miércoles, 20 de julio de 2011

Periodistas y autocrítica

Aunque se suele decir que hay gente para todo, a las personas más o menos normales no les gusta que las critiquen. Tampoco a los periodistas. En su (nuestro) caso, la crítica sienta aún peor porque son profesionales acostumbrados a criticar a los demás. Consideran que ese es su deber, denunciar ante sus lectores, oyentes o espectadores los vicios y desmanes de eso que se suele llamar personajes públicos y que van desde un gobernante a un deportista, pasando por todo lo que hay en medio. Lo que algunos de estos periodistas no entienden es que la naturaleza de su trabajo les convierte también en cierto modo en personajes públicos. Desde el momento en que muestran a los demás su trabajo se exponen también a esa misma crítica.

Esas críticas, a veces fundadas y otras no tanto, suelen proceder de fuera de la profesión. En esos casos, la reacción es casi automática: los periodistas hacen piña y atacan al crítico con uñas y dientes.

Si las críticas provienen de dentro, la cosa cambia.

No es habitual que un periodista o un medio critique directamente a un compañero. "Perro no muerde a perro", se suele decir, y ese corporativismo puede tener sentido en ocasiones, pero en otras es un disparate. No puedes presumir de objetividad y ecuanimidad si estás silenciando las barbaridades que en su medio comete el tipo que se sienta a tu lado en una rueda de prensa, pero eso se lleva mucho, sobre todo en España, donde se tiende a mirar hacia otro lado, basándose en otra premisa tan estúpida como la de los perros: "Nosotros no somos la noticia". Eso, claro, no vale siempre, porque bien que publican, a todo trapo, autobombos como lo de Kiosko y más.

Ejemplos de malas prácticas de periodistas y medios hay unos cuantos en España, pero nada de eso lo veréis en otros medios de los considerados serios (y que cada vez lo son menos). Sí en confidenciales, blogs y similares, pero sólo ahí. No quiero ni pensar qué pasaría si aquí tuviésemos un Murdochgate. Por lo pronto, como decía Rafa Ruiz en Twitter, dudo mucho que viésemos a un empresario mediático sentado ante una comisión parlamentaria.

No es tan importante ni tan escandaloso como el Murdochgate, pero en el periodismo deportivo también se cometen tropelías. Especialmente en temporada de fichajes, que suele coincidir con un parón de las competiciones durante el que hay que llenar las páginas y el tiempo como sea. Y ese "como sea" incluye en ciertas ocasiones caer de lleno en el periodismo ficción.

Hace unos días Nacho Mol publicó en Sevillismo un artículo en el que denunciaba esas prácticas y cómo algunos presuntos profesionales se servían del rumor más peregrino (cuando no directamente de la invención) para dar noticias que de noticias no tienen nada.

Con lo que he contado más arriba podéis imaginar que Nacho recibió no pocos palos tanto en los comentarios del blog como en Twitter. Pero también recogió bastantes apoyos, entre ellos el mío. Como le dije a él, no soy sevillista (ni casi aficionada ya al deporte, sólo sigo la Fórmula 1 y el tenis), pero sé que lo que dice es cierto porque lo he vivido. Y en Sevilla, que es la ciudad a la que se refiere el autor. Igual los que arremetieron contra el texto no han visto nunca prácticas parecidas, pero eso no significa que no ocurran ni desde luego les da derecho a llamar mentiroso a Nacho, como hicieron algunos.

Porque sí que ocurre. Yo he visto, en directo, cómo un jefe que no sabía cómo llenar las páginas de uno de los dos equipos de fútbol sevillanos abría al azar la Guía Marca y seleccionaba a un jugador al que dedicaba dos páginas y titular de portada con un "El club podría estar interesado en fulanito". Al día siguiente preguntaban al jugador, que por pura cortesía respondía un "el club X es muy interesante y a cualquiera le gustaría jugar en él" (traducido como "Fulanito quiere jugar en el X"). Después, preguntaban al club que, también por cortesía, no decía que no le interesaba sino que "estudiaban el mercado" o cualquier tontería similar y así, a lo tonto (porque después hay que publicar el descarte del fichaje) llenas los periódicos de toda una semana con una invención.

