Como ya dije cuando hablé de Prince of Persia, esta prefería verla en versión original, y así me la proporcionó Contradictorio, al que no sólo no le molesta (al menos a mí no se me queja; quizás sufra en silencio...) que tenga una lista de hombres de interés, sino que encima me proporciona material audiovisual sobre ellos. Sí, Colin Firth está en esa lista. Bastante arriba.
Por si alguien no conoce El retrato de Dorian Gray, resumo la novela de Oscar Wilde, que cuenta la historia de un joven, Dorian Gray, al que su amigo pintor Basil Hallward pinta un retrato que considera la esencia de su arte y que en realidad es una muda rendición ante la arrebatadora belleza del joven. En casa de Basil, Dorian conoce a lord Henry Wotton, un hedonista (más de palabras que de hechos) que le instruye sobre la importancia que, a su juicio, tienen la belleza y la juventud, dos dones que ahora posee el joven pero que, le advierte, le abandonarán. Por eso le urge a aprovecharlos y a satisfacer cuanto le dicten sus sentidos y sus deseos. En ese momento, Dorian desea ser joven y bello para siempre, tan joven y bello como el retrato de Basil. Y lo consigue. Dorian permanece joven y bello a lo largo del tiempo, sin que los años ni su progresiva degeneración moral hagan mella en su rostro. Es su retrato el que irá envejeciendo y deformándose hasta convertirse en una abominación, fiel reflejo del alma de Dorian Gray.
No soy una purista. Salvo en casos concretos de veneración de una determinada obra literaria, no me importa que al llevarlas a la pantalla se cambien, añadan o supriman detalles, personajes o tramas, e incluso que se altere (pero no traicione) el espíritu de dicha obra, siempre y cuando el resultado fílmico lo merezca. Si la película me gusta, no me importa nada de eso.
Pero el problema de la versión de Oliver Parker no es que cambie algunos personajes, ni que suavice el de Wotton (Colin Firth) y endurezca el de Dorian (Ben Barnes), ni que atribuya al primero la resolución del drama en lugar de al propio Gray, ni siquiera que explicite la pasión de Basil por el joven -que estaba en el subtexto de la novela pero no en sus palabras; y aun así bastantes problemas tuvo Wilde con ella-, sino que el conjunto es gélido, desigual y sin ritmo y en ningún momento hace, al menos en mi caso, que te importe nada de lo que te están contando. No se entiende el repentino y radical cambio de personalidad del protagonista, materializado en un par de minutos, porque las escasas palabras que Wotton le dirige no habrían convencido a nadie ni para comprarle una enciclopedia. Y si no es creíble su caída, mucho menos su redención, como tampoco lo es casi nada de lo que aparece en la cinta. El retrato de Dorian Gray no es una comedia universitaria sobre las andanzas sexuales de un joven (ni una peli de terror, como parecen insinuar por momentos el tráiler e incluso la desafortunada -y abundante- banda sonora), sino el drama de un joven ingenuo que se deja corromper por un seductor Mefistófeles sin prever que algún día tendrá que pagar por su pacto con el Diablo. Y nada de eso hay en esta pelicula.
Otras mini-reseñas de pelis
miércoles, 30 de junio de 2010
martes, 29 de junio de 2010
Mini-reseñas de pelis: 'Prince of Persia'
Prince of Persia (¿alguien sabe por qué no se le ha puesto directamente Príncipe de Persia? Porque este es uno de esos casos de conservación del idioma original que no comprendo. Para una vez que hay una traducción clara...) la vi en el cine, en una sesión golfa, con mi padre y mi hermano (hacía como siete u ocho meses que no iba al cine, varios años -puede que otros siete u ocho- que no lo hacía en una sesión golfa y directamente no recuerdo cuándo fue la última vez que fui con mi familia -entonces estaba también mi madre-). La elección de la película fue más por eliminación que por otra cosa. Las opciones planteadas por mi hermano, líder de la excursión, eran la susodicha, Robin Hood y Dorian Gray. Esta última la tenía en casa y prefería verla en versión original (algo que en aquel momento era inviable) y de ningún modo iba a ver Gladiator de los Bosques la versión de Ridley Scott de Robin Hood (ya tenemos la de Errol Flynn y la de Kevin Costner -cada una en su estilo-, y hasta Robin y Marian; ¿era necesario hacer otra más?).
