jueves, 25 de noviembre de 2010

El EBE 2010

Antes de nada, un poco de contexto:

-Entrevista: Luis Rull: “No pensábamos que el Evento Blog llegaría a ser tan grande”
-Crónica del viernes: Emprendedores y usuarios, protagonistas de la primera jornada del EBE10
-Crónica de la mañana del sábado: García Brusilovsky: “Es difícil hacer cosas importantes si no buscas lo mejor”
-Crónica de la tarde del sábado: Televisión, educación, miedo, libertad y provocación
-Crónica del domingo: Los forenses de ‘Perdidos’, post-it virtuales y el paréntesis de Gutenberg

Nocturnia in EBE10
Ya expliqué en este otro texto las circunstancias personales con las que llegué este año al Evento Blog, así que no las repetiré, y en los enlaces de aquí arriba tenéis las crónicas de buena parte (de todo a lo que pude asistir) de lo que pasó allí, así que me limitaré a destacar algunas cosas que me gustaron y otras que me gustaron menos.

Lo bueno:

-El equipo organizador, como siempre, dándolo todo para que las 2.000 personas (datos definitivos) que nos juntamos allí estuviésemos lo mejor posible.

-El café, los zumos (novedad de este año), las tortas Inés Rosales, los mazapanes rellenos de chocolate de Turrones y dulces, los bolsos de Sony Ericsson (y el futbolín, aunque yo no jugase) y la zona para juguetear con el Kinect.

EBE10 in movement-Las presentaciones en De-Muestra de City Analitics, Tubus y Bligoo. Buena pinta.

Aprendiendo sobre usabilidad-El taller de usabilidad de Daniel Torres Burriel, que recordó a los presentes cosas que todos los que trabajamos en la Red deberíamos saber, aunque se nos olvidan, y enseñó unas cuantas que no sabíamos. Habría dado para bastante más de una hora.

-El taller de analítica web de Adrián Segovia. Útil y ameno. También se hizo corto. Fue graciosa la anécdota de la web de As y el 2-6 del Barça al Madrid. La mayoría de usuarios que entraban desde buscadores al periódico lo hacían buscando a Tomás Roncero. Esta es la presentación de su ponencia. Pierde mucho sin su explicación, pero algo es algo:
-Carlos Barrabés y Gustavo García Brusilovsky, dos tipos interesantes, de los que creen, o al menos así me lo pareció, en lo que están diciendo.

-Los encuentros de blogueros. Yo sólo pude ir al de tecnología, pero me gustó la propuesta.

-Dolors Reig hablando sobre educación. La pena es que pillé la charla empezada y sólo duraba media hora. Aquí dejo su presentación:



-Juan Freire, otro tipo interesante al que no conocía, que habló sobre libertades en la Red y ejercidas desde la Red. Tenéis una reseña de lo que dijo en la crónica de la tarde del sábado.

-Antonio Fumero. No tengo muy claro cuál era su mensaje ni su intención última (en este post lo explica), pero sí estoy de acuerdo con algunas de las cosas que dijo.

Sobrevivir a Lost-El domingo, entero, sobre todo el gran, gran Pjorge, que habló, dice que por última vez aunque espero que no, sobre Lost; y Alejandro Piscitelli, que dio una conferencia genial en la que la hora programada se pasó volando. Y eso, a esas alturas de EBE, tiene un mérito enorme. No fue Casciari (aquí en vídeo y aquí en texto), pero tampoco vamos a tener todos los años esa apoteosis final, ¿no? Y también Joaquín Ayuso, de Glass. Todos los años me voy con alguna cuenta nueva en algún servicio que he conocido en el EBE (Twitter, Facebook, Friendfeed), y este año me he ido con dos (bueno, la de Foursquare fue para pillar uno de los bolsos de Sony Ericsson, debo admitirlo). Una de ellas fue Glass. No he trasteado demasiado aún pero pinta bien.


Lo menos bueno:

-Enrique Dans y Juan Varela. Si no has preparado nada, al menos esfuérzate por disimularlo y no te subas con un colega al escenario para charlar con él de lo mismo, y con los mismos argumentos, que cualquiera de los que estábamos abajo hubiéramos podido hacer.

Fotomaf sienta cátedra-Perderme unas cuantas cosas que sí me interesaban, como el taller de fotografía de Fotomaf. Es lo que tiene no poseer el don de la ubicuidad.