No todos trabajan así, por supuesto, pero lo del párrafo anterior existe. Quien lo niegue habrá tenido la suerte de no trabajar con ninguno de los medios/periodistas que lo practican, tiene poco mundo, no ve lo que tiene delante de las narices o simplemente miente. Que cada uno escoja la opción que prefiera.

martes, 19 de julio de 2011

Primeras (y malas) impresiones sobre 'Kiosko y más'

Si buscase el chiste fácil podría empezar diciendo que Kiosko y más no va a ir a ninguna parte porque ni los propios medios que forman parte de esta alianza se han enterado de cómo se llama el invento (usan indistintamente Kiosko y Kiosco).

Pero eso sería, como digo, demasiado fácil.

Mejor, quizás, empezar por algunas de las cosas que se han dicho sobre este Kiosko y más, para ir abriendo boca antes de entrar en materia:
...llega el futuro.

...dar el salto del papel a la web con un modelo viable de negocio.

..."sin perder la esencia de lectura en papel", ofreciendo a los lectores "un producto que empieza y termina" para una lectura "más sosegada" a la que habitualmente se hace en las ediciones web gratuitas de los diarios.

...la revolución del periodismo actual a la vez que el inicio de una nueva fórmula con posibilidades infinitas para disfrutar de la lectura. A través de él el periodismo se adapta a los nuevos tiempos sin traicionar sus valores y esencias de toda la vida.

'Kiosko y más' es la mayor oferta informativa a la que puedes acceder desde cualquier lugar, en cualquier momento.

Las entusiastas citas de arriba, salvo la última, que procede de la propia web de Kiosko y más, corresponden a notas de prensa publicadas por la agencia Europa Press o por alguno de los diarios implicados en el proyecto, como La Voz de Cádiz.

Alguien que no sepa del tema puede leer cualquiera de ellas y, en efecto, entusiasmarse al saber que podrá leer su periódico en internet, sin tener que ir a por él al quiosco, y que podrá disfrutarlo en su dispositivo móvil, sin tener que mancharse las manos de tinta.

Sin embargo, alguien que haya navegado alguna vez por la Red (tampoco hay que ser un experto) puede que se haya quedado a cuadros o que piense que su cacharro se ha vuelto loco y le está mostrando textos del siglo pasado. ¿Salto del papel a la web? ¿Revolución del periodismo actual? ¿Nuevos tiempos? ¿La mayor oferta informativa a la que puedes acceder desde cualquier lugar?

Todo eso pasó en España hace más de una década. Y esa "mayor oferta informativa a la que puedes acceder desde cualquier lugar" se llama internet.



Pero lo que más me ha gustado es lo de "un producto que empieza y termina", que no suena precisamente a futuro. Ni siquiera se parece al presente, en el que los lectores ya no se conforman con la visión del mundo que les ofrece su periódico. Probablemente ni siquiera tengan uno, sino muchos, o todos, o ninguno, porque esa es una de las grandezas de internet. La posibilidad de acceder a todo, de seguir leyendo cuando se llega a la última línea, de comprobar algún dato que creemos erróneo o un nombre que puede que esté mal escrito. Y a los que estamos al otro lado nos permite poner enlaces, añadir informaciones relacionadas, complementos multimedia...

Y, por ejemplo, si un presidente del Gobierno llama "bellaco" al que le acuse de hacer recortes sociales, podemos incluir en esa noticia el vídeo del discurso que dio en el Congreso en el que anunció los mayores recortes sociales que se han hecho en décadas.

Pero, si no hay nada de eso en Kiosko y más, ¿cuál es esa revolución que anuncian? ¿Qué es entonces lo que venden?

Diarios y revistas en PDF. Ni más ni menos. Son muchos diarios y revistas, sí (podéis ver la lista completa de publicaciones aquí), pero a eso se resume todo. PDF.