Y por eliminación nos metimos a ver Prince of Persia. Una vez más me planté ante una película sin saber muy bien de qué iba la cosa (conocía el videojuego, aunque nunca he jugado, y que Jake Gyllenhaal se había metido en un gimnasio y se había dejado el pelo largo, pero nada más). Y el primer impacto fue encontrarme a Richard Coyle (uno de los de Coupling, probablemente el más pirado, aunque ninguno anda muy allá) en el papel de príncipe y futuro rey de Persia:
A pesar de que algunas secuencias puntuales me resultaron un poco largas, es una película de aventuras la mar de entretenida, con una historia interesante (quienes sí conocen los videojuegos dicen que se han dejado por el camino buena parte de la carga mitológica de la historia, aunque a mí me gustó lo que vi) y unos personajes solventes, especialmente la pareja protagonista, que funciona bastante bien, y el de Alfred Molina y sus avestruces (Ben Kingsley está un poco pasado para mi gusto, aunque tampoco sé si se basa en el videojuego o si es culpa del director, Mike Newell).
No es La momia de Stephen Sommers (ni ningún clásico, por eso menciono un título cercano en el tiempo, el estilo y el espíritu), pero creo que Prince of Persia podría encuadrarse en la misma categoría, la del cine de aventuras que no confunde entretener con tomar al espectador por tonto.
PD: Acabo de ver que en el tráiler (que tampoco había visto) destripan la historia de la daga (y la de los Hassesins -¿se escribe así?-). El que lo ha hecho es idiota.
Más mini-reseñas de pelis
Y por eliminación nos metimos a ver Prince of Persia. Una vez más me planté ante una película sin saber muy bien de qué iba la cosa (conocía el videojuego, aunque nunca he jugado, y que Jake Gyllenhaal se había metido en un gimnasio y se había dejado el pelo largo, pero nada más). Y el primer impacto fue encontrarme a Richard Coyle (uno de los de Coupling, probablemente el más pirado, aunque ninguno anda muy allá) en el papel de príncipe y futuro rey de Persia:
A pesar de que algunas secuencias puntuales me resultaron un poco largas, es una película de aventuras la mar de entretenida, con una historia interesante (quienes sí conocen los videojuegos dicen que se han dejado por el camino buena parte de la carga mitológica de la historia, aunque a mí me gustó lo que vi) y unos personajes solventes, especialmente la pareja protagonista, que funciona bastante bien, y el de Alfred Molina y sus avestruces (Ben Kingsley está un poco pasado para mi gusto, aunque tampoco sé si se basa en el videojuego o si es culpa del director, Mike Newell).
No es La momia de Stephen Sommers (ni ningún clásico, por eso menciono un título cercano en el tiempo, el estilo y el espíritu), pero creo que Prince of Persia podría encuadrarse en la misma categoría, la del cine de aventuras que no confunde entretener con tomar al espectador por tonto.
PD: Acabo de ver que en el tráiler (que tampoco había visto) destripan la historia de la daga (y la de los Hassesins -¿se escribe así?-). El que lo ha hecho es idiota.
Más mini-reseñas de pelis
Temas:
cine,
mini-reseñas de pelis
lunes, 28 de junio de 2010
Mini-reseñas de pelis: 'Legión'
[Cuarta mini-reseña ya. Creo que podemos decir que ha nacido una serie. Aquí están las anteriores]
Dios se ha cansado del ser humano y, como ha perdido el recibo para devolver a la que antaño fue su criatura favorita, ha decidido exterminarla. Y punto. Para ello ha enviado a la Tierra a sus ejércitos de ángeles, comandados por el Arcángel San Gabriel (Kevin Durand, el Keamy de Lost), que de anunciar nacimientos ha pasado a ser el heraldo (o más bien el brazo ejecutor) del Apocalipsis. Pero a la Humanidad le queda una esperanza, la de un niño a punto de nacer y cuya llegada tratarán de impedir a toda costa los sanguinarios ángeles. Y para que esa llama de esperanza no se extinga está otro arcángel, Miguel (Paul Bettany) -Capitán de los Ejércitos del Señor y vencedor de Lucifer; pedazo de currículum-, al que la crueldad del plan divino lleva a la deserción (corte de alas mediante) y a luchar junto a la madre del niño que está en camino y al resto de seres humanos cuyos destinos se cruzan en una estación de servicio en medio de ninguna parte.
