Por si no tuviera bastante con este blog, San Eustaquio, Redes y cacharros, el Tumblr, mi otro Tumblr (un proyecto íntimo que quiero que siga siéndolo, sorry), Twitter, Google Reader, la UNED, mis lecturas, mis series, mi trabajo normal, las colaboraciones con Giant y mi vida en general, también escribo sobre Fórmula 1 (aquí lo he hecho alguna vez).
Hasta ahora sólo he publicado tres artículos (están en la columna de la derecha del blog), pero todo apunta a que soy la especialista en la materia de La pelota cuadrada, un blog de deportes del periódico en el que trabajo (se supone que es de deportes en general, aunque mis dos compañeros blogueros hasta ahora se han limitado a hablar de fútbol; desde aquí les animo -como ya lo he hecho en persona- a que amplíen sus horizontes).
No serán tan divertidos (ya me gustaría) como los textos que publica Vicisitud y sordidez, de los que ya hablé por aquí hace tiempo, pero si alguien quiere leer alguna cosilla sobre el tema puede pasarse por allí. Los seguidores de Lewis Hamilton no son bienvenidos, lo lamento. (Tampoco los de Vettel, pero sobre todo los de Hamilton)
domingo, 31 de octubre de 2010
jueves, 28 de octubre de 2010
'La pirámide', de Henning Mankell
[Podría ser el inicio de otra serie de mini-reseñas -la de las pelis está a punto de volver, con un variopinto ramillete de títulos que abarcará desde Toy Story 3 a The Expendables, pasando por un montón de pelis de Sam Neill que he visto o re-visto en los últimos meses, que hay que mantener alimentadas las aficiones-, pero creo que este curso me va a dar tiempo de leer poco más aparte de los diez kilos largos -true story- de papel que han llegado esta semana a mi casa y a los que voy a tener que empezar a meter mano si quiero ser algún día una flamante filóloga -los documentaré fotográficamente para quejarme de la densa carga lectiva y congratularme de lo que se ahorra una comprándose los libros en Amazon-. Pero antes de zambullirme en todo ello he terminado La pirámide, de Henning Mankell, del que hice un pequeño comentario en Anobii que pensé que podría recuperar aquí con un par de añadidos].
Mankell escribió La pirámide tras la publicación de sus ocho novelas sobre Kurt Wallander, usando retazos descartados o abandonados durante los años que dedicó al inspector y creando otras historias totalmente nuevas que prometen llevar al lector a la génesis del personaje, a su juventud y sus inicios en la policía, al tiempo en que conoció a su mujer (y futura ex), a los primeros años de paternidad... A lo largo de los cinco relatos del volumen Mankell nos guía por los primeros casos del inspector, y nos abandona justo la madrugada en que recibe la llamada del doble crimen sobre el que trata Asesinos sin rostro, la primera novela wallanderiana.
Esa es, digamos, la introducción. A partir de aquí viene más o menos lo que escribí en Anobii, que titulé Algo decepcionante porque, aunque los relatos encajan, sobre todo el último, el que da título al libro -una novela corta que podría insertarse entre cualquiera de las otras historias de Wallander-, con las premisas que definen las novelas de Mankell sobre Wallander, la colección me ha parecido en cierto modo decepcionante.
Cuando un lector que ya se ha leído casi todas las historias del policía se enfrenta ante un conjunto de relatos que promete desvelar cómo era el protagonista antes de todo lo que ya has leído, una espera encontrarse a alguien diferente e ir descubriendo poco a poco las claves de una evolución que le hará, finalmente, convertirse en ese personaje que ya conoce.
Pero, básicamente, el Wallander tan hecho polvo que conocemos sus lectores es el mismo Wallander hecho polvo de su juventud y su temprana madurez, aunque con menos achaques físicos. Ya sabemos que su vida personal es un desastre, que no le fue bien con su mujer y que tiene una relación complicada con su padre y con su hija, pero seguimos sin saber por qué.