Y ni siquiera se ven bien. Si le echáis un vistazo, no en la web, que es un auténtico infierno, sino en un dispositivo móvil (la App es gratuita y se pueden descargar, también sin coste, tres ejemplares de cualquier publicación), veréis que los textos no se ven mal pero que las fotos no resisten una ampliación (y si son viñetas con bocadillos, olvidaos de leerlas). Pero lo divertido de verdad es probar con las revistas. Si la página en cuestión lleva una trama de fondo no hay manera de leer el texto. Sé que exportar las páginas tal cual salen del editor es muy cómodo, pero eso aquí no sirve.

Que conste que no me parece mal que se vendan PDF en las webs. De hecho, me parece un servicio interesante, como complemento. Pero no intenten tomarme el pelo. No hay "una nueva fórmula con posibilidades infinitas". No hay "revolución". Ponen a la venta en la web exactamente el mismo producto que venden en el quiosco (algo más barato, pero tampoco lo suficiente), el mismo que hasta ahora ponían gratis (con otro formato, e incluso enriquecido con contenidos adicionales) en sus respectivas webs las publicaciones reunidas en esta alianza.
...se plantea el pago por contenidos pero no qué se va a ofrecer por ese pago. (...) algunos simplemente cobrarán mañana por lo mismo que hoy ofrecen gratis, sin darse cuenta de que, si los contenidos no son interesantes y de calidad, nadie pagará por ellos.

Ese fue uno de los puntos de los que hablé en la charla que di hace un par de semanas en el WordPress Sevilla Meetup. Sigo pensando lo mismo. No sé si este Kiosko y más funcionará o no (tampoco cómo le va a Orbyt), pero lo que sí sé es que este no es el camino.

Llevo unos días dándole vueltas al tema (sí, pienso en estas cosas, qué le vamos a hacer), y en un momento dado llegué a pensar que igual sí era bueno este planteamiento, porque nos permitiría a los que trabajamos en las webs de los periódicos dedicarnos a crear contenidos en lugar de perder tanto tiempo en poner bonito en la Red lo que lleva el diario impreso (con noticias, no lo olvidemos, del día anterior), y que si iniciativas como estas funcionaban y generaban ingresos podríamos tener más y mejores redactores para ofrecer a nuestros lectores más y mejores informaciones y reportajes y hacer un trabajo de calidad, no la basura a la que en muchas ocasiones estamos condenados.

Después desperté, y tuve una visión de cómo sería el panorama mediático en España si llega el día en que Orbyt y Kiosko y más de verdad funcionan. Las webs de esos diarios serían un enorme banner publicitario (con mucho Flash) con un botón enorme para comprar la versión digital del periódico, el mismo que está en el quiosco y que sólo lleva noticias de ayer. Y no habría nada más. Ojalá me equivoque.

martes, 5 de julio de 2011

Periodistas e internet: condenados a entenderse

[Lo que sigue es más o menos lo que dije en la charla que me invitaron a dar en el WordPress Sevilla Meetup el pasado sábado, una historia de la que hablo en este post. Las fotos que ilustran esto no son sólo de esa charla, sino también de las diferentes intervenciones que hubo a lo largo de la jornada, que resumí en 'Redes y cacharros']

Chapas WordPressCuando periodistas o empresarios de la comunicación participan, en representación de sus medios, en sitios como el WordPress Sevilla Meetup, el Evento Blog o cualquier foro que reúna a gente de internet en general, suelen extenderse sobre ideas como que su medio apuesta mucho por la Red, porque es el futuro, que dedican a su división de internet abundantes recursos técnicos, económicos y humanos, que les importa mucho la interacción con los lectores y usuarios porque son parte del medio y cosas por el estilo.

Es posible que eso sea cierto en los medios grandes. No lo sé, nunca he trabajado en uno, sólo en periódicos pequeños. Y en los periódicos pequeños esto no es exactamente así.