Legión también la vimos en casa, al día siguiente que Kick-Ass, y no sé si por comparación, porque su duración es más razonable o simplemente porque es muy entretenida, pero nos gustó. No es una obra maestra que te cambie la vida, y tampoco pretende serlo. Es una modesta película de acción, con notas de terror (en algunos momentos me asustaron los poseídos por los ángeles, especialmente la vieja que se ve en el tráiler) y unos toques bíblicos que a mí siempre me gustan (sobre todo si están bien aliñados y tienen sentido en la historia, como es el caso). Y además Paul Bettany está estupendo, aunque eso suele pasarle.
Dios se ha cansado del ser humano y, como ha perdido el recibo para devolver a la que antaño fue su criatura favorita, ha decidido exterminarla. Y punto. Para ello ha enviado a la Tierra a sus ejércitos de ángeles, comandados por el Arcángel San Gabriel (Kevin Durand, el Keamy de Lost), que de anunciar nacimientos ha pasado a ser el heraldo (o más bien el brazo ejecutor) del Apocalipsis. Pero a la Humanidad le queda una esperanza, la de un niño a punto de nacer y cuya llegada tratarán de impedir a toda costa los sanguinarios ángeles. Y para que esa llama de esperanza no se extinga está otro arcángel, Miguel (Paul Bettany) -Capitán de los Ejércitos del Señor y vencedor de Lucifer; pedazo de currículum-, al que la crueldad del plan divino lleva a la deserción (corte de alas mediante) y a luchar junto a la madre del niño que está en camino y al resto de seres humanos cuyos destinos se cruzan en una estación de servicio en medio de ninguna parte.
Legión también la vimos en casa, al día siguiente que Kick-Ass, y no sé si por comparación, porque su duración es más razonable o simplemente porque es muy entretenida, pero nos gustó. No es una obra maestra que te cambie la vida, y tampoco pretende serlo. Es una modesta película de acción, con notas de terror (en algunos momentos me asustaron los poseídos por los ángeles, especialmente la vieja que se ve en el tráiler) y unos toques bíblicos que a mí siempre me gustan (sobre todo si están bien aliñados y tienen sentido en la historia, como es el caso). Y además Paul Bettany está estupendo, aunque eso suele pasarle.
Temas:
cine,
mini-reseñas de pelis
domingo, 27 de junio de 2010
Mini-reseñas de pelis: 'Kick-Ass'
Esta vez fue Contradictorio el que propuso el menú cinematográfico. Por primera vez en bastantes años (ya no soy la que era) me sentaba a ver una película sin saber absolutamente nada de ella (si llego a saber que me iba a encontrar con Nicolas Cage, que cada vez me da más grima, disfrazado de Batman puede que hubiera vetado la moción). Y no fue una buena experiencia, aunque creo que mi falta de conocimiento previo no tuvo nada que ver. Sé que a mucha gente sí le ha gustado Kick-Ass (a Satrian, por ejemplo), pero a mí me aburrió. Mucho.
El aburrimiento básicamente se debió a dos razones: que creo que le sobra una media horita y que no me gustó esa metamorfosis a mitad de metraje. Lo de cambiar de película sobre la marcha a veces queda bien (o muy bien, como en Million Dollar Baby), pero en mi opinión no es este el caso, porque no me convenció la evolución de comedia adolescente con ecos de Peter Parker a una venganza familiar de tintes trágicos (con infancias arruinadas de por medio y una dosis de parenting fail).
No sé si es una fiel adaptación al cómic en que se basa o no, porque no lo he leído (como se deduce de mi declaración inicial de que no tenía ni idea de qué película iba a ver), pero ese cambio me chirrió bastante. Eché en falta una transición más adecuada o cierta rebaja del tono de esas dos partes para que encajasen mejor, porque una cosa es sentarte a ver una peli sin saber nada de ella y otra que sigas sin saber qué película estás viendo cuando ya ha pasado más de la mitad.
Otras mini-reseñas de pelis.
El aburrimiento básicamente se debió a dos razones: que creo que le sobra una media horita y que no me gustó esa metamorfosis a mitad de metraje. Lo de cambiar de película sobre la marcha a veces queda bien (o muy bien, como en Million Dollar Baby), pero en mi opinión no es este el caso, porque no me convenció la evolución de comedia adolescente con ecos de Peter Parker a una venganza familiar de tintes trágicos (con infancias arruinadas de por medio y una dosis de parenting fail).