He echado en falta detalles como ese y alguna profundización en su relación con Rydberg (un compañero policía al que siempre alude como mentor y cuya muerte posterior le afecta sobremanera), por ejemplo, para que el libro estuviese a la altura de las novelas anteriores. En Anobii dije que aun así es una lectura muy recomendable, y lo mantengo, pero si alguien quiere conocer a Kurt Wallander, que empiece por el principio, por Asesinos sin rostro, la primera "novela sobre el desasosiego sueco".
PD: También puede verse la serie de la BBC. Por ahora se han grabado dos temporadas de tres episodios (de hora y media cada uno) que adaptan a la perfección las novelas, sobre todo su ambiente gris, oscuro y desesperanzado en el que la resolución de los crímenes no es un triunfo que se celebre con brindis y fiestas; si acaso aporta sólo un poco de alivio, más escaso a medida que avanzan las historias. Además sale Kenneth Branagh, que está fantástico, as usual.
PD (II): Aunque se suponía que este libro era la despedida de Wallander, el inspector vuelve para pasarle el testigo a su hija Linda en Antes de que hiele y, una vez más, en esta ocasión para que sus lectores sepamos cómo le va la vida de jubilado, en El hombre inquieto. De la serie Wallander propiamente dicha tengo aún por leer Cortafuegos. Estos dos últimos ni siquiera me los he comprado todavía, así que tendré que hacerlo...
PD (III): Un día de estos tendré que dedicarle un artículo como Dios manda a Mankell y su Wallander. Esto era sólo un comentario que quería compartir por aquí.
PD (IV): Mmm... creo que no se me olvida nada. No. Nada.
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viernes, 15 de octubre de 2010
'Giant Magazine'
Con la que está cayendo muchos pensarán que montar cualquier cosa es un poco suicida, todavía más si estamos hablando de un medio de comunicación. Pero hoy en día no son muchas las opciones que tiene un licenciado en Periodismo con su título calentito en el bolsillo, así que, en lugar de enviar cientos de currículos, trabajar gratis, encadenar prácticas sin futuro o, simplemente, quedarse sentados a esperar que alguien se acuerde de ellos, Lola Temblador y Carlos Ramírez han dado un paso adelante y han creado su propia revista digital, Giant.
El primer número, centrado en U2, como se puede deducir por la portada (con una completa crónica del concierto en Sevilla), ya está disponible on line. Además del grupo de Bono, en las 42 páginas del número 0 de Giant hay cine, libros, videojuegos y hasta un reportaje sobre House escrito por una servidora (una versión reducida del texto que publiqué aquí hace unos días; me pasé de extensión y tuve que meter la tijera, pero no quería perder el texto completo).
Si alguien quiere echarle un vistazo para agregarla a su lista de lecturas e incluso, quién sabe, para invertir en publicidad (según un amigo de un amigo hay gente que todavía tiene dinero para gastarlo en eso, aunque yo no conozco directamente a ninguno...), no tiene más que darse una vuelta por su web, su blog, su página en Facebook o su cuenta de Twitter.
No sé si volverán a pedirme o no que colabore con ellos, pero en cualquier caso les deseo mucha suerte y que su aventura continúe.
El primer número, centrado en U2, como se puede deducir por la portada (con una completa crónica del concierto en Sevilla), ya está disponible on line. Además del grupo de Bono, en las 42 páginas del número 0 de Giant hay cine, libros, videojuegos y hasta un reportaje sobre House escrito por una servidora (una versión reducida del texto que publiqué aquí hace unos días; me pasé de extensión y tuve que meter la tijera, pero no quería perder el texto completo).
Si alguien quiere echarle un vistazo para agregarla a su lista de lecturas e incluso, quién sabe, para invertir en publicidad (según un amigo de un amigo hay gente que todavía tiene dinero para gastarlo en eso, aunque yo no conozco directamente a ninguno...), no tiene más que darse una vuelta por su web, su blog, su página en Facebook o su cuenta de Twitter.
No sé si volverán a pedirme o no que colabore con ellos, pero en cualquier caso les deseo mucha suerte y que su aventura continúe.
