viernes, 29 de abril de 2011

Poesía clásica latina: Catulo

Acercaos, endecasílabos, todos cuantos hay por todas partes, todos cuantos hay. Una desvergonzada adúltera me toma a broma y dice que no me devolverá nuestros escritos, creyéndose que podéis aguantarlo. Vamos a perseguirla y a pedírselos con insistencia.

¿Preguntáis quién es? La que veis andar indecentemente, la que, como una actriz de mimos, con desfachatez, se ríe, con una boca de cachorro galo. Rodeadla y pedidle con insistencia: "Puta asquerosa, devuélveme los escritos. Devuélveme los escritos, puta asquerosa". ¿Que te importa un bledo? ¡Ay, fango, lupanar, o algo más corrompido si puede haberlo! Pero no hay que confiar en que esto baste. Si no puede ser de otra manera, saquémosle los colores en su férrea cara de perro. Gritad a coro otra vez con voz más alta: "Puta asquerosa, devuélveme los escritos.
Devuélveme los escritos, puta asquerosa".

Pero no hacemos ni un progreso, sigue como si tal cosa. Tenemos que cambiar el método y la forma, a ver si conseguimos algo: "Virtuosa y honrada, devuélveme los escritos".

Hermoso, ¿verdad? El sobrecogedor texto que acabáis de leer es obra de Gayo Valerio Catulo, un poeta latino del siglo I a. C. al que le gustaba llamar a las cosas por su nombre y decir todo lo que se le pasaba por la cabeza. Catulo es uno de los autores incluidos en el programa de una de las asignaturas que estudio este cuatrimestre, Literatura Clásica (toda la griega y toda la latina, toda, en un solo cuatrimestre, para que luego digan que en la UNED no se estudia), y al llegar al poema de arriba no pude por menos que detenerme a admirar el genio (en más de un sentido) del veronés, que reaccionaba así a la infidelidad de su amada, reacia a devolverle al poeta los textos que le escribió.

Como hago siempre que algo me interesa, investigué un poco sobre Catulo y di con otros poemas que no incluye la Antología con la que estoy estudiando. El que sigue es igual de contundente que el anterior, pero en esta ocasión no está dirigido a una amante infiel, sino a dos individuos, Aurelio y Furio (amigos, leo por ahí, pero no sé yo si ese dato será correcto a tenor de las líneas que les dedica), que le reprendieron por el descaro de sus obras. El texto, una oda a la libertad artística y de expresión, podría servirnos a más de uno para despachar a enemigos, rivales o simplemente tontos con que nos crucemos. Y si nos acusan de insultarles, siempre podemos responder que estamos homenajeando a los clásicos:
Os daré por el culo y me la vais a chupar,
Aurelio comevergas y Furio julandrón,
que, por mis versos, como son ligeros,
me habéis considerado un desvergonzado.
Es, de hecho, procedente
que el poeta honorable sea personalmente casto;
no es necesario que lo sean sus versos,
que, en definitiva, tienen sal y gracia
si son ligeros y desvergonzados
y pueden provocar las cosquillas,
no digo a los muchachos, sino a esos peludos
que no pueden mover sus duros lomos
¿Vosotros, porque habéis leído muchos miles de besos,
me consideráis poco hombre?
Os daré por el culo y me la vais a chupar.