No sé si es una fiel adaptación al cómic en que se basa o no, porque no lo he leído (como se deduce de mi declaración inicial de que no tenía ni idea de qué película iba a ver), pero ese cambio me chirrió bastante. Eché en falta una transición más adecuada o cierta rebaja del tono de esas dos partes para que encajasen mejor, porque una cosa es sentarte a ver una peli sin saber nada de ella y otra que sigas sin saber qué película estás viendo cuando ya ha pasado más de la mitad.
Otras mini-reseñas de pelis.
Temas:
cine,
mini-reseñas de pelis
sábado, 26 de junio de 2010
Mini-reseñas de pelis: 'Daybreakers'
(Seguimos con el ciclo de Sam Neill, aunque esta me gustó bastante menos que 'Dean Spanley')
La premisa inicial de Daybreakers es bastante interesante. En un futuro próximo (sólo diez años adelante), los vampiros se han convertido en los nuevos reyes de la creación. Los humanos prácticamente se han extinguido (o los han extinguido) y los pocos que quedan son cazados y criados como animales para obtener su valiosa y cada vez más escasa sangre, que se raciona y distribuye como si de una poderosa medicina se tratase. Y con esa medicina trabajan precisamente dos de los personajes principales: el de Sam Neill, dueño de una farmacéutica en la que también se cultiva a humanos, y el de Ethan Hawke, un hematólogo que busca, a las órdenes del anterior, una sangre sintética que palíe la inminente desaparición de la de verdad y de paso haga a su jefe más rico de lo que ya es.
Lo mejor de la película es ese mundo vampírico, con túneles subterráneos en las ciudades para que sus habitantes puedan pasearse de día, coches de cristales opacos y cámaras para ver por dónde se circula, Starbucks en los que al café le añaden no un shot de cafeína, sino uno de sangre, y ver en qué se convierten los vampiros que no quieren o no pueden beber sangre humana (esa imprescindible amenaza futura que espolea a los protagonistas para esmerarse en sus misiones).
Lo peor es que esa frialdad ambiental se traslada también a la historia y a sus personajes (a cuya nómina se añade a mitad de metraje un Willem Dafoe aún más desconcertante que de costumbre -ni es vampiro ni es el malo de la función, y eso ya de por sí descoloca- que introduce una nueva variable en la trama: la enfermedad vampírica se puede curar), y algo falla si no te importa un pimiento lo que les pasa a los protagonistas, si viven, mueren, se curan o los despedaza y devora una jauría de vampiros furibundos (bueno, eso sí que me importó un poco, porque no entiendo que, sin venir a cuento, te planten en las narices una masacre a todas luces innecesaria), aunque no desvelaré nada más por si alguien tiene intención de echarle un vistazo. No diré que verla ha sido una pérdida de tiempo, pero sí que me dejó igual que estaba, aunque fue curioso ver a Sam Neill con estas pintas (y con la inmanejable prótesis dental que le colocaron al pobre, aunque eso sólo se aprecia en movimiento):
La premisa inicial de Daybreakers es bastante interesante. En un futuro próximo (sólo diez años adelante), los vampiros se han convertido en los nuevos reyes de la creación. Los humanos prácticamente se han extinguido (o los han extinguido) y los pocos que quedan son cazados y criados como animales para obtener su valiosa y cada vez más escasa sangre, que se raciona y distribuye como si de una poderosa medicina se tratase. Y con esa medicina trabajan precisamente dos de los personajes principales: el de Sam Neill, dueño de una farmacéutica en la que también se cultiva a humanos, y el de Ethan Hawke, un hematólogo que busca, a las órdenes del anterior, una sangre sintética que palíe la inminente desaparición de la de verdad y de paso haga a su jefe más rico de lo que ya es.
Lo mejor de la película es ese mundo vampírico, con túneles subterráneos en las ciudades para que sus habitantes puedan pasearse de día, coches de cristales opacos y cámaras para ver por dónde se circula, Starbucks en los que al café le añaden no un shot de cafeína, sino uno de sangre, y ver en qué se convierten los vampiros que no quieren o no pueden beber sangre humana (esa imprescindible amenaza futura que espolea a los protagonistas para esmerarse en sus misiones).