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periodismo
martes, 12 de octubre de 2010
Mi madre no necesita una mamografía
[Actualización: Después de escribir el texto que sigue envié un correo electrónico a la Consejería de Salud para que dieran de baja, o como se diga, a mi madre de sus listas para que no volvieran a enviarnos citas a su nombre. 24 horas después me han llamado, para pedirnos disculpas y tramitar dicha baja. Un punto para la Administración.]
[Actualización (II): Ayer una burócrata llamó a mi abuela (no tiene claro quién llamó, pero era alguien del SAS) para preguntar cómo se encontraba mi abuelo, que falleció en febrero del año pasado. No sé muy bien qué respondió mi abuela, pero lo que esta gente se merece es un "¿que cómo está mi marido? La última vez que lo vi estaba muerto, incinerado y metido en un bote dentro de un nicho". Igual sería pasarse un poco, pero no entiendo el descontrol que tienen estos tipos. -1 para la Administración]
Lo de enviar la carta que reconocía el estado de dependencia de mi abuelo una semana después de que falleciese puede atribuirse a la legendaria lentitud de la burocracia, pero esto es ya el colmo:
El documento en cuestión (si se hace click en él se ve más grande) es una carta enviada a mi madre por el Servicio Andaluz de Salud para que se haga una mamografía (la cita estaba programada para ayer). Aparte de instrucciones sobre cómo acudir a dicha prueba, la carta dice cosas como ésta:
No dudo de los beneficios de este tipo de programas, ni de que se hagan estos controles a las mujeres de determinada edad, pero no entiendo cómo el SAS no se ha enterado todavía de que mi madre falleció hace casi un año (hará un año el 29 de noviembre) y se dirige a una persona que no va a acudir a esa cita a la que tan seguros están de que irá, quitándole el sitio a una mujer que sí podría ir (a saber cuántas citas en falso programan estos individuos) y, de paso, tocándole las narices innecesariamente a una familia (espero que no sigan llegando cartas durante los 15 años que faltan para que mi madre hubiese cumplido los 69).
Además, hay otro factor curioso, porque mi madre, que trabajaba cuando cayó enferma, se pasó sus últimos años de tribunal médico en tribunal médico para que unos burócratas comprobasen que estaba tan enferma como los informes indicaban. La mayoría de esas veces ni siquiera la miraban. Se pasaba horas de pie, aguantando como podía, en tristes pasillos, esperando a que la llamasen. Una vez dentro, se limitaban a mirar con desidia sus papeles, los sellaban y en dos minutos la despachaban. Unos meses antes de morir consiguió que la dejasen en paz y le concediesen la jubilación anticipada por incapacidad (tenía 52 años; cumplió los 53 un mes antes de irse). Pero todo ese papeleo parece que se ha perdido, porque el SAS no sabe que falleció (a pesar de que lo comunicamos a todas las instancias pertinentes) ni que fue el cáncer el que se la llevó.
Ya he hablado un par de veces de todo eso (a veces de forma más explícita y otras de modo colateral), y no quiero volver a hacerlo, salvo para quejarme de lo mal que funciona la modernísima (o eso dicen) Administración andaluza, a la que también remitiré mi queja. No me hace falta que me envíen ninguna estúpida carta para recordarlo todo, así que, señores del SAS, dejen de enviarle a mi padre, que es el único que vive ahora en esa casa, citas a las que mi madre no va a acudir.
[Actualización (II): Ayer una burócrata llamó a mi abuela (no tiene claro quién llamó, pero era alguien del SAS) para preguntar cómo se encontraba mi abuelo, que falleció en febrero del año pasado. No sé muy bien qué respondió mi abuela, pero lo que esta gente se merece es un "¿que cómo está mi marido? La última vez que lo vi estaba muerto, incinerado y metido en un bote dentro de un nicho". Igual sería pasarse un poco, pero no entiendo el descontrol que tienen estos tipos. -1 para la Administración]
Lo de enviar la carta que reconocía el estado de dependencia de mi abuelo una semana después de que falleciese puede atribuirse a la legendaria lentitud de la burocracia, pero esto es ya el colmo:
El documento en cuestión (si se hace click en él se ve más grande) es una carta enviada a mi madre por el Servicio Andaluz de Salud para que se haga una mamografía (la cita estaba programada para ayer). Aparte de instrucciones sobre cómo acudir a dicha prueba, la carta dice cosas como ésta:
...sigue siendo importante que continúe acudiendo a las nuevas citas que irá recibiendo hasta que cumpla los 69 años. (...) Teniendo la seguridad de que por su propio interés acudirá a nuestra cita...