-Las mesas de Social Business y La ciudad y la web me parecieron un poco tostón, sobre todo la segunda, al igual que la de televisión.

-El tono de autoayuda que tomaron muchas de las ponencias. Me parece bien querer huir del catastrofismo que en estos tiempos de crisis lo impregna todo, pero estamos en crisis, las cosas no van bien, no es tan sencillo poner en marcha una empresa (bueno, iniciarla sí, pero no vivir de ella ni hacer que dure) y no entiendo por qué tenemos que lanzarnos todos a emprender como locos.

-En el EBE cada año hay más empresas y menos personas. Entiendo que ofrece oportunidades de negocio, y la ocasión de conocer a profesionales, pero alguien como yo, que está cansada de bregar todos los días con empresas y de trabajar en internet, prefiere que este tipo de encuentros se queden para las personas, porque las empresas tienen doscientos saraos para ellas a lo largo del año.

-El Evento es cada vez mayor (más gente, más actividades) y cada vez más indefinido. Hace tiempo que dejó de ser un encuentro de blogs, e incluso uno sobre web social. Probablemente a alguien que está pensando en hacerse un blog o que acabe de empezarlo no se le ocurrirá ir al EBE (o quizás sí), pero si lo hiciera no sé si aprendería algo (ya sé que no es un curso de formación, pero desde el principio tiene un importante componente formativo), y tampoco sé si es el foro idóneo para los usuarios avanzados. Pero claro, esta opinión se basa exclusivamente en el programa oficial del Evento Blog, no en la interacción social que cualquiera puede hacer en pasillos o cualquier otra dependencia del hotel y, por supuesto, en las fiestas posteriores. En cualquier caso, me gusta que el programa sea cada año mayor y más variado, así que quizás debería poner este punto entre lo que me ha gustado y lo que no.

Por qué no quería ir al EBE 2010

Esto iba a ser una introducción a este texto sobre el Evento Blog en sí, pero como se me ha ido de las manos, mejor lo pongo en otro post porque nada tiene que ver con el EBE. De todas formas, me apetecía contar por qué no quería ir este año, más que nada para desahogarme, que es una de las muchas razones para tener un blog.

Que no quisiera ir este año al Evento Blog no tiene que ver ni con su programación, ni con mi experiencia en pasadas ediciones (hasta ahora sólo me he perdido el primero). El motivo es de índole estrictamente personal. A mi abuelo lo ingresaron por primera vez durante el EBE de hace dos años (de hecho, nos perdimos buena parte del programa porque fuimos a verlo a Córdoba). Tardaría aún tres meses en fallecer, pero esa fue la primera vez que tuve la certeza de que no le quedaba mucho.

Durante el EBE del año pasado recibí una llamada que me cambió la vida, por muy rimbombante que suene. Mi padre había conseguido al fin acorralar a la presunta oncóloga que (mal)trataba a mi madre para que le dijera cómo estaba realmente. “Tiene los días contados”, fue la expresión de mi padre. La individua le dijo que unos meses, pero en realidad sólo le quedaban dos semanas. Pero ninguno lo sabíamos. Mi padre me prohibió que fuera a Córdoba a verla, porque se iba a asustar si me veía aparecer por allí sin estar planeado. Los dos me prohibieron muchas veces durante todo ese tiempo que fuese a verla. Lo consiguieron en ocasiones. Aún me maldigo porque lo consiguiesen aquella vez. Sigo sin entender por qué no querían que estuviese allí. Mi padre le echa la culpa a mi madre. A ella ya no puedo preguntárselo, aunque, conociéndola, imagino que no quería que sus hijos la viéramos así (con mi hermano los vetos eran incluso más estrictos). El caso es que me quedé en Sevilla. Ante la perspectiva de verme encerrada en casa, encerrada en mí misma y llorando, Contradictorio me obligó a ir al EBE. Creo que no hace falta explicar las nulas ganas que tenía de estar allí. Ni allí ni en ningún lado, en realidad.

Obviamente, el Evento Blog no tiene nada que ver con todo esto, pero la puñetera casualidad de que, en dos años consecutivos, coincidiera su celebración con desgracias personales hizo que, hace bastantes meses, tomase la decisión de no volver a ir.