viernes, 15 de abril de 2011

Agresivos y faltones

No es sólo que la gente se ampare en el supuesto anonimato que proporciona internet para expresarse, ni para desahogarse, ni para decir lo que no se atreven a decir a la cara. Es todo eso, sí, pero también que hay muchísima gente sin una pizca de educación. Cualquiera que explore (o sufra, como es mi caso) los ríos de comentarios que se vierten en un medio de comunicación con una audiencia significativa se habrá dado cuenta de que se han convertido en un pozo barriobajero de insultos y despropósitos. Hay excepciones, claro, pero cada vez menos, por desgracia. Ya no se conforman con poner a parir a políticos, empresarios y casi cualquier protagonista de cualquier información (muchas veces sin leer siquiera la noticia; les basta con el titular o ver quién es el protagonista para liberar su bilis), sino que también atacan a quien lo escribe, comenta en un sentido opuesto y, en definitiva, a todo el mundo. Una de las ventajas de los comentarios es que te pueden advertir de que has cometido un error para poder rectificarlo. Antes, en un tiempo no tan lejano, los comentarios simplemente te indicaban que te habías equivocado. Lo arreglabas y punto. Hoy ya no es así. La enmienda viene acompañada siempre de cosas como menuda mierda de periódico/información/periodista, ¿a este dónde le han dado el título?, seguro que es un becario; anda, hijo, a ver si la próxima vez te informas un poco mejor porque no has dado una; ¿y este tiene la caradura de llamarse periodista? y lindezas por el estilo.

Y esa plaga, que antes sufríamos sólo en el periódico (me refiero a aquel en el que yo trabajo, que es el que mejor conozco, aunque imagino que no será un fenómeno único) ahora se ha extendido a los blogs. Cuando escribes un blog en un periódico tu audiencia se multiplica, claro, porque estás en un escaparate por el que pasan muchas personas. Pero también lo hacen los maleducados. Últimamente he tenido unos cuantos de estos comentarios en los dos blogs en los que escribo en el periódico. Sé que a otros autores de blogs también les pasa, lo que pasa es que ellos los filtran e impiden que se publiquen. Yo no. Será que soy masoquista. O que me gusta contestarles y defenderme. Si simplemente los dejo sin publicar implícitamente les estoy dando la razón, o eso es al menos lo que creo. Como digo, he tenido unos cuantos comentarios ofensivos últimamente, con varias IP repetidas, todo hay que decirlo, aunque tampoco quiero ponerme conspiranoica.

En un primer momento pensé en hacer un artículo similar al del neotroll, pero esta gente ni siquiera da para eso. No llegan ni a trolls.

El primero que traigo aquí lo he recibido esta misma mañana, en un post en Redes y cacharros sobre los cambios en Spotify. No voy a volver a escribir aquí lo que dije allí, pero el resumen es que no entiendo que la gente lloriquee por las limitaciones a las cuentas gratuitas en lugar de pagar cinco euros al mes o, simplemente, que es lo que yo hice cuando me cansé de los puñeteros anuncios, irse a otro sitio donde no haya que pagar.

Pero no sigo, que me enredo. Este es el comentario:
…A mi también se me ocurren muchas preguntas, y sólo por poner un ejemplo… ¿no había nadie para escribir un artículo como este que utilice Spotify más amenudo? ¿tu eres un fan de series por internet (que te verás muchas) y me criticas a mi por escuchar música con anuncios?… Quizás eso sea lo que no te gusta a ti, los dichosos anuncios… Pero tal vez un artículo de este calado podría haber recaido en una persona con más conocimiento sobre este programa… “Pelahabas!”

Y mi respuesta:
Con todo el respeto, es un programa para escuchar música por internet, no física cuántica, y Spotify no es precisamente un servicio con demasiadas opciones. Es bastante sencillito, la verdad. Además, no sabía que sólo se puede escribir sobre algo si lo usas intensivamente… No te critico, ni a ti ni a nadie, por escuchar música con anuncios. Digo, y repito, porque se ve que no ha quedado claro, que no entiendo cómo alguien que se autoproclama amante de la música aguanta los anuncios en lugar de pagar o, simplemente, irse a otro sitio sin anuncios (en los comentarios se han recomendado unos cuantos). Y para tu información te diré que utilicé mucho Spotify, al principio. Pero tuve que dejar de usarlo. Por cierto, intuyo que el uso del término ‘pelahabas’ pretende ser un insulto. ¿Qué es lo que crees que significa?".