No dudo de los beneficios de este tipo de programas, ni de que se hagan estos controles a las mujeres de determinada edad, pero no entiendo cómo el SAS no se ha enterado todavía de que mi madre falleció hace casi un año (hará un año el 29 de noviembre) y se dirige a una persona que no va a acudir a esa cita a la que tan seguros están de que irá, quitándole el sitio a una mujer que sí podría ir (a saber cuántas citas en falso programan estos individuos) y, de paso, tocándole las narices innecesariamente a una familia (espero que no sigan llegando cartas durante los 15 años que faltan para que mi madre hubiese cumplido los 69).
Además, hay otro factor curioso, porque mi madre, que trabajaba cuando cayó enferma, se pasó sus últimos años de tribunal médico en tribunal médico para que unos burócratas comprobasen que estaba tan enferma como los informes indicaban. La mayoría de esas veces ni siquiera la miraban. Se pasaba horas de pie, aguantando como podía, en tristes pasillos, esperando a que la llamasen. Una vez dentro, se limitaban a mirar con desidia sus papeles, los sellaban y en dos minutos la despachaban. Unos meses antes de morir consiguió que la dejasen en paz y le concediesen la jubilación anticipada por incapacidad (tenía 52 años; cumplió los 53 un mes antes de irse). Pero todo ese papeleo parece que se ha perdido, porque el SAS no sabe que falleció (a pesar de que lo comunicamos a todas las instancias pertinentes) ni que fue el cáncer el que se la llevó.
Ya he hablado un par de veces de todo eso (a veces de forma más explícita y otras de modo colateral), y no quiero volver a hacerlo, salvo para quejarme de lo mal que funciona la modernísima (o eso dicen) Administración andaluza, a la que también remitiré mi queja. No me hace falta que me envíen ninguna estúpida carta para recordarlo todo, así que, señores del SAS, dejen de enviarle a mi padre, que es el único que vive ahora en esa casa, citas a las que mi madre no va a acudir.
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de todo un poco
lunes, 11 de octubre de 2010
The Return of Bup
Además de hacer algún que otro fondo de escritorio, mi marido también dibuja, aunque ha estado bastante tiempo sin hacerlo. Su creación más emblemática es un ¿tipo? llamado Bup. Hoy lo ha vuelto a dibujar y lo ha publicado en Deviantart. Este es Bup:
The Return of Bup by *gris on deviantART
Y este es el pie de foto con que lo ha publicado:
"Seguiré intentándolo". Me gusta esa idea.
The Return of Bup by *gris on deviantART
Y este es el pie de foto con que lo ha publicado:
It's been a long time since my last drawing but, this afternoon, I took a pencil and a white paper and tried to do what I still love. This is the result of a fast scrap. It's not a great thing, but I'll keep on trying to do better.
"Seguiré intentándolo". Me gusta esa idea.
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miércoles, 6 de octubre de 2010
U2 en Sevilla
Un año y pico después de haberles visto en Barcelona, nos volvimos a plantar en un concierto de U2. Si ya los habíamos visto, ¿por qué fuimos a verles otra vez si era la misma gira? Pues porque venían a casa y habría estado feo no ir a saludarlos.Aunque el concierto me gustó, no lo pasé tan bien como en el anterior. Puede que porque los teloneros me gustaron menos que los de entonces (Snow Patrol en Barcelona, Interpol aquí), porque el sonido, sobre todo al principio, era penoso (aunque Bono cantó mejor que entonces), porque la lista de canciones me gustó menos, porque la expectación entonces era mayor (era nuestro primer concierto de U2 y, en mi caso, también el primero tan grande) o porque, simplemente, no soy la misma de hace un año y pico.