Lo peor es que esa frialdad ambiental se traslada también a la historia y a sus personajes (a cuya nómina se añade a mitad de metraje un Willem Dafoe aún más desconcertante que de costumbre -ni es vampiro ni es el malo de la función, y eso ya de por sí descoloca- que introduce una nueva variable en la trama: la enfermedad vampírica se puede curar), y algo falla si no te importa un pimiento lo que les pasa a los protagonistas, si viven, mueren, se curan o los despedaza y devora una jauría de vampiros furibundos (bueno, eso sí que me importó un poco, porque no entiendo que, sin venir a cuento, te planten en las narices una masacre a todas luces innecesaria), aunque no desvelaré nada más por si alguien tiene intención de echarle un vistazo. No diré que verla ha sido una pérdida de tiempo, pero sí que me dejó igual que estaba, aunque fue curioso ver a Sam Neill con estas pintas (y con la inmanejable prótesis dental que le colocaron al pobre, aunque eso sólo se aprecia en movimiento):
Temas:
cine,
mini-reseñas de pelis
viernes, 25 de junio de 2010
Mini-reseñas de pelis: 'Dean Spanley'
[Aunque en el último año he visto pocas películas porque a mi cabeza cada vez le cuesta más prestar atención a nada que dure más de 42 minutos, en las últimas semanas han caído unas cuantas que me gustaría comentar, eso sí, en formato reducido, de ahí el título de esta nueva sección que, como siempre, ni yo misma sé si tendrá o no continuidad]
(El 'photoshopeado' de Peter O'Toole es terrorífico, ¿verdad?)
No fue por las críticas, ni por las recomendaciones, ni por haber leído la novela original, ni por ninguna de las razones por las que normalmente uno quiere ver una película. La culpa la tuvo Sam Neill (un día de estos igual le copio a Kalimero lo de la chica de la semana, aunque teniendo en cuenta que a mí me gustan los tipos curtidos igual lo de chicos queda un poco raro), uno de mis hombres de interés, y hace un tiempo, actualizando su filmografía, descubrí que había un par de películas recientes suyas que no había visto. Una de ellas era esta Dean Spanley, en la que además intervienen curiosamente dos actores que también estuvieron en Los Tudor, Jeremy Northam y Peter O'Toole (aunque este último no coincidió con Neill; el primero salía en la segunda temporada y éste en la primera, que es cuando dejé de ver la serie porque me mosqueó lo que pasaba con su personaje...).
El caso es que le pedí a Contradictorio que la buscase, en versión original, para verla en casa (que nadie se confunda y piense que vemos porquerías grabadas con un móvil y tíos tosiendo de fondo; en nuestra casa sólo entra calidad), sin esperar demasiado de ella, la verdad, porque a estas alturas una ya sabe que los hombres de interés a menudo tienen puntos negros en sus trayectorias. Pero no era éste el caso, porque la película fue una agradable sorpresa.
A priori, la historia de un clérigo que al beber un determinado y exclusivo licor se transmuta de alguna manera en un perro no suscita demasiado interés, pero a ella se añaden la de un padre colérico, déspota, caprichoso y en resumen inaguantable que culpa a su hijo de la muerte en la guerra de su otro hijo (creo que esta es una de las pocas líneas argumentales que no aparecían en esa oda al amor paterno-filial que es Perdidos), la de un particular comerciante (por no llamarlo contrabandista)... y la del perro que habla por boca del particular hombre de Dios que protagoniza esta historia.
Además, todo ello contado en una narración exquisita, tranquila (pero no lenta) y, por así decirlo, con cariño, porque este es uno de esos casos en los que los que participan (sobre todo el trío -o cuarteto- protagonista; Sam Neill está espléndido en las secuencias de posesión) ponen lo mejor de sí mismos, no sólo porque sea su trabajo, sino porque disfrutan haciéndolo. Sólo ha sido premiada en Nueva Zelanda y tampoco creo que la haya visto mucha gente, pero deja una sonrisa en los labios y un buen sabor de boca. Una película pequeña y deliciosa, como las copitas de Imperial Tokay que tanto le gustan al Deán Spanley.