La relación que mantienen con internet es complicada. Hay problemas de adaptación desde el punto de vista del medio como empresa y de los periodistas como individuos. Tampoco es idílica la atención que prestan a los contenidos ni a su calidad. Y la relación con sus lectores es, cuanto menos, disfuncional. 

Periodistas e internet: condenados a entenderse

Los medios e internet

Buena parte de los medios dieron el salto a internet sin un proyecto claro, sin saber qué querían más allá de estar en la Red y sumar visitas y lectores. Para ellos, lo importante sigue siendo el papel. La web es un mero reflejo o, como mucho, un complemento, pero siempre algo inferior a lo que no se le hace demasiado caso. Hay que estar, no importa cómo ni qué se haga.

La falta de un proyecto definido, de un objetivo, propicia que dentro de un mismo grupo de comunicación, que edite distintos periódicos, haya tantos modelos de integración como cabeceras. En estos casos suele haber un equipo de redactores en la sede central del grupo que se dedica a gestionar las webs y que en teoría debería tener el apoyo de sus compañeros del diario impreso, de todas las cabeceras, pero eso no suele ocurrir.

Medios, periodismo e InternetAsí, se pueden esbozar hasta cuatro patrones diferentes de supuesta integración: por un lado, los hay que destinan a un redactor de la plantilla en exclusiva a la web (como digo, con poco o nulo apoyo del resto de la redacción); por otro, los que no destinan personal pero sí aportan contenidos a la redacción central para que los incluya en la web y además gestionan las cuentas en redes sociales; otro caso más son los que actualizan las cuentas de Twitter y Facebook pero no aportan nada a su web, que dejan en manos de la redacción central; y, por último, los que no hacen ni una cosa ni otra, es decir, la marca de su diario en internet, su marca, es algo extraño que no les interesa en absoluto.

[En estos últimos casos de no-integración pueden, además, plantearse situaciones absurdas como la que propician algunos redactores de la edición impresa al pedir al equipo que gestiona las webs que no publique o que elimine cualquier tema por el simple hecho de que va a ir destacado en la portada impresa del día siguiente]

Los periodistas

El problema de base que impide la integración normal de los redactores de medios impresos en internet es la mentalidad con la que muchos (me temo que la mayoría ) enfocan el trabajo en la Red, porque entienden que colaborar con la web de su propio medio es trabajar dos veces o que, simplemente, no es su trabajo. No comprenden que la web es parte del periódico, que es la misma marca, sino que lo conciben como algo ajeno.

Sin embargo, hay algunos redactores que sí se implican y que envían contenidos al equipo que gestiona las webs o incluso deciden publicarlo ellos mismos. En este último caso se encuentran con otro problema: CMS o gestores de contenidos poco intuitivos, difíciles de usar para alguien acostumbrado a programas de edición visuales como QuarkXPress.

Un poco de ambientePor eso, creo que es necesario, por un lado, que se empleen en las redacciones herramientas de fácil manejo, pensadas y desarrolladas no para usuarios avanzados, sino para 'personas normales' o, más bien, redactores normales, que en muchos casos saben poco más de informática que los tres o cuatro botones que necesitan para trabajar. Una vez conseguido eso, es el turno de la formación, no sólo en el uso de las herramientas concretas, sino en internet como medio y en la mentalidad con la que trabajar y relacionarse en él.

Otro problema, relacionado con lo que decía de la mentalidad, es la arrogancia de muchos (demasiados) periodistas, que siguen aferrados a su papel tradicional de 'emisor' y que cuando entran en internet descubren que ya no tienen el monopolio de la información o de la opinión y que ahora sus lectores pueden contestarles en tiempo real, y no siempre para alabar lo que publican. Eso suele traducirse en cierto desprecio por todos aquellos que cuestionen su trabajo o que ejerzan la misma labor desde otros medios distintos a los institucionalizados (blogs, por ejemplo) y cierta soberbia en su actitud en plataformas como Twitter (donde le dicen a todo el mundo cómo deben usarlo), donde se comportan como si fuesen sus inventores o como si todas las herramientas on line hubiesen sido creadas por y para que las usen los periodistas.