Pero que nadie me entienda mal. Fue un gran concierto, sólo que el de Barcelona me gustó más, y esto, como casi todo, es cuestión de gustos, igual que la lista de canciones (esta es la de Barcelona y esta otra la de Sevilla). A Kalimero (que ha escrito esta estupenda crónica), por ejemplo, le satisfizo más la de Sevilla. Yo eché de menos con respecto a Barcelona las dos canciones que más me gustan del último disco, Breathe (con la que abrieron en el Camp Nou) y No line on the horizon (y también Electrical Storm). Eso sí, la entrada con el Space Oddity de Bowie a todo trapo y ellos caminando despacito hacia el escenario me puso literalmente los pelos de punta:Pero hicieron falta unas cuantas canciones para que se escuchase un poco mejor (igual es que los oídos se nos acostumbraron); no bien, sólo un poco mejor. Al parecer en la pista se escuchaba mucho mejor que en las gradas, donde estábamos nosotros, así que puede deberse a la estructura del estadio (en cualquier caso creo que los ingenieros de sonido del grupo, o del estadio, si es que los tiene, deben hacer los ajustes necesarios para que los miles de personas que estábamos en las gradas pudiésemos también escucharlo bien).
Del caos a la salida tampoco tiene evidentemente la culpa el grupo, sino el Ayuntamiento de Sevilla, que debe adecuar ya los accesos y pagarles las horas extras que les debe a la Policía Local, o llamar a la Nacional, o a la Guardia Civil o lo que sea, para que haya alguien regulando las salidas de humanos y vehículos, sobre todo si, como parece, quieren seguir esta línea de macroconciertos y no quieren que pase nada. Tampoco estaría mal construir otro túnel de salida del estadio, porque daba vértigo ver la marea humana rumbo a la calle.Aquí dejo el resto de las fotos que hice antes y durante el concierto y, más abajo, un vídeo que Kalimero, que estaba bien cerquita de los irlandeses, ha titulado acertadamente Bono dándolo todo.
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de todo un poco
domingo, 3 de octubre de 2010
Se sabía que esto iba a pasar. Por qué no hice huelga (II)
Aunque más bien sería algo tal que: conociendo a estos sindicatos y a su segura lectura del éxito de su convocatoria, mejor me quedo en casa. A pesar de la complejidad intrínseca del asunto, hay partes que son realmente simples:
1.- Cuando unos portavoces sindicales hacen a las diez de la mañana un análisis del seguimiento de la huelga general y dan cifras sobre el mismo basándose sólo en las grandes industrias y en los paros nocturnos, algo falla.
2.- Si además no tienen en cuenta a la hora de elaborar sus cifras a todos los trabajadores que ocupan su puesto después de las susodichas diez de la mañana, algo sigue fallando.
3.- Si para hacer un análisis del "éxito" de la huelga general, uno de los portavoces sindicalistas afirma que para hacerlo se han basado en extrapolaciones de datos a partir de las cifras de participación nocturna en el paro de las grandes industrias aplicadas a todos los demás sectores, se mezclan peras con manzanas y, claro, la cosa sigue fallando.
4.- Si se discrimina a la hora del estudio de los datos del paro general a los grandes motores de la economía española, léase pequeñas y medianas empresas, digamos que el estudio es, como mínimo, parcial a la par que injusto por meter en el mismo saco a personas que, quizás, no hicieron huelga por las razones que fueran. El fallo crece.
5.- Si las cifras se presentan a las diez de la mañana se corre el peligro de no incluir (punto 1) a los comercios que abren desde esa hora (la gran mayoría) y, por ejemplo, a los trabajadores que trabajan por la tarde, ergo la parcialidad de las cifras es sospechosa. Me reitero, más fallos.