Pero, claro, lo que una quiere y lo que finalmente acaba haciendo no siempre tienen mucho que ver (la realidad y el deseo, que decía Cernuda) y mi jefe, que nada sabe de todo lo que cuento más arriba (porque no tiene por qué saberlo), decidió que yo sí iría este año al EBE, y encima trabajando. Este es el resultado. Todo lo que veis, salvo los vídeos, que son de mi compañera Ainhoa Ulla, es obra mía.

Como sabrá cualquiera, sobre todo si es periodista o ha ejercido como tal, el matiz ir trabajando suele empeorar cualquier experiencia (aun así, ha habido unas cuantas cosas que me han gustado bastante de este EBE, que cuento en este otro texto), porque te obliga a ir a todo (o ir de sala en sala para pillar un poquito de cada ponencia si, como en esta ocasión, la cosa se solapaba), te apetezca y/o interese o no. Además, si unimos a ese ir siempre corriendo mis ya legendarias taras sociales (a mí no me sale lo de ir a presentarme a nadie sólo porque nos seguimos en Twitter), terminas con un balance social nulo, o casi (me encantó saludar a Deniman, aunque fuese tan brevemente). Y encima este año ni siquiera estaban Drea y Gargon.

Unos presumen al terminar el EBE de los followers y followeados ganados y de los contactos dervirtualizados (mira que me gusta poco esa palabra) y yo me conformo con añadir a alguno que otro que ha dicho cosas interesantes y de no haber perdido a ninguno por el camino. Es lo que tiene no aspirar a ser una gurú, que te conformas con poco. 

martes, 16 de noviembre de 2010

Los Beatles en iTunes

He escrito un pequeño post en Redes y cacharros sobre el tema, pero quería recuperar aquí un decálogo que mi señor esposo ha soltado en Twitter a cuenta de la decepción de quienes esperaban después del anuncio de ayer algo más que lo de los Beatles:
1.- Apple anuncia algo con el lema "nos cambiará la vida"
2.- Comienzan los rumores sobre su significado
3.- Se descubre que el lema es parte de una letra de los Beatles
4.- Los rumores se centran en los Beatles como lanzamiento casi seguro
5.- A los pocos minutos de la hora oficial los Beatles aparecen en la iTunes store. La tienda y la web de Apple se caen por tanta demanda
6.- Finalmente se hace oficial y los Beatles aparecen en la tienda de Apple
7.- Surgen todo tipo de comentarios negativos hacia Apple por ser "sólo" esa la noticia del lanzamiento
8.- El imbécil que se tomara al pie de la letra el lema del anuncio merece lo que le pase
9.- El que no se dé cuenta de la repercusión real de este anuncio a nivel musical y empresarial merece lo que le pase
10.- Que parecéis fanboys de Google, que también los hay

viernes, 12 de noviembre de 2010

Los Scream Awards 2010

[Éste es el reportaje que escribí sobre los Scream Awards para el número 1 de la revista Giant. Es un señor tocho, pero prometo que los osados que alcancen su final serán apropiadamente recompensados por el dios de los ladrillos... En la otra vida, que es donde siempre recompensan los dioses]

Homenajes, estrellas, premios y el DeLorean

En un mundo ideal, Perdidos ganaría cualquier premio al que se presentase, los Emmy serían más justos, Alfred Hitchcock se habría ido con unos cuantos Oscar en su bolsillo, Bill Murray tendría alguno (y Roberto Benigni no) y Katharine Hepburn habría superado la media docena (y así la Academia de Hollywood no tendría tanto miedo a darle otra estatuilla a Meryl Streep). Pero no vivimos en un mundo ideal, y las entregas ‘oficiales’ de premios suelen ningunear todo aquello por lo que los espectadores, que al fin y al cabo son los que mantienen el circo en pie, sienten predilección.

Por suerte hace tiempo que las academias e instituciones variadas dejaron de ser las únicas con derecho a conceder premios, y en los últimos años han sido muchos los que se han animado a poner en marcha convocatorias en las que son los espectadores, y no los supuestos expertos, los que reconocen la labor de profesionales del cine o la televisión.

Los Scream forman parte de esa nómina de premios ‘populares’. Nacidos hace cuatro años en el canal del grupo MTV Spike, los Scream Awards rinden cada año homenaje a lo mejor de la fantasía, la ciencia-ficción, el terror y los cómics en una gala a la que los invitados no acuden con modelitos de Versace o Armani, sino ataviados con sus mejores, más terroríficos e insólitos (y a veces desconcertantes) disfraces. Y aunque también hay ovaciones y largos aplausos, lo más habitual, como su propio nombre indica, son los gritos.