Aplicaciones web con WordPressComo antes con los medios, también hay distintos modelos de integración de periodistas. Los hay que no están en absoluto integrados (piensan que la web es cosa de otros y que pueden guardar un tema del que se han enterado por la mañana -no un tema propio o exclusivo, sino cualquier cosa que le ha contado una fuente- hasta el día siguiente, así que no lo comparten con los que llevan la web) y los que tienen cuentas en Twitter y/o Facebook que usan de forma personal y puede que también profesional, pero no aportan nada a la web de su medio (en ocasiones hasta publican noticias en sus cuentas que no comparten con los compañeros que llevan la edición digital).

Y también están los que (por desgracia, los menos) colaboran activamente con la web de su medio, proporcionan contenidos (los metan ellos o no) y complementan los que ya hay, porque se han dado cuenta de que hacerlo aumenta el prestigio de su firma y su repercusión como profesional y/o porque es la única y la mejor forma de adelantarse a su competencia: darlo en la web en lugar de esperar al día siguiente.

Como es de imaginar, aquellos redactores que llevan blogs alojados en las webs de sus medios se comportan de manera similar a la descrita arriba. Hay algunos (pocos) que sí llevan verdaderos blogs. La mayoría se limita a copiar y pegar los artículos que publican en el papel.

Sobre WordPress.comLa calidad de los contenidos en internet

No se cuida. En absoluto. Se sigue teniendo esa percepción de que es un medio inferior y se encarga a becarios y redactores sin experiencia, lo que no tiene por qué ser malo siempre que trabajen con supervisión, con guía, con alguien que les enseñe. Eso no ocurre.

Imagino que buena parte de esa concepción como algo "inferior" viene derivada de su carácter gratuito, algo que muchos empresarios de la comunicación se están planteando cambiar, entre otras cosas para remediar las pérdidas de ventas que según ellos se pierden en quiosco por publicar los periódicos completos por internet (curiosamente esa decisión, la de publicar los periódicos completos, la tomaron los mismos que ahora se quejan por ello).

Creación de redes sociales con BuddyPressLo preocupante es que se plantea el pago por contenidos pero, en muchos casos, no qué es lo que se va a ofrecer a los usuarios por ese pago. A veces da la impresión de que algunos simplemente cobrarán mañana por el mismo producto que hoy ofrecen gratis, sin darse cuenta de que, si los contenidos no son interesantes y de calidad, nadie pagará por ellos. Pero si eso ocurre seguramente nadie se planteará ese argumento. Probablemente culparán directamente, como tantos otros, a los de internet, que no pagan por nada.

En ese proceso para crear contenidos interesantes y de calidad es esencial, como comentaré más adelante, saber qué quieren los usuarios, los lectores, y saber qué les gusta, para incorporarlo al medio y a su estructura informativa. También lo es, claro, crear contenido propio, al margen de lo que aportan el periódico impreso, las agencias o las notas de prensa.

Los usuarios

En no pocas ocasiones se concibe al usuario como un mero consumidor de información que sólo interesa porque proporciona visitas.

En los medios pequeños no hay comunidad ni se fomenta que exista una. Los lectores son una masa informe de la que nadie se preocupa para saber qué quieren ni qué les interesa, qué les gusta y qué no (si se escuchase lo que opinan, lo bueno y lo malo, quizás habría que plantear debates que a nadie le interesa mantener o cambiar cosas que a nadie le apetece demasiado cambiar).

WordPress en MecusNo se analizan las métricas para ver qué temas son los que mejor funcionan o a qué tipo de usuarios interesan (si se analizan, los resultados no se comparten con los redactores, que son los encargados de los contenidos, así que, en resumen, no sirven para nada).