6.- Esto además se ve reflejado en el hecho de que, con Sevilla como ejemplo, la inmensa mayoría de los comercios y locales de restauración del centro de la ciudad, y sospecho que de toda la ciudad, abrieron sus puertas, desoyendo a los sindicatos, y sólo las cerraron cuando comenzó la famélica manifestación (recordemos que tuvo menos seguimiento que la que se hizo el año pasado contra Lopera) por el centro, seguramente por miedo a represalias. Una vez pasó la comitiva rosa, me niego a darles el título de rojos a estos sindicatos 'light', volvieron a abrir al público sin prestar atención a los piquetes. Sintomático de un fracaso evidente de la convocatoria.
En definitiva, una huelga patética, convocada con dos años de retraso (más los tres meses veraniegos), con una participación discutible y una actitud de muchos de los piquetes, amparada por los sindicatos, digna de ser llevada a un juzgado de guardia. Una pena que, al final, seamos los trabajadores los que debemos pagar el pato de un gobierno que parece no tener rumbo, una oposición que, ni de lejos, representa una alternativa creíble y unos representantes sindicales débiles que se mostraron complacientes con un gobierno bajo el que se perdieron 100.000 puestos de trabajo mensuales durante casi dos años y, ahora, esperan a que rectifique según sus gustos para posar, llegado el momento, en la puerta de La Moncloa. Eso sí, sin corbata, que eso es de derechas.
PD: La primera parte de estas humildes reflexiones las podéis encontrar aquí.
1.- Cuando unos portavoces sindicales hacen a las diez de la mañana un análisis del seguimiento de la huelga general y dan cifras sobre el mismo basándose sólo en las grandes industrias y en los paros nocturnos, algo falla.
2.- Si además no tienen en cuenta a la hora de elaborar sus cifras a todos los trabajadores que ocupan su puesto después de las susodichas diez de la mañana, algo sigue fallando.
3.- Si para hacer un análisis del "éxito" de la huelga general, uno de los portavoces sindicalistas afirma que para hacerlo se han basado en extrapolaciones de datos a partir de las cifras de participación nocturna en el paro de las grandes industrias aplicadas a todos los demás sectores, se mezclan peras con manzanas y, claro, la cosa sigue fallando.
4.- Si se discrimina a la hora del estudio de los datos del paro general a los grandes motores de la economía española, léase pequeñas y medianas empresas, digamos que el estudio es, como mínimo, parcial a la par que injusto por meter en el mismo saco a personas que, quizás, no hicieron huelga por las razones que fueran. El fallo crece.
5.- Si las cifras se presentan a las diez de la mañana se corre el peligro de no incluir (punto 1) a los comercios que abren desde esa hora (la gran mayoría) y, por ejemplo, a los trabajadores que trabajan por la tarde, ergo la parcialidad de las cifras es sospechosa. Me reitero, más fallos.
6.- Esto además se ve reflejado en el hecho de que, con Sevilla como ejemplo, la inmensa mayoría de los comercios y locales de restauración del centro de la ciudad, y sospecho que de toda la ciudad, abrieron sus puertas, desoyendo a los sindicatos, y sólo las cerraron cuando comenzó la famélica manifestación (recordemos que tuvo menos seguimiento que la que se hizo el año pasado contra Lopera) por el centro, seguramente por miedo a represalias. Una vez pasó la comitiva rosa, me niego a darles el título de rojos a estos sindicatos 'light', volvieron a abrir al público sin prestar atención a los piquetes. Sintomático de un fracaso evidente de la convocatoria.
En definitiva, una huelga patética, convocada con dos años de retraso (más los tres meses veraniegos), con una participación discutible y una actitud de muchos de los piquetes, amparada por los sindicatos, digna de ser llevada a un juzgado de guardia. Una pena que, al final, seamos los trabajadores los que debemos pagar el pato de un gobierno que parece no tener rumbo, una oposición que, ni de lejos, representa una alternativa creíble y unos representantes sindicales débiles que se mostraron complacientes con un gobierno bajo el que se perdieron 100.000 puestos de trabajo mensuales durante casi dos años y, ahora, esperan a que rectifique según sus gustos para posar, llegado el momento, en la puerta de La Moncloa. Eso sí, sin corbata, que eso es de derechas.
PD: La primera parte de estas humildes reflexiones las podéis encontrar aquí.
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