Pero la cosa se pone mejor cuando saltamos a mis artículos sobre Fórmula 1. Estas son algunas de las perlas recibidas en este texto sobre el Gran Premio de Malasia:
Típica basura de un fanático alonsista que no busca información verídica sino que adorna sus prejuicios y complejos como si fueran hechos. Hubiera bastado con decir que el enfrentamiento entre Alonso y Hamilton fue de lo mas emocionante en la carrera y que ninguno de los dos se merecieron una sanción. Lo de meter cizaña a Hamilton esta muy, pero que muy, trillado.

Mi respuesta:
Pasan cosas raras cada vez que él se ve envuelto en un incidente, accidente o como queramos llamarlo. Y siempre sale beneficiado (o alguien más sale perjudicado además de él, como es este caso). Hay unas cuantas normas en el reglamento incluidas gracias a trastadas del piloto de McLaren. Y quien no vea eso, Riccardo, es que está viendo otro Mundial, no tiene demasiada idea de esto o simplemente está cegado por su amor por el inglés. Que cada uno escoja la opción que prefiera. Por cierto, si la tienes, estaré encantada de leer esa ‘información veraz’ que dices que no he buscado. No me importa que consideres lo que escribo una basura (cada uno tiene su opinión), pero sí que me llamen ‘fanática alonsista’ (no es el caso; no soy fanática de nada, y mucho menos de nada que tenga que ver con el deporte) o mentirosa (porque es eso lo que querías decir cuando has aludido a mis supuestos prejuicios y complejos, ¿no?)".

Y otro más en el mismo post:
Basta ja con este chulesco tono de Alonso…y este nacionalismo estupido que consiste en apoyarlo cual que sea su situación…y lo que diga… este piloto no vale el mismo que iba a ser campeón con este constructor…nada…de nada..el tio esta acabado…hay que reconocer que no es, ni mucho menos el mejor.. y hasta..Bruno.

Y mi respuesta:
No sé qué es peor, Bruno, si el nacionalismo estúpido o el antinacionalismo estúpido, porque por desgracia la mayoría de los que atacan a Alonso ahora (no digo que sea tu caso) lo jalearon cuando ganó su primer mundial, ‘porque era español’. Con el segundo ya empezó a ‘cansar’ a muchos de esos ’seguidores’, que directamente ahora lo ponen a parir cada vez que pueden. Puede que meterse con Hamilton esté ya muy visto (será porque siempre da motivos para ello), pero criticar por criticar a Alonso, también".

A esto también aportó Contradictorio su granito de arena, vía chat:
O sea, que yo me entere, que si te gusta Alonso como piloto, aunque seas de Swazilandia, eres un nacionalista estúpido. Y que para comentar hay, sobre todo, que tener bajos conocimientos de ortografía y gramática, ¿no?".

Y yo le contesté:
Sí, ese es el requisito. Viene en las instrucciones para dejar comentarios: "Si escribe correctamente, absténgase de manifestar su opinión; de hecho, márchese de internet, snob de las narices, y póngase a leer uno de esos libros aburridos sin dibujos ni nada que tanto le gustan. Gilipollas".

Pero el peor comentario que he recibido hasta ahora (aunque como va la cosa fijo que llega de un momento a otro que lo mejora) fue este, en el post sobre el Gran Premio de Australia, firmado por un tal Carlos. No se llama Carlos, claro, ni su correo es as@asd.com (¿no os cabrean los tipos que ni siquiera se molestan en inventarse una dirección que parezca real?):
Sinceramente, quedas eximida/o de comentar más carreras, lo único que nos ha quedado claro es que eres una trasnochadora, que levantaste tarde y presumiblemente con resaca, y que tu marido hizo nosequé con el dedo, que supongo que se labaría antes de comer porque a saber donde acabó el susodicho. La carrera sin ser magnífica fue bonita, supongo que eres una fanática de Alonso y si no gana la carrera es un toston. Pues bien a mi me encanta Alonso es el mejor de la Parrilla y verlo remontar desde la 9 a la 4 plaz fue bastante para la primera carrera. Ferrari deba de implementar el morro flexible".