En los Scream Awards 2010 hubo premios y avances de lo que veremos en los próximos meses y también unos cuantos homenajes. Pero uno de ellos destacó sobre los demás. Aprovechando el 25º aniversario de su estreno y su salida al mercado en Bluray, la gala rindió un emotivo tributo a Regreso al futuro, una de las series más queridas por espectadores de casi todas las edades -especialmente si tienen treinta y tantos o cuarenta y pocos- y cuya mención suele venir acompañada de un arrebato de nostalgia y alguna frase del tipo “ya no se hacen películas como esas”.



Para recordar las andanzas temporales de Marty McFly, Spike volvió a rodar el tráiler original de la primera entrega y reunió sobre el escenario a Michael J. Fox, Christopher Lloyd y al coche que los unió a los dos, el DeLorean. Seguramente el coche no sería más que una réplica del original, que sale a subasta este mes, pero volver a verlos a los tres juntos fue un momento especial que, unido al clip de la película que proyectaron, seguro que hizo derramar alguna lágrima a más de uno.



En el mundo ideal del principio Michael J. Fox tampoco tendría parkinson, pero lo tiene, y tan avanzado que se prodiga poco en público. Por eso fue tan emocionante volver a verle pese a que sólo pudiera aguantar un par de minutos sobre el escenario. Junto al DeLorean, cuyo precio oscila entre 80.000 y 100.000 dólares, también saldrán a la venta otros objetos de la serie, como la chaqueta autoajustable. Los beneficios serán para la fundación de Fox contra la enfermedad que padece.

El DeLorean no fue el único vehículo que se subió al escenario. También lo hizo -al menos una parte- el Oceanic 815 (y Jimmy Kimmel, portavoz de la serie), para darle la última despedida a Perdidos. Henry Ian Cusick, Ian Somerhalder, Carlton Cuse y Damon Lindelof fueron algunos de los miembros del equipo que acudieron al homenaje y Jorge García habló en nombre de todos. “Es estupendo estar en una entrega de premios que nos quiere”, dijo, y una vez más vimos el ojo de Jack abrirse y cerrarse. Perdidos no logró el premio a la Mejor Serie, que fue para True Blood, pero Matthew Fox sí vio su trabajo reconocido.



True Blood fue una de las triunfadoras de la noche, porque dos de sus protagonistas (Anna Paquin y Alexander Skarsgård) se fueron con premio a los mejores intérpretes de terror (además, logró el premio a la Holy Shit Scene of the Year (la secuencia más desconcertante, por un impetuoso y retorcido encuentro sexual en el que interviene Stephen Moyer).

Si True Blood reinó en la pantalla pequeña, Inception (Origen) lo hizo en la grande. Para el filme de Christopher Nolan, presente en la gala, fueron el Ultimate Scream, el Mejor Filme de Ciencia-Ficción, Mejor Actor de Ciencia-Ficción (Leonardo DiCaprio), de Reparto (Joseph Gordon-Levitt), Revelación (Tom Hardy) y a la Mejor Lucha. En el apartado de Terror la ganadora fue Zombieland, que además recogió (de manos de Bill Murray) los trofeos al Mejor Cameo y al Reparto mejor ensamblado.

En el de Fantasía, como era de esperar, triunfó Crepúsculo (Mejor Filme para Eclipse y premios de interpretación para Kristen Stewart y Robert Pattinson), y el premio a la mejor cinta del año en 3D (y el de efectos visuales) fue para James Cameron y su Avatar. No triunfó en los galardones mayores, pero el reparto de Iron-Man 2 no se fue de vacío. Robert Downey Jr. fue elegido Mejor Superhéroe, Mickey Rourke Mejor Villano y Scarlett Johansson Mejor Actriz de Ciencia Ficción.

Además de cine y televisión los Scream Awards premian también a los cómics más sobresalientes del año, y en esta ocasión dictaminaron que The Walking Dead era el Mejor Cómic, Geoff Johns el mejor guionista, Frank Quitely el mejor artista y Kick-Ass la mejor película adaptada desde un cómic.