Temas:
cine,
mini-reseñas de pelis
sábado, 19 de junio de 2010
'Buffy' a medianoche
Estimados señores de RTVE:
Antes de nada, quisiera darles las gracias por emitir la serie Buffy cazavampiros desde hace varios años de forma ininterrumpida. Entiendo que a algunas personas les puede resultar molesto encontrarse un episodio en concreto por vigésima o trigésima vez, pero para mi marido y para mí siempre es una alegría que permanezca en la parrilla una serie que nos gusta tanto y que hemos visto ya tantas veces (aunque debo admitir que no todas las que ustedes la han emitido).
El motivo de este texto es protestar por el cambio que en las últimas semanas han llevado a cabo en su programación de dicha serie. Hasta ahora, en Clan emitían un episodio sobre las diez o diez y media de la noche y algo después, sobre la medianoche, los dos episodios inmediatamente precedentes al que programaban sólo un rato antes. Al día siguiente el primer episodio (el de las diez) era justo el posterior al que habían emitido el día anterior a esa misma hora y a medianoche volvían a emitir el segundo de la tanda de medianoche del día anterior y el que le seguía. Suena un poco confuso, pero esa era su estrategia de programación. No me quejo de eso, por mucho que en ocasiones pudieses encontrarte el mismo episodio tres días seguidos (algo que ni siquiera nosotros, debo confesar, éramos capaces de soportar).
Pero en las últimas semanas esa estrategia ha cambiado. Ya sólo ponen el de las diez y pico de la noche. En su lugar, a medianoche ponen Hércules y One Tree Hill. Desde el respeto que me merecen ambas series y sus seguidores, debo decirles queson una basura no son de mi agrado y que preferiría que volviesen al plan anterior. Podría aburrirles con una serie de argumentos con los que podrían o no estar de acuerdo, pero sólo les daré uno. Mi marido y yo llegamos a casa del trabajo a esa hora (sobre la medianoche) y la programación televisiva a esa hora es una basura. Durante años hemos cenado mientras veíamos Buffy. Y ahora no podemos hacerlo. Podríamos poner los dvd, pero preferimos que nos los pongan ustedes, sobre todo ahora que no tienen anuncios, así que les agradecería que estudiasen mi petición.
Gracias por su atención y un saludo.
Antes de nada, quisiera darles las gracias por emitir la serie Buffy cazavampiros desde hace varios años de forma ininterrumpida. Entiendo que a algunas personas les puede resultar molesto encontrarse un episodio en concreto por vigésima o trigésima vez, pero para mi marido y para mí siempre es una alegría que permanezca en la parrilla una serie que nos gusta tanto y que hemos visto ya tantas veces (aunque debo admitir que no todas las que ustedes la han emitido).
El motivo de este texto es protestar por el cambio que en las últimas semanas han llevado a cabo en su programación de dicha serie. Hasta ahora, en Clan emitían un episodio sobre las diez o diez y media de la noche y algo después, sobre la medianoche, los dos episodios inmediatamente precedentes al que programaban sólo un rato antes. Al día siguiente el primer episodio (el de las diez) era justo el posterior al que habían emitido el día anterior a esa misma hora y a medianoche volvían a emitir el segundo de la tanda de medianoche del día anterior y el que le seguía. Suena un poco confuso, pero esa era su estrategia de programación. No me quejo de eso, por mucho que en ocasiones pudieses encontrarte el mismo episodio tres días seguidos (algo que ni siquiera nosotros, debo confesar, éramos capaces de soportar).
Pero en las últimas semanas esa estrategia ha cambiado. Ya sólo ponen el de las diez y pico de la noche. En su lugar, a medianoche ponen Hércules y One Tree Hill. Desde el respeto que me merecen ambas series y sus seguidores, debo decirles que
Gracias por su atención y un saludo.
Temas:
televisión
martes, 15 de junio de 2010
Promoción de la lectura
Jane Eyre, de Charlotte Brontë, en inglés y editado por Penguin dentro de su colección Penguin Popular Classics. Como se puede observar si ampliamos la imagen, cuesta solamente 3,50 euros, al igual que otros muchos clásicos que la editorial distribuye en España. Creo que es una forma de promocionar la lectura (al menos de clásicos) bastante más efectiva que muchas de las campañas institucionales que vemos por ahí.
Temas:
libros
martes, 8 de junio de 2010
El final de 'LOST'
[Esto no es una reseña del final de 'Perdidos'. Si es eso lo que estás buscando, al final encontrarás unos cuantos enlaces a varias reseñas publicadas en distintos blogs en los últimos días. Lo que sigue es una reflexión personal sobre el cierre de la serie, un intento de explicar por qué me ha gustado. Evidentemente, habrá 'espoilers'.]