[En ciertas ocasiones es posible que se detecte que un tema concreto funciona bien. La respuesta de los responsables del equipo es potenciarlo, hasta niveles irracionales a veces, pero sin destinar los recursos humanos necesarios para elaborar contenidos de calidad. Una vez más, se busca volumen, cuanto más mejor, pero no importa que sea o no bueno]

En este despropósito también hay sitio para las redes sociales. Si se plantean estrategias se limitan a cuestiones triviales como el tipo de titulares o la frecuencia de publicación de enlaces, pero no la interacción con los lectores.

wp05Y con todo esto se pierde una oportunidad única, porque ahora sí sabemos, en tiempo real, qué les gusta, qué les interesa y qué opinan. Pero no se les escucha y, desde luego, no se les hace caso.

Es necesaria una participación efectiva, real, no meramente cosmética.

No basta con pedir a los lectores que envíen fotos de Semana Santa o Feria. Eso no es participar, eso es usar a los lectores para conseguir contenido gratis.

Conclusión

A pesar de todo lo que he dicho, creo que el problema principal es que hay muchos medios y periodistas que siguen descolocados frente a internet y que no saben cómo reaccionar ante la influencia de ese medio ni cómo desenvolverse en él. Como ejemplo paradigmático, su reacción ante el 15-M. Primero lo ignoraron, después le hicieron caso y terminaron por manipularlo, en un sentido o en otro. Y algunos siguen haciéndolo.

El panorama puede parecer un poco catastrofista, pero esto, tarde o temprano, va a cambiar. Internet es el presente y el futuro de la información profesional, y medios y periodistas tendrán que adaptarse a ello, les guste o no.

lunes, 4 de julio de 2011

La charla en el WordPress Sevilla Meetup

[Todo esto está dedicado a Contradictorio, por aguantar mis nervios, mis dudas y hasta mis 'bajonas' y por aguantarme en general, que no es fácil]

Cuando leí el correo en el que Luis Rull (al que también va dedicado todo esto, que conste) me pedía que diese una charla en la primera edición del WordPress Sevilla Meetup lo primero que sentí fue pánico. Después, empecé a reírme. Luego, pensé que Luis se había equivocado y me había mandado por error un mensaje que obviamente iba dirigido a otra persona que sí estaba capacitada para dar una charla en un foro sobre WordPress. Eso, y que a Luis se le había ido la cabeza.

Chapas WordPressTardé tres días en contestar a su mensaje, tres días en los que di vueltas y más vueltas a dos conceptos: no tengo nada que contar que le puede interesar a nadie (especialmente a la gente que suele ir a este tipo de eventos) y mi legendario pánico a hablar en público, que naturalmente pesaba mucho más que lo anterior.

Sucesivos correos de Luis me fueron tranquilizando un poco sobre ambos puntos, porque me sugirió que hablase sobre mi experiencia profesional como periodista que trabaja en internet (lo de periodista digital nunca me ha gustado nada), para contar cómo es la relación entre las redacciones tradicionales y la Red o los problemas de adaptación al medio y las herramientas que se pueden presentar, o cómo es la relación de los medios con sus lectores / usuarios. También me dijo que el ambiente iba a ser distendido, informal, que iba a ser más una conversación que una ponencia en sí. Y eso ayudó, aunque estuve muy nerviosa durante varios días y mucho más cuando se acercaba la hora de mi actuación (era poco después de la comida, tras la de Pedro Carrillo, y ni que decir tiene que comí casi como una autómata).



Y entonces me puse a pensar qué era lo que quería contar. Y cuando lo tuve claro, empecé a escribir. En realidad no es nada nuevo. Me bastó recordar algunas de las cosas que ya he escrito por aquí sobre la relación entre la prensa e internet y sobre lo que algunos empresarios mediáticos piensan del tema y muchas de las charlas que he tenido sobre el tema con amigos, compañeros y, claro, también con mi santo esposo.

Bajo este párrafo podéis ver el guión (con algunas modificaciones posteriores) que usé durante la charla, por si no queréis profundizar mucho más (si queréis profundizar todavía menos, podéis ver el resumen en la web de la Meetup). Lo que dije en la charla, más alguna ampliación que le he añadido después, para añadir algo de contexto a algunas cosas y desarrollar otras, está en este otro post.     
Periodistas e internet: condenados a entenderse