Entre la extensa nómina de los premios (una treintena) hubo sitio para reconocer la mutilación más memorable y hasta para escoger a la peor película del año (Piranha 3D). Y si se puede medir el desagrado, también se puede cuantificar la expectación, y por eso el último galardón de la noche fue para gritar que la película que se espera con más ganas es la Linterna Verde que dirige Martin Campbell y protagoniza Ryan Reynolds, que agradeció un premio “más gratificante que un ‘a quién demonios le importa” cuando apareció en el escenario tras una enorme luminaria (verde, claro).

Avances y exclusivas

Además de una ocasión para premiar a los mejores del año y para homenajear a los favoritos de los fans, los Scream Awards son un fastuoso escaparate en el que las productoras y distribuidoras proyectan avances de algunos de los títulos más esperados por los espectadores. Así, Rainn Wilson presentó un vídeo de su último trabajo, Super, de James Gunn (y de paso compartió -de modo bastante gráfico- con el respetable lo poco que le gustó Life as we know it, la enésima comedia romántica protagonizada por Katherine Heigl), mientras que parte del equipo de Scream, con David Arquette, Neve Campbell y el gran Wes Craven a la cabeza, llevaron a la gala un pequeño aperitivo de la cuarta entrega de la serie, en la que entran en nómina -probablemente en la de víctimas- cuatro mujeres muy conocidas por sus apariciones en la pequeña pantalla: Mary McDonell (la presidenta Roslin de Battlestar Galactica), Kristen Bell (Veronica Mars), Anna Paquin (True Blood) y Hayden Panettiere (Héroes).

The Walking Dead on San DiegoMenos estruendosa, pero más sobrecogedora (aunque no tanto como el clip de Paranormal Activity 2), fue la aparición de Sir Anthony Hopkins, que introdujo el tráiler de su filme The Rite -basado en un exorcismo real al que tuvo que enfrentarse el sacerdote al que interpreta- advirtiendo de los peligros que acechan en las sombras y de lo frágil que es el equilibrio entre la luz y la oscuridad. Oscuridad, y mucha, hay en Las cenizas de la muerte, el capítulo que cierra la historia de Harry Potter, de cuya primera parte vimos también un adelanto. Pero no todo fue cine. En el apartado de adelantos se colaron también los zombis de Walking Dead, que debutaban en la cadena AMC sólo unos días después y a los que los amantes de la sangre (y los seguidores del cómic de Robert Kirkman y Tony Moore) esperan ansiosos desde hace meses. [La foto es de un desfile de zombis que promocionaban la serie en San Diego, en la Comic Con]

La heroína y el antihéroe

Ha lidiado con aliens, dioses de otros mundos, Bill Murray, malvados tiranos atrapados en cuadros y hasta con James Cameron. Y siempre ha salido airosa, motivo más que suficiente para que los Scream Awards homenajeasen con el premio a la Heroína a Sigourney Weaver, que fue presentada por su amigo Cameron y que hizo su aparición en el escenario encerrada dentro de un gigantesco huevo de Alien. Weaver, que reconoció que gritó cuando la organización la llamó para comunicarle el premio, mostró su agradecimiento con un breve y emocionado discurso plagado de palabras malsonantes que fueron suprimidas en la emisión televisiva.



Si Sigourney Weaver fue la heroína de la noche, el título de antihéroe se lo lleva, por méritos propios, otro grande, Bill Murray. El actor apareció en el escenario (fue subido por un elevador oculto bajo una trampilla) vestido, y esa es la noticia, con su uniforme de Los cazafantasmas (“Buscaba algo limpio que ponerme y sólo encontré esto”, se justificó). Pero Murray no habló de Los cazafantasmas, ni de la tantas veces pospuesta tercera entrega, en la que parece que sí participará (Dan Aykroyd la está escribiendo y jura que es buena). El actor estaba allí para recoger su premio al Mejor Cameo por su aparición en Zombieland. Murray agradeció los premios a ese público que siempre está ahí “cuando más os necesitamos” y aprovechó la ocasión para recordar a algunos de los compañeros de profesión que ha perdido, como “John Belushi, John Candy... y Mickey Rourke”, que le escuchaba sentado entre el público. Por desgracia no pudimos ver juntos sobre el escenario a Murray y Weaver (que todavía no hay confirmado si estará en Cazafantasmas 3), pero sí se encontraron entre bambalinas. Y siguen haciendo buena pareja.