Creo en una vida después de la muerte, que esto no es todo, que lo que llamamos vida no es más que un capítulo, puede que sólo el piloto, del largo periplo de nuestras almas por este y otros mundos. Sé que hay mucha gente que no cree en eso, que piensa que morimos y ya está, porque nada sabemos de esa otra vida. No tengo pruebas para demostrar lo que creo. Tampoco las tienen ellos para demostrarme lo contrario, así que hasta entonces prefiero seguir creyendo que al morir nos encontramos con los seres queridos que vamos perdiendo a lo largo de los años y que nos esperan en otra parte aunque no podamos verlos.
La muerte de mi abuelo, hace algo más de un año, fue mi primera pérdida. Además de la tristeza y el dolor, pensé entonces que donde quiera que estuviera se sentiría bastante solo mientras nos esperaba a los demás. Su hija, mi madre, se fue con él nueve meses después.
Cuando murió mi madre, pensé, y así lo dije aquí, en escribir una historia sobre una mujer que se despierta en una playa, sin cicatrices, con la rizada melena que siempre tuvo y que perdió y sin miedo a que le dé el sol porque no la ha destrozado la radioterapia. En esa playa se reencuentra con su padre, y con su perro, al que perdió tiempo atrás. Su padre, que al principio se apena de verla tan pronto, le explica qué ha pasado y dónde están, y le cuenta que ahora tienen que esperar a que vayamos llegando los demás.
Tenía toda la historia en la cabeza, pero no llegué a escribirla. Y ahora Damon Lindelof y Carlton Cuse lo han hecho por mí.
Como decía Kalimero, en los seis años de Lost no sólo la hemos visto; la hemos vivido. Conocemos a los personajes mejor que a muchos de los que nos rodean. Hemos disfrutado y sufrido con ellos estos seis años. Les hemos visto pasarlo bien y pasarlo mal; les hemos visto ganar y perder. A muchos de ellos les hemos visto morir y les hemos echado de menos cuando no estaban. Por eso, al menos en mi caso, me conforta saber que, a pesar de todo, al final se encuentran y dejan de estar perdidos, que a pesar de haber muerto solos, viven para siempre juntos.
Hay quien critica el giro místico (también hay quien sigue creyendo la tontería de 'estaban todos muertos desde el principio y todo el lío de la isla es fruto de la imaginación de Jack', pero de eso nos ocupamos el otro día), pero no estoy de acuerdo con ellos. En mi opinión, el eje sobre el que siempre ha girado todo ha sido el eterno y probablemente irresoluble conflicto entre la ciencia y la fe, presente desde la primera temporada. La fe siempre ha estado en la historia, no sólo en el último capítulo, y aunque no nos hayamos dado cuenta es ella la que nos ha mantenido enganchados a esto durante tanto tiempo. Pero aquí no se habla de fe entendida exclusivamente como algo religioso. La fe es creer en lo improbable, e incluso en lo imposible. Fe es creer en cosas sin aparente explicación, cosas más grandes que nosotros, que escapan a nuestro control. Fe es creer en una segunda oportunidad, en poder levantarte a pesar de que tus piernas estaban muertas, es creer en la redención.
Perdidos siempre ha sido una historia de personajes, de personajes que llegaron a la isla hechos polvo ("necesitabais a la isla más de lo que ella os necesitaba a vosotros", les dijo Jacob a los últimos candidatos) y que en ella encuentran la posibilidad de volver a empezar (la tabula rasa) y de encontrar su lugar en el mundo, de dejar de estar perdidos. También ha sido una historia de redención, no sólo entendida como redención de los pecados en el sentido cristiano, sino como redención de los errores que todos ellos cometieron a lo largo de sus vidas. Y en los flash-sideways, ese limbo de encuentros que es también un what if, vemos qué habría sido de ellos sin las circunstancias que les convirtieron en candidatos idóneos a la experiencia isleña.
Hay quien dice que los encuentros y los recuerdos en esa otra vida pecaron de un exceso de sensiblería, pero yo los disfruté mucho, especialmente con las caritas con que los iluminados miraban a los aún no iniciados (Hurley a Charlie, Sun y Jin a Sawyer) y con momentos como los de Sawyer y Juliet ("te tengo", le dice él a ella, como se lo dijo cuando intentaba agarrarla para que no cayese en el pozo de la futura escotilla).