Le respondí, claro:
Estimado Carlos, gracias por eximirme (soy una mujer, por cierto, como así indica mi firma) de comentar las carreras, pero creo que lo seguiré haciendo, si no le importa. No es asunto suyo, pero no bebo. Y trasnocho porque salgo tarde de trabajar, normalmente de madrugada, aunque eso tampoco sea asunto suyo. Si no entendió la broma del dedo, lo lamento (lavar es con uve, por cierto). No, no acabó en ninguna parte que precisase un lavado (gracias por interesarse por mi vida privada) pero sí, mi marido se lava siempre las manos antes de comer, y después, aunque esto tampoco sea asunto suyo. La carrera fue un tostón. Esa es mi opinión, tan respetable como la suya, ni más ni menos. No, no soy una fanática de Alonso. Me gusta, sí, y prefiero que gane, pero no mido mi entusiasmo o interés, por suerte, en función de lo que haga Alonso".

Me quedé con las ganas de decirle por dónde podía meterse el morro de Ferrari (no tengo glamour, pero sí clase; desde luego más que este imbécil), pero igual ya lo ha hecho y por eso pide que pongan uno flexible...

domingo, 3 de abril de 2011

Rajoy lo sabía


Si soléis ver los informativos televisivos los fines de semana sabréis que no hay uno solo en el que Mariano Rajoy no tenga un sarao mitinero, estemos o no oficialmente en campaña (llevamos unos siete años en una campaña extraoficial perpetua). Convenciones de su partido, mítines, encuentros con empresarios, jóvenes, parados, cultivadores de remolachas... No hay casi ninguna capital española por la que Rajoy no haya pasado un fin de semana en los últimos meses.

Pero, curiosamente, este fin de semana su agenda está vacía.

Si ayer estuvisteis en España (pero no perdidos en mitad de ninguna montaña ni en coma), sabréis que ayer por la mañana el presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, ZP, dijo que no se volverá a presentar a las elecciones, un asunto lo suficientemente relevante como para que el líder de la oposición se pronunciase al respecto.

Pero curiosamente este fin de semana, precisamente este fin de semana, en el que además los socialistas inician oficialmente su precampaña para las autonómicas y municipales de mayo y en el que el PP tenía actos organizados prácticamente por toda España (lamentable, una vez más, Francisco Camps y su euforia al saber que Zapatero no será candidato), Rajoy estaba desaparecido en combate.

La hipótesis de Contradictorio, mi santo esposo, es que Rajoy lo sabía. Sabía qué iba a hacer Zapatero y cuándo lo iba a decir porque el propio presidente se lo había dicho y ha preferido (igual se lo pidió ZP) quitarse de en medio un par de días, no se sabe si por respeto o por miedo (no sería la primera vez que desaparece cuando se produce algún suceso que merecería al menos unas palabritas de un tipo que aspira a presidir el Gobierno de España).

Si hubiese tenido una agenda y la hubiese cancelado podría hablarse con propiedad de miedo (o de un extravío en una montaña e incluso un coma), pero que no la tuviera invita aún más a la sospecha.

La reacción del PP al anuncio, no por previsible menos graciosa, comenzó con un impulsivo tuit de los populares madrileños (elecciones ya), una linea que siguieron todos los que ayer abrieron la boca (¿qué parte de "voy a acabar la legislatura" no entendieron?), mientras en la dirección del partido se reorienta el punto de mira de sus torpedos, que en lugar de dirigirse a Zapatero irán ahora "a por todo el PSOE",

No tengo intención de votar a ninguno de los dos, pero entre la desorientación de unos y la que se le viene encima a los socialistas, por donde pronto van a empezar a volar los cuchillos como en los viejos tiempos, podemos reírnos bastante. Lástima que a ninguno de los dos partidos les importe un carajo ápice lo que nos pase a España y los españoles.