válido pero, en el fondo, fuera de lugar-; esta última frase probablemente me valdría algunos de los piropos que recibió Aznar, pero la verdad es que me da lo mismo).
Desde el respeto a los gustos televisivos y preferencias políticas de cada uno, sí voy a señalar un par de cosas a la luz del éxito de dichas noticias o temas (porque sus correspondientes resacas también fueron muy populares) y a la calidad de algunos de esos textos (algunos eran teletipos razonablemente editados; otros, teletipos pegados tal cual, y otros apenas un par de párrafos inspirados por la web de Telecinco -este último es obra mía; mi jefe me pidió que metiese el tema del tal Arturo, del que no sabía nada (ni ganas de saberlo), así que tuve que salir del paso como pude):
-Los comentaristas no suelen leerse las noticias que comentan. Normalmente les basta con el titular, un trozo del titular o simplemente la persona que protagoniza la noticia (si pones Aznar cura el cáncer la gente entrará para ponerlo a parir y/o defenderlo de quienes le ponen a parir, sin más) para lanzarse a vociferar (porque el 80-90 por ciento de los comentarios que tengo que leer cada día son gritos).
-Lo importante y lo interesante no siempre coinciden (sobre todo en un medio digital).
-Basándome en la calidad de los comentarios puedo asegurar, sin temor a equivocarme, que eso que llaman periodismo ciudadano es inviable en el medio en el que trabajo.
-Nuestros lectores no van a pagar por (mal)leer periódicos. No porque lo puedan seguir consiguiendo gratis por otros medios, sino porque no merece la pena pagar por lo que les interesa. ¿Podríamos hacer otras cosas por las que sí mereciese la pena pagar? Sí, y de vez en cuando las hacemos. Y no las lee nadie. En otros medios tal vez funcione, pero en éste, no.
-Esta realidad es deprimente. Como lectora, porque todo ese ruido me priva de poder leer cosas que sí me interesan. Lo de la labor social de los medios es una entelequia, y lo del equilibrio entre formar, informar y entretener otra aún mayor. Paulatinamente los medios irán dejando de ofrecer cosas que leer (ya han empezado a hacerlo) para publicar solamente imanes de hoygans. Como periodista el panorama no es mucho mejor, porque sé que me iré convirtiendo (ya he empezado a hacerlo, en realidad) en una alimentadora de fieras que tendrá que dejar de lado las historias importantes e interesantes (no para los hoygans, sino para la gente normal, para gente como yo) para limitarme a buscar carnaza. Y yo no me alisté para esto.