También disfruté de la última conversación entre Locke y Ben, tan grande como la mayoría de las que nos han ofrecido durante todos estos años, y espero ansiosa el epílogo de Hugo y Ben como guardianes de la isla.
Nosotros vimos la finale on line, sin padecer el tormento de Cuatro (y además unas horas antes), y nos pasamos buena parte de las dos horas y media con lágrimas en los ojos, pero nada como la secuencia en la que Jack y su padre se encuentran. "¿Jack está muerto?", preguntaba incrédula a Contradictorio, que compartía mi desconcierto (ya sé que la herida era mortal, pero teniendo en cuenta que me tragué con anzuelo y todo que Locke había resucitado, ya me lo espero todo). "¿Todos están muertos?", decía yo poco después. Nos fuimos a la cama con el cuerpo raro, tristes por tantas emociones, tristes porque se había acabado, pero también contentos por, como decía antes, saber que al final todos estaban bien.
Horas después, cuando volví de hacer un examen (sí, encima tenía un examen esa mañana; vete a saber cómo salió), supimos del jaleo que había montado Cuatro y que había mucha gente que hablaba de otro Serranazo. Y volvimos a ver el trozo final. Volvimos a llorar y comprobamos, porque lo cierto es que tanto comentario nos creó dudas, que no había allí ninguna de las tonterías que por ahí se decían. Por la tarde-noche volvimos a ver la finale completa (y el programa de Jimmy Kimmel con éste preguntando a Michael Emerson cuántas veces le habían pegado en la serie. "¿En cuántos episodios salgo?") y entonces sí sentimos esa sensación de plenitud, de cierre, que ahora tenemos.
A nosotros nos pareció el final más apropiado, un final digno de Lost. Hay mucha gente enfadada porque consideran que quedan demasiadas cosas por explicar (se han explicado muchas, las importantes, y todas las respuestas que ha proporcionado esta temporada, que han sido muchas, han sido bien claritas, como la conversación de Jacob con los candidatos, la de Michael con Hurley o la de Christian con su hijo Jack) o que no se han dado explicaciones satisfactorias. Pedro Jorge remitía a los clásicos de la ciencia ficción para recordar que las grandes historias no siempre lo explican todo, que hay cuestiones que deben asumirse sin más y simplemente apreciar cómo esos misterios hacen avanzar la acción. Y en Perdidos lo consiguen con creces.
Además, si lo hubiesen resuelto todo y hubiesen apostado por un final plenamente científico puede que hubiese mucha más gente descontenta con la solución final que simplemente empaquetarían la serie y no volverían a acordarse de ella. Creo que un cierre de este tipo permite volver a ver la serie una y otra vez y seguir descubriendo detalles en los que hasta ahora no nos habíamos detenido.
Toda esta parrafada es, claro está, mi opinión. Comprendo que haya gente a la que no le haya gustado el final, y que a muchos otros ni siquiera les guste la serie. No busco convencer a nadie, aunque creo, como diría Alexliam, que si no has llorado con la muerte de Jack "estás muerto por dentro".
--------------------------------------------
Otros artículos sobre el final de 'LOST' recopilados sin orden alguno:
-En este mismo sitio: Para quien todavía no tenga claro qué pasa en el final de 'LOST'
-Kalimero's Zone: Lost: The End
-Pjorge.com: Lost, 6ª temporada, episodios 17 y 18, “The End”
-Basura and TV: Lost: The End
-Truthkills: Review: Lost 6x17 Series Finale The End Primera Parte y Segunda Parte
-Me llamo Mer: Crónica de un final y Perdidos estamos todos
-LOSTeóricos: Lost 6x17 y 6x18 The End y The End
-El Diario de Mr. MacGuffin: El último final
-Carrusel de series: Review Lost 6x17/18: "The End"
-Nacho Vigalondo: Live Alone, Die Together (El final de LOST)
-Espoiler: Ocho espectadores en busca de un final
Y una mención especial a Lostzilla, por habernos acercado durante todo este tiempo todo lo que pasaba en la serie y alrededor de ella y, sobre todo, por sus rapídisimos y excelentes subtítulos. Gracias.
Temas:
Lost,
televisión
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

























